Archivo de la categoría: PreTextos

Jim Morrison, lector extravagante

 

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Han pasado veinte años, y el profesor de Inglés de Jim Morrison, cantante de The Doors, todavía habla de sus hábitos de lectura:

—Jim (Morrison) leía tanto o más que ningún otro alumno de la clase. Pero todo lo que leía era tan extravagante que una vez pedí a otro profesor que solía ir a la Biblioteca del Congreso que comprobase si los libros de los que Jim hablaba existían en realidad. Yo tenía la sospecha de que se los inventaba, ya que se trataba de libros ingleses sobre la demonología en los siglos xvi y xvii. Nunca había oído hablar de ellos. Pero existían, y estoy convencido, por el trabajo que hizo, de que los había leído, y la Biblioteca del Congreso era la única fuente posible.

 

De aquí nadie sale vivo. La vida de Jim Morrison · Hopkins, Jerry: Sugerman, Danny: Capitán Swing

 

¿Qué es una biblioteca?

 

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UNA BIBLIOTECA
(para Kelli Martin)

una biblioteca es:

un lugar para ser libre
para estar en el espacio
estar en tiempos de las cuevas
para ser un cocinero
ser un ladrón
para estar enamorado
ser infeliz
para ser rápido e inteligente
para ser contenido y cauteloso
para surfear el arco iris
para navegar los sueños
para ser azul
para ser jazz…
para ser maravilloso
para ser tú
un lugar para estar
Sí… para ser

 

Nikki Giovanni » Acolytes»

 

 

Manifiesto por la Guerrilla del Acceso Abierto (GOA)

 

 

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Aaron Swartz. “Guerrilla Open Access Manifesto“ Julio 2008, Eremo, Italia

 

El Manifiesto por la Guerrilla del Acceso Abierto (título original: Guerrilla Open Access Manifesto) es un manifiesto escrito por Aaron Swartz en julio de 2008 en Eremo, Italia publicado bajo la licencia Creative Commons Public Domain Mark 1.0, por medio de la cual liberó el documento al dominio público.

 

En el Manifiesto, Swartz hace una llamada a la liberación y acceso libre a los artículos científicos, aún si ello representa un conflicto con ciertas leyes del derecho de autor. El manifiesto comienza con la frase: «Information is power» («La información es poder. Pero como todo poder, hay quienes quieren mantenerlo para ellos mismos») y termina una pregunta a modo de llamado: «Will you join us?» («¿Te unirás a nosotros?»). El objetivo principal de Swartz dfue señalar algunos de las fallas del sistema de publicación académica. Su mensaje central es que el compartir e intercambiar el conocimiento no sólo no es inmoral, sino una obligación: «compartir no es inmoral –es un imperativo moral».

Swartz articuló la creencia del movimiento de que la ciencia debe ser publicada “bajo condiciones que permitan a cualquier persona acceder a ella”. Después de descargar en masa los documentos académicos en 2011, Swartz fue arrestado. En 2013, enfrentando devastadoras penalidades financieras y una potencialmente larga sentencia de cárcel, Swartz se suicidó.

 

Manifiesto por la Guerrilla del Acceso Abierto (GOA)

La información es poder. Pero como todo poder, hay algunos que quieren quedárselo para sí mismos. La herencia científica y cultural completa del mundo, publicada por siglos en libros y revistas, está siendo cada vez más digitalizada y cerrada por un puñado de corporaciones privadas. ¿Quieres leer los papers que incluyen los resultados más famosos de las ciencias? Tendrás que enviar enormes cantidades a editoriales como Reed Elsevier.

Hay aquellos que luchan para cambiar esto. El Movimiento por el Acceso Abierto ha peleado valientemente para asegurar que los científicos no entreguen sus derechos de autor, y en lugar de ello se aseguren que su trabajo sea publicado en Internet, bajo términos que permitan a cualquiera acceder a él. Pero incluso bajo el mejor de los escenarios, su trabajo sólo aplicará para aquellas cosas publicadas en el futuro. Todo hasta ese momento se habrá perdido.

