Archivo de la categoría: Bibliotecas

La biblioteca peruana de Eduardo Halfon

Halfon, Eduardo. Biblioteca bizarra. Editado por Andrea Naranjo. Ecuador: USFO especificada], 2021. ISBN 978-9978-68-193-0

Una amiga peruana —no diré su nombre para protegerla— tiene en su despacho de Lima una asombrosa biblioteca de libros pirata. No libros sobre piratas, sino libros pirata: libros pirateados, ilegales. Me dijo que lleva años coleccionándolos; que los compra en las calles de Lima, en Vía Expresa, en Aramburú, en Grau, en el mercado Amazonas; que posee algunas joyas anómalas de Julio Ramón Ribeyro y de Mario Vargas Llosa, por ejemplo, incluyendo un ejemplar de La palabra del mudo, de Ribeyro, con cubierta de Vargas Llosa —para despistar, sospecho, aunque no sé si a las autoridades o al mal lector—.

Y es que, en el Perú —me explicó—, la industria editorial pirata emplea a más gente que la industria editorial legítima. Mi amiga, además de lectora y coleccionista, es abogada.

Digital Lending Toolkit: una guía integral para el préstamo digital en bibliotecas consorciadas

Digital Lending Toolkit

El lanzamiento de este toolkit representa un paso estratégico para facilitar que bibliotecas y redes colaborativas adopten y gestionen préstamos digitales de forma legal, sostenible y adaptada a las necesidades operativas contemporáneas. Ofrece un marco educativo y práctico para promover el acceso equitativo a colecciones digitales, optimizar acuerdos de licencia y fortalecer la interoperabilidad entre sistemas y consorcios.

Digital Lending Toolkit surge como un recurso robusto y estructurado que organiza guías, documentación, muestras de licencias, flujos de trabajo y otros materiales informativos. Está diseñado para abordar toda la cadena del préstamo digital: adquisición de recursos digitales, modelos de préstamo controlado (Controlled Digital Lending, CDL), préstamo interbibliotecario (interlibrary loan, ILL) de e‑books y medios digitales, licencias de streaming, interoperabilidad de sistemas y políticas recomendadas. Asimismo, incluye acciones concretas para implementar buenas prácticas en cada área.

Este toolkit no solo aporta un compendio técnico, sino también un enfoque práctico, al incluir flujos de trabajo adaptables y recursos normativos sobre licencias digitales (como SERU, modelos DRM‑free o DRM), y escenarios de uso (reserva de cursos, circulación general, préstamo interbibliotecario). Además, incorpora un marco legal actualizado sobre CDL, incluyendo referencias al caso Hachette v. Internet Archive, y ejemplos de licencias de medios para préstamos digitales. Se presenta finalmente con licencia Creative Commons BY‑NC‑SA, lo que facilita su reutilización y adaptación por parte de bibliotecas y consorcios, siempre que mantengan la atribución y el uso no comercial.

El desarrollo del Digital Lending Toolkit fue posible gracias al financiamiento del Institute of Museum and Library Services (IMLS) y de la Davis Educational Foundation, instituciones que han respaldado previamente las iniciativas del BLC en préstamos digitales y colaboración consorcial, como los modelos de Controlled Digital Lending y su integración con Project ReShare

En definitiva,

Conoce al bibliotecario de TikTok que promueve la alfabetización en salud mental

Burns, John. “Meet the TikTok Librarian Championing Literacy and Mental Health.” 1000 Libraries Magazine, 14 de julio de 2025. https://magazine.1000libraries.com/meet-the-tiktok-librarian-championing-literacy-and-mental-health/.

Threets ha transformado su pasión por las bibliotecas en una plataforma para promover la diversidad, el bienestar emocional y el acceso equitativo a la lectura. Su historia es un ejemplo de cómo los profesionales de la información pueden reinventarse y conectar con nuevas audiencias, manteniendo viva la misión de las bibliotecas en el siglo XXI.

El bibliotecario Mychal Threets se ha convertido en una figura pública gracias a su presencia en redes sociales y su activismo por la salud mental y la alfabetización. Durante la pandemia de COVID-19, Threets comenzó a compartir videos alegres y motivadores desde su puesto en la Biblioteca del Condado de Solano, en California, lo que lo llevó a acumular cientos de miles de seguidores en TikTok e Instagram.

