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Derechos digitales de la infancia

Suárez-Guerrero, Cristóbal, Ricard Huerta y Borja Mateu Luján, coords. 2025. Derechos digitales de la infancia: Una mirada socioeducativa desde Iberoamérica. Barcelona: Ediciones Octaedro. https://octaedro.com/libro/derechos-digitales-de-la-infancia/

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Este libro es un cruce de caminos entre el imperativo educativo por pensar la infancia como un hecho actual, no materia de un futuro perfecto, la compleja tarea de entender, por donde se mire, la realidad iberoamericana, diversa y palpitante y la necesidad de analizar la condición digital como esa constante que permea nuestras vidas, donde también cabe ejercer derechos y deberes. En este cruce de caminos, y asumiendo que cada contexto social ofrece problemas y alternativas educativas diferentes, palpita un hilo conductor que busca recuperar las voces y visiones educativas sobre los derechos digitales de la infancia en Argentina, Brasil, Costa Rica, Chile, España, México, Perú y Uruguay. De forma general, en cada capítulo se presenta el estado de los derechos digitales de la infancia en el país, sus logros, así como los retos educativos y sociales que supone para la ciudadanía, los gobiernos, los sistemas educativos, la investigación y los agentes sociales diseñar estrategias y líneas de acción para atender el derecho de la infancia a una vida digital digna en Iberoamérica.

Un chico estadounidense de 12 años afirma haber construido un reactor de fusión nuclear en un makerspace

US Seventh Grader Claims to Have Built Fusion Reactor at Makerspace.” Interesting Engineering, 17 de febrero de 2026

Un estudiante estadounidense de solo 12 años, Aiden MacMillan, ha captado la atención internacional tras afirmar que ha logrado construir y operar un reactor de fusión nuclear en un espacio de creación (makerspace) de Dallas, Texas y que ahora está presentando su caso para obtener un récord mundial Guinness como la persona más joven en conseguirlo.

El proyecto de MacMillan comenzó durante los confinamientos por la pandemia de COVID-19, cuando, con apenas ocho años, se interesó profundamente por la física nuclear y la teoría detrás de la fusión. Tras dedicar aproximadamente dos años al estudio teórico de conceptos complejos como plasmas, colisiones atómicas y campos eléctricos, el estudiante empezó a diseñar prototipos y a trabajar de forma práctica en un fusor —un tipo de aparato experimental capaz de acelerar núcleos ligeros hasta provocar colisiones que liberan neutrones— dentro de Launchpad, un espacio comunitario sin fines de lucro donde jóvenes pueden desarrollar proyectos científicos.

Después de años de ensayo y error, ajustes técnicos y protocolos de seguridad estrictos, MacMillan afirma que su dispositivo logró recientemente generar neutrones, el principal indicador de que se ha producido una reacción de fusión nuclear, aunque este proceso no es comparable en escala o eficiencia con los grandes esfuerzos de investigación científica que buscan generar energía útil. Su logro ha sido interpretado más como una hazaña educativa y experimental que como un avance científico con implicaciones inmediatas para la producción de energía de fusión a gran escala.

La trayectoria de Aiden ha sido descrita como una mezcla de satisfacción y frustración, dado que la dedicación requerida fue enorme y las dificultades técnicas abundaron en cada etapa. Su familia y el entorno educativo también jugaron un papel relevante, ya que su madre insistió en comprender y minimizar los riesgos asociados con un proyecto tan atrevido para alguien de su edad.

Este caso se produce en un contexto en que otros jóvenes también han realizado experimentos similares en el pasado, como el estadounidense Jackson Oswalt, quien a los 12 años creó un reactor de fusión en su casa y obtuvo un récord Guinness en 2020 por ser la persona más joven en lograrlo. El interés de MacMillan en batir o igualar ese récord pone de relieve no solo la curiosidad científica de las nuevas generaciones, sino también el papel de los espacios educativos y comunitarios que facilitan el acceso a herramientas, conocimientos y experiencias prácticas fuera del aula tradicional.

