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Construyendo una Internet de la cognición para la superinteligencia artificial distribuida

Pandey, Vijoy. 2026. Scaling Out Superintelligence: Building an Internet of Cognition for Distributed Artificial Superintelligence. V.2. Outshift by Cisco.

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El documento de investigación analiza un cambio de paradigma fundamental en el avance de la inteligencia artificial: el paso de la escala vertical de agentes individuales a la escala horizontal mediante la superinteligencia distribuida. Es decir, n lugar de tener una sola IA muy potente funcionando por sí sola, el futuro estaría en muchas IAs trabajando juntas como si fueran un cerebro colectivo. A esto lo llama “superinteligencia distribuida”.


El autor argumenta que, a pesar de sus crecientes capacidades, los agentes de IA actuales se encuentran limitados por el «aislamiento semántico». Mientras que los esfuerzos recientes de la industria se han centrado en conectar agentes en equipos para resolver tareas específicas a nivel sintáctico, estos sistemas aún no pueden «pensar juntos» ni generar un aprendizaje acumulativo. Para superar esto, se propone la creación de una infraestructura denominada el Internet de la Cognición (Internet of Cognition), la cual busca imitar la evolución cognitiva humana ocurrida hace 70,000 años, permitiendo que humanos y máquinas colaboren de manera colectiva y compartan intenciones, contextos e innovación

Para materializar esta evolución, la arquitectura propuesta para el Internet de la Cognición se fundamenta en tres componentes tecnológicos esenciales:

  • Protocolos de Estado de Cognición (Cognition State Protocols): Encargados de alinear y coordinar la intención semántica de los agentes. Se dividen en tres clases según su granularidad: el Protocolo de Transferencia de Estado Latente (LSTP) para la continuidad de inferencias en clústeres locales ; el Protocolo de Transferencia de Estado Comprimido (CSTP) para entornos de bajo ancho de banda como redes WAN o Edge ; y el Protocolo de Transferencia de Estado Semántico (SSTP), que traduce los espacios vectoriales a lógica formal para la toma de decisiones estratégicas y la auditoría humana.
  • Tejido de Cognición (Cognition Fabric): Una red distribuida y gobernada por políticas que actúa como una memoria compartida, permitiendo almacenar, reconciliar y actualizar gráficos de contexto y conocimientos colectivos sin que el progreso se reinicie en cada interacción (el llamado efecto trinquete o ratchet effect).
  • Motores de Cognición (Cognition Engines): Herramientas corporativas que aceleran la innovación conjunta u ofrecen salvaguardas. Se dividen en amplificadores cognitivos (COGs), para el razonamiento preservando la privacidad , y tecnologías de protección (GATs), que garantizan la seguridad, control de costes y cumplimiento normativo.

El documento ilustra la necesidad de este ecosistema mediante un caso práctico de despliegue de una red de satélites de órbita baja donde colaboran dos agentes especializados: «Prometheus» (experto en ingeniería de redes de Cisco que opera en EE. UU. e inglés) y «Themis» (experto en seguridad de Mythos Corp que opera en Japón y japonés) junto a un arquitecto humano. Mediante la infraestructura tradicional, la colaboración se estanca debido a las barreras lingüísticas, normativas divergentes y la falta de solapamiento en el conocimiento institucional. Sin embargo, el Internet de la Cognición permite resolver el problema al unificar los objetivos en una intención compartida, conciliar los datos técnicos de ambas organizaciones en un tejido común y utilizar motores cognitivos para validar los requisitos legales de ambas naciones simultáneamente.

El informe sitúa esta arquitectura sobre el estado del arte actual en sistemas multi-agente (MAS), como los protocolos de código abierto impulsados por la Linux Foundation en los que Cisco participa de forma activa (MCP, A2A y el proyecto AGNTCY). Dado que los líderes de la industria sugieren que la escala monolítica tradicional basada puramente en añadir más datos y cómputo está llegando a una fase de rendimientos decrecientes, las predicciones para alcanzar la Superinteligencia Artificial (ASI) se han desplazado a un horizonte de entre 5 y 20 años. El autor concluye que la transición hacia una superinteligencia distribuida basada en estándares abiertos e interoperables es la palanca arquitectónica indispensable para acelerar estos plazos y resolver problemas globales de alta complejidad.





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Informe sobre el personal en los servicios de edición de bibliotecas universitarias

Powered by People: Staffing and Capacity in Library Publishing Programs. (2026)
Library Publishing Staffing Survey Report. Atlanta, GA: Educopia Institute.
https://doi.org/10.5703/1288284318627

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El informe publicado por la Library Publishing Coalition (LPC) analiza la situación actual del personal y la capacidad operativa de los programas de edición en bibliotecas académicas, a partir de los resultados de una encuesta sectorial reciente. El objetivo principal del estudio es comprender cómo están estructurados estos servicios de publicación, qué tipos de perfiles profesionales los sostienen y cuáles son los principales retos organizativos en un contexto de creciente demanda de producción editorial en abierto dentro de las bibliotecas universitarias.