Es un precio demasiado alto que pagar. ¿Forzar a los académicos a pagar dinero para leer el trabajo de sus colegas? ¿Escanear bibliotecas completas, pero solo permitir a la gente de Google leerlas? ¿Proveer artículos científicos a aquellas universidades de elite en el Primer Mundo, pero no a los niños en el Sur Global? Es indignante e inaceptable.

«Estoy de acuerdo», muchos dicen, «¿pero qué podemos hacer? Las compañías que tienen los derechos de autor, generan enormes cantidades de dinero cobrando por acceso, y es perfectamente legal – no hay nada que podamos hacer para detenerlos». Pero hay algo que sí podemos, algo que ya se ha estado haciendo: podemos pelear.

Aquellos con acceso a estos recursos – estudiantes, bibliotecarios, científicos – se les ha entregado un privilegio. Pueden alimentarse en este banquete del conocimiento mientras el resto del mundo se queda afuera. Pero no necesitan – en realidad, moralmente no pueden – mantener este privilegio solo para ustedes. Tienen un deber de compartirlo con el mundo. Y lo han hecho: compartiendo contraseñas con colegas, llenando los requerimientos de descargas para amigos.

Mientras tanto, aquellos que han quedado afuera no están parados ociosamente. Se han escabullido por los agujeros y trepado sobre las cercas, liberando la información cerrada por las editoriales y la han compartido con sus amigos.

Pero toda esta acción ocurre en la oscuridad, escondida bajo tierra. Es llamado robo o piratería, como si compartir una riqueza de conocimiento fuera el equivalente moral de asaltar un barco y asesinar a su tripulación. Pero compartir no es inmoral – es un imperativo moral. Solo aquellos cegados por la avaricia rechazarían dejar que un amigo haga una copia.

Las grandes corporaciones, por supuesto, están cegadas por la avaricia. Las leyes bajo las cuales operan lo requieren – sus accionistas se rebelarían ante otra cosa. Y los políticos que han comprado para que los apoyen, pasando leyes que les dan poder exclusivo para decidir quién puede hacer copias.

No hay justicia en seguir leyes injustas. Es tiempo de salir a la luz, y en la gran tradición de la desobediencia civil, declarar nuestra oposición a este robo privado de la cultura pública.

Necesitamos tomar la información, donde sea que esté almacenada, hacer nuestras copias y compartirlas con el mundo. Necesitamos tomar las cosas que están sin copyright y añadirlas al archivo. Necesitamos comprar bases de datos secretas y ponerlas en la red. Necesitamos descargar las revistas científicas y subirlas a redes para compartir archivos. Necesitamos pelear por la Guerrilla del Acceso Abierto.

Con suficientes de nosotros, alrededor del mundo, no solo enviaremos un fuerte mensaje oponiéndonos a la privatización del conocimiento – haremos que sea algo del pasado. ¿Te unirás a nosotros?

Aaron Swartz

Julio 2008, Eremo, Italia

Las malas bibliotecas sólo construyen colecciones

 

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«Las malas bibliotecas sólo construyen colecciones. Las buenas bibliotecas construyen servicios (y una colección es sólo una de muchas). Las grandes bibliotecas construyen comunidades«.

David Lankes

El Atlas de la nueva bibliotecología de R. David Lankes GRATIS en línea

 

R. David Lankes, nacido en 1970, es el Director de la Escuela de Biblioteconomía y Ciencias de la Información de la Universidad de Carolina del Sur y ganador del Premio Ken Haycock 2016 de la Asociación Americana de Bibliotecas para la Promoción de la Biblioteconomía. Además de sus responsabilidades de enseñanza y liderazgo, R. David Lankes es también conferenciante y autor de varias monografías en el campo de la bibliotecología y la ciencia de la información.

