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«Gratis para todos»: un documental homenaje a las bibliotecas públicas como pilares de la democracia

Tran, Hannah. “Free for All: The Public Library Is Worth Checking Out.Film Festival Today, April 24, 2025. https://filmfestivaltoday.com/film-reviews/free-for-all-the-public-library-is-worth-checking-out

La cineasta Dawn Logsdon pasó sus veranos de infancia recorriendo Estados Unidos en una furgoneta Volkswagen con su familia. En esas rutas, las paradas en bibliotecas públicas eran frecuentes. A los doce años, ya había visitado más de cien. Esa experiencia marcó profundamente su visión del valor de estos espacios, y años después, la inspiró a dirigir junto con Lucie Faulknor el documental Free for All: The Public Library, que se estrena el 29 de abril en PBS dentro del programa Independent Lens.

Esta producción, fruto de una década de trabajo, recorre la historia de las bibliotecas públicas estadounidenses desde el Movimiento de Bibliotecas Gratuitas del siglo XIX hasta nuestros días. A través de una mirada íntima y comprometida, Logsdon y Faulknor muestran cómo las bibliotecas han sido —y siguen siendo— espacios fundamentales para la vida democrática y la justicia social, a pesar de enfrentar amenazas crecientes: cierres por recortes presupuestarios, censura y desafíos a la libertad intelectual.

Bibliotecas como refugio y respuesta ante la crisis

Tras el huracán Katrina, las directoras del documental, evacuadas de Nueva Orleans, descubrieron en la Biblioteca Pública de East Baton Rouge un centro de apoyo crucial. En medio del caos, los bibliotecarios se comportaron como verdaderos primeros auxilios sociales: facilitaban acceso a internet, ayudaban a encontrar personas desaparecidas, gestionar ayudas federales y consuelo ante la pérdida. Esa vivencia reforzó en ellas la idea de que las bibliotecas son mucho más que depósitos de libros: son estructuras vivas de apoyo comunitario.

Democracia en acción

El documental presenta a las bibliotecas como ejemplos vivos de democracia. Como señala el exdirector del Instituto de Servicios de Museos y Bibliotecas, Crosby Kemper III, estos espacios permiten el encuentro y el diálogo incluso entre posturas enfrentadas. En tiempos de polarización, las bibliotecas ofrecen quizás uno de los últimos lugares donde se puede disentir civilizadamente, buscar puntos de acuerdo o simplemente escuchar al otro.

De los retos actuales a las lecciones del pasado

El impacto de la pandemia de COVID-19 supuso un parón en la producción del documental. Sin embargo, este retraso dio lugar a una evolución narrativa que permitió integrar de forma más directa los desafíos contemporáneos: el incremento de la censura, la presión financiera sobre los servicios públicos y la intensificación de los conflictos ideológicos en torno al acceso al conocimiento. Frente a estas amenazas, las directoras decidieron iniciar el filme enfrentando de lleno estos temas, conectándolos con momentos históricos en los que las bibliotecas también estuvieron en el centro del debate por la libertad y la inclusión.

Voces invisibles de la historia bibliotecaria

Una de las apuestas más destacadas de Free for All es rescatar figuras olvidadas de la historia bibliotecaria, especialmente mujeres que fueron pioneras en su tiempo. Annie L. McPheeters, por ejemplo, inspiró a un joven Martin Luther King Jr. a través de su trabajo en la Biblioteca Carnegie de Atlanta. Fue una de las primeras en promover servicios bibliotecarios para personas con discapacidad visual y en llevar cuentos a la radio para niños afroamericanos en el sur de Estados Unidos. Otra figura destacada es Ernestine Rose, sufragista y abolicionista que dejó una huella profunda en la Biblioteca Pública de Nueva York y en la historia del activismo bibliotecario, aunque rara vez se la menciona.

¿Qué podemos hacer por nuestras bibliotecas?

Ante el riesgo real de cierres y recortes, Faulknor y Logsdon hacen un llamado a la ciudadanía: acudir a las reuniones del consejo local, escribir a los representantes, formar parte de juntas escolares o bibliotecarias, y ejercer el voto con responsabilidad. La historia de las bibliotecas está llena de luchas impulsadas por la comunidad, por personas que se negaron a ceder ante la apatía o el miedo. No fueron solo Carnegie o Dewey quienes impulsaron las bibliotecas: fueron, sobre todo, los vecinos y vecinas que reclamaron esos espacios como propios y decidieron sostenerlos con su esfuerzo y sus impuestos.

