Archivo de la categoría: Bibliotecas

La Biblioteca Pública de Los Ángeles cuenta con un laboratorio para que las personas puedan digitalizar soportes antiguos como cintas VHS y disquetes.

The Memory Lab | Los Angeles Public Library

El Laboratorio de la Memoria es un espacio para la digitalización gratuita de fotografías, documentos, grabaciones audiovisuales y otros formatos. Proporciona al personal y a los usuarios de la Biblioteca directrices, herramientas y formación para el archivo personal analógico y digital.


Cada vez más, los materiales que conforman la vida de las personas son más digitales, pero no todo el mundo tiene el equipo o los conocimientos necesarios para cuidarlos adecuadamente. Muchos formatos analógicos, como el VHS, se degradan con el tiempo y necesitan ser digitalizados antes de que las grabaciones se pierdan.

La Biblioteca Pública de Los Ángeles se suma a la preservación digital, con la creación de DIY Memory Lab, un nuevo espacio dentro de Octavia Lab en la Biblioteca Central. Con este laboratorio de autoservicio, los usuarios pueden preservar tesoros mediáticos del pasado utilizando herramientas de digitalización profesionales.

El uso del equipamiento del laboratorio es gratuito para los titulares de carnet de la Biblioteca Pública de Los Ángeles (que es gratuita para todos los residentes de California), aunque previamente debe de asistir a una orientación en línea y hacer una reserva.

La Biblioteca Pública de Los Ángeles ofrece los siguientes servicios para ayudar a las personas en su viaje personal de archivo y preservación digital.

Estos son algunos de los materiales que se pueden digitalizar en el laboratorio:

Documentos
Fotos, diapositivas, negativos
Película Super 8 y 8 mm (sólo imagen, sin audio)
Cintas de audio compactas
CD y DVD
DV y MiniDV (SP)
Disquetes de 3,5 pulgadas
Minidisco
Cinta de audio de bobina a bobina
VHS (SP y EP)
Discos de vinilo (LP y 45)

La Finalidad de estos laboratorios de la memorias son una forma de que las organizaciones conecten personalmente con sus comunidades, salven la historia compartida e impulsen los principios de conservación y acceso.

Casada con los libros

Casada con los libros

María Elena Walsh

No hubo rito iniciático ni promesa de eterna fidelidad, sólo sucedió temprano, como algunas bodas primitivas. Estamos envejeciendo juntos, y quizás juntos nos iremos de este mundo. En épocas inquietas, algunos fueron arrojados por la borda, otros se extraviaron; los elegidos permanecen en el remanso de la vida, disputando el espacio y desafiando al olvido. La luz implacable destiñó sus lomos y a veces la tinta interior, como si empezaran a callar.

Son libros, y una se ha casado con ellos, prometiendo cuidarse en la dicha y la adversidad, la enfermedad y la salud. No siempre fue perfecta la convivencia, pero sí fue imposible la separación.

Mundo de deportados, inundados, exiliados. Multitudes que arrastran sus bártulos por las aguas y los desiertos: el colchón, la ollita, los atados de trapo, quizás un perro viejo. ¿Qué haría la casada con los libros en una situación límite? O, como se suele preguntar: ¿Qué libros se llevaría a una isla desierta? ¿A qué libro se abrazaría en un avión en llamas? ¿Cuál escogería al ser obligada repentinamente a mudarse de país o de planeta?

(La Odisea, El Quijote, Shakespeare, Borges…¡Diccionarios!)

La que viajaba en barco de carga siempre llevaba una maleta entera de libros, la mayoría de poesía. En la cabina improvisaba una estantería sobre las otras maletas. En diminutos cuartos de hoteles y sólo de pasaje, acomodaba los preferidos. Cuando llegó la era del avión llevaba unos cuantos o demasiados como “equipaje de mano”, confiando en las energía juveniles.

En las épocas de máxima escasez, mágicamente aparecía dinero destinado a comprar otros, y otros más.

Entonces estaban las buenas hadas, alguno de esos ángeles Fernández, que regalaban libros, así , al descuido, como si le sobraran o no los hubieran adquirido. Eran pobres, quizás los robaban santamente.

Y otros lucían sus bibliotecas en esas afelpadas casas de Buenos Aires, con mesas vestidas de largo y portarretratos de plata, posesiones que jamás entraban en el reino de lo envidiable. Libros encuadernados y libros de artes, enormes mamotretos heredados. Gente, por otra parte, que jamás se mudaba, se había puesto a vivir eternamente entre sus papeles de lujo, sin temores ni sobresaltos. No regalaban nada.

