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Un grito de amor desde el centro del mundo

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Kyoichi Katayama. «Un grito de amor desde el centro del mundo». Madrid: ALFAGUARA, 2004

La historia se desarrolla como un flashback a través de los ojos de Saku mientras él y los padres de Aki viajan a Australia para esparcir las cenizas de Aki en el lugar que ella siempre quiso visitar.En una pequeña ciudad del sur de Japón, Sakutaro «Saku» Matsumoto y Aki Hirose, compañeros de clase desde la secundaria, se convierten en estudiantes de secundaria. Durante este tiempo comienzan a salir y tienen conversaciones acerca de la idea de lo que es realmente el amor, comienzan después de que el abuelo de Saku les cuenta su propia historia de amor. Después de un viaje a los dos llevan a una isla abandonada, Aki descubre que tiene leucemia, lo que limita sus posibilidades de salir a la calle o ver Saku. Una vez Saku se entera de la verdad, él compra los billetes de avión para llevar a Aki a Uluru (Ayers Rock), Australia; un lugar que ella siempre había querido visitar, después de perderse el viaje escolar cuando iban a ir ahí.

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Mi casa estaba dentro del recinto de una biblioteca municipal. El pabellón, de dos plantas, de estilo occidental, anexo al edificio principal, databa de la época Rokumeikan, o de Taishô, o por ahí. El hecho, y no es broma, es que lo habían catalogado como edificio de interés histórico y que sus moradores no podían hacer obras a su antojo. Que tu casa forme parte del patrimonio cultural de una ciudad puede parecer fabuloso, pero lo cierto es que, para quien la habita, no lo es tanto. De hecho, mi abuelo acabó diciendo que aquél no era sitio apropiado para un viejo y se mudó, él solo, a un apartamento reformado. Y una casa incómoda para un anciano lo es para cualquiera, independientemente de su sexo y edad. Con todo, mi padre sentía una inexplicable pasión por el edificio, pasión que, a mi parecer, había acabado transmitiendo en gran medida a mi madre. Un gran fastidio para un niño, la verdad.

Desconozco en qué circunstancias mi familia había empezado a vivir allí. Dejando aparte la excentricidad de mi padre, seguro que algo tuvo que ver el hecho de que mi madre trabajara en la biblioteca. O tal vez se debió a los buenos oficios de mi abuelo, que en el pasado había sido diputado. En todo caso, a mí jamás me interesaron los pormenores de nuestros aciagos orígenes en aquel lugar, así que nunca me tomé la molestia de preguntárselo a nadie. En el punto más cercano, mi casa distaba de la biblioteca unos escasos tres metros. Por lo tanto, desde la ventana de mi habitación, en el primer piso, podía leer el libro que estaba leyendo la persona sentada junto a la ventana. Bueno, esto es una exageración.

Con todo, yo era un buen hijo y, en la época de mi ingreso en secundaria, solía ayudar a mi madre en las horas que me dejaba libre mi actividad escolar del club. Los sábados por la tarde, domingos y demás festivos, días de gran afluencia de lectores, yo me sentaba en recepción e introducía en el ordenador el código de barras de los libros, o cargaba en el carrito las devoluciones y las colocaba de nuevo en las estanterías con la diligencia propia del Giovanni de Tren nocturno de la Vía Láctea. Claro que, como la nuestra no era una familia necesitada, sin padre, a cambio de mi trabajo yo recibía una paga. Y casi todo el dinero que me daban me lo gastaba en cedés.

«En tercero volvimos a ir a clases distintas. Sin embargo, como ambos seguimos siendo delegados, tuvimos la oportunidad de vernos una vez por semana, en las reuniones de representantes de los alumnos que hacíamos después de las clases. Además, desde finales del primer trimestre, Aki empezó a venir a estudiar a la biblioteca. Durante las vacaciones de verano, acudió casi todos los días. También yo, una vez finalizaron los torneos municipales y, con ellos, los entrenamientos de kendo, empecé a ir a la biblioteca a ganarme la paga. Además, por las mañanas me acostumbré a preparar el examen de ingreso en bachillerato en la sala de lectura, que disponía de aire acondicionado. Por lo tanto, las ocasiones de estar juntos aumentaron y Aki y yo estudiábamos juntos, o bien, en los descansos, charlábamos mientras saboreábamos un helado.»

«Con el ordenador de la biblioteca, busqué libros que hablaran sobre la leucemia y me leí, de cabo a rabo, todo lo que ponían. Leyeras el libro que leyeses, su información coincidía con lo experimentado por Aki aquel último mes, tanto respecto al curso de la enfermedad como al tratamiento. Por lo visto, los efectos secundarios que habían ido apareciendo, uno tras otro, se debían a la medicación contra la leucemia. Al atacar las células malignas, destruía también los glóbulos blancos buenos, por lo cual el enfermo era muy vulnerable al contagio de microbios y hongos. No me fue difícil imaginar por qué me habían enseñado la técnica de la bata. En uno de los libros ponía que actualmente, en el setenta por ciento de casos de leucemia, se producía un restablecimiento temporal y que, entre éstos, había casos en los que se lograba la curación total. ¿Quería eso decir que, aún hoy en día, era raro que alguien se curara por completo?»

La Biblioteca Pública de Kansas City decora su fachada con clásicos y éxitos de la literatura

 

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Una de las fachadas de la Biblioteca Pública de Kansas City, en Missouri, fue pintada con el fin de dar la impresión de que está cubierta con una hilera de libros gigantes de casi 8 metros de altura. Por lo tanto, los transeúntes pueden admirar clásicos de la literatura internacional como Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, El señor de los anillos de Tolkien, Romeo y Julieta de Shakespeare o Matar a un ruiseñor de Harper.

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Frente a muchas bibliotecas que no utilizan ningún testimonio de la ubicación de un centro cultural, se trata de una decoración llamativa que deja clara que allí hay una biblioteca.

¿Qué es una y cómo se organiza una biblioteca humana? Donde cada persona es un libro y tiene una historia que contar

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La Biblioteca Humana ™ está diseñada para construir un marco positivo para conversaciones que puedan desafiar estereotipos y prejuicios a través del diálogo. La biblioteca humana es un lugar donde la gente real está en préstamo a los lectores.
Un lugar donde las preguntas más difíciles son esperadas, apreciadas y contestadas.