Un relato colectivo en expansión

Free for All no solo es una historia de resistencia. Es también un canto a la belleza del ideal democrático: la idea de que el conocimiento, el acceso a la información y la oportunidad de aprender deben ser un derecho garantizado para todos, sin importar edad, origen, género o ideología. En palabras de Logsdon, el documental busca que quienes lo vean comprendan que los verdaderos héroes de las bibliotecas no son los millonarios filántropos, sino las personas comunes que, generación tras generación, han levantado y defendido estos espacios.

Bibliotecas que se iluminan con el sol: hacia la autosuficiencia energética

Balzer, Cass. 2025. «The Net-Zero Revolution: Libraries Strive to Generate as Much Energy as They ConsumeAmerican Libraries, March 3, 2025. https://americanlibrariesmagazine.org/2025/03/03/the-net-zero-revolution/

La Biblioteca Pública de Medford (Massachusetts), construida originalmente en 1960, estaba lejos de ser eficiente: su sistema de calefacción era anticuado, el techo plano se inundaba con cada tormenta y la iluminación era mínima, encendida o apagada sin más opciones. Sin embargo, en 2017, gracias a un presupuesto municipal y al fuerte apoyo ciudadano, se aprobó la construcción de un nuevo edificio moderno y ecológico. Esta renovación culminó en un diseño de energía neta cero: un edificio capaz de generar tanta energía como la que consume.

Una nueva biblioteca sustentable y eficiente

El nuevo edificio de la biblioteca de Medford, diseñado por la firma Schwartz/Silver Architects, incorpora 700 paneles solares en su techo, que generan anualmente unos 340.000 kilovatios, suficiente para alimentar un coche eléctrico durante 1 millón de millas. Además, se construyó parcialmente incrustado en una colina para aprovechar el aislamiento natural y se instalaron ventanas clerestorias para aprovechar la luz natural, reduciendo así el consumo eléctrico.

Según la directora de la biblioteca, Barbara Kerr, los costes anuales de energía del antiguo edificio eran de 60.000 dólares. Hoy, no solo se han eliminado esos gastos, sino que la biblioteca recibe pagos por la energía excedente que devuelve a la red, con cheques de hasta 2.000 dólares en los meses de verano.

Pequeños pasos que también suman

No todas las bibliotecas tienen que iniciar una construcción desde cero para avanzar hacia la sostenibilidad. La biblioteca Daybreak, en el condado de Salt Lake (Utah), logró la certificación de energía neta cero en 2024 realizando pequeños ajustes en su edificio, inaugurado en 2022 y ya con certificación LEED Gold.

Su directora, Leslie Schow, adoptó medidas prácticas: apagar luces innecesarias, monitores de ordenador cuando no se usan, y reducir el uso de calefactores individuales. Combinadas con tecnologías existentes como tubos solares para iluminación natural y un sistema geotérmico bajo el aparcamiento, estas acciones sumaron una diferencia significativa.

Arquitectura que educa

En la Biblioteca Stevens del colegio Sacred Heart, en California, el diseño sustentable no solo es funcional, sino que también enseña. Desde su apertura en 2012, y certificación neta cero en 2015, el edificio incorpora elementos como recolección de aguas pluviales, bioswales para filtrar el agua de lluvia, y jardineras de bajo consumo hídrico. Estos elementos están señalizados para concienciar a estudiantes y personal sobre la importancia del ahorro de agua.

Incluso con la adición de un makerspace (espacio creativo con herramientas electrónicas y carpintería), el sistema solar de la biblioteca ha soportado la carga, permitiendo que actividades escolares como la fabricación de topes de puerta se integren dentro de un entorno de sostenibilidad.

Progresos graduales hacia el futuro

Para bibliotecas que desean mejorar su sostenibilidad, las auditorías energéticas son clave, señala Dillon Buchberg, gestor de energía de la Biblioteca Pública de Brooklyn (BPL). Estas permiten identificar los edificios menos eficientes y priorizar intervenciones.

