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Asta DataVoyager, una nueva herramienta de IA para el análisis de datos estructurados sin necesidad de amplios conocimientos de programación

Allen Institute for AI. “Asta DataVoyager: Data-Driven Discovery and Analysis.” Allen Institute for AI (blog), 26 de septiembre de 2025. https://allenai.org/blog/asta-datavoyager

Ai2 presenta Asta DataVoyager, una herramienta diseñada para facilitar el análisis de datos estructurados sin necesidad de amplios conocimientos de programación. La plataforma permite a científicos y usuarios hacer preguntas en lenguaje natural sobre archivos de datos (CSV, JSON, Excel, Parquet, etc.) y recibir respuestas bien fundamentadas, acompañadas de visualizaciones, código reproducible y explicaciones de los métodos utilizados.

DataVoyager transforma la forma de interactuar con los datos al generar salidas estructuradas y coherentes que pueden compartirse como parte de un informe científico o cuaderno de trabajo. Además, permite seguir con preguntas de aclaración o nuevos análisis (“filtra por tal variable”, “haz test no paramétrico”, etc.), añadiendo nuevas secciones al reporte y conservando la trazabilidad del análisis.

Un caso de uso temprano se da con la Cancer AI Alliance (CAIA), que ha desplegado una versión federada de DataVoyager: investigadores de varios centros oncológicos pueden hacer consultas sobre datos clínicos federados sin que la información sensible abandone las instalaciones de cada institución. Con esto se busca extraer conclusiones agregadas y útiles para la investigación sin comprometer la privacidad de pacientes.

La propuesta subraya que el control y manejo de los datos permanece en manos del usuario: DataVoyager puede instalarse en infraestructura propia (servidores locales, nubes privadas, etc.), y los investigadores pueden borrar sus datos en cualquier momento. La idea central es acortar el tiempo entre una duda científica y una conclusión fiable, proporcionando transparencia en cada paso analítico y fortaleciendo la confianza en los resultados.

La normalización de la censura: cuatro años de prohibiciones de libros en escuelas de Estados Unidos

PEN America. The Normalization of Book Banning. PEN America, 1 de octubre de 2025. https://pen.org/report/the-normalization-of-book-banning/

The Normalization of Book Banning analiza cómo la prohibición de libros en Estados Unidos ha dejado de ser un fenómeno aislado o esporádico para convertirse en una práctica generalizada dentro del sistema educativo.

El documento muestra que, en los últimos años, se han multiplicado los intentos de censura en bibliotecas escolares y públicas, hasta el punto de que ya no responden únicamente a quejas individuales de padres o ciudadanos, sino que forman parte de políticas sistemáticas y coordinadas.

Uno de los hallazgos más relevantes es que la gran mayoría de estas prohibiciones no pasan por procedimientos formales. En lugar de evaluaciones transparentes y revisiones abiertas, predominan las decisiones preventivas, adoptadas por miedo a sanciones o presiones políticas. De este modo, las instituciones educativas y los profesionales del sector optan por retirar libros antes de recibir quejas oficiales, generando una autocensura que afecta gravemente a la libertad de acceso a la información.

El impacto de este proceso se percibe especialmente en los libros que tratan cuestiones de raza, identidad de género, orientación sexual o violencia. Muchas de las obras censuradas son escritas por autores pertenecientes a minorías raciales, culturales o sexuales, lo que limita aún más la representación y la diversidad en las lecturas ofrecidas a los estudiantes. Esto contribuye a una homogeneización de contenidos y al empobrecimiento de la educación literaria y social que se imparte en las escuelas.

Entre julio de 2024 y junio de 2025, en el cuarto año de la crisis de prohibiciones de libros en escuelas públicas de EE. UU., PEN America registró 6.870 casos de censura en 23 estados y 87 distritos escolares. Florida fue el estado con mayor número de prohibiciones por tercer año consecutivo (2.304), seguido por Texas (1.781) y Tennessee (1.622). Desde 2021, el total asciende a casi 23.000 prohibiciones en 45 estados y 451 distritos escolares.

El informe advierte que esta ola de censura está socavando los principios fundamentales de la educación pública. Las remociones suelen responder a presiones de grupos extremistas contrarios a la diversidad, la equidad y los derechos LGBTQ+. Las leyes estatales, redactadas de manera ambigua, fomentan un clima de miedo: docentes y juntas escolares actúan para evitar perder financiación, ser despedidos, hostigados o incluso enfrentar acciones policiales.