Su contenido, centrado en el amor por los libros y las bibliotecas, se convirtió en un refugio emocional para muchos. Sin embargo, en 2024, Threets anunció su renuncia para priorizar su salud mental, reconociendo que la fama había afectado su relación con el trabajo bibliotecario. Tras un periodo de descanso, retomó su vocación desde una nueva perspectiva: como bibliotecario residente para PBS Kids, donde produce contenido educativo y accesible para jóvenes lectores.

Además de su trabajo con PBS, Threets ha participado en iniciativas como el “Library Afro Revolution Day”, un evento que combinó una campaña de donación de libros con consejos sobre el cuidado del cabello natural, en colaboración con la activista Blair Imani. También está trabajando en su primer libro infantil, I’m So Happy You’re Here, junto a la ilustradora Lorraine Nam, que será publicado por Penguin Random House en 2026. El libro celebra la alegría de las bibliotecas como espacios inclusivos y seguros.

Cambios en el uso de materiales de la Biblioteca Pública de San Francisco (2012–2021): una transformación cultural y tecnológica

Fracassa, Dominic. 2021. “How the Pandemic Transformed San Francisco’s Public Libraries.” San Francisco Chronicle, November 28, 2021. https://www.sfchronicle.com/sf/article/How-the-pandemic-transformed-San-Francisco-s-16667414.php

El gráfico que representa la circulación de materiales físicos y digitales en la Biblioteca Pública de San Francisco (SFPL) entre 2012 y 2021 no solo muestra una curva de préstamo, sino también una historia más amplia sobre cómo evolucionan las bibliotecas ante los cambios tecnológicos, sociales y sanitarios.

Caída sostenida de los materiales físicos

En 2012, la circulación de materiales físicos (libros impresos, revistas, DVDs, CDs, vinilos, etc.) era dominante, alcanzando casi 10 millones de préstamos anuales. Esta cifra es reflejo del modelo tradicional de biblioteca, donde el contacto físico con los documentos era el centro de la experiencia bibliotecaria.

Sin embargo, con el paso de los años se observa una tendencia descendente progresiva en este tipo de circulación. Aunque algunos factores pueden estar relacionados con la preferencia por medios digitales, también influyen los cambios en los hábitos culturales: menor consumo de soportes físicos como CDs o DVDs, y mayor acceso a contenidos desde dispositivos personales.

El punto más dramático se produce en el año fiscal 2020–2021, cuando el número de préstamos físicos cae casi a cero. Este descenso no se debe solo a una preferencia voluntaria del usuario, sino al cierre temporal de bibliotecas y restricciones sanitarias derivadas de la pandemia de COVID-19, que impidieron el acceso físico a las colecciones.

Ascenso sostenido de los materiales digitales

En contraste, en 2012 el préstamo de materiales digitales era aún marginal. Aun así, desde entonces la SFPL comenzó a invertir en plataformas digitales, ampliando su colección de ebooks, revistas electrónicas, periódicos digitales y contenidos en streaming (como películas, audiolibros y cursos).

Con el paso de los años, estos servicios fueron ganando adeptos, especialmente entre públicos jóvenes o tecnológicamente familiarizados. En 2021, los préstamos digitales alcanzaron los 4 millones, superando por primera vez a los materiales físicos.

Esta transición se aceleró durante la pandemia, cuando los servicios digitales se convirtieron en la única vía de acceso a la biblioteca para miles de usuarios. El crecimiento repentino sugiere que muchos usuarios adoptaron estos formatos no solo por necesidad, sino también por comodidad y eficiencia.

La pandemia como catalizador

El periodo 2020–2021 fue decisivo. Las restricciones sanitarias obligaron a cerrar sucursales, suspender eventos presenciales y repensar los servicios de la biblioteca. Esto forzó a instituciones como la SFPL a reconfigurar su oferta digital, expandiendo licencias, aumentando el presupuesto para contenidos electrónicos y formando a su personal y usuarios en el uso de nuevas plataformas.