En una biblioteca humana cualquier persona puede ser un libro, porque cualquiera de nosotros tiene algo que contar a quienes estén dispuestos a escucharla. Además estos libros humanos tienen una particularidad, su historia será distinta en función de del momento en que se lea, ya que estos libros están escritos en la indeleble tinta de la tradición oral. Los contenidos de estas bibliotecas humanas son múltiples y diversos, puede tratarse de un emigrante explicando como fue su experiencia hasta llegar al país de destino, y sus experiencias vitales en este destino, a una persona que enseñe un idioma en particular o la idiosincrasia de su cultura. Las sesiones suelen tener una duración de entre 20 minutos o media hora, y se trata de una conversación con esa persona a la que también se le puede preguntar. Tal como explica el director de la Biblioteca de Vasconcelos en México, una de las bibliotecas en donde se desarrolló este tipo de proyectos:

“Cualquier persona posee un saber que puede compartir, y lo que hace este formato es reconocer el saber, no tratar al público sólo como una persona ignorante que viene a conocer algo nuevo sino como una vasija llena que puede compartir y enriquecer a otras personas. Se trata de romper la barrera entre el creador y el público”

Daniel Goldin, director de la Biblioteca Vasconcelos (México). En. El País, 23 feb 2016

El origen tiene lugar en 1993 cuando Dany Abergel, Asma Mouna, Christoffer Erichsen y Ronni Abergel intentan plantear una solución a la situación de violencia nocturna que vivía la ciudad de Copenague después de que un amigo en común fuera apuñalado. El brutal ataque a su amigo, que afortunadamente sobrevivió, hizo que el grupo decidiera tratar de hacer algo al respecto. Sensibilizar y utilizar la educación de grupos para movilizar a los jóvenes daneses contra la violencia. Tras esta primera experiencia Human Library como movimiento internacional nace en Copenague en el año 2000 de la mano de Ronni Abergel, y en la actualidad la organización cuenta con 30.000 miembros en todo el país.

El evento inagural de Human Library como organización estuvo abierto ocho horas al día durante cuatro días consecutivos y contó con más de cincuenta títulos de libros/persona diferentes. La amplia selección de libros proporcionó a los lectores una amplia elección para desafiar sus estereotipos y así lo hicieron. Más de mil lectores se aprovecharon dejando a los libros, bibliotecarios, organizadores y lectores sorprendidos por el impacto que tuvo esta primera sesión de la Biblioteca Humana entre los habitantes de la ciudad de Copenague.

El objetivo de las bibliotecas humanas es ayudar a construir la comprensión desde la diversidad, proporcionando un marco para conversaciones reales sobre cuestiones importantes. Se trata de establecer conversaciones abiertas que lleven a una mayor aceptación, tolerancia y cohesión social de una comunidad. Es un enfoque innovador que intenta desafiar los estigmas, los estereotipos y los prejuicios a través de una conversación amistosa.

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El lema de Rommi Aberdel, que fue la persona que inició este movimiento es  «¿Cómo vamos a entendernos si no tenemos la oportunidad de hablar unos con otros?» Y el lema del movimiento «No juzgues un libro por su cubierta» que en este caso es lo mismo que decir no juzgues a las personas por su aspecto.

¿Como se organiza una biblioteca humana?

Cualquier persona puede involucrarse en la organización de una biblioteca humana. Y cada persona puede ser libro y/o lector de la misma. De este modo una persona puede revisar el catálogo de libros disponibles y solicitar el que le interese. Posteriormente se organiza un evento donde el libro explica durante 20 o 30 minutos el tema de conversación y esta abierto a las preguntas de los demás.

Para adherirse al movimiento de la Biblioteca Humana, cuya sede está en Copenhague (Dinamarca) las personas interesadas deben rellenar un formulario. La Biblioteca Humana es una marca registrada de HLO y permite el  uso del nombre, logotipo y concepto con propósitos no comerciales y solo con permiso escrito de la Human Organización de la Biblioteca.

Esta tierra es mía

Escena del discurso del profesor acusado falsamente de asesinato. Toda una explicación de como la tiranía se abre paso sobre la democracia. Con una portentosa interpretación de Charles Laughton, que hace un canto a la libertad, a la dignidad, a los derechos humanos, por su carácter antibelicista y su exposición sobre los ideales que deberían sostener a la humanidad.

«La lucha es muy dura; no solo hay que luchar contra el hambre y contra la tiranía, hemos de luchar primero contra nosotros mismos. La ocupación, cualquier ocupación en cualquier país es posible solo porque estamos corrompidos. Soy el primero en acusarme: por flaqueza y por comodidad no protesté de que se mutilara la verdad en nuestros libros de texto.. «

Esta tierra es mia, 1943, Jan Renoir

Y sobre todo la escena final en la que el maestro Albert Lory, lee a sus alumnos varios artículos de la Declaración de los Derechos del Hombre antes de ser detenido y supuestamente fusilado por enfrentarse a los alemanes.

“Me temo que ya no daré más clases. No sé cuánto tiempo me queda aún. Como la lección de hoy será muy breve, he querido elegir un buen libro. Uno que me prestó el Profesor Sorel. No lo quemaron como los otros porque lo escondí en mi casa y así lo salvé del fuego. Todo lo que vais a oír ahora es algo que escribieron grandes hombres. Fue escrito en una noche de entusiasmo hace ya mucho tiempo: ciento cincuenta años. Eran hombres de diferente condición. Los había prósperos y muy pobres. Religiosos, comerciantes…Y no entraron en polémica. Se pusieron de acuerdo en aquella noche maravillosa. Otros hombres querrán destruir este libro. Es posible que acabe en el fuego pero no lo borrarán de la memoria. Vosotros lo recordaréis siempre. Y de ahí vuestra enorme importancia. Sois el nuevo país. Declaración de los Derechos del Hombre. Artículo primero: Todos los hombres nacen y permanecen libres con los mismos derechos (…).
Bien, he de irme. No por perjudicar a la sociedad que sois vosotros, sino porque perjudico a la tiranía (…).
Adiós, ciudadanos.”

Memorias de un librero pornógrafo – Armand Coppens

Memorias de un librero pornógrafo – Armand Coppens

La sonrisa vertical, 1991

Este librero de ocasión pasa de la página al acto, de la biblioteca a la alcoba, del libro a la cama con el desenfado y el tacto de un erudito y de un disoluto. Entre lo que la lectura de ciertos libros suscita en la fantasía sexual de un librero bibliófilo y los actos que su fantasía le conducen irresistiblemente a llevar a cabo, median apenas sutiles fronteras que ningún ser humano sería capaz de delimitar y menos aún de juzgar…

Hay un sentimiento muy extendido entre los compradores de libros eróticos que siempre me ha llamado la atención: la mayoría de ellos considera que el hombre que se halla en la tienda y que satisface sus gustos, el librero, forma parte de un mundo insólito y clandestino en el que reina el vicio. Está claro que esta opinión es sólo producto de su imaginación.