Los libros más prohibidos en el curso 2024-2025 incluyen La naranja mecánica de Anthony Burgess (23 vetos), Sold de Patricia McCormick y Breathless de Jennifer Niven (20 cada uno), Last Night at the Telegraph Club de Malinda Lo (19) y A Court of Mist and Fury de Sarah J. Maas (18). En total, casi 2.600 profesionales creativos se vieron afectados, entre ellos más de 2.300 autores, 243 ilustradores y 38 traductores. Las obras censuradas comparten temas recurrentes: racismo, identidad de género, sexualidad o violencia sexual.

Entre los autores más perseguidos destaca Stephen King, con 87 títulos prohibidos en 206 ocasiones; le siguen Ellen Hopkins con 18 libros vetados (167 veces), Sarah J. Maas con 21 títulos (162 veces), Jodi Picoult con 23 (62 veces) y, por primera vez, el mangaka japonés Yūsei Matsui, cuya serie Assassination Classroom sufrió 54 vetos repartidos entre 22 volúmenes.

Tras cuatro años de crisis, la censura de libros se ha normalizado en las comunidades educativas, aunque la opinión pública se mantiene firme en contra de estas restricciones. Cada vez más coaliciones de docentes, bibliotecarios, estudiantes y defensores del derecho a leer se organizan para resistir. Con la publicación del informe antes de la Semana Nacional de los Libros Prohibidos (5-11 de octubre de 2025), PEN America llama a reforzar la defensa de la libertad de lectura y anima a participar en el Let Freedom Read Day (11 de octubre) como una muestra de apoyo colectivo al acceso libre a la diversidad de historias y voces.

El informe señala también que estas prácticas de censura han alcanzado un nivel estructural. Las políticas de prohibición se han extendido desde lo local a lo estatal e incluso a instancias federales, camufladas bajo expresiones como la “protección de menores” o los “derechos parentales”. El resultado es un clima en el que la retirada de libros se percibe como algo habitual, normalizado y hasta esperado, lo que debilita el papel de la escuela como espacio de pensamiento crítico y libre acceso a diferentes ideas.

Por último, se advierte de las consecuencias de este fenómeno: estudiantes con menos oportunidades de encontrarse con realidades diversas, docentes y bibliotecarios condicionados por el miedo, y autores que ven restringida la circulación de sus obras. El informe llama a revertir esta dinámica mediante la acción colectiva de comunidades educativas, asociaciones profesionales y defensores de la libertad intelectual, recordando que el derecho a leer es un pilar fundamental para el desarrollo de sociedades democráticas y pluralistas.

¿Qué es la psicosis de IA? una mirada desde la psiquiatría

“Psychiatrist Explains What AI Psychosis Looks Like — and Why It’s Spreading.” LinkedIn Pulse. 2025 https://www.linkedin.com/pulse/psychiatrist-explains-what-ai-psychosis-looks-like-why-spreading-yqwzf/

La llamada psicosis de IA es un concepto reciente que describe fenómenos en los que las personas desarrollan delirios, miedos o percepciones distorsionadas vinculadas con la inteligencia artificial.

En términos generales, una “psicosis” es una alteración mental caracterizada por una alteración de la percepción de la realidad, que puede incluir delirios (creencias falsas fijas) o alucinaciones. Aplicándolo al contexto de la IA, podría tratarse de casos en los que personas atribuyen intencionalidades, conciencia o incluso paranoia a sistemas de inteligencia artificial — imaginando que la IA “los vigila”, “manipula” sus pensamientos o “toma decisiones con voluntad propia”.

El autor, psiquiatra, describe ejemplos clínicos o anecdóticos en que individuos manifiestan una relación problemática o distorsionada con tecnologías de IA: confundir algoritmos con agentes conscientes, desarrollar miedo irracional ante el supuesto control algorítmico, interpretar notificaciones, respuestas automáticas o fallas tecnológicas como mensajes personalizados del “sistema” o de una inteligencia maligna. También podría abordar cómo la expansión del uso de IA en muchos ámbitos (chatbots, asistentes virtuales, sistemas de recomendación, vigilancia algorítmica) puede aumentar la exposición a estos desencadenantes psicológicos para personas susceptibles.