Si bien la hazaña de MacMillan es digna de reconocimiento por su ambición y por promover el interés temprano en la ciencia, expertos recuerdan que estos experimentos educativos no resuelven los desafíos fundamentales de la energía de fusión controlada a gran escala, como lograr un balance energético positivo o una estabilidad prolongada de la reacción. Aún así, su historia inspira a otros jóvenes a involucrarse en campos STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y demuestra cómo el acceso al conocimiento y la experimentación pueden despertar vocaciones desde edades tempranas.

Amazon pierde en Bolsa casi 500.000 millones de dólares en un mes ante las dudas sobre la inversión en IA

Millán, Santiago. Amazon pierde en Bolsa casi 500.000 millones de dólares en un mes ante las dudas sobre la inversión en IA. Cinco Días (El País), 13 feb. 2026.

En febrero de 2026, las acciones de Amazon han sufrido una fuerte caída en los mercados financieros, perdiendo casi 500 000 millones de dólares de capitalización bursátil en apenas un mes. Este descenso —el peor en casi dos décadas para la empresa— está vinculado principalmente a las crecientes dudas de los inversores sobre la rentabilidad de las ambiciosas inversiones en inteligencia artificial (IA) que Amazon planea realizar este año.

El anuncio de un gasto de capital de 200 000 millones de dólares para 2026, muy superior a las expectativas del mercado, ha generado inquietud entre analistas e inversores, que temen que estos desembolsos presionen el flujo de caja y retrasen retornos financieros.

La caída en Bolsa también se ha visto acompañada por rebajas en las recomendaciones de las acciones por parte de varios bancos de inversión, y la empresa ha respondido con medidas de ajuste, incluida la eliminación de 16 000 empleos en diferentes áreas. A pesar de este escenario negativo, Amazon cerró el año anterior con un crecimiento de ingresos, superando los 716 000 millones de dólares

El 49% de los libros editados registran venta cero

Álex Sàlmon. (2026, 14 de febrero). Cuando un libro vende cero ejemplares [Artículo]. El Periódico. https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/libros/20260214/libro-vende-cero-ejemplares-126714609

El sector editorial vive una paradoja inquietante: mientras las ventas globales de libros siguen creciendo, casi la mitad de los títulos publicados no venden ni un solo ejemplar. Según datos compartidos por libreros en un congreso reciente en Valencia, el 49% de los libros editados registran venta cero, lo que significa que no encuentran lectores más allá, en muchos casos, del entorno cercano del autor. Esta cifra resulta especialmente dolorosa para quienes han invertido tiempo y esfuerzo en escribir y publicar su obra, y plantea interrogantes sobre el funcionamiento del mercado.

El contraste es aún más llamativo si se tiene en cuenta que la industria del libro mantiene una tendencia ascendente, aunque en 2025 se haya ralentizado ligeramente. Sin embargo, solo un 4,5% de los títulos supera los 100 ejemplares vendidos, lo que evidencia una enorme desigualdad en la distribución de las ventas. Mientras unos pocos libros concentran la atención y el éxito comercial, una gran mayoría pasa completamente desapercibida.

Una de las causas señaladas es la superproducción editorial. Ante el temor de perder espacio en las librerías, los grandes grupos publican constantemente nuevos títulos para mantener presencia física en los puntos de venta. Esta estrategia prioriza la cantidad sobre la calidad y genera una saturación que dificulta que cada obra tenga visibilidad suficiente. No es la primera vez que ocurre un fenómeno similar en el sector.

Además, muchos libros llegan al mercado sin campañas de promoción ni acompañamiento real por parte de las editoriales. En algunos casos, son los propios autores —incluso los ya conocidos— quienes deben organizar su difusión con libreros de confianza. La consecuencia es que numerosas novedades ni siquiera se exhiben adecuadamente, y en campañas clave como Navidad, Sant Jordi o ferias del libro, muchas cajas permanecen cerradas, reflejando un sistema que publica más de lo que puede sostener comercialmente.