 

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“En mi opinión, Leclerc responde sin duda alguna a la idea que nos hacemos habitualmente de un vendedor de libros eróticos, con la diferencia de que él era consciente del papel que desempeñaba. Estaba completamente convencido de que su éxito se debía a su entrega total. No podía entender que se pudiera escribir y vender mercancía erótica sin compartir el placer del cliente.”

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“Me llamó especialmente la atención aquel joven rubio de ojos azules por su parecido con Henri. Tenía poco menos de veinte años; sin embargo, venía unas dos veces por semana a la tienda y a menudo se quejaba de no poder adquirir los libros de su agrado. Solíamos discutir sobre los autores y sus obras; la seguridad y lógica de sus comentarios siempre me sorprendieron.”

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“Lo único que le diferencia del librero habitual es que no tiene prejuicios morales en cuanto al contenido de los libros que vende, lo que le convierte en un oportunista que no se esconde. Un vendedor de libros eróticos con experiencia nunca fija por adelantado el precio de las obras. Tiene que fiarse de su intuición para captar la personalidad del cliente, hacerse una idea de los medios que dispone y sólo después de haber llevado a cabo este breve examen psicológico puede determinar el valor de un artículo en un momento dado.”

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…uno de los mejores amigos de Ashbee, al cual de hecho había dejado en herencia su maravillosa biblioteca de dos mil volúmenes, clasificados no por orden alfabético, sino según el grado de pornografía.

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Seguí hojeando el libro y me sentí sobrecogido. Estaba completamente desarmado, sin defensas ante algo que, aunque relacionado en parte con el instinto sexual, no tenía nada que ver con el acto sexual propiamente dicho. Debí de parecerle un tanto desconcertado, puesto que empezó a explicarme que la policía hubiera clasificado el libro como obra pornográfica aunque no contuviera ninguna alusión directa al acto sexual.

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Los libreros de obras eróticas conocían ya al profesor, pues sus gustos eran tan extraños y personales que les resultaba muy difícil satisfacer unas exigencias tan poco comunes. De hecho, en la época en que le conocí, prácticamente había renunciado a la esperanza de encontrar un día un libro que contuviera todos los elementos capaces de procurarle un placer total.

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En mi opinión, las obras de Louÿs y de Nerciat son una prueba de que el talento, el buen gusto y la inteligencia son condiciones indispensables para escribir tanto obras eróticas como literarias en general. Una obra que tiene como tema el acto sexual, y todas las situaciones o perversiones eróticas que puede acarrear, exige de su autor tantas, si no más, aptitudes artísticas como una gran novela.

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La inmensa mayoría de los libros que poseo proceden de subastas o de clientes particulares. Sin embargo, no puedo aguantar sin ir de vez en cuando a dar una vuelta por el campo, convencido de que un día u otro descubriré, en el lugar más recóndito de esas tiendas de pueblo, uno de esos ejemplares únicos con el que sueña cualquier coleccionista.

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Pero lo que realmente me excitaba era que Monsieur Berger, cuando fui a visitarle, me había hablado precisamente de aquel libro sobre el travestismo, y lo consideraba como un auténtico tesoro. Parece ser que un día habían estado a punto de comprar un ejemplar. Madame Berger me explicó que un librero había localizado el volumen en el catálogo de una subasta en Alemania y había ofrecido en nombre de ellos cien mil francos, precio que había resultado demasiado bajo, ya que la obra fue adjudicada a otro coleccionista. Al acordarme de aquella anécdota, el descubrimiento me pareció aún más valioso. Tenía la edición original en tres volúmenes encuadernados en piel.

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Me había lanzado a este torneo oratorio para ganar tiempo: quería que vieran los libros para poder observar sus reacciones. No tenía ni la menor idea del precio que iba a pedirles. Dependería del entusiasmo que manifestaran. Esperaba a que me dijeran cuánto estaban dispuestos a pagar

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Frases y aforismos sobre el mundo de los libros, las bibliotecas y la lectura

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Ramírez Leyva, E. M. [e-Book] Trataditos sobre el mundo de los libros y la lectura. México, UNAM, 2014.

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de este Blog

A todos les recomiendo este libro que pueden descargarse GRATIS, se trata de frases y aforismos sobre el mundo del libro, las bibliotecas y los bibliotecarios. Según Leonid S. Sukhorukov un aforismo es una novela de una línea. La recopilación que se hace en esta obra sobre los temas del libro, la lectura, los lectores, las bibliotecas, los bibliotecarios, las librerías y los escritores pretende, por un lado, ofrecer un material didáctico que pueda dar lugar a análisis profundos y amplios y, por el otro, que sea de utilidad para complementar argumentos, aderezar un texto o anunciar a manera de epígrafe el tema del contenido. Puede ser de utilidad también para lemas de separadores, tazas, camisetas y carteles, entre otros. Pero el mayor deseo es que, para quien la consulte, esta obra proporcione una grata y divertida lectura que suscite la reflexión, le alimente su espíritu y le renueve el valor de la cultura escrita.

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Contiene frases tan geniales como estas.

«Las bibliotecas son medicina para el alma».

Inscripción en la Biblioteca de Tebas

«Quizás ningún lugar en cualquier comunidad es tan totalmente democrático como la biblioteca de la ciudad. El único requisito de entrada es el interés»

Lady Bird Johnson

«Hay quienes no pueden imaginar un mundo sin pájaros; hay quienes no pueden imaginar un mundo sin agua; en lo que a mí se refiere, soy incapaz de imaginar un mundo sin libros»

Jorge Luis Borges

«Cuando creces, hay dos instituciones que te afectan especialmente: la Iglesia, que pertenece a Dios, y la biblioteca, que te pertenece a ti. La biblioteca pública es enormemente igualitaria.»

Keith Richards

«La instalación de bibliotecas es una de las instituciones más nobles, y sus gastos proporcionan siempre utilidad general.»

Voltaire

«Las Dos Leyes de la Catalogación de Shera: Ley #1: Ningún catalogador aceptará el trabajo de cualquier otro catalogador. Ley #2: Ningún catalogador aceptará su propio trabajo seis meses después de la catalogación.»