Asimismo, el artículo probablemente discute los factores que predisponen a esta “psicosis de IA”: por ejemplo, aislamiento social, vulnerabilidad mental previa (ansiedad, paranoia, trastornos del pensamiento), el alto grado de opacidad de los algoritmos (las “cajas negras”), y el fenómeno de atribución de agencia (tendencia humana a atribuir intencionalidad a objetos inanimados). El autor también quizá advierte que esta condición “se está propagando” debido a que muchas aplicaciones de IA están presentes en la vida cotidiana, y las personas que no comprenden bien su funcionamiento pueden caer en interpretaciones erróneas o catastrofistas.

El riesgo de la psicosis de IA no radica únicamente en los individuos afectados, sino también en el clima cultural en que se desarrolla. Los discursos mediáticos suelen exagerar las capacidades de la IA, presentándola como “inteligente”, “omnipresente” o incluso “peligrosa”, lo que alimenta interpretaciones delirantes. De ahí que psiquiatras y psicólogos insistan en la necesidad de mejorar la alfabetización digital y promover una comunicación clara sobre lo que la inteligencia artificial realmente es y lo que no puede hacer.

Se proponen algunas recomendaciones para mitigar el riesgo de “psicosis de IA”: mejorar la alfabetización digital, fomentar transparencia (explicabilidad) en los sistemas de IA, promover una comunicación clara sobre lo que sí hace y no hace la IA, y en el ámbito clínico, reconocer la posibilidad de síntomas relacionados con la tecnología al evaluar pacientes con delirios o ansiedad tecnológica.

Una de cada cinco personas adultas en EE. UU. informa que ahora obtiene noticias a través de TikTok

Pew Research Center. 2025. “1 in 5 Americans Now Regularly Get News on TikTok, up Sharply from 2020.” Pew Research Center, September 25, 2025. https://www.pewresearch.org/short-reads/2025/09/25/1-in-5-americans-now-regularly-get-news-on-tiktok-up-sharply-from-2020/

Una de cada cinco personas adultas en EE. UU. informa que ahora “regularmente” obtiene noticias a través de TikTok, frente a solo el 3 % en 2020, lo que marca el crecimiento más pronunciado de cualquier plataforma social analizada por Pew Research.

Este cambio es particularmente fuerte entre los más jóvenes: el 43 % de los adultos menores de 30 años dice consumir noticias regularmente en TikTok (frente al 9 % en 2020). En el grupo de 30 a 49 años, un cuarto ahora lo hace, frente a solo 2 % hace cinco años. En cambio, en los mayores de 50 años el porcentaje es mucho más reducido: 10 % para quienes tienen entre 50 y 64 años y 3 % para quienes tienen 65 o más.

Si se consideran únicamente los usuarios adultos de TikTok, más de la mitad (55 %) afirma que obtiene noticias en la plataforma de manera regular, un salto desde el 22 % en 2020. De este modo, TikTok se equipara con otras redes sociales importantes (como X o Facebook) en términos de uso de noticias entre sus usuarios adultos.

El artículo se basa en una encuesta realizada entre el 18 y el 24 de agosto de 2025, con una muestra de 5153 adultos, como parte del panel “American Trends Panel” (ATP) de Pew, con métodos de muestreo ponderado para garantizar que los resultados sean representativos de la población adulta estadounidense

Entrevista con el investigador y músico costarricense Emmanuel Mora Iglesias. Planeta Biblioteca 2025/09/26

Entrevista con el investigador y músico costarricense Emmanuel Mora Iglesias.

Planeta Biblioteca 2025/09/26

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Emmanuel Mora Iglesias, filólogo, historiador, profesor universitario en la Universidad de Costa Rica y músico, comparte su trayectoria marcada por la investigación académica y la interpretación de la música medieval. Su pasión por la historia antigua y la música surgió de manera paralela y hoy define su vida, pues ambas áreas se nutren mutuamente en su quehacer diario.

Durante sus años de estudios en Praga, España, Reino Unido y Noruega, vivió experiencias que ampliaron su perspectiva cultural y profesional, especialmente la etapa praguense, que lo marcó profundamente. Como miembro de Tropus Música Medieval, disfruta transmitir al público la fuerza expresiva de cada pieza, escogida tras un proceso riguroso de investigación y selección.