El objetivo de BPL es lograr emisiones netas cero en 2050, en línea con un mandato municipal. Su primera sucursal con energía neta cero, en Red Hook, abrirá en 2025. Mientras tanto, ya se han hecho mejoras como sustitución de iluminación, sistemas de control energético y climatización eficiente. Una vez reducida al mínimo la demanda energética, planean invertir en tecnologías renovables.

Además, la red de bibliotecas ha invertido en resiliencia ante desastres: tras el huracán Sandy, cuatro sucursales recibieron paneles solares con baterías de respaldo, que permiten que dos de ellas funcionen como centros de emergencia y distribución. Las otras dos disponen de tomas de corriente accesibles desde el exterior para que la comunidad pueda cargar dispositivos en caso de emergencia.

Inspirando cambios sostenibles

En palabras de Leslie Schow, cuando una biblioteca se convierte en un edificio eficiente energéticamente, también se convierte en un ejemplo para la comunidad, demostrando lo que se puede lograr a nivel individual y colectivo. Así, estas instituciones no solo ahorran energía, sino que también promueven una cultura de sostenibilidad que se irradia más allá de sus paredes.

Medicina Gráfica: viñetas que cuidan

Jiménez Ruiz, Carmen ; Martín Martín, Oliver. “Medicina Gráfica: Viñetas Que Cuidan.” Universo Abierto, 24 de abril de 2025. https://universoabierto.org/2025/04/24/medicina-grafica-vinetas-que-cuidan/

La Biblioteca de la Facultad de Enfermería, Fisioterapia y Podología de la Universidad Complutense de Madrid lleva años apostando por una colección especial: la de Medicina Gráfica. En 2025, con motivo del Día del Libro, esta biblioteca ha presentado con entusiasmo su primer Catálogo de Medicina Gráfica, una herramienta diseñada para visibilizar esta colección y fomentar su uso entre estudiantes, docentes y profesionales del ámbito de las Ciencias de la Salud.

Este proyecto ha contado con una colaboración muy especial: Marina Peix, enfermera e ilustradora, ha escrito un prólogo lleno de sensibilidad y ha cedido sus ilustraciones para dar forma al diseño del catálogo. Su mirada, que combina el arte con el cuidado, refuerza el mensaje central de esta iniciativa: cuidar también es comunicar, emocionar, representar y escuchar.

¿Qué es la Medicina Gráfica?

La Medicina Gráfica consiste en el uso del cómic, la novela gráfica, la ilustración y la infografía como recursos en el ámbito sanitario. Esta disciplina aúna el poder visual y narrativo del lenguaje gráfico con temáticas vinculadas a la salud, la enfermedad, el dolor o el duelo.

Aunque no se trata de una práctica nueva —el dibujo ha sido históricamente un medio para comunicar aspectos médicos—, en los últimos años ha crecido el reconocimiento de su valor clínico, educativo y emocional. A nivel internacional, este enfoque comenzó a consolidarse en 2007 y, en España, su impulso se ha visto reforzado por el Grupo de Medicina Gráfica, coordinado por la médica y dibujante Mónica Lalanda.

En palabras de Marina Peix: “Cuando hablamos de la palabra cuidar como profesionales sanitarios no nos referimos solo a la parte física y tangible. Debemos abarcar la promoción de la salud, el acompañamiento a través de una enfermedad, el manejo del duelo, la transmisión de malas noticias, el afrontamiento de la muerte… No voy a deciros que un cómic vaya a solucionarnos todos estos problemas por sí solo, pero es un material de apoyo muy valioso para conectar con los pacientes y sus familias.”

¿Por qué una colección de Medicina Gráfica en una biblioteca universitaria?

Desde el año 2020, la Biblioteca ha querido dar espacio a obras que exploran la experiencia de la enfermedad desde el punto de vista del paciente, que promueven la conversación y que contribuyen a humanizar la práctica sanitaria. Esta colección permite:

  • Desarrollar habilidades comunicativas y empáticas en los futuros profesionales sanitarios.
  • Servir como recurso de apoyo en docencia, divulgación científica, educación sanitaria y promoción de la salud.
  • Ofrecer a pacientes y familiares herramientas para comprender y expresar su experiencia vital.
  • Contribuir a una atención sanitaria más humana, cercana y sensible.