Uno de los hallazgos más relevantes del informe es la persistencia de modelos de dotación de personal reducidos y altamente variables entre instituciones. La mayoría de los programas de publicación en bibliotecas operan con equipos pequeños, frecuentemente combinando personal bibliotecario profesional con personal de apoyo, estudiantes o contrataciones temporales. Aunque en algunos casos se observa un ligero incremento en los recursos humanos dedicados a estas funciones, el crecimiento no es proporcional al aumento de la carga de trabajo editorial, que incluye la gestión de revistas, monografías, recursos educativos abiertos y otros formatos digitales.

El informe subraya también la dependencia estructural de las bibliotecas respecto a recursos internos de la institución, especialmente presupuestos generales de biblioteca, lo que limita la posibilidad de expansión estable de los equipos. Esta situación se traduce en una alta carga de trabajo para el personal existente, que debe asumir simultáneamente tareas técnicas, editoriales, de asesoramiento a autores y de gestión de plataformas digitales. Como consecuencia, la sostenibilidad de muchos programas de publicación depende en gran medida de la flexibilidad del personal más que de estructuras consolidadas de crecimiento.

Otro aspecto destacado es el papel creciente del personal no permanente, como estudiantes de grado o posgrado, que desempeñan funciones de apoyo en la producción editorial. Si bien esta práctica permite ampliar la capacidad operativa, también introduce desafíos en términos de continuidad, formación y retención del conocimiento institucional, especialmente en programas que requieren competencias técnicas específicas en edición digital y gestión de plataformas de acceso abierto.

El informe concluye que el campo de la edición bibliotecaria se encuentra en una fase de expansión funcional pero no necesariamente estructural. Es decir, las bibliotecas están ampliando sus servicios editoriales y su impacto en la comunicación científica, pero sin un crecimiento equivalente en recursos humanos estables. Esta tensión entre expansión de servicios y limitación de personal se identifica como uno de los principales retos estratégicos del sector en los próximos años, especialmente en el contexto del acceso abierto y la transformación digital de la publicación académica.

El poder transformador de los espacios públicos y el placemaking comunitario

Project for Public Spaces. Impact Report 2025. New York: Project for Public Spaces, 2025. Disponible en: Project for Public Spaces – Impact Report 2025

Los espacios públicos constituyen una herramienta esencial para afrontar muchos de los grandes desafíos contemporáneos: desigualdad, soledad, deterioro ambiental, debilitamiento democrático y pérdida de cohesión comunitaria. Para PPS, invertir en espacios públicos significa invertir en salud social, cultura cívica y calidad de vida. La organización plantea que las ciudades del futuro deberán construirse desde la proximidad, la participación y el cuidado colectivo, situando a las personas y a sus relaciones en el centro de la planificación urbana.

El informe Impact Report 2025 de Project for Public Spaces constituye una amplia reflexión sobre el papel estratégico de los espacios públicos en la construcción de comunidades más cohesionadas, sostenibles y participativas. La organización, fundada en 1975 y considerada una de las principales impulsoras del concepto de placemaking, presenta en este documento una síntesis de sus iniciativas, programas y resultados alcanzados durante el año, coincidiendo además con el cincuentenario de la institución.

El informe parte de una idea fundamental: los espacios públicos no son simplemente infraestructuras urbanas, sino auténticos motores de convivencia democrática, bienestar social y regeneración urbana. Desde esta perspectiva, PPS defiende que plazas, mercados, parques, calles y bibliotecas pueden actuar como “infraestructuras sociales” capaces de reducir el aislamiento, estimular la economía local y fortalecer la identidad colectiva de los barrios. Esta visión se inserta en la tradición del placemaking, una metodología participativa que sitúa a la ciudadanía en el centro del diseño y la gestión de los espacios urbanos.

Uno de los aspectos más destacados del informe es la insistencia en la dimensión humana de las ciudades. Frente a modelos urbanos excesivamente tecnocráticos o centrados en el tráfico y la rentabilidad inmobiliaria, PPS reivindica entornos diseñados para la interacción social y la vida cotidiana. El documento explica cómo los espacios bien planificados favorecen la seguridad percibida, incrementan la actividad económica de proximidad y promueven la inclusión intergeneracional y multicultural. En numerosos proyectos desarrollados durante el año, la organización trabajó junto a gobiernos locales, asociaciones vecinales, artistas, comerciantes y colectivos comunitarios para transformar espacios infrautilizados en lugares activos y acogedores.