Su faceta de coleccionista refleja también esa sensibilidad: conserva instrumentos y objetos antiguos con historias personales ligadas a su vocación. La doble nacionalidad costarricense y española le ha permitido mirar la música y la historia desde un prisma intercultural, enriqueciendo su identidad y su trabajo. Mora Iglesias defiende la importancia de acercar la música medieval a la sociedad actual como un puente con el pasado, una forma de comprender mejor nuestra herencia cultural.

Comparativa entre ChatGPT y Gemini: creatividad, interacción y productividad en la inteligencia artificial

Caswell, Amanda. 2025. “I Switched from ChatGPT to Gemini for One Week — and Here’s Why I’m Going Back to ChatGPT.” Tom’s Guide, 25 de septiembre de 2025. https://www.tomsguide.com/ai/i-switched-from-chatgpt-to-gemini-for-one-week-and-heres-why-im-going-back-to-chatgpt

Un análisis reciente de la experiencia de uso de Gemini, el modelo de inteligencia artificial de Google, frente a ChatGPT, evidencia diferencias significativas en creatividad, interacción y adaptación al usuario.

Durante una semana de prueba, Gemini demostró ser eficaz en tareas estructuradas, como la programación y la investigación, y ofreció una integración fluida con herramientas del ecosistema Google, incluyendo Docs y Gmail. Sin embargo, su desempeño en contextos que requieren creatividad y fluidez conversacional fue limitado en comparación con ChatGPT, que mantiene un estilo más versátil, expresivo y capaz de generar ideas originales en sesiones de lluvia de ideas o redacción más elaborada.

Otro punto destacado en la comparación es la capacidad de memoria de contexto. Mientras que ChatGPT logra seguir conversaciones largas y mantener la coherencia en proyectos continuos, Gemini mostró dificultades para recordar información previa en interacciones prolongadas, lo que puede afectar la productividad en tareas complejas o colaborativas. Por otro lado, Gemini ofrece ventajas para usuarios integrados en el ecosistema Google, permitiendo automatizar flujos de trabajo administrativos y de investigación de manera más directa, especialmente en la versión de suscripción avanzada Gemini Advanced.

En términos generales, aunque Gemini representa un avance en eficiencia y conectividad con herramientas digitales, ChatGPT sigue siendo superior en términos de creatividad, riqueza conversacional y adaptabilidad a tareas que requieren pensamiento crítico. El análisis sugiere que, mientras Gemini puede ser útil para productividad y tareas técnicas, la interacción con ChatGPT proporciona un valor diferencial en creatividad y generación de contenido original, consolidándose como la herramienta preferida para usuarios que priorizan la profundidad, la innovación y la continuidad en sus proyectos de IA.

🤖 ChatGPT

Fortalezas:

  • Creatividad y expresividad
  • Mantiene el contexto en conversaciones largas
  • Mejor para tareas creativas y críticas

Debilidades:

  • Salida menos estructurada
  • Puede tener dificultades con contextos extensos
  • Menos opciones de personalización

🌐 Gemini

Fortalezas:

  • Integración con herramientas de Google
  • Bueno para programación e investigación
  • Suscripción avanzada ofrece funciones adicionales

Debilidades:

  • Menos creativo y expresivo
  • Dificultades en conversaciones prolongadas
  • Flujo conversacional más débil

Una artista creada por inteligencia artificial firma un contrato discográfico de 3 millones de dólares

ZDNet. 2025. “An AI Musician Just Got a Multi-Million Dollar Record Deal.” ZDNet, September 22, 2025. https://www.zdnet.com/article/an-ai-musician-just-got-a-multi-million-dollar-record-deal/

Una artista musical generada por inteligencia artificial, controlada por un artista de R&B, ha firmado un contrato discográfico por valor de 3 millones de dólares, en un contexto marcado por varias demandas contra empresas de IA que infringen los derechos de las industrias creativas.

Xania Monet, una “artista” creado mediante IA, cuyas canciones parten de letras escritas por la poeta Telisha Jones, las cuales luego son procesadas por una plataforma de IA llamada Suno para transformarse en composiciones completas. Este enfoque híbrido, donde la voz, producción y arreglos pueden derivarse de algoritmos basados en los insumos humanos, ejemplifica la frontera cada vez más difusa entre lo humano y lo artificial en la creación artística.