Tal como se señala en el artículo Medicina gráfica en una Facultad de Ciencias de la Salud, publicado en la revista Mi Biblioteca, esta colección responde no solo a un interés académico, sino también emocional, social y cultural.

En el prólogo del catálogo, Marina Peix afirma:
“Apostar por un catálogo en una biblioteca de una universidad de ciencias de la salud en el que se incluyan obras que ilustren la enfermedad desde el punto de vista del paciente, promuevan la reflexión y faciliten el aprendizaje, es una invitación a convertirnos en mejores profesionales adentrándonos en el mundo de las viñetas.”

El catálogo: acceso, formatos y licencia

El catálogo, editado con esmero y disponible bajo licencia Creative Commons, reúne una selección de títulos disponibles en la biblioteca. Las ilustraciones de Marina Peix enriquecen visualmente el documento, al que se puede acceder en dos formatos:

Medicina Gráfica como herramienta de divulgación

Este tipo de materiales no solo informan: también acompañan, visibilizan lo invisible y conectan desde la emoción. Con este catálogo, la biblioteca invita a explorar nuevas formas de narrar y cuidar. Las viñetas pueden enseñar, emocionar y tender puentes entre quienes cuidan y quienes necesitan ser cuidados.


Más información sobre la colección completa y otras iniciativas en:
https://biblioteca.ucm.es/enf/medicina-grafica

Valor de los bibliotecarios en un mundo de desinformación generada por IA

«En una sociedad inundada de información, confusión generada por la inteligencia artificial, desinformación y noticias falsas, los bibliotecarios son la primera y mejor línea de defensa: navegantes de confianza que nos ayudan a encontrar el sentido, la relevancia, las pruebas y el conocimiento práctico a partir de fuentes fiables.»

Abram, Stephen. “Save the Librarians.” The Lens, 2024. https://stephenslighthouse.com/2025/04/22/academic-database-comparisons/

Stephen Abram es bibliotecario y director de Lighthouse Consulting Inc. y director ejecutivo de la Federación de Bibliotecas Públicas de Ontario.

El hachazo de Trump a las bibliotecas y museos: desmantelan el IMLS

Dave, Paresh, y Louise Matsakis. “The DOGE Axe Comes for Libraries and Museums.” WIRED, 1 de abril de 2025. https://www.wired.com/story/institute-museum-library-services-layoffs/

El gobierno de Trump ha paralizado casi por completo el Instituto de Servicios de Museos y Bibliotecas (IMLS), dejando sin funciones a la mayoría de sus empleados. Esta agencia federal financiaba servicios esenciales en bibliotecas y museos, especialmente en comunidades vulnerables. Las subvenciones otorgadas están en riesgo de perderse, afectando programas educativos, digitales y culturales. La medida, justificada por un supuesto plan de eficiencia, enfrenta críticas por su impacto social y falta de justificación.

Durante años, el Instituto de Servicios de Museos y Bibliotecas (IMLS, por sus siglas en inglés) ha contado con apoyo bipartidista en Estados Unidos, pero el gobierno de Donald Trump ha logrado asestarle un golpe devastador. En julio de 2020, casi todo el personal de la agencia —77 empleados— fue puesto en licencia administrativa con sueldo, dejando paralizadas sus operaciones. Esta medida se ejecutó poco después de que Trump designara como director interino a Keith Sonderling, del Departamento de Trabajo, en coordinación con el llamado Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), impulsado por Elon Musk.

La decisión afecta directamente a miles de bibliotecas y museos que dependían de los fondos del IMLS para llevar a cabo programas como excursiones escolares, talleres para personas mayores y acceso a recursos digitales como Libby, una popular app para leer libros electrónicos. Aunque el presupuesto anual del IMLS es menor a un dólar por habitante, en 2019 distribuyó más de 269 millones de dólares en subvenciones. Sin personal para gestionar los reembolsos, la continuidad de esos fondos está en peligro.

