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Doris Lessing: El valor de la biblioteca en el discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura en 2007

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 Doris LessingDiscurso al aceptar el Premio Nobel de literatura, 2007

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«La biblioteca es la más democrática de las instituciones, porque nadie en absoluto puede decirnos qué leer, cuándo y cómo» 

Doris Lessing

«Para escribir, para crear literatura, debe existir una estrecha relación con las bibliotecas, con los libros, con la Tradición….

…. En mi mente habitan magníficos recuerdos de África que puedo revivir y contemplar cuantas veces quiera. Por ejemplo, esas puestas de sol, doradas, púrpuras y anaranjadas, que se despliegan en el cielo al atardecer. ¿Y las mariposas diurnas y nocturnas y las abejas sobre los aromáticos arbustos del Kalahari? O, cuando me sentaba a la orilla del Zambezi, allí donde corre bordeado por pastos claros, durante la estación seca, con su satinado y profundo tono de verde, con todas las aves de África cerca de sus márgenes. Sí, elefantes, jirafas, leones y otros animales, había muchísimos, pero cómo olvidar el cielo nocturno, aún incontaminado, negro y maravilloso, cubierto de inquietas estrellas. Pero hay otra clase de recuerdos. Un joven, de unos dieciocho años, llora frente a su “biblioteca”. Un visitante estadounidense, al ver una biblioteca sin libros, envió un cajón, pero el joven los tomó uno por uno, con sumo respeto, y los envolvió en material plástico. “Pero”, le dijimos, “¿acaso esos libros no son para leer?” y nos respondió: “No, se van a ensuciar y entonces ¿dónde consigo otros?”.

Su deseo es que le mandemos libros desde Inglaterra para aprender a enseñar. “Sólo cursé cuatro años de escuela secundaria”, suplica, “pero nunca me enseñaron a enseñar.”

He visto un Maestro en una escuela donde no había libros de texto, ni siquiera un trozo de tiza para el pizarrón —la habían robado— enseñar a su clase formada por alumnos entre seis y dieciocho años con piedritas que movía sobre la tierra mientras recitaba “Dos por dos son…”, etc. He visto una muchacha, de escasos veinte años, con similar escasez de libros de texto, carpetas de ejercicios, biromes, de todo, que dibujaba las letras del abecedario con un palito en el suelo, bajo el sol calcinante y en medio de una nube
de polvo.

Somos testigos de esa inagotable hambre de educación que impera en África, en cualquier lugar del Tercer Mundo o como sea que llamemos a esas partes del mundo donde los padres aspiran a que sus hijos tengan acceso a una educación que los saque de la pobreza, a los beneficios de la educación….

… Nuestra pequeña organización conseguía libros de toda fuente posible, pero recordemos que un buen libro de bolsillo editado en Inglaterra costaba un salario mensual: así ocurría antes de que se impusiera el reinado del terror de Mugabe. Ahora, debido a la inf lación, equivaldría al salario de varios años. Pero cada vez que llegue una caja de libros a una aldea —y recordemos que hay una terrible escasez de gasolina— se la recibirá con lágrimas de alegría. La biblioteca podrá ser una plancha de madera apoyada sobre ladrillos bajo un árbol. Y en el transcurso de una semana comenzarán a dictarse clases de alfabetización: las personas que saben leer enseñan a quienes no saben, una verdadera práctica cívica, y en una aldea remota, como no había novelas en lengua tonga, un par de muchachos se dedicó a escribirlas. Existen unos seis idiomas principales en Zimbabwe y en todos ellos hay novelas, violentas, incestuosas, plagadas de delitos y asesinatos.