El contrato, supuestamente valuado en 3 millones de dólares con la discográfica Hallwood Media, viene acompañado de logros en las listas musicales (17 millones de reproducciones): la música de Xania Monet ha ingresado en rankings de Billboard, lo que demuestra que no solo es un experimento tecnológico sino también un actor emergente en la industria del entretenimiento. Esta combinación de éxito comercial y origen artificial genera una caja de resonancia de cuestiones éticas, legales y estéticas. Por un lado, plantea preguntas sobre la autoría real: ¿quién merece el crédito cuando una parte significativa del trabajo la realiza un sistema de IA? Por otro lado, pone en alerta a artistas humanos que pueden sentir que su espacio creativo se ve invadido por máquinas que no “trabajan” en el sentido tradicional.

Reacciones de músicos contemporáneos no se han hecho esperar. Por ejemplo, la cantante Kehlani expresó públicamente su desdén hacia el proyecto, señalando que este tipo de acuerdos “trascienden nuestro control” y cuestionando la justicia de que una entidad artificial ocupe un puesto en el mundo musical sin el desgaste humano que normalmente subyace detrás de una carrera artística. Estas críticas no solo se centran en el ámbito simbólico, sino también en el impacto práctico: la competencia por audiencia, financiamiento y espacio en plataformas digitales podría volverse más desigual frente a músicos que dependen enteramente de procesos manuales, emocionales y humanos.

¿Hasta qué punto una canción sigue siendo “arte” si fue compuesta, arreglada o realizada por una máquina? Y más aún: ¿cómo se regulará la propiedad intelectual, los derechos de autor y la remuneración cuando las fronteras entre creador humano y tecnología se vuelven borrosas? Este episodio no solo marca un hito comercial, sino que configura uno de los debates culturales más urgentes del siglo XXI.

El caso de Xania Monet abre un debate más amplio sobre el valor del arte, la originalidad y la identidad de la autoria en un contexto donde la IA puede generar productos que rivalizan en calidad con los que producen seres humanos.

Los clubes de lectura se están convirtiendo en la nueva tendencia social de la generación Z

“Is the Book Club the New Social Scene?” 1000Libraries Magazine.

Los clubes de lectura están de vuelta y más de moda que nunca. Descubre cómo la generación Z y los millennials están convirtiendo la lectura en la actividad social por excelencia.

En los tiempos recientes, los clubes de lectura han comenzado a transformarse, especialmente entre generaciones jóvenes como los millennials y la Generación Z. Lo que antes era un encuentro relativamente estructurado y centrado exclusivamente en la discusión literaria —leer un libro, encontrarse para debatirlo— ahora incorpora muchas más dimensiones sociales.

En las últimas décadas, los clubes de lectura se concebían de forma bastante tradicional: un grupo reducido de personas elegía un libro, lo leía y, en un encuentro mensual o bimestral, debatía sobre sus ideas principales. Sin embargo, esa imagen ha quedado algo desfasada en el contexto actual, donde las nuevas generaciones han empezado a reinterpretar este formato. El club de lectura, lejos de extinguirse, se ha revitalizado y se presenta hoy como un escenario social de gran atractivo, sobre todo para los millennials y la Generación Z, quienes buscan en estas experiencias algo más que literatura: buscan vínculos humanos, pertenencia y un entorno donde compartir intereses de forma cercana.

El auge de estos espacios responde a varias transformaciones sociales. Por un lado, la saturación digital y el cansancio de las interacciones en línea han despertado una necesidad de encuentros cara a cara, donde la conversación fluya sin pantallas de por medio. Tras la pandemia, este deseo se intensificó, y el club de lectura apareció como una fórmula perfecta para conciliar lo cultural con lo relacional. La excusa del libro funciona como un punto de partida, pero lo verdaderamente valioso es el tejido de relaciones que se construye alrededor: amigos nuevos, grupos de apoyo, comunidades creativas.

Además, estos clubes se han vuelto más versátiles e inclusivos. No se limitan ya a la conversación literaria formal, sino que suelen incorporar actividades paralelas que refuerzan la experiencia colectiva. Existen clubes temáticos en los que se acompaña la lectura con talleres de manualidades, sesiones de cocina inspiradas en los libros, rutas al aire libre, maridajes con vinos o incluso entrenamientos deportivos vinculados a la idea de “leer y correr”. Esta fusión de lectura y ocio convierte al club en una experiencia híbrida que atrae a personas que, de otro modo, quizás no se hubieran acercado a un espacio lector tradicional.