Los efectos son extensos: por ejemplo, una comunidad indígena en California esperaba recibir 10.000$ para adquirir libros y recursos digitales; un museo en Carolina del Norte planeaba usar 23.500$ para talleres textiles dirigidos a personas mayores; y en Idaho, una subvención de 10.350 estaba destinada a excursiones escolares. También se preveían reembolsos por casi 189.000$ para la compra de 54.000 libros infantiles por parte de cinco tribus nativas, ahora en riesgo.

La administración justificó el cierre aludiendo a un decreto presidencial que pedía reducir el IMLS a su mínima expresión legal, en línea con intentos previos de Trump por eliminarlo, bajo el argumento de eliminar gastos superfluos. Aun así, no hay evidencia de mal uso de fondos. De hecho, expertos y líderes del sector destacan la importancia vital de estas subvenciones, especialmente para zonas rurales y poblaciones vulnerables.

La acción provocó un fuerte rechazo. El sindicato que representa a los empleados del IMLS denunció la incertidumbre sobre los proyectos ya aprobados, y una coalición bipartidista de senadores, liderada por Jack Reed, exigió al gobierno que cumpla con la ejecución de los fondos autorizados por el Congreso.

Aunque bibliotecas y museos reciben apoyo de otras fuentes, el IMLS es el mayor proveedor federal directo de financiación para estos sectores. El impacto de su paralización se extiende incluso a grandes sistemas como el de Nueva York, donde aunque el porcentaje de fondos federales es menor, estos se usan para innovación y nuevos programas. Instituciones están organizando campañas para buscar donantes privados, mientras algunas fundaciones filantrópicas ya se preparan para suplir el vacío económico.

El futuro del IMLS está ahora en manos del Congreso, los tribunales y la presión pública. Mientras tanto, la incertidumbre persiste y amenaza el acceso equitativo a la cultura, la educación y la tecnología para millones de estadounidenses.

Durante la guerra las bibliotecas de Ucrania están siendo centros clave de ayuda humanitaria, refugios, espacios de aprendizaje y apoyo emocional

Lopatovska, Irene, Grace Pickering, y Celia Coan. 2025. «Ukrainian Public Libraries During the Russia-Ukraine War: Supporting Individuals, Communities, and the Nation.» Journal of Librarianship and Information Science. https://doi.org/10.1177/09610006251326610

Este estudio analiza el papel de las bibliotecas públicas ucranianas durante la guerra entre Rusia y Ucrania. A través de entrevistas con doce directores de bibliotecas en distintas regiones del país, se recopilan testimonios sobre cómo el conflicto ha impactado sus servicios y funciones.

Los resultados confirman que muchas bibliotecas se han transformado en centros clave de ayuda humanitaria, refugios, espacios de aprendizaje y apoyo emocional. Además, han impulsado nuevas iniciativas relacionadas con la alfabetización mediática, la descolonización de las colecciones y el fortalecimiento de la identidad nacional ucraniana.

A partir de los datos recogidos y de la literatura existente, los autores proponen un marco teórico que identifica las necesidades de los usuarios en contextos de guerra, que van desde necesidades básicas (psicológicas, físicas, de seguridad e informativas) hasta la necesidad de pertenecer a una comunidad y una nación. Este marco, aunque contextualizado en Ucrania, puede aplicarse también para comprender el valor y las funciones de las bibliotecas públicas en otras partes del mundo.

La clasificación como colonización: cómo las bibliotecas perpetúan el poder a través de la clasificación

Olson, Mike. 2025. “Classification as Colonization: The Hidden Politics of Library Catalogs.” The Scholarly Kitchen, March 25, 2025. https://scholarlykitchen.sspnet.org/2025/03/25/guest-post-classification-as-colonization-the-hidden-politics-of-library-catalogs/

Se expone de manera crítica cómo los sistemas de clasificación bibliotecaria, lejos de ser neutros o puramente técnicos, han sido y continúan siendo herramientas de poder con implicaciones políticas y sociales profundas.

Olson comienza refiriéndose a la orden ejecutiva del presidente Trump del 20 de enero de 2025, que impone cambios de nombre geográfico significativos (como “Mount McKinley” en lugar de “Mount Denali” y “Gulf of America” en vez de “Gulf of Mexico”), para ilustrar cómo el lenguaje en los catálogos puede ser utilizado como instrumento de control ideológico y simbólico. Esta intervención política explicita lo que siempre ha sido una realidad encubierta: que nombrar y clasificar es también decidir qué visiones del mundo se legitiman.