Alquilar un rincón para tus libros: la revolución silenciosa de las librerías japonesas

Ramm, Millie. (19 de enero de 2026). This Japanese Bookstore Trend Lets Readers Rent Shelves and Share Their Favorite Books. 1000Libraries Magazine. Recuperado de https://magazine.1000libraries.com/this-japanese-bookstore-trend-lets-readers-rent-shelves-and-share-their-favorite-books/

Se relata una tendencia emergente en Japón que está transformando la experiencia tradicional de las librerías físicas, especialmente en un contexto donde muchas están cerrando debido a la competencia de los comercios en línea y los cambios en los hábitos de consumo. En lugar de organizar el espacio de venta únicamente con títulos elegidos por editores y criterios comerciales, algunas librerías están alquilando estanterías a lectores, editores independientes y pequeños negocios, para que cada uno pueda curar y exhibir sus propias selecciones de libros.

Este modelo permite que cada estantería funcione como un micro escaparate personal: uno puede ver ahí desde novelas de fantasía hasta libros de historia, poesía o títulos más especializados, todos organizados de acuerdo con los gustos de quienes han alquilado el espacio. El coste suele ser modesto, con tarifas mensuales fijadas en miles de yenes, y en algunos casos las librerías también se quedan con un pequeño porcentaje de las ventas.

Más allá del modelo de negocio, este enfoque está fomentando una nueva forma de comunidad literaria. En vez de visitar una librería solo para comprar un libro, los clientes se quedan más tiempo explorando las selecciones de otros, entablan conversaciones con los curadores de estanterías y comparten recomendaciones de lectura. Los fines de semana, algunas de estas librerías se transforman en verdaderos puntos de encuentro cultural, donde jóvenes, familias y aficionados a la lectura conversan sobre títulos inesperados o comentan sus impresiones.

El artículo subraya que esta tendencia no es simplemente una táctica comercial novedosa, sino una respuesta creativa a la disminución de espacios físicos dedicados a los libros. La propuesta busca recuperar la serendipia de descubrir un libro mientras uno deambula entre estantes, algo que los sistemas algorítmicos de recomendación en línea rara vez pueden replicar. En este sentido, estas librerías híbridas están revitalizando la función social y cultural de los espacios de lectura, convirtiéndolos en lugares donde la pasión por los libros y las historias personales de los lectores ocupan un papel central.

El verdadero desafío para escalar la inteligencia artificial a gran escala es la provisión masiva y eficiente de energía

Spencer, M. (2026, 10 de febrero). Why scaling AI is underestimated: Orbital datacenters & lunar energy capture. AI Supremacy. https://www.ai-supremacy.com/p/why-scaling-ai-is-underestimated-orbital-datacenters-lunar-energy-capture

Se plantea que el verdadero desafío para escalar la inteligencia artificial a gran escala no es únicamente mejorar chips o redes de datos tradicionales, sino la provisión masiva y eficiente de energía, algo que las infraestructuras terrestres actuales no pueden sostener.

El autor argumenta que el consumo energético de los centros de datos dedicados a IA está creciendo exponencialmente y que las soluciones existentes —como nuevas plantas de energía, redes de transmisión o renovables terrestres— enfrentan límites físicos, económicos y regulatorios. En este contexto, se presenta la idea de trasladar infraestructura de IA al espacio, aprovechando la energía solar continua y las condiciones únicas de los entornos orbitales y lunares para superar los cuellos de botella que la Tierra ya no puede resolver eficientemente.

Una pieza central del argumento es la previsión de que, en las próximas décadas, los centros de datos orbitales y las instalaciones lunares podrían actuar como fuentes de energía y cómputo de IA a una escala varias veces superior a la posible en tierra. El autor visualiza constelaciones de satélites que funcionan como centros de datos alimentados por paneles solares eficientemente expuestos al Sol sin las pérdidas asociadas a la atmósfera terrestre o ciclos día/noche. Asimismo, menciona conceptos como grandes anillos solares alrededor de la Luna (por ejemplo, la idea de Luna Ring de Shimizu Corporation) que podrían captar energía solar continua y transmitirla a la Tierra o a instalaciones espaciales, reduciendo la dependencia de la infraestructura energética terrestre y minimizando los cuellos de botella actuales en la generación y distribución de energía para cómputo intensivo de IA.