El informe presta especial atención a los mercados públicos como centros neurálgicos de cohesión social y resiliencia económica. PPS subraya que estos espacios no solo cumplen funciones comerciales, sino que también operan como lugares de encuentro, intercambio cultural y fortalecimiento del tejido local. En este contexto se menciona la relevancia de iniciativas internacionales como la International Public Markets Conference, celebrada en Milwaukee, donde expertos y gestores urbanos debatieron sobre la capacidad de los mercados para combatir la soledad, apoyar a pequeños productores y revitalizar comunidades enteras. El documento destaca además el impacto económico tangible de estos encuentros y proyectos, mostrando cómo el urbanismo centrado en las personas puede generar beneficios sociales y financieros simultáneamente.

Otro eje importante del informe es la participación ciudadana. PPS considera que la calidad de un espacio público depende directamente del grado de implicación de quienes lo utilizan. Por ello, muchas de las iniciativas descritas en el documento se basan en metodologías colaborativas donde residentes y usuarios participan activamente en la identificación de problemas y en la elaboración de soluciones. Esta filosofía busca superar el urbanismo vertical tradicional para construir procesos más inclusivos y democráticos. El informe conecta esta idea con investigaciones recientes sobre evaluación participativa de espacios públicos mediante plataformas digitales y herramientas colaborativas.

En el plano social, el informe enfatiza la necesidad de combatir el aislamiento y la fragmentación comunitaria. PPS argumenta que la crisis de la vida pública contemporánea —agravada por la pandemia, la polarización política y la digitalización excesiva— hace más necesario que nunca recuperar lugares físicos de encuentro. Los espacios públicos aparecen así como escenarios esenciales para reconstruir vínculos sociales y generar confianza entre ciudadanos diversos. El documento recoge experiencias donde plazas, parques o centros comunitarios se convierten en lugares para la conversación, la cultura, el aprendizaje informal y la cooperación cívica.

Dentro de esta lógica, el informe concede un valor especial a los llamados “terceros espacios”, es decir, lugares distintos del hogar y del trabajo donde las personas pueden relacionarse libremente. Esta idea conecta directamente con el creciente reconocimiento de las bibliotecas como espacios públicos multifuncionales y centros de convivencia cultural. Diversos análisis asociados al ecosistema de PPS destacan precisamente la capacidad de las bibliotecas contemporáneas para actuar como nodos de inclusión, aprendizaje y participación ciudadana.

El documento también aborda la sostenibilidad urbana y climática. PPS defiende que los espacios públicos desempeñan un papel crucial en la adaptación de las ciudades al cambio climático mediante infraestructuras verdes, zonas peatonales y entornos que favorecen la movilidad activa. Los proyectos desarrollados incluyen jardines urbanos, plazas verdes y estrategias para recuperar espacios degradados, integrando objetivos ambientales con necesidades sociales y culturales. La organización sostiene que el urbanismo del futuro debe ser simultáneamente ecológico y comunitario.

En términos institucionales, el informe refleja la expansión internacional de la influencia de PPS. La organización continúa desarrollando redes globales de colaboración, programas formativos, conferencias y recursos educativos destinados a profesionales del urbanismo, gestores culturales, bibliotecarios, arquitectos y activistas comunitarios. El documento insiste en que el conocimiento sobre los espacios públicos debe compartirse de manera abierta y colaborativa, fortaleciendo una comunidad internacional comprometida con ciudades más humanas y participativas.

Las bibliotecas reducen el tiempo de los flujos de trabajo manuales entre un 30 y un 60 % con la IA académica.

Guzman, Dani. “New Study: Libraries Cut Manual Workflow Time by 30 to 60% with Academic AI.” Clarivate. Publicado el 24 de marzo de 2026. Acceso el 19 de mayo de 2026.

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Un reciente estudio impulsado por Clarivate analiza cómo la inteligencia artificial está transformando los flujos de trabajo en bibliotecas académicas, especialmente en tareas relacionadas con la catalogación y la elaboración de listas de lectura. La investigación se basa en entrevistas realizadas a once profesionales de bibliotecas pertenecientes a ocho instituciones de América del Norte, América Latina y Oriente Medio, y ofrece uno de los primeros conjuntos de evidencias empíricas sobre el impacto operativo real de la IA en bibliotecas universitarias.

El informe destaca que las herramientas de IA permiten reducir entre un 30 % y un 60 % el tiempo invertido en tareas manuales y repetitivas. Actividades que antes requerían entre quince y cuarenta y cinco minutos, como la creación de listas de bibliografía docente, pueden completarse ahora en apenas dos o cinco minutos gracias a asistentes inteligentes integrados en plataformas bibliotecarias. Un ejemplo citado es el de la University of Windsor, donde una lista de veinte referencias pasó de requerir veinte minutos de trabajo a solo tres.

La investigación también subraya un notable incremento de la capacidad operativa de las bibliotecas. Los equipos responsables de metadatos y catalogación consiguieron multiplicar entre dos y cuatro veces el volumen de trabajo asumible sin necesidad de aumentar el personal. En el caso de la Universidad Tecnológica de Bolívar, la IA permitió abordar enormes retrasos de catalogación que hasta entonces se consideraban prácticamente imposibles de resolver. Según la directora de biblioteca Dora Lilia Sepúlveda, la automatización eliminó el cuello de botella derivado de la transcripción manual y recuperó hasta el 80 % del tiempo operativo, facilitando la recuperación y visibilidad de miles de registros olvidados.