Jesse Shera

«El destino de muchos hombres depende de haber tenido o no una biblioteca en su casa paterna»

Edmondo de Amicis

«Los bibliotecarios son los sacerdotes de los libros».

Rosa Montero

«Publicamos nuestros libros para librarnos de ellos, para no pasar el resto de nuestras vidas corrigiendo borradores»

Jorge Luis Borges

«Llene su papel con los latidos del corazón»

Albert Camus

«¿Cómo ordenar este universo? La historia de las llamadas librerías y de su catalogación lo demuestra: la biblioteca es un laberinto arbitrario en el que el usuario debe rescatar cada libro de la categoría a la que ha sido condenado durante su catalogación.»

Alberto Manguel

«Creo que parte de mi amor a la vida se lo debo a mi amor a los libros»

Adolfo Bioy Casares

«La biblioteca es la más democrática de las instituciones, porque nadie en absoluto puede decirnos qué leer, cuándo y cómo»

Doris Lessing

«Una biblioteca es una casa de amigos»

Tahar Ben Jelloun

«Todas las mujeres de mi vida han sido profesoras, bibliotecarias y libreras»

Ray Bradbury

«Yo soy un discípulo de la biblioteca»

Jules Renard

 «Es más fácil llegar a santo como bibliotecario en Yucatán que como mártir en Toledo».
Gabriel García Márquez
«…suelo pedir a mis alumnos que me describan una
biblioteca. No una biblioteca municipal, no, sino el
mueble, una librería. Aquella donde coloco mis libros.
Y me describen un muro. Un acantilado del saber,
rigurosamente ordenado, absolutamente impenetrable,
una pared contra la que sólo se puede rebotar. «
Daniel Pennac

«El ambiente de las bibliotecas, aulas y laboratorios es peligroso para los que se encierran en ellos demasiado tiempo. Porque los separa de la realidad como una niebla.»

Alexis Carrel

«Ordenar bibliotecas es ejercer, de un modo modesto y silencioso, el arte de la crítica».

Jorge Luis Borges

«No hay tal cuna de la democracia en la tierra como la Biblioteca Pública Gratuita, esta república de las letras, donde ni rango, cargo, ni riqueza recibe la menor consideración».

Andrew Carnegie

«Entre un texto y su lector se establece una apretada red que el vocabulario oculta e ilumina al mismo tiempo: si el libro es un objeto, la pasión del bibliófilo hace que él, a su vez, permanezca en estado de dependencia y sujeción (es un verdadero sujeto).»

Alfonso Alfaro

«Para dar un servicio (bibliotecario) perfecto, hay dos soluciones utópicas: o tener todos los libros o tener un adivino»

Gabriel Zaid

«Yo soy de una región cuyos bibliotecarios tienen la vana costumbre de buscar sentido en los libros y la equiparan con la de buscarlo en los sueños o en las líneas caóticas de la mano.»

Jorge Luis Borges

«No hay disposición de ánimo a la que no pueda el hombre aplicar la medicina oportuna con sólo alcanzar de sus estantes un libro».

Arthur Balfour

«Las bibliotecas son la única institución de América que usted no debería de timar»

Bárbara Kingsolver

«La biblioteca destinada a la educación universal es más poderosa que nuestros ejércitos»

José de San Martín

«Los bibliotecarios son casi siempre muy útiles y a menudo casi absurdamente bien informados. Sus habilidades son probablemente muy subestimadas y en gran medida subempleadas»

Charles Medawar

«No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro»

Federico García Lorca

«¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!»

Fiódor Dostoievski

«Pocos objetos como el libro despiertan tal sentimiento de absoluta propiedad. Una vez han caído en nuestras manos, los libros se convierten en nuestros esclavos, esclavos, sí, por ser de materia viva, pero esclavos que nadie pensaría en liberar, por ser hojas muertas».

Daniel Pennac

«El amor a los libros, lo vuelvo a decir, dura toda la vida, nunca desfallece ni falla, sino que como la Belleza misma, siempre es un placer.»

George Holbrook Jackson

Una lectora nada común

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Una lectora nada común / The Uncommon Reader
Autor Alan Bennett
Traducido por Jaime Zulaika
Editor ANAGRAMA, 2014
ISBN 8433921061, 9788433921062
N.º de páginas 128 páginas

¿Y qué puede interesar a alguien cuyo único oficio es mostrarse interesada? Porque una reina nunca debe ser interesante, ni tener otros intereses que los de sus súbditos. Y jamás habla de sus gustos, sólo pregunta por los de ellos. Isabel II de Inglaterra

El argumento de la novela es el descubrimiento de la lectura por parte de la reina Isabel II de Inglaterra, que de manera fortuita, el alboroto de sus perros ante la camioneta de la biblioteca ambulante municipal, aparcada junto a las puertas traseras de la cocina del palacio, le hace empezar a interesarse por los libros. A partir de ese momento, llegará a convertirse en una lectora compulsiva y cambiará totalmente su forma de pensar y comportarse, tanto en su vida privada como, lo más preocupante para todos, en sus actividades públicas.

«El atractivo, pensó, estaba en su indiferencia: había algo inaplazable en la literatura. A los libros no les importaba quién los leía o si alguien los leía o no. Todos los lectores eran iguales, ella incluida. La literatura, pensó, es una mancomunidad, las letras, una república. En realidad había oído usar esta expresión, la república de las letras, en ceremonias de graduación, títulos honorarios y demás, pero sin saber muy bien qué significaba. Entonces, que hablaran de cualquier clase de república le había parecido un poco insultante y hacerlo en su presencia una falta de tacto, como mínimo. Sólo ahora comprendía su significado. Los libros no se sometían. Todos los lectores eran iguales y esto le remontaba a los comienzos de su vida.»

‘Una lectora nada común’, de Alan Bennett

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Roald Dahl “Matilda”

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Matilda es el título de un libro escrito por Roald Dahl. Inicialmente, fue publicado en 1988 en Londres por Jonathan Cape, con ilustraciones de Quentin Blake. Se hizo adaptación cinematográfica, con el mismo nombre en 1996 y un musical en 2010.

Matilda Wormwood es una niña muy inteligente. Sin haber cumplido los cinco años, ya ha leído a numerosos autores y atesora asombrosos conocimientos. Sus mediocres padres nunca se preocupan por ella y la obligan a mirar la televisión negándose a comprarle libros además de dejarla sola todas las tardes.