Otro aspecto clave es la diversidad de formatos. Algunos clubes mantienen la estructura clásica con reuniones mensuales y lecturas consensuadas, mientras que otros prefieren la informalidad, sin obligación de haber terminado el libro, privilegiando la conversación espontánea. También conviven los clubes presenciales con los virtuales y los híbridos, lo que permite reunir a personas dispersas geográficamente pero unidas por intereses comunes. De esta manera, el club de lectura se convierte en un espacio flexible y adaptable, donde caben diferentes estilos de participación y grados de compromiso.

Finalmente, los clubes de lectura están teniendo un impacto notable en la construcción de comunidades culturales más amplias. Funcionan como micro-redes donde se recomiendan libros, se comparten experiencias de vida y se abren debates que trascienden lo literario para abarcar temas sociales, políticos y personales. Lejos de ser una actividad solitaria, la lectura se convierte en un ritual compartido que fortalece los lazos sociales y ofrece un refugio frente al aislamiento. Así, puede afirmarse que el club de lectura, reinventado y expandido, es hoy uno de los espacios donde la cultura y la vida social se encuentran de manera más fértil.

Lo que funciona y lo que no: un estudio exploratorio de los modelos de referencia bibliotecaria actuales en grandes bibliotecas universitarias

Researchers reviewing documents beneath a slide titled “What’s Working and What Isn’t: An Exploratory Study of Current Current Reference Models in Large Academic Libraries.”

Weare, William H., Jaena Alabi, y John Fullerton. “What’s Working and What Isn’t: An Exploratory Study of Current Reference Models in Large Academic Libraries.” portal: Libraries and the Academy 25, n.º 4 (2025): 753-780. https://preprint.press.jhu.edu/portal/sites/default/files/09_25.4weare.pdf

El estudio analiza los modelos actuales de servicio de referencia en grandes bibliotecas universitarias, con el objetivo de identificar qué prácticas funcionan bien, cuáles presentan dificultades y cómo los cambios organizacionales afectan estas funciones.

Para ello, los autores entrevistaron a 15 responsables de servicios de referencia en universidades “land-grant” con alta matrícula (más de 20.000 estudiantes), situadas en Estados Unidos, utilizando un enfoque cualitativo con entrevistas semiestructuradas entre 2018 y 2019. Los entrevistados representaban instituciones sin programa acreditado de ciencias de la información, lo cual evitaba contar con un grupo de profesionales locales del gremio que pudiera distorsionar las dinámicas normales del servicio. Las entrevistas, con duración entre 43 y 73 minutos, fueron transcritas, codificadas y analizadas para identificar modelos de referencia, decisiones de personal y los factores que guiaban los cambios entre las diversas aproximaciones.

Los hallazgos revelan que no existe un modelo universal de referencia aplicado por todas las bibliotecas: muchas adoptan combinaciones adaptadas a su contexto institucional. Los autores identificaron siete enfoques dominantes: tradicional (con bibliotecarios atendiendo físicamente en escritorio), escritorio único combinado (referencia + circulación), peer-to-peer (estudiantes como asistentes de referencia), servicios escalonados (tiered), servicio “on call”, modelo de referencia por derivación (referral) y chat (o referencia virtual). En la práctica, los modelos no son mutuamente excluyentes; muchas bibliotecas combinan distintos enfoques según turno, necesidades del usuario o capacidades del personal. Un patrón frecuente es consolidar múltiples servicios en un solo mostrador para simplificar la experiencia del usuario y reducir la fragmentación de puntos de servicio.

Tres temas centrales atraviesan las decisiones institucionales: (1) la consolidación hacia un escritorio único de servicios, motivada por la necesidad de simplificar la experiencia del usuario y disminuir la confusión entre múltiples mostradores; (2) la retirada progresiva de bibliotecarios del servicio presencial directo, con la intención de liberar su tiempo para tareas especializadas, colaboración, docencia o proyectos externos; y (3) el aumento del uso de estudiantes en los puestos frontales de atención, como primer nivel de contacto, delegando a personal profesional preguntas más complejas. Entre las razones que impulsan estos movimientos destacan la reducción de la demanda presencial (caída de estadísticas de referencia), presiones institucionales para que los bibliotecarios asuman funciones de mayor impacto, cambios administrativos o de clasificación investigadora de la universidad, y un cuestionamiento sobre la eficiencia de tener personal altamente cualificado atendiendo consultas triviales.