Para muchos usuarios, esto significó su primer contacto serio con libros digitales o plataformas de streaming educativo o cultural.

Reflexión sobre tendencias

La evolución observada en San Francisco no es un caso aislado. Bibliotecas de todo el mundo han experimentado presiones similares. Sin embargo, la SFPL destaca por haber ofrecido una infraestructura digital robusta que permitió sostener el acceso al conocimiento durante la emergencia sanitaria.

Este cambio apunta a un modelo híbrido, en el que la presencia física seguirá siendo fundamental para la comunidad (especialmente para grupos sin acceso digital), pero donde los recursos digitales ocuparán un espacio cada vez más central en la estrategia bibliotecaria.

La transición no está exenta de desafíos: brechas digitales, derechos de autor en licencias digitales, costes de suscripción, y la necesidad de mantener colecciones físicas vivas y atractivas.

Book Tasting: una experiencia literaria y gastronómica que conecta libros y sabores locales

McNally, Janae. “Book Tasting.” Programming Librarian, 1 de julio de 2025. https://programminglibrarian.org/programs/book-tasting

El programa Book Tasting, desarrollado por la Biblioteca del Condado de Livingston en Chillicothe, Missouri, es una innovadora iniciativa que combina la pasión por la lectura con la cultura gastronómica local. Esta actividad tiene como objetivo fomentar la participación en la lectura a través de una experiencia multisensorial que involucra tanto el gusto como la palabra escrita.

En cada edición del programa, se seleccionan tres libros que tienen una fuerte relación con la comida, ya sea porque contienen recetas, están ambientados en regiones reconocidas por su gastronomía (como Italia) o porque la narrativa incluye aspectos culinarios relevantes. A partir de estas obras, la biblioteca colabora con tres restaurantes locales que preparan platos inspirados en cada uno de los libros. Esto crea un vínculo directo entre la literatura y la gastronomía, invitando a los participantes a “degustar” la lectura a través de sabores diseñados específicamente para complementar las historias.

Durante el evento, los asistentes leen fragmentos seleccionados de los libros mientras disfrutan de los platos correspondientes, lo que enriquece la experiencia y promueve la discusión y reflexión sobre las temáticas literarias y culturales. Esta combinación no solo estimula el interés por la lectura, sino que también fortalece la relación entre la biblioteca, la comunidad y los negocios locales, creando una alianza beneficiosa para todos los involucrados.

El éxito de Book Tasting ha sido notable, evidenciado por la alta demanda y la necesidad de ampliar el número de participantes de 12 a 30 personas. Tras realizarse en dos ocasiones con gran aceptación, el programa se ha establecido como una actividad trimestral, asegurando su continuidad y consolidación dentro de la oferta cultural de la biblioteca. Asimismo, la colaboración con restaurantes ha resultado en publicidad mutua y un aumento del reconocimiento tanto de las obras literarias como de los establecimientos culinarios.

El valor económico y social de la Red de Bibliotecas del Instituto Cervantes (RBIC)

Instituto Cervantes y FESABID. El valor económico y social de la Red de Bibliotecas del Instituto Cervantes (RBIC). Madrid: Instituto Cervantes, 2024. ISBN 978-84-18210-60-0.

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El informe El valor económico y social de la Red de Bibliotecas del Instituto Cervantes (RBIC) —realizado en colaboración entre el Instituto Cervantes y FESABID— presenta un análisis exhaustivo sobre el impacto económico y social de la red bibliotecaria cervantina en 2024

En la dimensión económica, el estudio examina el valor de la RBIC desde diferentes perspectivas: el valor según precios de mercado, que asigna un precio hipotético a los servicios bibliotecarios basándose en tarifas comerciales; el valor percibido por los usuarios, expresado como lo que estarían dispuestos a pagar; el análisis del gasto vs. retorno de la inversión (ROI); el impacto económico indirecto, incluyendo factores como el ahorro de tiempo y recursos para los usuarios; y otros indicadores cuantitativos y cualitativos que ayudan a captar el alcance económico real de la red