Matilda, mientras están fuera comenzará a acudir a la biblioteca donde encontrará el fascinante mundo de la literatura:

«Así que la joven mente de Matilda siguió creciendo, alimentada por las voces de todos aquellos autores que habían lanzado sus libros al mundo como barcos a la mar. Esos libros dieron a Matilda un mensaje de esperanza: No estás sola.»

“Papá —dijo—, ¿no podrías comprarme algún libro?
— ¿Un libro? —preguntó él—. ¿Para qué quieres un maldito libro?
—Para leer, papá.
— ¿Qué demonios tiene de malo la televisión? ¡Hemos comprado un
precioso televisor de doce pulgadas y ahora vienes pidiendo un libro!
Te estás echando a perder, hija…”

La bibliotecaria es la señora Phelps, donde se integra la palabra help, ayuda en inglés

“Durante los seis meses siguientes y, bajo la atenta y compasiva mirada de la señora Phelps, Matilda leyó los siguientes libros: Nicolas Nickleby, de Charles Dickens. Oliver Twist, de Charles Dickens. Jane Eyre, de Charlotte Brontë. Orgullo y prejuicio, de Jane Austin. Teresa, la de Urbervilles, de Thomas Hardy. Viaje a la Tierra, de Mary Webb. Kim, de Rudyard Kipling. El hombre invisible, de H. G. Wells. El viejo y el mar, de Ernest Hemingway. El ruido y la furia, de William Faulkner. Alegres compañeros, de J. B. Priestley. Las uvas de la ira, de John Steinbeck. Brighton Rock, de Graham Greene. Rebelión en la granja, de George Orwell.Era una lista impresionante y, para entonces, la señora Phelps estaba maravillada y emocionada,”

“Resultaba insólito ver aquella chiquilla de pelo oscuro, con los pies colgando, sin llegar al suelo, totalmente absorta en las maravillosas aventuras de Pip y la señorita Havishman y su casa llena de telarañas dentro del mágico hechizo que Dickens, el gran narrador, había sabido tejer con sus palabras. El único movimiento de la lectora era el de la mano cada vez que pasaba una página.”

Pasaje de: Dahl, Roald. “Matilda.”

 

Libros que hablan de canciones

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Radio USAL

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La música y la escritura siempre han ido de la mano, hay grandes autores que se sienten influenciados por la música y que en sus libros a menudo introducen música como un referente cultural de su propia identidad.Esta semana dedicaremos nuestro programa de música «con la música a otra parte» de Radio USAL a este tema. Decir que nos ha costado encontrar las canciones, si es más común encontrar canciones que hablan de libros, a las que también dedicaremos un programa, pero en esta ocasión se trata de hablar de canciones que aparecen dentro de un relato literario.

Antonio Muñoz Molina «El Jinete Polaco». «Riders on Storn» The Doors

Casi todos los libros de Antonio Muñoz Molina, gran aficionado al Jazz, empezando por el título del primero que escribió «El Otoño en Lisboa», hablan o recogen secuencias donde se habla de músicos del Jazz o del pop.

«La profesora de gimnasia y de hogar, a la que llaman la Medusa, y de la que dicen que le gustan las mujeres, veo sus pechos saltando bajo la camiseta, me van a sacar a la tarima para que lea un trabajo de literatura que no he hecho y yo estoy teniendo una suave y sigilosa erección, pensando en ella, viéndola correr por el patio de cemento, imaginando que estoy en el Martos y viene hacia mí y se adhiere a mi vientre mientras suena en la máquina de discos una canción bronca y golfa de los Rolling Stones, It’s only rock’n’roll but I like it, pero de cualquier modo me gustan mucho más los Doors, no hay nadie como Jim Morrison, nadie que murmure o grite o escupa esas palabras, Riders on the storm, los jinetes cabalgando en una noche de tormenta, yo mismo, solo, fugitivo de Mágina, cabalgando en la yegua de mi padre, no hacia la huerta, sino hacia otro país, viajando en un coche por una carretera que no termina nunca, esa canción de Lou Reed, fly, fly away, márchate, vuela lejos, o la otra, la de Jim Morrison, viaja hacia el fin de la noche, toma la autopista hacia el fin de la noche…. pero si cerraba los ojos y me dejaba adormecer por el tabaco y graduaba el volumen del tocadiscos podía escuchar truenos lejanos y un rumor de tormenta y cascos de caballos mientras surgía de la nada la voz de Jim Morrison cantando como una promesa y una letanía Riders on the storm.»

Antonio Muñoz Molina «El Jinete Polaco»

Murakami «De que hablo cuando hablo de correr» y  Reptile de Eric Clapton

«Otro de los autores que utiliza recurrentemente música en sus libros es Haruki Murakami. Todos los libros de Murakami tienen música, y no es extraño durante años como el cuenta en su libro «De que hablo cuando hablo de correr» tuvo un pub donde se ponía música. Y en este mismo libro dice:

“Cuando corro, por lo general, escucho música rock. A veces también jazz. Pero, desde el punto de vista de la adecuación al ritmo de carrera, el rock se me antoja lo más recomendable como acompañamiento. Por ejemplo, los Red Hot Chili Peppers, los Gorillaz, o los Beck, o grupos más antiguos, como los Creedence Clearwater Revival o los Beach Boys. Lo mejor es un ritmo lo más simple posible.

Cuando empiezo a correr. Los vientos alisios me azotan el rostro y veo en lo alto una garza blanca que cruza el cielo con sus dos patas debidamente alineadas, al tiempo que aguzo el oído para escuchar mi añorada música de los Lovin’ Spoonful.”

Ayer corrí mientras escuchaba Beggars Banquet de los Rolling Stones. El coro funky que acompaña con su hoh-hoo la canción Sympathy for the Devilresulta perfecto para correr. La víspera corrí escuchando Reptile, de Eric Clapton. A ninguno de los dos se les puede poner ni una sola pega. Te llegan al alma. Nunca me canso de escucharlos. Especialmente Reptile, que me he puesto un montón de veces para correr. Si me permiten que les dé mi opinión, les diré que Reptile es un álbum ideal para escucharlo mientras uno corre suavemente por la mañana. No es forzado ni artificioso, en absoluto. Su ritmo es siempre definido y su melodía muy natural. Mi consciencia va siendo suavemente atraída por la música y, a su son, mis dos piernas se ven impulsadas rítmica y regularmente hacia delante y hacia atrás, y así sucesivamente»

Murakami «De que hablo cuando hablo de correr» y  Reptile de Eric Clapton

 

 Nick Hornby «Alta fidelidad» y «Only Love Can Break Your Heart», de Neil Young

 

Pero sin lugar a dudas el libro más recurrente sobre música y literatura es «Alta fidelidad» de Nick Hornby donde la fidelidad musical y la fidelidad al amor se entrecruzan en una huida hacia una renacida adolescencia de un treintañero que regenta una tienda de vinilos en Londres.