El autor analiza cómo el lenguaje en la catalogación ha sido históricamente una forma de imponer perspectivas dominantes, enmascarando decisiones sesgadas bajo una apariencia de objetividad técnica. Cita ejemplos como el uso prolongado del término “Illegal aliens” en la Library of Congress, que solo se reemplazó tras décadas de presión y denuncia por parte de bibliotecarios críticos como Sanford Berman, quien ya en 1971 denunciaba la carga racista, sexista y xenófoba de muchos encabezamientos. Para Olson, estas decisiones no son meras omisiones técnicas, sino actos deliberados de poder que estructuran el acceso al conocimiento y refuerzan desigualdades.

La crítica también se extiende a sistemas históricos como la Clasificación Decimal Dewey, que continúa vigente en bibliotecas de todo el mundo y cuya estructura original reflejaba abiertamente las ideas misóginas y racistas de su creador, Melvil Dewey. Temas como la salud femenina aparecen subordinados dentro de categorías menores, mientras que las voces de culturas no occidentales son relegadas a secciones marginales como “folclore”. Según Olson, estas jerarquías no son fallos del sistema, sino su esencia misma: reflejan un orden epistemológico centrado en el hombre blanco cristiano como norma universal.

Otro blanco de crítica es el sistema de encabezamientos de materia de la Biblioteca del Congreso (LCSH), ampliamente utilizado a nivel internacional. Olson denuncia cómo este sistema sigue utilizando terminología desfasada o directamente ofensiva, como “Sexual minorities” para referirse a personas LGBTQ+ o el aún vigente “Indians of North America”. Investigaciones como las de Rachel K. Fischer demuestran que el vocabulario oficial apenas refleja el 25 % de los términos identitarios empleados por comunidades LGBTQ+, según el vocabulario especializado Homosaurus. Esta desconexión entre los sistemas de catalogación y las formas reales en que las comunidades se nombran a sí mismas constituye, para Olson, una forma de injusticia epistémica, tal como la define la filósofa Miranda Fricker: una violencia que margina a los sujetos como productores y transmisores legítimos de conocimiento.

El catálogo, plantea Olson, se ha convertido en un sistema fracturado que oscila entre su función de organizar el saber bajo normas estandarizadas —que perpetúan sesgos históricos— y su aspiración de ser un espacio democrático de acceso equitativo al conocimiento. La reciente ola de mandatos políticos que imponen terminología nacionalista o censuran referencias a derechos reproductivos, diversidad o cambio climático, no introduce la política en la catalogación, sino que hace visible la política que siempre estuvo allí. Sin embargo, también abre la puerta a formas de resistencia creativa, como la “bibliographic drag”, en la que los catalogadores pueden subvertir el lenguaje impuesto introduciendo encabezamientos complementarios que expongan el carácter ideológico de ciertos términos.

Olson propone repensar profundamente la autoridad en catalogación. Frente a sistemas jerárquicos y centralizados que buscan imponer significados únicos, el autor aboga por modelos abiertos y colaborativos que permitan múltiples interpretaciones. Herramientas como la clasificación facetada, los modelos de datos enlazados o los sistemas de etiquetado comunitario ofrecen vías para representar la diversidad de lenguajes y experiencias, sin sacrificar el orden ni la accesibilidad. Ejemplos como la biblioteca Xwi7xwa en la Universidad de Columbia Británica —que utiliza un sistema adaptado a perspectivas indígenas— o el vocabulario Homosaurus —creado por y para comunidades LGBTQ+— muestran que otra catalogación es posible, una que no impone sino que dialoga con los saberes comunitarios.

En definitiva, si los catálogos dejan de nombrar ciertos conceptos o los sustituyen por eufemismos ideológicos, estamos frente a una forma sutil pero poderosa de control del pensamiento. En lugar de resignarse a ello, el autor invita a los profesionales de la información a repensar la infraestructura intelectual de las bibliotecas como espacios críticos, participativos y abiertos a la pluralidad de voces. Solo así se podrá superar la lógica de la colonización del saber y construir sistemas de clasificación realmente democráticos y representativos.