Otro aspecto relevante del estudio es el impacto en el acceso a los recursos por parte de los estudiantes. Entre el 50 % y el 60 % de las listas de lectura procesadas mediante IA estuvieron disponibles inmediatamente gracias a la localización automática de materiales existentes en la colección y a la generación de enlaces directos. Esto mejora considerablemente la rapidez de acceso a la bibliografía académica y contribuye a optimizar la experiencia educativa.

En relación con la calidad de los datos generados, el estudio señala que entre el 70 % y el 90 % de los metadatos creados por IA fueron aceptados con solo pequeñas correcciones por parte de los bibliotecarios. El modelo aplicado no elimina la supervisión humana: la inteligencia artificial genera un primer borrador, mientras que los profesionales siguen siendo responsables de la revisión, validación y toma de decisiones finales. Desde la University of Haifa se destaca especialmente la utilidad de la IA en la catalogación de materiales en idiomas que el catalogador no domina, así como en la asignación preliminar de materias y encabezamientos temáticos.

El estudio insiste en que la IA no sustituye el criterio profesional bibliotecario, sino que transforma la naturaleza del trabajo. Las tareas mecánicas y repetitivas disminuyen, mientras que aumenta la dedicación a actividades estratégicas, de validación, comunicación y apoyo académico. De este modo, los bibliotecarios pueden concentrarse en funciones de mayor valor añadido, como la alfabetización informacional, la mediación crítica y el acompañamiento a investigadores y estudiantes.

Estas conclusiones coinciden con debates recientes dentro de la comunidad bibliotecaria internacional. En diversos foros profesionales y discusiones en Reddit, muchos bibliotecarios describen una transición hacia un nuevo papel como “verificadores” y mediadores críticos de contenidos generados por IA. Al mismo tiempo, persisten preocupaciones sobre la fiabilidad de las respuestas automáticas, la dependencia excesiva de estas herramientas y la necesidad de establecer políticas éticas claras para su adopción en bibliotecas.

La enseñanza superior ante la transformación acelerada de la IA: Informe Horizon 2026 de EDUCAUSE

Robert, Jenay, Nicole Muscanell, Mark McCormack y Kim Arnold. 2026 EDUCAUSE Horizon Report | Teaching and Learning Edition. Louisville, CO:

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Sumario ejecutivo

El informe 2026 EDUCAUSE Horizon Report constituye una de las radiografías más relevantes sobre el futuro inmediato de la educación superior y el impacto de la inteligencia artificial en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Elaborado mediante el marco metodológico STEEP —que analiza factores sociales, tecnológicos, económicos, ambientales y políticos—, el documento examina cómo las universidades atraviesan un periodo de transformación estructural marcado por la presión financiera, la disminución de matrículas, la crisis de confianza social hacia la educación superior y la irrupción de tecnologías generativas capaces de alterar profundamente el trabajo académico.

Uno de los ejes centrales del informe es la constatación de que la inteligencia artificial ya no representa una tecnología emergente marginal, sino una infraestructura transversal que está modificando la enseñanza, la evaluación, el diseño instruccional y las relaciones entre estudiantes y docentes. El documento señala que la IA influye especialmente en ámbitos como la tutoría personalizada, la producción de materiales educativos, la automatización de tareas administrativas y el acompañamiento académico. Sin embargo, también advierte que esta integración genera importantes tensiones éticas y pedagógicas: problemas de privacidad, dependencia cognitiva, vigilancia algorítmica, sesgos, desinformación y creciente preocupación por el impacto ambiental derivado del consumo energético de los sistemas de IA.

El informe subraya además que los métodos tradicionales de evaluación están entrando en crisis. Las herramientas generativas dificultan distinguir entre producción humana y automatizada, lo que obliga a las instituciones a replantear profundamente el concepto mismo de aprendizaje verificable. Frente a este escenario, EDUCAUSE identifica una transición hacia evaluaciones “auténticas”, basadas en procesos, evidencias de razonamiento, proyectos contextualizados y demostraciones prácticas del conocimiento. En lugar de centrarse únicamente en el resultado final, las universidades comienzan a valorar la trazabilidad del aprendizaje, la reflexión crítica y la capacidad de integrar herramientas de IA de manera ética y transparente.

Una de las principales novedades del informe de 2026 es la incorporación del concepto “señales de cambio”, definido como indicadores tempranos capaces de anticipar transformaciones futuras antes de que alcancen gran escala institucional. Estas señales funcionan como mecanismos de prospectiva estratégica para detectar innovaciones emergentes, cambios culturales o nuevas prácticas educativas todavía marginales pero potencialmente disruptivas. EDUCAUSE plantea que las universidades deben desarrollar capacidad institucional para interpretar estas señales y adaptarse de forma proactiva, evitando respuestas meramente reactivas ante los cambios tecnológicos y sociales.