Desde la perspectiva del valor social, el informe recoge diagnósticos sobre cómo la RBIC contribuye más allá de lo económico. Destaca su función como espacio de cohesión cultural y educativa, su papel en la difusión de la lengua española y las culturas hispánicas, y su capacidad de actuación como centro comunitario global. Estos aspectos reflejan el valor intangible que las bibliotecas ofrecen a sus comunidades, fortaleciendo la identidad, el acceso inclusivo al conocimiento y el desarrollo cultural

En conjunto, esta evaluación multimodal provee una visión integrada de la importancia de la Red de Bibliotecas del Instituto Cervantes, subrayando que su existencia es más que un gasto institucional: es una inversión rentable y socialmente significativa que genera beneficios tangibles e intangibles a nivel individual y colectivo.

La biblioteca salvaje de Eduardo Halfon

Halfon, Eduardo. Biblioteca bizarra. Editado por Andrea Naranjo. Ecuador: USFO especificada], 2021. ISBN 978-9978-68-193-0

Prefiero los libros de viejo. Me gustan precisamente por el aire de imperfección y misterio que los envuelve: las páginas manchadas o dobladas por los dedos de otro; las frases subrayadas o párrafos marcados en amarillo que le dijeron algo a alguien más; las curiosas anotaciones y reflexiones en los márgenes; la eventual dedicatoria en la primera página —a veces enigmática, a veces absurda, a veces del mismo autor—. Decía Virginia Woolf que los libros de viejo son libros salvajes, libros sin casa, y tienen un encanto del que carecen los volúmenes domesticados de una biblioteca.

César Sánchez, amigo, editor y también coleccionista de libros usados, se vanagloria de un ejemplar que compró en una librería de viejo a finales de los años noventa: Cielos e inviernos, del poeta español Ramón Irigoyen. Un libro publicado por Hiperión, cuando —se jacta mi amigo— Hiperión aún publicaba en offset mate sin plastificar. En la primera página, Irigoyen escribió: «A Manuel Vicent, por tantas horas de lectura dichosa». La dedicatoria al famoso escritor Manuel Vicent le había pasado inadvertida al vendedor de Madrid —me explica César, con expresión de cazador en el rostro y su hermosa presa en las manos— porque el libro estaba intonso.

A otro amigo, Raúl Eguizábal, le gusta buscar libros de viejo los domingos por la mañana en el Rastro de Madrid. Allí, un domingo, descubrió una edición antigua de la novela Un adolescente, de Dostoievski. Me contó que no se decidía a comprarla porque el vendedor solo tenía el primero de dos tomos, pero que la decisión se le hizo muy fácil al descubrir que, en la portada interior, estaba la firma del gran poeta español Vicente Aleixandre y, debajo, en su misma letra, el año 1928.

—No sé si tendrá algo que ver —me dijo en su casa de Madrid—, pero ese libro de Dostoievski me recordó a un poema de Aleixandre titulado “Adolescencia”, el único que se sabía de memoria de todos los que escribió.

Luego, aún de pie mientras liaba hebras de tabaco, me contó que aquel domingo, unas horas más tarde, en la Cuesta de Moyano, encontró y compró el segundo tomo de la novela.

(En la biblioteca de Eguizábal, en medio y enfrente de tantos libros, abundan antiguos afiches y carteles publicitarios, la mayoría también encontrados los domingos por la mañana en el Rastro. De toda su colección, mi favorito es un calendario del jabón facial marca John H. Woodbury —«pronúnciese udbery», recomienda abajo, en mayúsculas—, pero es mi favorito no por el calendario en sí, sino por el texto escrito a mano, en letra perfectamente legible, en la parte trasera. Dice así: «Ángel apostó 50 pesetas a que tarda la guerra en terminar por lo menos seis meses; o sea, hasta fin de abril no se termina. Yo aposté 5 pesetas a que se termina antes de los seis meses. Hoy 1 de noviembre de 1937». Eguizábal, al mostrármelo, acotó: «Los dos perdieron; todos perdimos»).