 

«Fue con ella cuando me ocurrió lo más importante, las cosas que aún me definen. Algunas de mis canciones preferidas: «Only Love Can Break Your Heart», de Neil Young; «Last Night I Dreamed That Somebody Loved Me», de los Smiths; «Call Me», de Aretha Franklin; «I Don’t Wan’t to Talk About It», de quien sea. Y luego, «Love Hurts», «When Love Breaks Down» y «How Can You Mend a Broken Heart», y también «The Speed of Sound of Loneliness» y «She’s Gone», y «I Just Don’t Know What to Do with Myself», y qué sé yo. Hay canciones de  éstas que he escuchado por término medio al menos una vez por semana (trescientas veces el primer mes, y después de vez en cuando) desde que tenía dieciséis, diecinueve o veintiún años. ¿Cómo no va a dejarte eso magullado por algún sitio? ¿Cómo no te va a convertir eso en una persona fácilmente rompible en mil trocitos, cuando tu primer amor se va al garete? ¿Qué fue primero: la música o la tristeza? ¿Me dio por escuchar música porque estaba triste? ¿O es que estaba triste porque escuchaba música? ¿No te convierten todos esos discos en una persona de tendencia melancólica? “

«Alta fidelidad» de Nick Hornby

Javier Cercas y Soldados de Salamina y «Suspiros de España»

Una escena inolvidable en su transposición de esta novela al cine es la imagen del soldado republicano cantando y bailando «Suspiros de España» asiendo el fusil tal como si fuera una mujer.

«El hombre tocaba y la mujer cantaba. Tocaban, sobre todo, pasodobles: lo recuerdo muy bien porque a Conchi le gustaban tanto los pasodobles que había intentado sin éxito que me inscribiera en un cursillo para aprender a bailarlos, y sobre todo porque fue la primera vez en mi vida que oí la letra de Suspiros de España, un pasodoble famosísimo del que yo ni siquiera sabía que tenía una letra:

Quiso Dios, con su poder,
fundir cuatro rayitos de sol
y hacer con ellos una mujer,
y al cumplir su voluntad
en un jardín de España nací
como la flor en el rosal.
Tierra gloriosa de mi querer,
tierra bendita de perfume y pasión,
España, en toda flor a tus pies
suspira un corazón.
Ay de mi pena mortal,
porque me alejo, España, de ti,
porque me arrancan de mi rosal.

Pero me fijé en él, como todos mis compañeros, porque mientras nosotros paseábamos por el jardín él siempre estaba sentado en un banco y tarareando algo, canciones de moda y cosas así, y una tarde se levantó del banco y se puso a cantar Suspiros de España. ¿Lo has oído alguna vez? Claro, dijo Pere. Es el pasodoble favorito de Liliana, dijo Sánchez Mazas. A mí me parece muy triste, pero a ella se le van los pies en cuanto oye cuatro notas. Lo hemos bailado tantas veces…

«Que en vez de quedarse sentado en el banco, tarareando por lo bajo como siempre, aquella tarde se puso a cantar Suspiros de España en voz alta, y sonriendo y como dejándose arrastrar por una fuerza invisible se levantó y empezó a bailar por el jardín con los ojos cerrados, abrazando el fusil como si fuera una mujer, de la misma forma y con la misma delicadeza, y yo y mis compañeros y los demás soldados que nos vigilaban y hasta los carabineros nos quedamos mirándolo, tristes o atónitos o burlones pero todos en silencio mientras él arrastraba sus fuertes botas militares por la gravilla sembrada de colillas y de restos de comida igual que si fueran zapatos de bailarín por una pista impoluta, y entonces, antes de que acabara de bailar la canción, alguien dijo su nombre y lo insultó afectuosamente y entonces fue como si se rompiera el hechizo, muchos se echaron a reír o sonrieron, nos echamos a reír, prisioneros y vigilantes, todos, creo que era la primera vez que me reía en mucho tiempo.»

Lorenzo Silva «Música para feos» y Embrujada de Tino Casal

El último libro de Lorenzo Silva es una experiencia transmedia con música que podemos leer mediante un código QR en cada capítulo del libro. En el capítulo I aparece esta escena en la que se conocen  dos perdedores treintañeros mientras suena Embrujada de Tino Casal

«En la pista estaba, moviéndome con mi poca gracia habitual, cuando en los altavoces empezó a sonar una melodía que reconocí en seguida. Pese a no haber nacido yo aún cuando alcanzó el éxito, había perdurado luego los años suficientes para que llegara a formar parte de mi memoria. Además coincidía que me gustaba la canción, como me gustaba el cantante, uno de esos que desbordan las estrecheces de su tiempo y su lugar y que quizá por ese mismo motivo tienen propensión a malograrse prematuramente. Este no había sido una excepción: se había matado en un accidente de tráfico cuando yo tenía apenas seis años y él poco más de cuarenta. Al intérprete lo reconocí en seguida, pero tardé unos segundos en recordar el título de la canción: Embrujada. Me gustaba de veras, incluso cuando no estaba bebida, pero noté que con dos gin-tonics me arrastraba de forma irresistible y me dejé llevar. Me olvidé de Alba, de la sordidez del antro, del fracaso de mi vida y de la fealdad de los días; el que había dejado atrás y el que me esperaba a la vuelta de unas pocas horas, en cuanto el sol volviera a asomar por el horizonte que nunca se veía en Madrid. Me abandoné al ritmo frenético, a aquella voz que en la grabación restallaba vibrante como un látigo y que desde hacía un par de décadas ya no sonaba sobre la tierra, a la música que la acompañaba y la envolvía.»