Mi maestra dijo que allí había una biblioteca, más grande que el supermercado, un edificio grande lleno de libros. La joven sonríe mientras avanza y el polvo le azota la cara. Soy inteligente, piensa. La maestra dijo que soy inteligente. La más inteligente de la escuela, así dijo ella. Mis hijos serán inteligentes, igual que yo. Los llevaré a la biblioteca, ese lugar lleno de libros, e irán a la escuela y serán maestros. Mi maestra me dijo que yo también podría ser maestra. Mis hijos estarán lejos de aquí, ganarán dinero. Vivirán cerca de la gran biblioteca y llevarán una buena vida»

 Doris LessingDiscurso al aceptar el Premio Nobel de literatura

13 Razones por las que las bibliotecas nos mantienen unidos

 

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13 Reasons Why Libraries are Holding Us All Together
Tiffany King, author of Eat at Home Tonight, argues why libraries are relevant, and more importantly, matter.
BY TIFFANY KING • 5 MONTHS AGO

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La biblioteca ha sido uno de mis lugares favoritos en el mundo desde que me senté por primera vez con las piernas cruzadas en el suelo, dando vuelta a las páginas de libros ilustrados en el departamento de niños de la Biblioteca Morrison-Reeves. Mi sueño de escribir un libro comenzó a cobrar vida en la biblioteca. El otro día alguien compartió conmigo que su biblioteca había adquirido mi libro de cocina, «Coma en casa esta noche», y me emocionó saber que mi libro tendrá un lugar en el estante de la biblioteca!

No son sólo los libros de la biblioteca los que han sido importantes en mi vida, sino que el lugar en sí mismo ha tenido significado para mí. Conocí a varios de mis buenos amigos por primera vez en la biblioteca. Mis hijos han conocido gente interesante y han aprendido sobre todo tipo de temas a través de los programas de la biblioteca. Durante los programas de verano, mis hijos y sus amigos pudieron ver de cerca a las aves silvestres, hacer papiroflexia, material para teñir corbatas y muchas más cosas. Las bibliotecas proporcionan un lugar para que las comunidades se reúnan y crezcan.

En esencia, las bibliotecas nos mantienen unidos de una manera que a menudo damos por sentado, pero existen por lo menos 13 razones por las que las bibliotecas nos mantienen unidos:

1. Las bibliotecas son edificios reales y físicos donde podemos encontrarnos con gente real cara a cara y disfrutar de los libros. Debido a que venimos a la biblioteca con frecuencia, a menudo vemos a las mismas personas, permitiendo que entablemos relaciones y hagamos amistades.

2. Los bibliotecarios y los usuarios de las bibliotecas hacen más por fomentar el amor por la lectura que cualquier otro grupo de personas. Muchos niños se enamoran más de los libros y las ideas en las bibliotecas que en cualquier otra parte del mundo. Los libros confieren simultáneamente placer, seguridad, aventura y apertura de ideas tanto para niños como para adultos.

3. Puedes aprender casi cualquier cosa a través de la biblioteca. Desde cursos de informática y acceso a Internet, también clases de idiomas extranjeros y los extranjeros pueden aprender y mejorar nuestro idioma. Las bibliotecas ofrecen muchas posibilidades a sus comunidades.

4. Divertirse no es difícil cuando tienes una tarjeta de biblioteca, tal como dijo Arthur, el conejito de la serie de dibujos animados basada en los libros de Marc Brown titulada «Las aventuras de Arthur y sus amigos»

5. Una tarde deambulando por las estanterías proporciona un maravilloso momento de  calma y paz a cualquier persona.

6. En ningún otro lugar se anima a la gente a coger todo lo que desee leer, aunque puedes salir de la biblioteca agobiado por las abultadas bolsas de libros o luchando por poder ver la calle entre la torre de libros que llevas en los brazos. Este es el mejor tipo de indulgencia.

7. Los programas de la biblioteca, como la hora de los cuentos, los clubes de lectura, las clases y otros, fomentan las verdaderas amistades entre las personas. Los programas de Book Buddies (Libros amigos) para adultos confinados en casa y los programas comunitarios en hogares de ancianos y centros tutelados permiten disponer de libros de la biblioteca (y conexión humana) a aquellos que ya no pueden salir de casa.

8. Debido a que no tienes el compromiso de comprar los libros, los usuarios de la biblioteca son libres de explorar cualquier tema o autor que se les antoje. Es poco probable que compren un libro sobre hongos o arte moderno o sobre cómo construir una terraza en el patio trasero, pero con gusto sacarían cualquiera de estos libros de la biblioteca.