Otro aspecto especialmente relevante es el cuestionamiento creciente del valor social y económico de la educación superior. El informe sostiene que muchas instituciones se enfrentan a una pérdida de legitimidad pública debido al aumento de costes, la incertidumbre laboral y la percepción de que los modelos educativos tradicionales no responden adecuadamente a las nuevas demandas profesionales y culturales. En este contexto, la educación superior se ve presionada para demostrar utilidad, flexibilidad y relevancia social. Esta tensión aparece vinculada directamente con la necesidad de redefinir competencias fundamentales como la alfabetización digital, la alfabetización en IA y las capacidades críticas necesarias para desenvolverse en entornos mediados por algoritmos.

El informe también insiste en la importancia de la formación docente. Las instituciones no solo necesitan incorporar tecnologías, sino desarrollar culturas organizativas capaces de acompañar a profesores y estudiantes en procesos de cambio continuo. La alfabetización en IA aparece así como una competencia transversal imprescindible para comprender tanto las oportunidades como los riesgos de estas herramientas. EDUCAUSE propone un enfoque equilibrado que combine innovación tecnológica con pensamiento crítico, ética digital y supervisión humana significativa.

En perspectiva histórica, el documento refleja la evolución progresiva de los informes Horizon desde los años posteriores a la pandemia hasta la actualidad. Mientras los informes de 2022 y 2023 todavía estaban muy marcados por la transición híbrida y el impacto inmediato de ChatGPT, el informe de 2026 muestra una etapa más madura, centrada ya no solo en la adopción tecnológica, sino en las consecuencias estructurales, cognitivas y sociales de la IA sobre el ecosistema universitario. La cuestión ya no es si la IA transformará la educación, sino cómo preservar la agencia humana, la confianza académica y el sentido formativo de la universidad en un entorno crecientemente automatizado.

La libertad de prensa mundial alcanza su nivel más bajo en 25 años

Kottke. 2026. “The World Press Freedom Index at Global 25-Year Low.” Kottke.org, May 2026. https://kottke.org/26/05/the-world-press-freedom-index-at-global-25-year-low

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Resultados del Informe 2026 del World Press Freedom Index, elaborado por Reporters Without Borders (RSF), destacando un hallazgo alarmante: la libertad de prensa mundial ha caído a su nivel más bajo en los 25 años de historia del índice. El texto subraya que esta degradación no es un fenómeno puntual, sino el resultado de un deterioro progresivo y sostenido desde comienzos de siglo.

Uno de los datos más significativos es que, por primera vez, más de la mitad de los países del mundo se encuentran en las categorías de “difícil” o “muy grave” en materia de libertad de prensa. Este cambio indica una expansión global de contextos hostiles para el periodismo, donde trabajar como periodista implica crecientes riesgos legales, políticos y de seguridad. El índice, que evalúa 180 países, muestra además que la puntuación media global nunca había sido tan baja, lo que refuerza la idea de un retroceso estructural más que coyuntural.

El artículo destaca también la evolución histórica del fenómeno: en 2002, cuando RSF comenzó a elaborar el índice, solo un 13,7% de los países se situaban en las categorías más bajas; en la actualidad, esa cifra supera el 52%. Paralelamente, la proporción de población mundial que vive en países considerados “libres” en términos de prensa ha descendido de aproximadamente un 20% a menos del 1%, lo que evidencia un cambio profundo en las condiciones globales de acceso a la información.

Entre las causas principales del deterioro, el informe citado por Kottke señala el uso creciente de legislaciones restrictivas vinculadas a la seguridad nacional, que en muchos casos se emplean para limitar la labor periodística o criminalizar la difusión de información. A ello se suman factores como la presión económica sobre los medios de comunicación, la precarización del sector y el aumento de la hostilidad política hacia periodistas y medios independientes.

El texto también apunta que el deterioro no se limita a regímenes autoritarios, sino que afecta también a democracias consolidadas, donde se observan retrocesos en garantías legales, intentos de control informativo o debilitamiento institucional de la libertad de prensa. Este fenómeno sugiere una tendencia global de erosión de las condiciones democráticas del periodismo.

Cambios en la percepción de la desinformación en Canadá: Tendencias en exposición, detección y confianza, 2025

Foran, Helen, y Howard Bilodeau. 2026. “Shifting Perceptions of Misinformation in Canada: Trends in Exposure, Detection and Trust.” Insights on Canadian Society. Statistics Canada, 13 de mayo de 2026. https://www150.statcan.gc.ca/n1/pub/75-006-x/2026001/article/00006-eng.htm

En 2025, el 80 % de los canadienses declaró haber visto noticias o información en internet que sospechaban que era engañosa, falsa o inexacta al menos una vez al mes. Estas experiencias son una de las principales preocupaciones de los canadienses, y la mayoría (61 %) manifestó estar «muy preocupada» o «extremadamente preocupada» por la desinformación en línea en 2025.