El texto también explora la geopolítica y economía de este posible futuro, sugiriendo que empresas espaciales y tecnológicas como SpaceX, Blue Origin y grandes proveedores de infraestructura de nube podrían competir para construir estas capacidades orbitales. Se alude a entrevistas con líderes como Elon Musk, destacando su visión de generar enormes cantidades de energía solar en el espacio para alimentar IA y posicionar a entidades como SpaceX como proveedores de cómputo a escala planetaria. Además, el autor señala que estos desarrollos no solo son técnicamente ambiciosos, sino también impulsados por la necesidad práctica de sortear limitaciones regulatorias —como largos permisos y cuellos de botella de conexión a redes eléctricas terrestres— que hacen inviable la expansión masiva de centros de datos en tierra.

Un marco para evaluar la confiabilidad de los resultados de la investigación científica

Brian A. Nosek, David B. Allison, Kathleen Hall Jamieson, Marcia McNutt, A. Beau Nielsen y Susan M. Wolf. A Framework for Assessing the Trustworthiness of Scientific Research Findings. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS), Vol. 123, No. 6, e2536736123, publicado el 3 de febrero de 2026. DOI: 10.1073/pnas.2536736123

El artículo propone un marco conceptual estructurado para evaluar qué hace que los resultados científicos sean confiables, abordando debates actuales sobre la integridad y la credibilidad de la investigación en múltiples áreas del conocimiento.

Los autores —expertos en metodología, comunicación científica, ética e integridad de la investigación— argumentan que no existe una única respuesta simple a la pregunta de qué hace que los hallazgos científicos sean dignos de confianza, dado que enfoques tradicionales como la reputación de la revista, el recuento de citas o la revisión por pares por sí solos son indicadores insuficientes y a veces engañosos de la calidad real de la investigación. En lugar de esto, proponen un enfoque de sistemas que se centra en prácticas y estructuras observables que pueden facilitar la evaluación de la confiabilidad de los resultados.

El marco desarrollado se organiza en siete componentes esenciales que, en conjunto, ayudan a juzgar la confianza que se puede depositar en una investigación. Estos pilares incluyen si el estudio es responsable (accountable), es decir, si quienes lo realizan son transparentes y responsables de sus decisiones; si es evaluable, lo que significa que sus métodos y datos pueden ser examinados por otros; si ha sido evaluado —por pares, por replicación o por crítica—; si está bien formulado, con objetivos claros y relevantes; si controla sesgos y errores y, finalmente, si las conclusiones están justificadas por la evidencia. Según los autores, estos aspectos combinados permiten un juicio más sólido sobre la confianza en los hallazgos que los simples proxies externos de reputación o prestigio.

Además, el artículo subraya que la confiabilidad no es sinónimo de corrección absoluta: un resultado puede ser imperfecto o incluso incorrecto en algún detalle, pero aún así ser confiable si ha sido producido y comunicado de manera que los errores sean transparentes y susceptibles de ser detectados y corregidos con el tiempo. Esta distinción es crucial, ya que refleja que la ciencia es un proceso acumulativo en el que la capacidad de detectar errores y aprender de ellos es lo que permite avanzar en el conocimiento. El marco enfatiza también la importancia de crear lenguajes comunes y métricas significativas para que investigadores, instituciones, revistas científicas, financiadores e incluso el público puedan evaluar y comunicar mejor la confiabilidad de la investigación.

Finalmente, los autores señalan que adoptar este marco no resolverá todos los problemas de la ciencia por sí mismo, pero puede servir como una herramienta integral para mejorar la evaluación de la investigación más allá de estándares obsoletos. Al centrarse en comportamientos y prácticas que fomentan el escrutinio crítico, la transparencia, la reducción de sesgos y la evidencia sólida, el marco pretende fortalecer la base de confianza en la ciencia, contribuyendo a que los hallazgos sean más útiles y significativos tanto para la comunidad académica como para la sociedad en general.

7 aspectos clave del marco para evaluar la confiabilidad de los resultados científicos, explicados uno por uno con detalle:

1. Responsabilidad (Accountability)

Los investigadores deben ser transparentes y responsables sobre cómo diseñaron, condujeron y reportaron su estudio. Esto implica que haya claridad en quién hizo qué, y que los autores puedan ser contactados o interrogados sobre sus decisiones. La responsabilidad fomenta la confianza porque asegura que no hay ocultamiento de información crucial.