Librarians: documental sobre la censura de libros y el ataque a las bibliotecas

Snyder, Kim A. Librarians. 2024. IMDb. https://www.imdb.com/es-es/title/tt34966678/

A través de las historias de bibliotecarios comprometidos y valientes, el documental ofrece una reflexión crucial sobre lo que está en juego cuando se intenta restringir el acceso al conocimiento, especialmente en una época en la que las discusiones sobre la libertad de expresión son más relevantes que nunca.

El documental Librarians de Kim A. Snyder aborda una de las cuestiones más controvertidas y actuales en la cultura estadounidense: la censura de libros y el ataque a las bibliotecas como centros de libre acceso a la información. El enfoque del documental es profundamente personal y humano, centrándose en los bibliotecarios que han estado en la primera línea de resistencia contra la prohibición de libros, un tema especialmente relevante en los últimos años, particularmente en el contexto de políticas educativas en varios estados de EE. UU.

La historia de Librarians se inicia en Texas, un estado que ha sido escenario de numerosas batallas en torno a la censura de libros, pero rápidamente se expande a Florida, donde las tensiones aumentaron en 2024 cuando se retiraron libros que trataban sobre diversidad de género de las estanterías de las bibliotecas de las escuelas, algunos de los cuales fueron incluso destruidos. En este contexto, el documental captura la valentía de los bibliotecarios que desafían estas restricciones, a menudo arriesgando sus empleos, y presenta un retrato profundo de su lucha por proteger la libertad de expresión y el derecho a la educación.

El documental es especialmente significativo debido a su ubicación en Florida, que se ha convertido en un punto caliente en el debate sobre la censura de libros. En 2024, la ciudad de Sarasota, donde se realizó parte de la proyección del documental, vivió una controversia relacionada con la eliminación de libros considerados «inapropiados» en las bibliotecas locales, lo que le dio un aire de ironía al hecho de que el documental fuera proyectado en una universidad que había experimentado tales eventos. Esta conexión no pasa desapercibida para los realizadores ni para el público, lo que le otorga al proyecto una dimensión crítica y reflexiva sobre los desafíos de la libertad de información.

Los bibliotecarios que aparecen en Librarians son presentados no solo como figuras de resistencia ante la censura, sino también como los defensores del acceso a los conocimientos diversos y del derecho a la educación. El documental destaca sus historias personales, que van desde aquellos que enfrentan cargos criminales por sus acciones hasta aquellos que simplemente no pueden permanecer en silencio ante la injusticia de los intentos por suprimir la literatura. A lo largo de la película, se expone la desconcertante paradoja de que, mientras que los bibliotecarios son vistos tradicionalmente como guardianes neutrales del saber, ahora se ven forzados a actuar como defensores activos de los derechos civiles en un clima cada vez más polarizado.

El mensaje principal del documental es el papel esencial que juegan las bibliotecas y sus empleados en la preservación de la democracia. Los jurados del festival de cine de Sarasota, al otorgar el Premio del Jurado al Mejor Documental a Librarians, declararon que, en un momento en que diversas instituciones como universidades, bufetes de abogados y medios de comunicación están cediendo ante presiones externas, los bibliotecarios se han erigido como «improbables primeros respondedores» en la defensa de la democracia y la libertad de leer. Esta afirmación subraya la relevancia del trabajo de los bibliotecarios en la defensa de los valores fundamentales de la libertad de expresión y el acceso a la información, incluso cuando esos valores se ven amenazados.

Cada vez se solicitan más retiradas de libros en el Reino Unido influenciados por los grupos extremista de Estados Unidos

Creamer, Ella. 2025. «Librarians in UK Increasingly Asked to Remove Books, as Influence of US Pressure Groups Spreads.» The Guardian, April 14, 2025. https://www.theguardian.com/books/2025/apr/14/librarians-in-uk-increasingly-asked-to-remove-books-as-influence-of-us-pressure-groups-spreads.

En el Reino Unido, las solicitudes para retirar libros de las bibliotecas están aumentando, influenciadas por grupos de presión estadounidenses que han impulsado campañas de censura, especialmente en torno a libros con contenido LGBTQ+. Aunque la situación británica no es tan grave como la estadounidense, profesionales del sector advierten de casos preocupantes de censura, acoso en redes sociales y pérdida de empleo por defender la libertad intelectual.