El estudio analiza cómo los canadienses perciben, detectan y experimentan la desinformación en el entorno digital, así como su relación con la confianza en los medios y la confianza interpersonal. A partir de datos de la Canadian Social Survey (2025) y comparaciones con la Survey Series on People and their Communities (2023), el informe explora la evolución de la exposición a noticias falsas, la capacidad de los ciudadanos para distinguir entre información verdadera y falsa, y el impacto de este fenómeno en la confianza social.

Uno de los hallazgos centrales es la alta exposición a la desinformación: en 2025, el 80% de los canadienses afirmó haber visto al menos mensualmente información que consideraba engañosa o falsa. Esta exposición es prácticamente transversal en términos de edad, género y nivel educativo, lo que indica que la desinformación es un fenómeno estructural del ecosistema informativo digital. Sin embargo, los mayores de 75 años reportan una menor exposición, posiblemente por diferencias en los hábitos de consumo informativo.

El estudio también muestra cómo los ciudadanos acceden a la información. Las fuentes más habituales son los medios de comunicación (66%), contactos cercanos (62%), redes sociales (54%) y la televisión (52%). Sin embargo, existen diferencias generacionales claras: los jóvenes (15–34 años) dependen principalmente de las redes sociales (78%), mientras que los mayores confían más en medios tradicionales como la televisión y los medios informativos. Estas diferencias reflejan una fragmentación del ecosistema mediático según la edad y el nivel educativo.

En cuanto a la percepción de la veracidad informativa, el 47% de los canadienses declara que en 2025 le resulta más difícil distinguir entre información verdadera y falsa que hace tres años. Además, el 61% expresa una preocupación alta o muy alta por la desinformación en línea. El informe destaca que esta dificultad no es uniforme, sino que se relaciona con variables como el nivel educativo, la confianza en los medios y la confianza interpersonal.

Otro aspecto relevante es la relación entre desinformación y confianza social. Los resultados muestran que las personas con mayor confianza en los medios canadienses y en otras personas tienden a tener más seguridad en su capacidad para detectar información falsa. Por el contrario, quienes muestran menor confianza en los medios o en los demás reportan mayores dificultades para identificar contenidos engañosos. Esto sugiere que la desinformación no solo es un problema informativo, sino también un fenómeno vinculado al capital social y la confianza institucional.

En conjunto, el estudio concluye que la desinformación es una experiencia común y persistente en la sociedad canadiense, y que sus efectos no se limitan a la exposición, sino que influyen en la percepción de la realidad y en la confianza en las instituciones. Aunque la preocupación por este fenómeno se mantiene estable entre 2023 y 2025, el reto principal es la creciente complejidad del entorno digital y la dificultad creciente para distinguir entre información fiable y falsa.

Inteligencia artificial y gestión del cambio en las bibliotecas universitarias de EE. UU.

Hulbert, Ioana G., y otros. US Library Survey 2025: Under Pressure. Nueva York: Ithaka S+R, 14 de mayo de 2026. https://sr.ithaka.org/publications/ithaka-sr-us-library-survey-2025/

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En noviembre de 2025, Ithaka S+R puso en marcha la versión más reciente de la Encuesta de Bibliotecas de EE. UU. (US Library Survey). Desde 2010, esta encuesta se ha aplicado cada tres años a decanos y directores de bibliotecas en instituciones postsecundarias de cuatro años, sin fines de lucro, en los Estados Unidos. El objetivo es examinar cómo conceptualizan su trabajo: qué priorizan, cómo navegan la toma de decisiones y cómo alinean la biblioteca con las metas de sus instituciones matrices. El ciclo de 2025 examina las perspectivas de los líderes sobre el papel fundamental de la biblioteca, su gobernanza y las dimensiones clave de su estrategia y operaciones. El estudio continúa explorando áreas establecidas del trabajo bibliotecario en estos dominios, al tiempo que amplía el alcance de la investigación para incluir áreas de influencia emergentes, como la inteligencia artificial (IA) generativa, los avances en el ecosistema de comunicación académica y la gestión del cambio.