9. El sistema de clasificación de Dewey confiere un orden al mundo, que nos inspira a poner orden en nuestras vidas. ¡De acuerdo!, quizás decir esto es un poco exagerado, pero hay algo encantador en categorizar todos los temas del mundo en un sistema bien estructurado.

10. La sección de biografías está llena de lecciones de vida que podemos considerar, para saber qué hacer o qué no hacer para ser feliz o tener éxito en la vida.

11. Hay una belleza innata en un libro que ha sido transmitido y leído por mucha gente.

12. Firmar la primera tarjeta de la biblioteca es la primera acción y el primer derecho que adquirimos en la vida para ser miembros activos de la sociedad.

13. Las bibliotecas contienen información sobre la historia local, sobre nuestra identidad, y recogen esta información que nadie más recogería para que pueda ser transmitida a las próximas generaciones

Las bibliotecas son los héroes anónimos de nuestras comunidades. Todos los que contribuyen a que las bibliotecas sean posibles también están haciendo del mundo un lugar mejor. Lleva (y usa) su tarjeta de la biblioteca con orgullo!

 

Giacomo Casanova «El bibliotecario más seductor»

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¿Qué tienen en común Casanova, el Papa Pío XI, Benjamin Franklin y la ex-primera dama Laura Bush? En un tiempo, todos ellos fueron bibliotecarios. De 1785 a 1798, Casanova vivió en Bohemia, trabajando como bibliotecario en el castillo de Dux. Sin dinero, casi olvidado, se vio obligado a aceptar un puesto como bibliotecario del conde Joseph Waldstein, un joven noble (y masón) que vivía en Bohemia, para él esto fue una humillación, pero se aseguró de que su legado fuera recordado escribiendo una autobiografía, más tarde rebautizada como «Histoire de Ma Vie». Hoy en día, el libro es muy reconocido por su retrato de la sociedad de la Ilustración en la Europa continental.

Ver además

Galería de bibliotecarios famosos

El veneciano Giacomo Casanova, conocido por sus artes amatorias y de seducción, pasó sus últimos años en Bohemia empleado como bibliotecario  por el conde de Waldstein, y se dice que gracias a lo que se aburría ejerciendo este oficio, empezó a redactar sus extensas memorias «La Historia de mi vida». En donde en 1787 con 60 años escribe escribe al conde de Waldstein una la carta para aceptar el cargo de bibliotecario en Duchcov, en las montañas de Bohemia, en la actual República Checa. el la que así se expresa:

 «Miradme, he recorrido los países del mundo, las cárceles del mundo, los lechos, los jardines, los mares, los conventos… Fui abad entre los muros de Roma y era hermoso ser soldado en las noches ardientes de Corfú. A veces he tocado un poco el violín, y vos sabéis, señor, cómo tiembla Venecia con la música y arden las islas y las cúpulas… Escuchadme, señor, de Madrid a Moscú he viajado en vano, me persiguen los lobos del Santo Oficio, llevo un huracán de lenguas detrás de mi persona, de lenguas venenosas. Y yo sólo deseo salvar mi claridad, sonreír a la luz de cada nuevo día, mostrar mi firme horror a todo lo que muere. Señor, aquí me quedo, en vuestra biblioteca. Traduzco a Homero, escribo de mis días de entonces, sueño con los serrallos azules de Estambul”.

 

Giacomo Casanova (Venecia, 1725-Dux, actual Duchcov, Bohemia, 1798)

 

En el año 1785, la biblioteca de la familia Waldstein ya superaba los 40.000 títulos. Pero Casanova -como bibliotecario- hizo poco o nada para clasificar o catalogar los polvorientos volúmenes. Leía mucho, sin duda, pero pasaba la mayor parte de su tiempo en Bohemia escribiendo cartas a su reducido grupo de amigos y filosofando. Mientras estaba en Bohemia, con la esperanza de ganar fama como escritor y recuperar su fortuna, Casanova escribió lo que se considera la primera novela de ciencia ficción de la historia, también tradujo al italiano la Ilíada y la Odisea de Homero, y escribió un tratado matemático sobre la cuadratura del cubo. Como anécdota dicen que el ayudante del Conde Waldstein, arrancó un retrato de Casanova de uno de sus libros de la biblioteca y lo usó como papel higiénico.