2. Evaluabilidad (Evaluability)

Los métodos, datos y resultados deben ser accesibles y presentados de tal forma que otros científicos puedan revisar, reproducir o cuestionar el trabajo. Esto incluye compartir datos abiertos, protocolos, códigos y materiales usados, para que el estudio pueda ser examinado y validado por terceros.

3. Evaluación (Assessment)

El estudio debe haber sido sometido a algún tipo de revisión crítica, ya sea a través del proceso tradicional de revisión por pares, revisiones independientes, replicaciones por otros investigadores o críticas constructivas. La evaluación rigurosa ayuda a detectar errores o sesgos que podrían afectar la confiabilidad.

4. Formulación adecuada (Well-formulated)

El problema de investigación debe estar claramente definido, con objetivos precisos y relevantes. Un estudio bien planteado evita ambigüedades que dificultan interpretar los resultados y asegura que las preguntas que busca responder son importantes y están claramente expresadas.

5. Control de sesgos y errores (Control of biases and errors)

Los investigadores deben usar métodos para minimizar la influencia de prejuicios, errores sistemáticos o aleatorios que podrían distorsionar los resultados. Esto puede incluir diseño experimental riguroso, uso de controles, aleatorización y análisis estadísticos adecuados para validar la robustez del hallazgo.

6. Justificación de conclusiones (Justification of conclusions)

Las conclusiones que se presentan deben estar respaldadas por la evidencia empírica recogida. No basta con afirmar algo llamativo o deseable; debe haber una relación clara entre los datos y las interpretaciones o afirmaciones que se hacen.

7. Transparencia y comunicación (Transparency and communication)

Finalmente, el estudio debe comunicar claramente los métodos, limitaciones, resultados y cualquier conflicto de interés. La transparencia en la comunicación permite que otros comprendan plenamente el contexto y alcance del estudio, y facilita que se interpreten correctamente los hallazgos.

El legendario pergamino “En el camino” de Jack Kerouac sale a la venta.

Chen, M. (2026, 5 de febrero). Jack Kerouac’s Fabled ‘On the Road’ scroll goes up for sale. Artnet News. https://news.artnet.com/art-world/jack-kerouac-on-the-road-scroll-sale-2743031

El manuscrito original en forma de rollo de «On the Road», la obra más icónica de Jack Kerouac y pieza capital de la literatura de la Generación Beat, ha sido anunciado para subasta en Christie’s el 12 de marzo de 2026, con una estimación de entre 2,5 y 4 millones de dólares.

El documento proviene de la colección del coleccionista Jim Irsay —conocido por su gran archivo de objetos vinculados a la música, deportes, cine y literatura— y es considerado uno de los tesoros más significativos de la literatura norteamericana todavía en manos privadas.

Este manuscrito, que consiste en una tira de papel de aproximadamente 120 pies (unos 36 metros) de longitud, es el primer borrador de On the Road escrito por Kerouac en 1951. Para no interrumpir su inspiración, Kerouac pegó hojas de papel de calco formando una sola longitud continua que alimentaba su máquina de escribir, lo que permitió que el relato fluyera de manera ininterrumpida, sin párrafos ni cortes, en una narrativa de ritmo rápido basada en sus viajes a través de Estados Unidos con su amigo Neal Cassady —retratado en el libro como Dean Moriarty—.

Tras la muerte de Kerouac en 1969, el rollo pasó a manos de su viuda, Stella Sampas, y posteriormente a los herederos de su familia, hasta que fue ofrecido en subasta en 2001. Esa venta original —realizada también en Christie’s— fue polémica en su momento, pues figuras cercanas a Kerouac, como Carolyn Cassady, criticaron que el manuscrito terminara en colecciones privadas en lugar de instituciones públicas, subrayando que “Jack amaba las bibliotecas públicas”. Sin embargo, Jim Irsay se encargó de que el manuscrito fuera exhibido al público en múltiples ocasiones, llevándolo de gira por bibliotecas y museos en EE. UU. y en Europa entre 2007 y 2009, además de participar en exposiciones vinculadas al libro y su adaptación cinematográfica.