Asimismo, el estudio señala que en muchas bibliotecas el volumen de consultas profundas es muy bajo; usando la escala READ (Reference Effort Assessment Data), varios entrevistados reportaron que un gran porcentaje de las preguntas corresponden a niveles bajos de complejidad, lo que sugiere que podrían atenderlas asistentes bien entrenados. Al mismo tiempo, se reconoce que la naturaleza de las preguntas ha evolucionado: aunque disminuye el volumen de preguntas básicas, los desafíos que llegan suelen ser más complejos y requieren intervención experta. En algunos casos, las instituciones mantienen el modelo tradicional por razones de identidad profesional, inercia institucional o porque sus bibliotecarios valoran el contacto directo con los usuarios.

En resumen, este estudio aporta evidencia cualitativa de que el futuro de los servicios de referencia en bibliotecas universitarias grandes se orienta hacia modelos híbridos, adaptativos y escalonados, más que hacia una sustitución total del servicio presencial o su configuración en un solo modelo rígido. La elección óptima depende del contexto institucional, cultura organizativa, recursos humanos y expectativas de los usuarios.

La IA esta deteriorando la confianza entre profesores y alumnos

El artículo advierte que el uso de IA en las tareas escolares está debilitando la confianza entre estudiantes y profesores, al generar sospechas y dependencia tecnológica. Señala que la clave está en replantear evaluaciones y fomentar un diálogo abierto sobre integridad académica.

Se analiza cómo el uso creciente de herramientas de inteligencia artificial por parte de los estudiantes está afectando de manera significativa la relación de confianza entre alumnos y profesores. La facilidad con la que los estudiantes pueden recurrir a la IA para redactar ensayos, resolver tareas o incluso generar ideas iniciales está transformando las dinámicas del aula. Por un lado, los estudiantes encuentran en estas herramientas una vía rápida para cumplir con las exigencias académicas; por otro, los docentes empiezan a sospechar de la autenticidad de los trabajos presentados. Esta tensión ha dado lugar a un círculo vicioso: los alumnos sienten que los profesores no confían en ellos, y los profesores perciben que los estudiantes no son honestos en su esfuerzo académico.

Esta pérdida de confianza se ve reforzada por el uso de softwares diseñados para detectar textos generados por IA. Si bien estas herramientas prometen garantizar integridad académica, en la práctica son imperfectas y generan errores de diagnóstico. Casos documentados muestran que estudiantes cuya lengua materna no es el inglés han sido señalados erróneamente como usuarios de IA, lo que introduce sesgos culturales y lingüísticos en el proceso de evaluación. Estos fallos no solo afectan la reputación de los alumnos, sino que también aumentan el escepticismo hacia los métodos de control empleados por los profesores. De esta forma, lo que debería ser un recurso para salvaguardar la calidad del aprendizaje termina, en muchos casos, debilitando todavía más la confianza mutua en el aula.

El artículo recoge también testimonios de docentes que perciben un cambio profundo en la motivación de los estudiantes. Liz Shulman, profesora citada en el texto, describe que la relación alumno-profesor ha adoptado un carácter cada vez más “transaccional”: los estudiantes parecen concentrarse únicamente en entregar tareas que cumplan requisitos formales, sin implicarse realmente en el proceso de aprendizaje. Frente a esta situación, algunas instituciones han comenzado a implementar estrategias alternativas para reducir el impacto de la IA en las evaluaciones: trabajos escritos a mano en clase, presentaciones orales, revisiones por etapas o la entrega de borradores parciales. Estas medidas buscan no solo dificultar el uso de la IA como atajo, sino también revalorizar el esfuerzo y la creatividad individuales en el proceso educativo.

Toppo enfatiza, además, que aunque la irrupción de la IA representa un reto novedoso, no es del todo ajeno a los problemas que la educación ya enfrentaba en torno a la integridad académica. Expertos como Tim Gorichanaz recuerdan que la inclinación de algunos estudiantes hacia el plagio o la deshonestidad tiene raíces previas: falta de motivación, presión por las calificaciones y ausencia de conexión con los contenidos. La IA, en este sentido, no ha creado el problema, sino que lo ha amplificado y visibilizado de manera más contundente. Lo que cambia con la IA es la escala y la facilidad con la que los estudiantes pueden optar por delegar en la máquina, lo cual plantea la urgencia de respuestas pedagógicas innovadoras.