Hallazgos Clave

  • Los líderes operan bajo restricciones financieras y de personal sostenidas. Al igual que en ciclos anteriores, la mayoría de los encuestados citan la falta de recursos financieros como la principal limitación para realizar cambios en sus bibliotecas. Las cancelaciones previstas de paquetes de revistas, sumadas a la reducción de personal, significan que las bibliotecas también ven limitada su capacidad para mantener funciones básicas.
  • La IA está reconfigurando las prioridades, pero su adopción sigue siendo desigual. Los líderes anticipan una mayor demanda de instrucción en alfabetización sobre IA, recapacitación del personal y salvaguardas para la integridad de la investigación. Sin embargo, muchas bibliotecas aún no han integrado la IA en sus operaciones internas, citando la capacidad limitada o falta de experiencia del personal, preocupaciones éticas y prioridades contrapuestas.
  • Brecha en la percepción del valor. Aunque la mayoría de los líderes se sienten seguros de su capacidad para articular la propuesta de valor de la biblioteca, menos de ellos creen que este valor sea reconocido por los administradores de alto rango. Además, solo el 31 por ciento está de acuerdo en que participa en los procesos clave de toma de decisiones a nivel de campus.
  • El aprendizaje estudiantil y la alfabetización informacional son prioridades casi universales, pero la confianza en su impacto es menor. Casi todos los líderes identifican el fomento del aprendizaje de los estudiantes, la promoción del pensamiento crítico y el apoyo a la alfabetización informacional como prioridades centrales. Sin embargo, proporciones menores expresan confianza en la eficacia de la biblioteca o en su reconocimiento como líder del campus en estas áreas.
  • Las inversiones en iniciativas de acceso abierto han disminuido. Desde la última vez que se realizó la encuesta, la proporción de líderes que priorizan los acuerdos transformativos disminuyó del 38 al 26 por ciento. La proporción que prioriza la transición de su gasto de suscripciones hacia inversiones abiertas también cayó drásticamente del 45 al 23 por ciento.
  • Aumentan las preocupaciones sobre la privacidad de los datos de los usuarios. La mitad de los líderes están preocupados por el acceso de terceros a datos de nivel individual, alcanzando el punto más alto desde que se planteó esta pregunta por primera vez en 2019.
  • Nuevas contrataciones centradas en tecnología y éxito estudiantil. Aproximadamente un tercio de los encuestados planea contratar personal para roles de IA y aprendizaje automático (machine learning). Otras áreas de crecimiento esperado incluyen instrucción y alfabetización informacional, evaluación, éxito estudiantil, comunicación académica y gestión de datos de investigación.

Estudio de impacto de IA en flujos de trabajo de bibliotecas universitarias

Emerging Strategy. 2026. Academic AI Impact Study: Measuring the Real-World Impact of AI Adoption on Academic Library Workflows. Commissioned by Clarivate. Clarivate, Londres. https://clarivate.com/academia-government/academic-ai-impact-study/

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El informe analiza de forma empírica cómo la inteligencia artificial está transformando los flujos de trabajo en bibliotecas académicas, especialmente en dos áreas críticas: la creación y gestión de metadatos (mediante Alma Metadata Assistant) y el apoyo a la elaboración de guías docentes y listas de lectura (a través de Leganto Syllabus Assistant). El estudio se basa en entrevistas en profundidad con profesionales de 11 instituciones académicas internacionales, lo que permite observar efectos reales de la IA en contextos de trabajo cotidianos, más allá de la teoría o la experimentación tecnológica.

Uno de los hallazgos centrales es la reducción significativa del tiempo dedicado a tareas manuales y repetitivas. Las bibliotecas participantes reportan una disminución de entre el 30% y el 60% en tareas como la transcripción de metadatos, la normalización de registros o el procesamiento inicial de listas de lectura. Este cambio no solo acelera los procesos, sino que también incrementa la capacidad operativa sin necesidad de ampliar los recursos humanos, llegando a multiplicar por dos o cuatro la productividad en determinados flujos de trabajo.

El informe subraya también una mejora notable en la consistencia y estandarización de los datos bibliográficos. La IA permite reducir la variabilidad derivada de la diversidad de fuentes y formatos de entrada, generando registros más homogéneos y preparados para su validación profesional. En este sentido, la tecnología no sustituye el juicio experto del personal bibliotecario, sino que desplaza su actividad hacia tareas de mayor valor añadido, como la revisión crítica, la validación de excepciones o la toma de decisiones complejas.

Otro aspecto relevante es la aceleración del ciclo de trabajo entre la recepción de información y su disponibilidad para los usuarios. El estudio indica que entre el 50% y el 60% de las listas de lectura procesadas con herramientas de IA pueden estar disponibles de forma casi inmediata tras el procesamiento inicial, reduciendo significativamente los cuellos de botella tradicionales en los servicios bibliotecarios.

Desde una perspectiva organizativa, el informe interpreta estos cambios como un proceso de reconfiguración del trabajo bibliotecario. La IA desplaza parte del esfuerzo desde tareas operativas hacia funciones de supervisión, análisis y mejora de la calidad de los datos. Esto implica una transformación del perfil profesional, en la que las competencias críticas, la curación de información y la supervisión de sistemas automatizados adquieren mayor relevancia que la producción manual de registros.

En conjunto, el estudio concluye que la adopción de IA en bibliotecas académicas no constituye únicamente una mejora incremental de eficiencia, sino una reestructuración progresiva de los flujos de trabajo, con impacto directo en la productividad, la calidad de los datos y la redistribución de las funciones del personal. Esta transformación se enmarca en una tendencia más amplia de integración de la IA en los sistemas académicos y de investigación, donde las herramientas inteligentes pasan a formar parte de la infraestructura operativa de las instituciones.