El impacto cultural de On the Road como piedra angular de la Generación Beat ha sido profundo: su estilo inmediato, expresivo y fluido redefinió expectativas narrativas y capturó el espíritu de una juventud en busca de libertad y autenticidad tras la Segunda Guerra Mundial. La subasta de este manuscrito no solo refleja su valor monetario sino también su valor simbólico e histórico como artefacto literario. Existe expectativa en el mundo cultural de que su nuevo propietario continúe la práctica de Irsay, manteniendo el acceso público al manuscrito, ya que expertos y especialistas han expresado esperanza de que instituciones públicas acaben siendo las guardianas de este objeto histórico.

Además del rollo de On the Road, la colección de Irsay incluye otros manuscritos de Kerouac, como el borrador de The Dharma Bums, así como más de 400 objetos pop culturales variados, desde letras manuscritas de Paul McCartney y Bob Dylan hasta la guitarra Fender Mustang de Kurt Cobain, lo que subraya la diversidad y amplitud del conjunto de piezas que saldrán a subasta entre el 3 y el 17 de marzo de 2026.

Los libros dan respuestas

«Porque se diga lo que se diga, los libros dan respuestas. Aunque no sean soluciones, aunque no sean definitivas. Respuestas instantáneas, luces que relampaguean en la oscuridad. Una hermosa frase, un pasaje de una novela, un verso: allí está, de pronto, la verdad. Y todo el sin sentido, y todo el desorden, se convierten, repentinamente, en belleza».

Soledad Puértolas «Recuerdos de otra persona»

Nuestros teléfonos móviles tienen un rastreador secreto y está activado

MakeUseOf. I didn’t realize my phone was tracking this by default. Publicado el 31 de enero de 2026 en MakeUseOf.com https://www.makeuseof.com/didnt-realize-phone-was-tracking-this-by-default/

Cada vez que una persona toma una fotografía con su teléfono móvil, el dispositivo guarda automáticamente información adicional conocida como datos EXIF.

Estos datos incluyen aspectos técnicos como el modelo de la cámara y sus ajustes, pero también pueden contener la ubicación exacta donde se tomó la foto, registrada mediante coordenadas GPS. Esta función viene activada por defecto en la mayoría de los teléfonos, por lo que muchas personas no son conscientes de que sus imágenes contienen información tan precisa sobre su ubicación.

El problema de los datos EXIF es que cualquiera con acceso a la imagen puede extraer esa información usando herramientas disponibles en internet y ver en un mapa el lugar exacto donde se tomó la fotografía. Esto representa un riesgo para la privacidad, especialmente cuando las fotos se comparten fuera de redes sociales, como por correo electrónico o aplicaciones de mensajería. En el caso de los niños y adolescentes, el riesgo es mayor, ya que suelen compartir imágenes sin conocer las consecuencias de revelar su ubicación.

Afortunadamente, tanto en Android como en iPhone es posible desactivar el guardado de la ubicación en la cámara desde los ajustes de privacidad. Al hacerlo, las fotos ya no incluirán coordenadas GPS. Sin embargo, esta opción no siempre es conveniente mantenerla desactivada de forma permanente, ya que aplicaciones como Google Fotos o Apple Fotos utilizan la ubicación para organizar imágenes por lugares y facilitar su búsqueda.

Por esta razón, se recomienda activar o desactivar el registro de ubicación según la situación. Si se van a compartir fotos con personas desconocidas o en contextos poco seguros, desactivar esta función ayuda a proteger la privacidad. En cambio, cuando se desea aprovechar las ventajas de organización y recuerdo que ofrece la geolocalización, se puede volver a activar sin problemas.

Aunque la tecnología de seguimiento de ubicación puede ser muy útil, es importante que los usuarios tengan control sobre la información que sus dispositivos recopilan y comparten. Conocer cómo funcionan los datos EXIF y saber gestionar la configuración de privacidad permite encontrar un equilibrio entre comodidad y seguridad, evitando riesgos innecesarios al compartir fotografías.