Diría que hoy, en casas de gente de posibles, no se ven libros, arrasados por el torbellino de una decoración de moda que, si los tiene en cuenta es precisamente como decorado. Desde que recuerde, al entrar en una casa sin libros a la vista me asalta una inquietud insoportable, solo quiero irme.

Claro que las casas de pobres no suelen tener libros, siempre que supongamos que sólo son pobres los desocupados o los obreros manuales, y lleguemos a la desatinada conclusión de que no es pobre un profesor o un periodista o un escriba o …

Y además estaban las mudanzas. Muchas, de barco a hotel, de pensión a cuartito, de cuartito a departamento. Cuántas a lo largo de una vida, cuánto acarreo, cuánto peso, cuánta indecisión para ordenarlos, aunque fuera a la bartola.

De la reciente y misteriosa guerra del Golfo, con sus misiles con cabeza inteligente, recuerdo una imagen fugaz, tras un bombardeo en Tel Aviv. Se veía un modesto departamento partido por la mitad, y había quedado al desnudo una pared abarrotada de libros. Libros modestos, manoseados, desordenados, tesoros en todo su esplendor.

“Una biblioteca con libros viejísimos”, escribió el periodista, que era también, o sobre todo, un escritor. El escritor-periodista no es tan pichón, sus libros también deben de estar viejísimos o por lo menos un tanto caducos, salvo que su bibliotecas sea de estanterías laqueadas de blanco inmaculados, con colecciones impolutas de libros nuevos, recién adquiridos y sin abrir. Quizás los hay, pero a mí me producen cierto repeluzno. Como la costumbre de otro amigo, tampoco jovencísimo, sólo maniático, que una vez por mes ¡les pasa la aspiradora a todos y uno por uno!

¿Fue quizás un desplazamiento de una adjetivo que quiso endilgar a mi persona? No incurrí en ese psicoanálisis silvestre, y si así fuera no me ofende. Si me ofendió que calificara de ese modo a mis compañeros de toda la vida. Compañía, tesoro, que ya alcanza el medio siglo, y a mucha honra. Han sorteado mudanzas y borrascas, ímpetus de limpieza o de orden en que muchos fueron a parar a mano ajena o sencillamente a la basura.

Se me pierden en los estantes porque la luz ha desteñido sus lomos, casi debo adivinarlos, recordando que éste era azul, el de más allá rosado. Si los hubiera guardado a todos a lo largo de la vida, debería de estar viviendo en una mansión, ellos los verdaderos habitantes, yo sólo como pasajera, hurtándoles espacio, imaginándolos adheridos a todas las paredes , incluso tapiando ventanas y, mediante algunas astucia, cubriendo los techos.

Lamento no haber guardado los primeros ejemplares que pasaron por mis manos, víctimas de desapego, mudanzas y suertes varias. Sólo recuerdo que junto a mi cama había una pequeña estantería fabricada por mi padre, con la colección completa de los Guillermos de la inglesa Richmal Crompton, alguno de Walt Disney, colecciones españolas de cuentos de hadas, de Grimm, de Perrault, de Las mil y una noches, más El millón de chistes.

Después o conjuntamente fueron los cuadernillos de apretada letra de Julio Verne o Dickens. Casi todos ya eran viejos por sus características a dos columnas, ilustraciones anticuadas o torpes, papel amarillo, muchos adquiridos a segunda mano. Pero a nadie se le habría ocurrido descartarlos por su vetustez. Pertenecían a una era en que no se pretendía hacer más atractiva la lectura a los chicos, simplemente leíamos lo que caía en nuestras manos.

Pasada la pubertad, sobrevino la manía de asegurarnos su propiedad estampándole nombre y fecha. Así es como compruebo que en la adolescencia leí mucho que sin duda no alcanzaba a entender ni apreciar, pero , como dice Italo Calvino: Hay en la obra una fuerza especial que consigue hacerse olvidar como tal, pero que deja su simiente.

Simiente, partícula de dicha, tarea y recreo, aventura con infinitas peripecias, puerta celestial abierta en la adversidad.

Donde no hay libros hace frío. Vale para las casas, las ciudades, los países. Un frío de cataclismo, un páramo de amnesia

¿El libro está destinado a desaparecer? Paciencia, lo recordaremos y seguirá viviendo en nosotros, como cualquier difunto querido, mientras adentro nieva en las pantallas y afuera en la estepa aúllan los lobos.