Louis Coiffait-Gunn, director del Chartered Institute of Library and Information Professionals (CILIP), y Ed Jewell, presidente de Libraries Connected, señalan un incremento anecdótico en las peticiones de censura, sobre todo desde personas o pequeños grupos, a diferencia de EE. UU., donde la mayoría de los intentos de censura provienen de organizaciones bien estructuradas.

La investigadora Alison Hicks, profesora de estudios bibliotecarios en UCL, entrevistó a bibliotecarios escolares británicos que enfrentaron desafíos similares a los estadounidenses, como recibir propaganda en sus escritorios o ser atacados por redes sociales. Su estudio también detectó formas particulares de censura en las escuelas del Reino Unido, como la vandalización de libros y carteles con insultos racistas u homófobos, algo que no suele observarse en EE. UU.

Los libros más atacados en el Reino Unido suelen estar relacionados con temas LGBTQ+. Obras como la serie Heartstopper de Alice Oseman y Billy’s Bravery de Tom Percival han sido blanco de críticas. Una encuesta de Index on Censorship reveló que más de la mitad de los casos en los que se pidió retirar libros resultaron en la retirada efectiva de títulos, muchos de temática LGBTQ+. Otro estudio de CILIP en 2023 encontró también que libros sobre raza y el imperio británico eran frecuentemente cuestionados.

A pesar de las diferencias entre ambos países, los ataques están generando altos niveles de angustia entre los bibliotecarios británicos, especialmente en las escuelas. En EE. UU., la censura ha escalado a nivel legislativo en varios estados, lo que preocupa a los profesionales del Reino Unido, que siguen la evolución con solidaridad y alarma.

Una dificultad clave en Reino Unido es la falta de datos oficiales: no se sabe cuántas bibliotecas escolares existen ni cuántos libros han sido censurados. Esto complica el seguimiento del problema. Aun así, la mayoría de las bibliotecas siguen el marco ético de CILIP, que defiende el acceso libre a contenidos siempre que no infrinjan la ley.

Finalmente, Jewell advierte sobre el peligro de que las bibliotecas empiecen a autocensurarse por miedo a la controversia. Destaca la necesidad de preservar la diversidad de ideas para garantizar un debate abierto y plural en la sociedad.

El consumo energético de los centros de datos a consecuencia del uso de IA se duplicará en cinco años

Zeff, Maxwell. «An Answer to AI’s Energy Addiction? More AI, Says the IEAThe Next Web, April 10, 2025. https://thenextweb.com/news/answer-to-ai-energy-consumption-is-more-ai-says-iea.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha publicado su primer gran informe sobre el impacto del auge de la inteligencia artificial en el consumo energético global, con resultados preocupantes y algo contradictorios.

Según el informe, el consumo energético de los centros de datos, especialmente por aplicaciones de IA, se duplicará en cinco años, alcanzando el 3% del uso energético mundial. La IA será responsable de más de la mitad de este crecimiento. Algunos centros consumen ya tanta electricidad como 100.000 hogares, y en el futuro podrían multiplicar por 20 ese número.

Aunque se espera que para 2030 los centros usen un 50% de energía renovable, el resto provendrá de carbón, gas natural y energía nuclear, lo que plantea serios retos climáticos. No obstante, la AIE ve una oportunidad en la IA: puede optimizar redes eléctricas, mejorar la predicción del clima, detectar fugas o descubrir nuevos materiales sostenibles. Pero advierte que estos beneficios serán marginales si no se crean condiciones adecuadas desde los gobiernos.

El informe ha generado controversia. Críticos como Alex de Vries creen que la AIE subestima el consumo energético de la IA, que podría comprometer los objetivos climáticos. Otros, como Claude Turmes, ministro de Energía de Luxemburgo, acusan a la AIE de presentar una visión demasiado optimista y de favorecer intereses políticos y corporativos.

Algunas soluciones sostenibles ya existen, como la refrigeración por inmersión o el reaprovechamiento del calor de los centros de datos, pero deben escalarse rápidamente. Y, sobre todo, será clave usar la capacidad informática con más criterio.