Gracias a su «Histoire de Ma Vie», se convirtió en un gran cronista de la historia social de la «Era de la Razón», aunque sería recordado -de hecho, inmortalizado- por su furiosa libido. Casanova murió en junio de 1798. Sus últimas palabras fueron: «Gran Dios y todos los testigos de mi muerte: Viví como filósofo y morí como cristiano».

 

Ver además

Galería de bibliotecarios famosos

 

La biblioteca como metáfora

 

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Israel Ortiz Zires Biblioteca y proyecto. Tesina Final de Máster-MTPPA-ETSAB-2007-2008 – Junio 2008

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Derivado de la lectura del libro del escritor Argentino Alberto Manguel, historiador de bibliotecas, menciono los capítulos tal y como vienen en su ensayo “La biblioteca de noche”, mencionando los momentos que para las bibliotecas y la arquitectura considero importantes reflejar en este documento, ilustrando lo que como arquitecto tengo que considerar como un ejercicio de reflexión sobre el tema de las bibliotecas, desde un enfoque de relato reflejando la relación entre arquitectura y literatura, ayudándome de los textos “Arquitectura y hermenéutica” de los dossier de investigación de la línea “Arquitectonics”.

Las asociaciones que se hacen de la biblioteca en el ensayo son las siguientes:
I. La biblioteca como mito
II. La biblioteca como orden
III. La biblioteca como espacio
IV. La biblioteca como poder
V. La biblioteca como sombra
VI. La biblioteca como forma
VII. La biblioteca como azar
VIII. La biblioteca como taller
IX. La biblioteca como mente
X. La biblioteca como isla
XI. La biblioteca como supervivencia
XII. La biblioteca como olvido
XIII. La biblioteca como imaginación
XIV. La biblioteca como identidad
XV. La biblioteca como hogar

Todos estos subtítulos, son sugerentes para intentar establecer paralelismos y como ejercicio incorporar conscientemente (puesto que sucede de cualquier manera) la narrativa a la arquitectura, y viceversa.

El grupo punk Estrogenuinas graba el vídeo «Nietzsche es mi fetiche» en una libreria

Ver Vídeo

Estrogenuinas – Nietzsche es mi fetiche

 

Que mejor sitio para grabar un vídeo sobre filosofía y cultura que una librería, esta ha sido la idea el grupo Salmantino de Punk Rock de Salamanca Estrogenuinas que grabaron en la Librería «Letras Corsarias».

 

No puedes juzgar un libro por la portada

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«You Can’t Judge a Book by the Cover» es un refrán inglés, para decir que una persona no debe fiarse o juzgar a otra por las apariencias. También una canción del grupo musical The Monkees de 1962.

«No puedes juzgar una manzana mirando el árbol.
No puedes juzgar una miel mirando la abeja.
No puedes juzgar a una hija mirando a la madre.
No puedes juzgar un libro mirando la portada «

You Can’t Judge a Book by the Cover» The Monkee: 1962

Aunque el original «No puedes juzgar un libro por la portada» es una canción de 1962 del pionero del rock and roll Bo Diddley. Escrita por Willie Dixon, la canción fue uno de los últimos éxitos de Diddley. Posteriormente versionada por The Monkies.

 

La llave para la libertad

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La llave para la libertad no está en las armas. Está en la educación, la cultura, la investigación…

«La llave para la libertad no está en las armas. Está en la educación, la cultura, la investigación…

Aprender fue primero que enseñar. Enseñar correctamente es crear condiciones para producir conocimiento nuevo. El que enseña aprende, y también, quien aprende enseña. Enseñar no existe sin aprender. Nuestro conocimiento es incompleto, inacabado y debemos aprender permanentemente. Al reconocer esto nos volvemos educables. Lo que nos hace educables no es la educación, sino reconocer lo inconcluso de nuestro conocimiento…

La vida es un camino a largo plazo, en la que tu eres maestro y alumno; unas veces te toca enseñar; todos los días te toca aprender…

La libertad se educa con libertad, la solidaridad con la solidaridad y la igualdad con la igualdad.»