María Elena Walsh. «Casada con los libros» Diario Brujo. Espasa Hoy. 1999

Fuente

Marco de Referencia para Habilidades para el Manejo de la Información en la Educación Superior (ACRL) en español

Marco de Referencia para Habilidades para el Manejo de la Información en la Educación Superior, ACRL, 2018

Spanish Translation (PDF)

Traducción al español del «Framework for Information Literacy for Higher Education» Recibido por la mesa directiva de ACRL en febrero 2, 2015. Adoptado por la mesa directiva de ACRL en enero 11, 2016.

The Framework for Visual Literacy in Higher Education (PDF) (April 2022)

Spanish Translation (PDF)

Perspectivas de los bibliotecarios universitarios sobre las habilidades y la formación para el apoyo a los datos de investigación en Canadá

Rod, Alisa B. «It Takes a Researcher to Know a Researcher: Academic Librarian Perspectives Regarding Skills and Training for Research Data Support in Canada». Evidence Based Library and Information Practice 18, n.o 2 (15 de junio de 2023): 44-58. https://doi.org/10.18438/eblip30297.

Este estudio empírico tiene como objetivo aportar pruebas cualitativas sobre las perspectivas de los bibliotecarios relacionados con los datos en relación con las habilidades necesarias, la educación y la formación para estas funciones en el contexto de las bibliotecas académicas canadienses. Un segundo objetivo de este estudio es comprender las perspectivas de los bibliotecarios relacionados con los datos en relación con el papel específico del MLIS en la prestación de formación y educación pertinentes. La definición de bibliotecario relacionado con datos en este estudio incluye a cualquier bibliotecario o profesional que tenga un título convencional relacionado con un campo de la biblioteconomía de datos (es decir, gestión de datos de investigación, servicios de datos, SIG, visualización de datos, ciencia de datos) o cualquier otro bibliotecario o profesional cuyas funciones incluyan la prestación de servicios relacionados con datos dentro de una institución académica.

El estudio emplea un enfoque cualitativo, incorporando pruebas empíricas en profundidad a través de 12 entrevistas semiestructuradas con bibliotecarios relacionados con los datos. El objetivo de las entrevistas es recopilar perspectivas de primera mano sobre las competencias necesarias para estos puestos y los medios por los que las personas adquieren y mantienen dichas competencias.

Las entrevistas arrojaron cuatro temas principales relacionados con las competencias esenciales para los puestos de bibliotecario especializado en datos. En primer lugar, los participantes destacaron la importancia de la experiencia en la realización de investigaciones originales. En segundo lugar, se destacó la competencia en codificación computacional y métodos cuantitativos como un conjunto de aptitudes cruciales. En tercer lugar, se reconoció la importancia de las competencias relacionadas con MLIS, como la comprensión de metadatos. Por último, se consideró valiosa la capacidad de aprender rápidamente nuevas habilidades en el trabajo. En general, este estudio sugiere que, si bien los conocimientos sobre metadatos, documentación y gestión de la información siguen siendo vitales para los bibliotecarios especializados en datos, los programas MLIS son cada vez menos competitivos en comparación con los programas de grado que ofrecen un mayor énfasis en la experiencia práctica de trabajo con diversos tipos de datos en un contexto de investigación, junto con la aplicación de diversos enfoques metodológicos.

A través de un análisis cualitativo en profundidad de los bibliotecarios relacionados con los datos en el contexto de las bibliotecas académicas canadienses, este estudio proporciona nuevas y valiosas perspectivas sobre la importancia percibida de llevar a cabo una investigación empírica original para tener éxito en estas funciones. Destaca la evolución del panorama de las habilidades requeridas y sugiere que los programas MLIS podrían beneficiarse de un mayor enfoque en la experiencia práctica con diferentes tipos de datos y metodologías de investigación para satisfacer mejor las necesidades de la biblioteconomía relacionada con datos en entornos académicos.

Sostenibilidad en las bibliotecas universitarias: esfuerzos de las bibliotecas universitarias para crear un futuro sostenible

Librarian Resources. «Sustainability in Academic Libraries». Accedido 19 de junio de 2023.

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Selección de capítulos de libros y artículos de revistas de Taylor & Francis que muestran los esfuerzos de las bibliotecas universitarias por responder a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030, con el fin de crear un futuro sostenible para sus usuarios.