Cuando visité la casa de un reconocido editor en Valencia, me enseñó un antiguo libro de poemas de Rainer Maria Rilke titulado Duineser Elegien —en alemán—, Elegías de Duino en español. Una primera edición, creo recordar. Cuando el editor lo compró, por un precio bastante módico, en una librería de viejo de Berlín, el libro no tenía dedicatoria alguna. Pero, con el paso del tiempo, en la primera página de aquel ejemplar fue surgiendo —«aflorando», me dijo— el autógrafo, oscuro pero legible, del mismo Rilke. Como por arte de magia. O como firmado un siglo tarde por el fantasma de Rilke. O como si lo hubiese rubricado con una tinta invisible, activada por el paso del tiempo, por el roce de los dedos de un editor o, acaso, por la húmeda y cítrica brisa valenciana.

Mantengo cerca —a veces sobre mi mesa de trabajo, a veces sobre mi mesa de noche— un gastado libro color púrpura que me obsequió un librero de viejo que, a ratos, también es rabino: Encuentro en Praga, de Juan Gómez Saavedra, II Premio Alfambra.

No tengo idea de quién es Juan Gómez Saavedra, y jamás he leído su cuento “Encuentro en Praga”. Pero en la parte inferior de la cubierta, justo debajo de una fotografía redonda y borrosa del rostro de Kafka, se lee en pequeñas letras negras: «Con cuentos de Antonio Di Benedetto, Ricardo Orozco, Roberto Bolaño, Carlos Pérez Merinero y Margarita Martínez Blanco».

Al final del libro, en la última página, ya amarillenta por el paso de los años, el índice explica que, en aquel certamen literario de 1983, Antonio Di Benedetto ganó el primer accésit con su cuento “Intensa mirada filial”, y Roberto Bolaño, el tercer accésit con “El contorno del ojo”. Ese certamen provinciano fue el detonante o punto de partida para el cuento magistral “Sensini” de Bolaño, en el cual un joven escritor exiliado en las afueras de Girona, llamado Arturo Belano (Bolaño), establece contacto epistolar con el gran escritor argentino Luis Antonio Sensini (Di Benedetto) tras recibir por correo postal aquel libro color púrpura —este libro color púrpura— y descubrir que, entre los demás finalistas, también estaba el cuento de uno de los más grandes escritores latinoamericanos.

Años después, desde su casa en Blanes, Bolaño dijo del cuento:

«Como muchos otros latinoamericanos, participábamos para ganar dinero y supongo que aceptábamos estoicamente las reglas. Para mí fue una época casi feliz. Lo monstruoso era que Di Benedetto ya era, digamos, un clásico de nuestras letras (Zama es una de las novelas más notables que he leído), y ahí estaba, batiéndose el cobre como los más jóvenes. Que participara en aquellos concursos de provincia era como una bomba de relojería. Se puede argüir que todo, en la realidad, es como una bomba de relojería. Pero esas bombas no suelen explotar. Y las vidas de los escritores, en cambio, sí que explotan».

A veces, cuando mis palabras se estancan, cuando pierdo la fe en la ficción —lo cual ocurre a menudo—, alcanzo el viejo y gastado libro color púrpura y lo sostengo entre las manos durante un rato… y todo vuelve a tener sentido.

La biblioteca de Mogador

«Dicen que la sana promiscuidad cultural, y por lo tanto el mestizaje entre los libros, está a flor de piel en la biblioteca de Mogador. Esa fértil variedad incesante es su fortaleza. Que incluso en un extremo del edificio hasta los libros santos de judíos, cristianos y musulmanes conviven ejerciendo el arte de las distancias: forman una geometría perfecta. Y que nunca “los fundamentalismos de un solo libro” impondrán sus prohibiciones en bibliotecas mogadorianas.»

Alberto Ruy Sánchez «Quinteto de Mogador»

La biblioteca árida de Eduardo Halfon

Una madrugada, hace algunos años, me llamó mi madre para decirme que, durante la noche, había muerto una tía abuela; que el entierro sería esa misma tarde; que había dejado una biblioteca personal enorme y no sabían qué hacer con tanto libro.

Le ofrecí a mi madre ir a verlos de inmediato y luego darle mi opinión. Me vestí con el entusiasmo que solo conoce un bibliófilo.