 

La creación de bibliotecas y las Misiones Pedagógicas durante la II República

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El apoyo a los maestros y la creación de bibliotecas. Las misiones enviaban a los pueblos cuyos maestros lo requerían una pequeña biblioteca muy seleccionada (cuyos títulos eran objeto de discusión parlamentaria, por lo que debían escogerse con mucho tiento para que no fueran vetados por ningún partido conservador: las derechas sospechaban que las misiones eran una forma de adoctrinamiento marxista). El paquete básico incluía cien volúmenes con lecturas para niños, jóvenes y adultos, pero, especialmente, para los niños. La idea era inocular el vicio de la lectura a través de los niños. Si ellos leían, los adultos, por saber lo que leía el niño, acabarían leyendo. Las bibliotecas tenían un espíritu comunitario y estaban llenas de conminaciones cariñosas a cuidar los volúmenes, a devolverlos en el mismo estado en que se tomaron prestados y, en general, al carácter sagrado de los libros. Al principio, eran los maestros quienes estaban a cargo de la biblioteca, pero María Moliner descubrió que, cuando el docente cambiaba de destino y era sustituido por otro menos entusiasta, la biblioteca se deterioraba o se cerraba. Para garantizar la continuidad del servicio, se nombraron bibliotecarios voluntarios entre los vecinos. Fue un éxito. Se estima que, entre 1931 y 1936, las pequeñas bibliotecas de las misiones prestaron medio millón de libros, en una época en la que apenas existían bibliotecas públicas y la ratio de préstamo de las mismas en España era inferior a un título al día. Muchos lugares remotos donde no había llegado más papel impreso que la cartilla escolar recibieron clásicos de la literatura castellana en ediciones modernas, poesía contemporánea y novelas juveniles. Los maestros podían pedir más títulos si consideraban que el paquete de cien era insuficiente. El patronato estudiaba su solicitud y, si los libros contaban con su aprobación y no creaban problemas con la oposición parlamentaria, se mandaban. Buena parte del presupuesto de las misiones se gastó en libros que, de no haber mediado una guerra, seguirían diseminados por los pueblos.

 

Sergio del Molino.La España vacía: Viaje por un país que nunca fue. Turner, 2016. ISBN 9788416714667. pp 138

Un artista crea una biblioteca en un tronco de un árbol de 100 años de antigüedad

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Una pequeña biblioteca libre ha sido abierta en Idaho, la particularidad de esta biblioteca es que se ha instalado en el tronco de un árbol centenario. Sharalee Armitage Howard de Coeur D’Alene fue quien creó está pequeña biblioteca de préstamo para su vecindario, haciendo de esta naturaleza muerta un hogar para que los libros puedan ser intercambiados libremente por los miembros de la comunidad. Este rincón del libro no es el primero que creó Howard. Pero ésta tiene una puerta de vidrio giratoria, un par de escalones y luces por dentro y por fuera del árbol.

 

 

Roba más de 200 libros de la biblioteca devolviéndolos en la máquina de autopréstamo con una fotocopia del código de barras del libro

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Un hombre de 53 años ha sido detenido por robar 222 libros de la biblioteca utilizando según parece un método ingenioso, llevaba en préstamo los libros, y los devolvía en la máquina de autopréstamo habiendo previamente fotocopiado el código de barras. El valor de los libros sustraídos rondaría los 10.000 euros según se ha informado.

La biblioteca denunció a la policía el hecho, que comprobó que era la misma persona quien anteriormente se había llevado el libro, aunque costaba que lo había devuelto, pero los ejemplares físicos no se hallaban en el recinto. Según parece el sospechoso habría fotocopiado el código de barras, que identifica e individualiza cada libro, para pasarlo posteriormente por la máquina de devolución automática. De esta manera en el sistema de la biblioteca no aparecía que tenía devoluciones pendientes, lo que le permitía seguir prestando y sustrayendo nuevos títulos.