  1. Pursuing sustainable futures through LAMs by Henrik Jochumsen, Jamie Johnston, Andreas Vårheim
  2. Library Funding and Sustainable Development of Higher Education by Clement Ola Adekoya
  3. Fostering library usage among science students towards Sustainable Development Goals by Femi E. Babalola, Sina J. Fakoyede, Folasade B. Ojobola, Foluke G. Abiona
  4. A New Lens for Evaluation – Accessing Academic Libraries Using the UN Sustainable Development Goals by Roxanne Missingham
  5. Green Library Research: A Bibliometric Analysis by Simin Li, Feng Yang
  6. African Libraries in Development: Perceptions and Possibilities by Renee Lynch, Jason C. Young, Chris Jowaisas, Stanley Boakye-Achampong, Joel Sam

Isaac Asimov predijo el uso de la inteligencia artificial en 1988

«Una vez tengamos conexiones de computadoras en cada casa, cada una de estas conectadas a bibliotecas gigantes, donde cualquiera puede formular cualquier pregunta y obtener respuestas, obtener material de referencia, sobre cualquier tema que estés interesado en aprender desde muy pequeño, por más tonto que le parezca a otra persona, es eso en lo que tu estas interesado. Y puedes preguntar y puedes darte cuenta y puedes rastrear eso que te interesa y lo puedes hacer en tu propia casa, a tu propio ritmo, en tu propia dirección,en tu propio tiempo. Entonces todo el mundo disfrutaría aprender. Hoy en día lo que la gente llama aprendizaje es algo impuesto y todo el mundo está obligado a aprender el mismo tema, el mismo día, a la misma velocidad, en el mismo salón de clase.  Y todos son personas diferentes, para algunos va muy rápido, para otros muy lento y para algunos en la dirección equivocada, pero darle la oportunidad, complementario a la escuela, no estoy diciendo que debamos abolir la escuela, que puedan seguir su propio vocación desde el principio»

Isaac Asimov: entrevista realizada por la BBC con Bill Moyers en 1988

Entrevista de Bill Moyers a Isaac Asimov en 1988 para el programa «El Mundo de las Ideas». Antes incluso de que los ordenadores personales e internet fueran populares

La biblioteca ha muerto, larga vida al bibliotecario!!

La frase «La biblioteca ha muerto, larga vida al bibliotecario» captura un contraste interesante y provocativo entre la aparente desaparición de la biblioteca y la continua importancia del papel del bibliotecario. Esto sugiere que, a pesar de los cambios en la forma en que accedemos a la información y consumimos contenido, el bibliotecario sigue siendo una figura vital en nuestra sociedad.


«La biblioteca ha muerto, larga vida al bibliotecario» se atribuye a Wilfrid Lancaster, conocido catedrático de Ciencias de la Información de la Universidad de Illinois, y aparece en su libro «Toward Paperless Information Systems», publicado en 1978. Se trata de un juego de palabras que evoca una variación de una antigua frase monárquica «The king is dead, long live the king» , (El rey ha muerto, viva el rey) que significa la continuidad del liderazgo incluso después del fallecimiento de un monarca. En el contexto bibliotecario, la frase aunque la afirmación pueda parecer contradictoria en un principio, se refiere a un cambio en el papel y la función de la biblioteca en el mundo actual, que subraya la importancia de los bibliotecarios a pesar del cambiante panorama del acceso a la información. En tiempos pasados, la función primordial de la biblioteca se centraba en ser considerada un templo del conocimiento, un lugar donde se almacenaban y preservaban los libros y al que se podía acceder a ellos para aprender, investigar y disfrutar de la lectura.

Sin embargo, sin renunciar a su esencia, en la era digital y con el acceso masivo a internet, el concepto tradicional de biblioteca ha experimentado transformaciones significativas. La forma en que las personas acceden a la información y consumen contenido ha cambiado drásticamente. Ahora es posible acceder a una cantidad inmensa de recursos en línea, desde libros electrónicos hasta artículos académicos y contenido multimedia.

La frase encierra la idea de que, aunque el concepto tradicional de biblioteca, sobre todo como espacio físico de acceso al libro y la cultura, está en permanente evolución o enfrentándose a retos debido a los avances tecnológicos, la experiencia y el papel de los bibliotecarios siguen siendo vitales.