Lorenzo Silva «Música para feos»

Almudena Grandes «El Lenguaje de los Balcones» y Los Módulos Todo Tiene su fin

Aunque tu no lo sepas es un poema de Luis García Montero, que adapto y puso música Quique González y que canto Enrique Urquijo con los problemas. Y también una película. El poema pertenece al libro Habitaciones separadas (1994) de Luis García Montero. Inspirado por este poema, Quique González compuso una canción con el mismo título para Enrique Urquijo, que éste publicó con su grupo Los Problemas en el disco Desde que no nos vemos (1998). Quique González suele interpretarla en sus conciertos e incluyó una versión en su disco Pájaros mojados (2002). El poema también sirvió de inspiración para el relato «El vocabulario de los balcones» que Almudena Grandes, mujer de García Montero, incluyó en su libro Modelos de mujer (1996). Basándose en este relato, Juan Vicente Córdoba dirigió en 2000 la película “Aunque tú no lo sepas” que canta Clara Lago

En este libro también aparece la canción de Los Módulos «Todo Tiene su fin«

«Es que es lo que le faltaba ya, al tío, que le gusten Los Módulos. Yo asentía en silencio y, a veces, sin darme cuenta del todo, tarareaba aquella infamia sin mover los labios, siento que ya llegó la hora, que dentro de un momento, te alejarás de mí, porque yo no había nacido en un pueblo de Jaén, como Angelita, sino en la Clínica de la Milagrosa, puro Chamberí, y por eso podía permitirme ciertas debilidades arabescas que jamás me atrevería a confesar en voz alta.»

 

Almudena Grandes «El Lenguaje de los Balcones»

Enrique Vila Mata «Aire de Dylan» y Bob Dylan – Knockin’ on Heaven’s Doors

 

En «Aire de Dylan aparece el tema de Bob Dylan «Knockin’ on Heaven’s Door (s) 1973 Pat Garrett y Billy The Kid es un western de 1973 procedente de EE. UU., dirigido por Sam Peckinpah y protagonizado por los conocidos actores James Coburn y Kris Kristofferson. La película también cuenta con Bob Dylan para la música (aparte de actuar), lo cual dio lugar a la banda sonora del mismo nombre.

«Al igual que Dylan, mi padre fue un raro. Y al igual que éste, consiguió que la gente lo adorara, sobre todo porque no sabían muy bien quién era y podían imaginarlo a su gusto. Mi padre a veces se parecía a Bob Dylan en su papel de Alias, en la película sobre Pat Garret.»

Vila Mata «Aire de Dylan»

David Foenkinos  «Lenon» y The Beatles «Lucy in the Sky with Diamonds»

 

Foenkinos escribe una biografía única, con un Lennon que cuenta en primera persona su infancia, la compleja relación con sus padres, su primer matrimonio, la tormentosa historia de los Beatles, su amor con Yoko Ono y su filosofía de vida. Las palabras e ideas de quien decidió que el mejor modo de conseguir una reacción política era recibir a la prensa sin moverse de su cama, cobran, en esta época de crisis, una inusitada actualidad. «Imagina otro mundo posible» «Es la mayor historia de amor del siglo XX… Puede leerse como un antídoto a la falta de compromiso del ser humano». David Foenkinos

«Todo el mundo creyó que «Lucy in the Sky with Diamonds» quería decir LSD. Yo no podía creerlo. ¿Sería mi inconsciente? Después de esta historia, revisé las iniciales de todas mis canciones para buscar mensajes cifrados, pero no encontré nada, no había nada que encontrar. Nadie me creía cuando les decía que me había inspirado en un dibujo de mi hijo. De todos modos, siempre que quise desmentir algo, nadie me creyó. A Paul seguro que le habrían creído, con su cara de chico serio. Yo era demasiado intelectual, demasiado perverso para que creyeran en la castidad de mi imaginación. Qué importa. Lo gracioso es que un investigador francés acababa de descubrir el esqueleto más antiguo del mundo. Y en el momento del descubrimiento ponían mi canción en la radio. Entonces lo llamó Lucy. Fuerte, ¿no? Eso es más fuerte que saber si la canción era o no era una oda a la droga.»

David Foenkinos  «Lenon»

Blue Jean «Canciones para Paula» y labios compartidos» de Maná

Blue Jean es el pseudonimo del escritor español Francisco de Paula Fernández González, superventas entre los adolescentes, autor del género juvenil romántico. Su carrera de escritor comenzó en su blog, donde publicó por capítulos su primera novela Canciones para Paula, y que llegó a a superventas gracias al «boca a boca» que le permitió firmar contrato con la editorial Everest para publicarla en 2009; el mismo año salió ¿Sabes que te quiero? y en 2011 Cállame con un beso, el último libro de esta trilogía dirigida a lectores adolescente.

«Mira su reloj. ¿Qué estará haciendo ella ahora? ¿Y si la llama? No, no quiere ser pesado. No quiere molestarla. ¿Qué le podría decir, además? Si ya la ve cada día en clase… No, no puede ser un pesado. ¿Un SMS? No, tampoco. Eso sería peor aún. ¿Y si luego no le contesta como ha pasado otras veces? Se pone nervioso, tenso. Cree que a ella él le importa lo más mínimo. Es duro amar en silencio.
El ordenador. Internet. Seguro que a esta hora anda en el Messenger. Últimamente entra mucho, más de lo habitual. Aunque a veces tarde en contestarle. Silencios largos. Silencios eternos.
Mario entra en su MSN, y teclea la clave, «Paulatq». No está. Sale del MSN y vuelve a escribir la contraseña. Diez veces en media hora. No aparece.
Finalmente, derrotado, se tumba en la cama con la almohada sobre la cabeza. En su PC suena Labios compartidos

Blue Jean «Canciones para Paula»

 Manuel Rivas «Que me quieres amor – el saxo en la niebla» y Antonio Aguilar, «Te Traigo en Mi Cartera»

Uno de los cuentos del libro del escritor gallego Manolo Rivas es El saxo en la Niebla» donde habla de las bandas de música de los años 40 y 50 que amenizan las fiestas patronales de las aldeas y parroquias. Se trata de la preciosa historia de un chaval que toca con la orquesta y que se enamora de una chica «la chinita» Y esto sucede mientras tocan «Te Traigo en mi cartera» de Antonio Aguilar

 

«¡Qué tipos los de la Orquesta Azul! Tenía la íntima sospecha de que nos lloverían piedras en el primer palco al que había subido con ellos. ¡Eran tan generosos en sus defectos! Pero pronto me llevé una sorpresa con aquellos hombres que cobraban catorce duros por ir a tocar al fin del mundo. «¡Arriba, arriba!», animaba Matías. Y el vaivén revivía, y se enredaban todos en un ritmo que no parecía surgir de los instrumentos sino de la fuerza animosa de unos braceros.

Yo te he de ver y te he de ver y te he de ver aunque te escondas y te apartes de mi vista.

Intentaba ir al mismo ritmo que ellos, por lo menos en el vaivén. Por momentos, parecía que un alma aleteaba virtuosa sobre mí, y me sorprendía a mí mismo con un buen sonido, pero enseguida el alma de la orquesta huía como un petirrojo asustado por un rebuzno.