Library Technology Guides publica el Informe sobre sistemas bibliotecarios de 2026

Breeding, Marshall. “2026 Library Systems Briefing.” American Libraries Magazine, 5 de mayo de 2026. https://americanlibrariesmagazine.org/2026/05/05/2026-library-systems-briefing/

El Informe sobre sistemas bibliotecarios de 2026 muestra a unas bibliotecas inmersas en una transformación profunda. El desafío ya no consiste únicamente en informatizar procesos, sino en construir infraestructuras flexibles, seguras e inteligentes capaces de responder a nuevas formas de acceso al conocimiento. La tecnología se convierte así en una pieza estratégica para garantizar la relevancia futura de las bibliotecas en un entorno digital cada vez más exigente.

Library Technology Guides ha publicado el Informe sobre sistemas bibliotecarios de 2026, una de las referencias más relevantes para conocer la evolución tecnológica del sector bibliotecario internacional. El documento ofrece una panorámica detallada del mercado de software y plataformas utilizadas por bibliotecas públicas, universitarias, escolares y especializadas, analizando tendencias, movimientos empresariales, implantaciones y prioridades estratégicas. Más que un simple catálogo de productos, el informe actúa como termómetro del momento que atraviesan las bibliotecas en su proceso de transformación digital.

Uno de los aspectos centrales del informe es la constatación de que las bibliotecas continúan avanzando hacia entornos basados en la nube. Cada vez más instituciones sustituyen antiguos sistemas instalados en servidores locales por plataformas SaaS (Software as a Service), gestionadas por proveedores externos. Esta transición responde a varias razones: reducción de costes de mantenimiento, actualizaciones automáticas, mayor escalabilidad y mejora de la seguridad. Para muchas organizaciones, mantener infraestructuras propias resulta ya complejo y costoso, especialmente en un contexto de presupuestos ajustados y escasez de personal técnico especializado.

El informe también destaca la creciente influencia de la inteligencia artificial en el ecosistema bibliotecario. Los nuevos sistemas comienzan a incorporar herramientas de automatización para catalogación, generación de metadatos, análisis de colecciones, asistentes virtuales y mejora de los sistemas de descubrimiento. La IA se presenta como una oportunidad para aumentar la eficiencia operativa y mejorar la experiencia de usuario, aunque también surgen interrogantes relacionados con la transparencia algorítmica, la privacidad de los datos y la necesidad de supervisión profesional. Las bibliotecas valoran estas innovaciones, pero buscan aplicarlas con prudencia y criterios éticos.

Otro eje importante es la evolución de los sistemas integrados de gestión bibliotecaria (ILS) hacia plataformas de servicios bibliotecarios más amplias. Ya no basta con gestionar préstamos, catalogación o adquisiciones de manera aislada. Las bibliotecas necesitan soluciones capaces de integrar recursos impresos, colecciones electrónicas, repositorios institucionales, analíticas de uso, autenticación remota y servicios móviles. El informe muestra que la tendencia dominante es hacia ecosistemas unificados, donde diferentes módulos se comunican entre sí y permiten una administración más eficiente.

En el plano empresarial, el estudio refleja un mercado concentrado en grandes proveedores internacionales, pero con presencia significativa de proyectos de código abierto. Empresas consolidadas como Ex Libris, OCLC, EBSCO o Innovative mantienen posiciones fuertes, especialmente en grandes redes y universidades. Paralelamente, alternativas como Koha, Evergreen o FOLIO siguen creciendo entre instituciones que buscan flexibilidad, independencia tecnológica y control sobre sus desarrollos. Esto demuestra que el mercado no está cerrado y que existen modelos diversos según tamaño, presupuesto y estrategia institucional.

La experiencia del usuario aparece como una prioridad creciente. Los catálogos tradicionales resultan insuficientes frente a los estándares de usabilidad impuestos por buscadores y plataformas comerciales. Por ello, las bibliotecas demandan interfaces más intuitivas, búsquedas inteligentes, recomendaciones personalizadas, diseño adaptado a móviles y acceso simplificado a contenidos digitales. El informe subraya que el éxito de un sistema ya no depende solo de sus funciones internas, sino de la calidad de la interacción que ofrece al público.

Asimismo, el documento señala la importancia de la interoperabilidad y de los estándares abiertos. Las bibliotecas trabajan con múltiples herramientas simultáneamente —repositorios, plataformas de préstamo digital, gestores de aprendizaje, bases de datos académicas o sistemas de autenticación—, por lo que necesitan soluciones capaces de integrarse sin fricciones. Los proveedores que facilitan APIs robustas y compatibilidad con estándares internacionales parten con ventaja en las decisiones de contratación.