Cuando llegué, me sorprendió descubrir que la casa de mi tía abuela estaba ya, a pocas horas de su muerte, completamente vacía. Solo quedaban unas cuantas plantas en macetas de barro; algunas manchas en las paredes donde, durante décadas, colgaron sus cuadros; las alfombras persas traídas desde Damasco, ya fétidas y con el desgaste de toda una vida; y, por supuesto, sus libros.

Mi tía abuela, que murió a los 99 años, había dejado una biblioteca sionista. Casi todos los libros eran sobre el Estado de Israel: su creación, sus logros y conflictos, sus guerras, sus gobiernos y líderes. Había obras de Theodor Herzl, Chaim Weizmann, Golda Meir y David Ben-Gurión. Estaba la poesía de Yehuda Halevi. Estaban las novelas de Leon Uris.

No sé por qué, sentado en una alfombra persa mientras ojeaba libro tras libro, me sentí triste. Pensé en toda una vida —casi un siglo— dedicada a la lectura de un solo tema, a la lectura de un ideal, a la lectura de un pueblo y su deseado pedacito de tierra árida en el Mediterráneo. Pensé en mi muerte. Pensé en alguien llegando a mi casa después de mi fallecimiento, husmeando entre las estanterías de caoba de mi biblioteca personal.

¿Cuál sería entonces, según ese alguien, mi tema o mi ideal, mi deseado y árido pedacito de tierra? ¿Será que hay allí, entre mis tantos libros, entre mis tantas lecturas y seducciones literarias —y acaso sin que yo siquiera lo sepa— el deseo secreto y profundo de algún pedacito de tierra?

“La biblioteca de un hombre”, decía Ralph Waldo Emerson, “es una especie de harén”.

En la biblioteca de mi tía abuela había un libro que no trataba del todo sobre sionismo… o tal vez sí. Un escueto volumen (116 páginas) del autor Ierajmiel Barylka, impreso rústicamente en 1987 por la editorial Maguen David A.C., en la Colonia Polanco de la Ciudad de México, dilatadamente titulado: Matrimonio mixto. Un enfoque básico acerca de un problema que atañe a la juventud, a los padres de familia y a la comunidad.

Y ya marchándome de la casa de mi tía abuela, con solo ese libro en las manos, recordé a mi padre tumbado boca arriba en su cama, viendo no sé qué programa en la televisión, y amenazando con desheredarme. Nunca subió la mirada. No elevó el tono de voz. Nada más me dijo, sin dejar de mirar la pantalla, que si yo llegaba a casarme fuera del judaísmo, si desafiaba ese mandato, él me desheredaría.

Yo me quedé callado. Estaba de pie junto a la cama. Tenía ya dieciséis años y no era la primera vez que escuchaba sus ideas sobre el matrimonio mixto y el judaísmo. Pero sí era la primera vez que él me amenazaba de forma tan directa, tan explícita. Y su amenaza, claro, era económica. Estaba comprando mi obediencia.

Y yo, ahí parado, aún mudo, supe inmediatamente que no obedecería. Y no obedecí.

Mi padre, hoy, cuando le menciono aquella escena, niega haberme amenazado. Para él, supongo, es más fácil borrar cualquier rastro de esa memoria que aceptar el hecho de que su hijo primogénito le desobedeció; que su poder, o su dinero, fue insuficiente.

Halfon, Eduardo. Biblioteca bizarra. Editado por Andrea Naranjo. Ecuador: USFO especificada], 2021. ISBN 978-9978-68-193-0

La biblioteca ciega de Eduardo Halfon

“Sus contemporáneos le decían Beta, la segunda letra del abecedario griego, porque en todo lo que hacía era el segundo mejor. Su nombre era Eratóstenes. Fue matemático, poeta, astrónomo, geógrafo, atleta y bibliotecario. Fue el tercer bibliotecario de la Biblioteca de Alejandría. Al quedarse ciego, Eratóstenes dejó de comer, hasta suicidarse”.

Halfon, Eduardo. Biblioteca bizarra. Editado por Andrea Naranjo. Ecuador: USFO especificada], 2021. ISBN 978-9978-68-193-0