—¡Vas fenomenal, chaval! ¡Tocas como un negro, tocas como Dios!
Me di cuenta de que estaba tocando sin preocuparme de si sabía o no. Todo lo que había que hacer era dejarse ir. Los dedos se movían solos y el aire salía del pecho sin ahogo, empujado por un fuelle singular. El saxo no me pesaba, era ligero como flauta de caña. Yo sabía que había gente, mucha gente, bailando y enamorándose entre la niebla. Tocaba para ellos. No los veía. Sólo la veía a ella, cada vez más cerca.

Ella, la Chinita, que huía conmigo mientras Boal aullaba en la noche, cuando la niebla se despejaba, de rodillas en el campo de la feria y con el chal de lana entre las pezuñas.

Aurora de rosa en amanecer nota melosa que gimió el violín novelesco insomnio do vivió el amor. boleto «Convergencia«

Rainbow Rowell  . Eleanor and Park y The Smiths «How Soon Is Now»

Eleanor es la nueva chica en la ciudad, y nunca se ha sentido más sola. Con toda su ropa que no combina, loco cabello rojo y caótica vida familiar, no podría destacar más incluso si lo intentara. Entonces se sienta en el autobús al lado de Park. Silencioso, cuidadoso, y, a los ojos de Eleanor, imposiblemente genial, Park ha descubierto que pasar bajo el radar es la mejor forma de salir adelante. Lentamente, de manera constante, a través de conversaciones nocturnas y una pila de cassettes mezclados cada vez más grande, Eleanor y Park se enamoran. Se enamoran de la forma en que lo haces la primera vez, cuando tienes 16, y tienes nada y todo que perder… Establecida en el transcurso de un año escolar en 1986, Eleanor y Park es divertida, triste, impactante y verdadera; un exquisito viaje a la nostalgia para cualquiera que jamas haya olvidado a su primer amor.

«—Y qué —empezó a decir él sin saber cómo iba a continuar—. ¿Te gustan los Smiths?

Tuvo cuidado de no soplarle el aliento.

Ella alzó la vista, sorprendida. Confusa, quizás. Park señaló el libro, donde la nueva había escrito «How Soon Is Now?» en grandes letras verdes.

Aquella noche, mientras hacía los deberes, Park grabó una cinta con todas sus canciones favoritas de los Smiths, además de unos cuantos temas de Echo and the Bunnymen y de Joy Division.»

Rainbow Rowell  . Eleanor and Park

Brett Easton Ellis «American Psycho» y The Tokens «The Lions Sleeps Tonight»

Mucho se ha hablado de American Psycho. Y lo cierto es que había razón para tanta polémica, pues esta novela de Bret Easton Ellis constituye una de las críticas más feroces que un escritor norteamericano ha hecho a su propio país: una sociedad autocomplaciente y orgullosa de sí misma. Para su denuncia, el autor ha escogido un camino arriesgado: Patrick Bateman, el protagonista de American Psycho, no es un rebelde ni un paria; Patrick es un joven de éxito que, sin embargo, también es capaz de violar, torturar y asesinar.

«Vuelvo a mi casa y le deseo buenas noches a un portero que no conozco (podría ser cualquiera) y luego entro en mi cuarto de estar desde el que se domina la ciudad. El sonido de los Tokens cantando «The Lion Sleep Tonight» llega desde las luces de la máquina de discos Wurlitzer 1015″

rett Easton Ellis «American Psycho»

Elvira Lindo «Manolito gafotas» –  Joselito «Campanera»

El genial retrato de un chico de barrio, con todo el poder de la ironía y la crítica social de Elvira Lindo tiene su propia banda sonora «La Campanera» canción muy popular de los años 50 interpretada por el niño prodigio y posteriormente malogrado Joselito,  no podría ser de otra manera

Igual que yo me merezco que mi abuelo me llame: Manolito, El Nuevo Joselito: Porque mi abuelo me enseñó su canción preferida, que se llama Campanera, y que es una canción muy antigua, de cuando no había water en la casa de mi abuelo y la televisión era muda. Algunas noches jugamos a Joselito, que era el niño antiguo que la cantaba en el pasado, y yo le canto la canción y luego hago que vuelo y esas cosas, porque si no jugar a Joselito, una vez que acabas de cantarCampanera, se convierte en un rollo repollo. Además, a mi abuelo se le saltan las lágrimas por lo antigua que esCampanera y porque el niño antiguo acabó en la cárcel; y a mí me da vergüenza que mi abuelo llore con lo viejo que es por un niño tan antiguo.

Elvira Lindo «Manolito gafotas»

Paul Auster «Musica del Azar» y Fats Waller – The Jitterbug Waltz 1942

La novela urbana de Paul Auster también introduce en muchas de sus obras recorridos muscales, como es el caso de esta «Musica del Azar»

Siempre tenía un efecto calmante sobre él, como si la música le ayudara a ver el mundo más claramente, a comprender cuál era su lugar en el orden invisible de las cosas. Ahora que la casa estaba vacía y él estaba listo para irse, se quedó un día más para dar un largo recital de despedida a las paredes desnudas. Una por una, tocó un montón de sus piezas preferidas, comenzando por Las misteriosas barricadas de Couperin y terminando por el Vals de Jitterbug de Fats Waller, aporreando el teclado hasta que se le entumecieron los dedos y tuvo que dejarlo.

Paul Auster «Musica del Azar»

 

Haruki Murakami “1q84” y Sinfonietta de Janáček.

 

“La radio del taxi retransmitía un programa de música clásica por FM. Sonaba la Sinfonietta de Janáček. En medio de un atasco, no podía decirse que fuera lo más apropiado para escuchar. El taxista no parecía prestar demasiada atención a la música. Aquel hombre de mediana edad simplemente observaba con la boca cerrada la interminable fila de coches que se extendía ante él, como un pescador veterano que, erguido en la proa, lee la aciaga línea de convergencia de las corrientes marinas. Aomame, bien recostada en el asiento trasero, escuchaba la música con los ojos entornados.

¿Cuántas personas habrá en el mundo que, al escuchar el inicio de la Sinfonietta de Janáček, puedan adivinar que se trata de la Sinfonietta de Janáček? La respuesta probablemente esté entre «muy pocas» y «casi ninguna». Pero Aomame, de algún modo, podía.”

Haruki Murakami “1q84”

Sinfonietta de Janáček