Ante este panorama, el rol del bibliotecario se ha vuelto aún más relevante. El bibliotecario se convierte en el guía, el curador y el facilitador del conocimiento. Su labor se centra en orientar a los usuarios en la búsqueda de información, ayudarles a navegar por la vasta cantidad de recursos disponibles y promover el pensamiento crítico y la alfabetización informacional.

Pues, aunque la forma en que interactuamos con la información ha cambiado, la necesidad de una figura experta que nos oriente y nos ayude a aprovechar al máximo los recursos sigue siendo fundamental. De este modo, el bibliotecario se convierte en un aliado en el proceso de aprendizaje y en la promoción de la lectura y el acceso a la cultura.

En conclusión, la frase «La biblioteca ha muerto, larga vida al bibliotecario» refleja la adaptación de la biblioteca a los nuevos tiempos y resalta la importancia de los bibliotecarios como facilitadores del conocimiento en la era digital. Aunque los formatos y las plataformas cambien, su labor de conectar a las personas con la información y promover la curiosidad y el aprendizaje perdura.

Foto: Forest of the Dead. El episodio se emitió el 7 jun 2008

La imagen de los bibliotecarios en el cine

En general, los bibliotecarios en el cine han sido representados de diversas maneras. Algunas películas han retratado a los bibliotecarios como figuras sabias y amables, dispuestas a ayudar a los demás en la búsqueda de información y conocimiento. Estos personajes suelen ser mostrados como expertos en su campo y defensores de la educación y la cultura.

Sin embargo, también ha habido representaciones negativas o estereotipadas de los bibliotecarios en el cine. Algunas películas han presentado a los bibliotecarios como personajes estrictos y regañones, obsesionados con hacer cumplir las reglas de la biblioteca. Esta imagen refuerza la idea de que los bibliotecarios son figuras anticuadas y rígidas, que no se adaptan a los cambios y avances tecnológicos.

Es importante tener en cuenta que estas representaciones cinematográficas son simplificaciones y estereotipos que no reflejan la diversidad y complejidad de los profesionales de las bibliotecas en la vida real. Los bibliotecarios son individuos dedicados y versátiles que desempeñan un papel vital en el acceso a la información, la promoción de la lectura y la educación.

Aquí hay algunas imágenes comunes de los bibliotecarios en el cine:

  • Bibliotecario estereotipado: A menudo se muestra al bibliotecario como una mujer mayor, con gafas, pelo recogido, vestimenta formal y actitud estricta. Este estereotipo refleja a un bibliotecario/a serio y conservador, a veces incluso amargado y poco amistoso.
  • Bibliotecario introvertido: Algunas películas representan a los bibliotecarios como personas tímidas, reservadas e introvertidas. Suelen ser retratados como individuos solitarios y tranquilos, inmersos en su trabajo y pasión por los libros.
  • Bibliotecario erudito: En ocasiones, los bibliotecarios se retratan como expertos en diversos campos del conocimiento. Son personas altamente educadas y tienen una amplia gama de conocimientos. Estos personajes suelen ser consultados por los protagonistas en busca de información especializada.
  • El bibliotecario como mentor: En algunas películas, los bibliotecarios actúan como mentores o guías para los personajes principales. Pueden ayudar a los protagonistas a encontrar información crucial o darles consejos valiosos.
  • El bibliotecario como personaje excéntrico: En ocasiones, los bibliotecarios se representan de manera excéntrica o peculiar. Pueden tener comportamientos peculiares, obsesiones extrañas o una visión del mundo única.
  • El bibliotecario como romántico: En algunas películas románticas, los bibliotecarios se presentan como personajes apasionados por los libros y la literatura. Pueden ser retratados como soñadores románticos o como personas que encuentran el amor dentro de las bibliotecas.
  • El bibliotecario como figura cómica: En películas de comedia, los bibliotecarios a menudo se presentan de manera humorística. Pueden ser representados como personajes torpes, despistados o propensos a situaciones cómicas.

    Estos son solo algunos ejemplos de personajes bibliotecarios en el cine, cada uno tiene sus propias características y aporta algo único a la trama de la historia:

    Rupert Giles en la serie «Buffy the Vampire Slayer» (interpretado por Anthony Stewart Head): Giles es el bibliotecario de la escuela secundaria de Sunnydale y también el mentor de Buffy, la cazadora de vampiros. Es conocedor de lo sobrenatural y ayuda a Buffy y su equipo en la lucha contra el mal.

    Evelyn Carnahan en la trilogía de «La Momia» (interpretada por Rachel Weisz): Evelyn es una bibliotecaria y egiptóloga apasionada que se une a Rick O’Connell en su aventura para enfrentarse a criaturas sobrenaturales y encontrar tesoros antiguos.

    Marian Paroo en la película «The Music Man» (interpretada por Shirley Jones): Marian es la bibliotecaria de la pequeña ciudad de River City. Es una mujer culta y reservada que se enamora de Harold Hill, un estafador que finge ser un profesor de música.

    Brooke en la película «El increíble castillo vagabundo» (voz de Lauren Bacall en la versión en inglés): Brooke es una anciana bibliotecaria que ayuda a Sophie y a Howl en su lucha contra la bruja de fuego. Es una mujer sabia y misteriosa con conocimientos ocultos.

    Pilar en la película «La librería» (interpretada por Emily Mortimer): Pilar es una bibliotecaria que trabaja en una pequeña ciudad y ayuda a Florence Green a establecer su librería. Pilar muestra un gran amor por los libros y la literatura.

    Estas son solo algunas imágenes comunes de los bibliotecarios en el cine. Es importante tener en cuenta que estas representaciones pueden variar ampliamente y que no todas las películas presentan estereotipos o imágenes convencionales de los bibliotecarios.

    En conclusión, la imagen de los bibliotecarios en el cine ha sido variada y ha contribuido a la formación de estereotipos y percepciones sociales sobre estos profesionales. Es importante tener una visión crítica de estas representaciones y reconocer la diversidad y el valor real de los bibliotecarios en su labor cotidiana.

    La biblioteca se convirtió en su refugio

    «Jean-Baptiste recorrió las estanterías de la biblioteca, sus dedos rozando los lomos gastados de los libros. Allí, entre el olor a tinta y papel, encontró un escape de su realidad. Los libros se convirtieron en sus confidentes, sus maestros, sus amigos. A través de las páginas, exploró tierras lejanas, amores prohibidos y misterios insondables. La biblioteca se convirtió en su refugio, en un lugar donde su sed insaciable de conocimiento encontraba alivio».

    «Baldini, el anciano perfumista, había sido bibliotecario antes de convertirse en un maestro de los aromas. Sus estanterías estaban llenas de libros antiguos y polvorientos, y aunque los olores y las palabras eran mundos aparte, él sabía que ambos tenían el poder de transportar a las personas a lugares desconocidos. En su biblioteca, encontró la inspiración para crear fragancias únicas y cautivadoras».

    «El perfume» de Patrick Süskind

    Encuesta sobre tendencias y estadísticas de las bibliotecas universitarias (ACRL)

    Highlights From the Just Released Association of College and Research Libraries (ACRL) 2022 Academic Library Trends and Statistics Survey, 2023

    Texto completo

    La Association of College and Research Libraries (ACRL) anuncia que ya están disponibles los resultados de la encuesta 2022 Academic Library Trends and Statistics. Se trata de la mayor encuesta de bibliotecas universitarias de Estados Unidos, que ofrece uno de los retratos más completos del impacto de las bibliotecas académicas.

    La encuesta de 2022 incluye datos sobre bibliotecas universitarias de todo tipo (bibliotecas de colegios comunitarios, institutos y universidades) en cinco categorías principales: personal, gastos, colecciones, servicios bibliotecarios y las preguntas de tendencias de 2022 sobre servicios bibliotecarios post-COVID y tendencias en el lugar de trabajo.

    Entre las principales conclusiones figuran:

    • De las bibliotecas que han intentado contratar a nuevos empleados en el último año, el 56% afirma que el número de personal es menor que antes de la llegada de Covid, mientras que sólo el 30% afirma que es igual o mayor.
    • El 60,7% de los empleados de bibliotecas tienen la opción de trabajar a distancia en alguna capacidad, ya sea a tiempo completo, híbrido, una semana de trabajo comprimida u horas y ubicaciones flexibles.
    • Desde 2017, el número promedio de títulos de libros digitales/electrónicos en las colecciones de las bibliotecas ha cambiado de 315,213 a 619,805, un aumento del 96,6%.
    • El número medio de bibliotecas se ha mantenido estable en los últimos tres años. Tanto en 2020 como en 2021 la media fue de 11, mientras que la media de 2022 es de 12.

    ACRL invitó a 3.397 bibliotecas universitarias (principalmente en los EE.UU.) a participar en la encuesta de 2022. En total, 1.509 instituciones completaron la encuesta, lo que supone una tasa de respuesta del 44,4%.