 

Un poema para mi bibliotecaria, la señora Long

 

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UN POEMA PARA MI BIBLIOTECARIA, LA SEÑORA LONG
(Nunca se sabe qué niña afligida necesita un libro)

 

En un tiempo cuando no había tele antes de las 3 de la tarde.
Y el domingo, nada hasta las cinco
Nos sentábamos en el porche de la entrada observando
El letrero de jfg encendiéndose y apagándose, saludando
A los vecinos, discutiendo de la situación política,
felicitando al predicador
por su sermón

Siempre teníamos la radio que nos traía
Canciones de la wlac en nashville que ahora llamaríamos
De escucha fácil o jazz suave pero cuando lo escuchaba
Tarde por la noche con mi transistor (del que estaba tan orgullosa)
Colocado bajo mi almohada
Oía a nat king cole, a matt dennis, june christy y ella fitzgerald
Y a veces a sarah vaughan que cantaba café negro
Lo que ahora bebo
Solo se le llamaba música

Había una librería en la parte alta, en Gay Street
Que yo visitaba e inhalaba aquel aroma maravilloso
De libros nuevos
Incluso hoy leo tapa dura preferentemente y en rústica solo
Como último recurso

Y arriba en la colina en Vine Street
(el principal corredor negro) se asentaba nuestra biblioteca Carnegie
La Sra. Long siempre contenta de verte
El estereoscopio siempre listo para mostrarte lo muy lejano
Lugares sobre los que soñar

La Sra. Long te preguntaba qué estás buscando hoy
Cuando quise Hojas de Hierba o Alfred north whitehead
Ella iría a la gran biblioteca arriba en la ciudad y ahora lo sé
El sombrero en la mano para pedirlo prestado y que yo lo pudiera sacar

Probablemente le dirían algo humillante ya que a los blancos del sur
Les gusta humillar a los negros del sur.

Pero no obstante ella traía los libros
De vuelta y yo los sujetaba contra mi pecho
Cerca de mi corazón
Y felizmente me iba a casa de la abuela
Donde me sentaría en el porche de delante
En una mecedora gris y soñaría con un mundo
Que estaba muy lejos

Amaba el mundo donde vivía
Estaba segura y con calor y la abuela me besaba en el cuello
Cuando me iba para la cama

Pero había un mundo
En algún lugar
Allí fuera
Y la Sra. Long abría aquel armario
Pero ni los leones ni las brujas me asustaban
Pasé por todo ello
Sabiendo que habría
Primavera

 Nikki Giovanni

Taducción José R. Alonso

 

El mundo es una enorme biblioteca

 

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Desde cierto punto de vista intelectual, el mundo es una enorme biblioteca. Los libros se aluden unos a otros: se invocan, se refutan, se amplían, tienden entre sí puentes invisibles, hay pasadizos que comunican los libros de tu casa con los que tu amante o tu enemigo tienen en las suyas, y también hay pasadizos en el tiempo que unen nuestros libros con los que tuvieron y frecuentaron Goethe o Galdós. Todo eso ha creado una urdimbre de afinidades intelectuales, de sobrentendidos, de querellas…, en fin, un repertorio inagotable de vínculos y agravios afectivos.

 

LUIS LANDERO

«Entre líneas: el cuento o la vida».

Una gran biblioteca es la libertad

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El conocimiento nos hace libres, el arte nos hace libres. Una gran biblioteca es la libertad.

Sumergirse en el océano de las palabras, vagar por los amplios campos de la mente, escalar las montañas de la imaginación. Como el niño en el Carnegie o el estudiante en Widener, esa era mi libertad, esa era mi alegría. Y todavía lo es.

Esta alegría no debe ser vendida. No debe ser «privatizada», convertida en otro privilegio para los privilegiados. Una biblioteca pública es un fideicomiso público.

Y esa libertad no debe ser comprometida. Debe estar disponible para todos los que la necesiten, y eso es todo el mundo, cuando la necesiten, y eso es siempre.

Una biblioteca es un punto focal, un lugar sagrado para una comunidad; y su carácter sagrado es su accesibilidad, su público. Es el lugar de todos.

 

Ursula K. Le Guin The Wave in the Mind: Talks and Essays on the Writer, the Reader, and the Imagination

 

Bicicletas y libros en Afganistán. Mejorando la alfabetización con una biblioteca móvil

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Improving literacy with a mobile library«. American Libraries, February 25, 2020

Ver original

 

La voz de Siyawash se rompe cuando relata esta escena de una pequeña aldea en Afganistán. Siyawash, un estudiante de la Universidad Jahan en Kabul, es fundador y jefe de una pequeña organización llamada Read Books (en pashto: Ketab Lwast), un esfuerzo móvil para mejorar las tasas de alfabetización juvenil en Afganistán al proporcionar libros y formación sobre lectura a niños en áreas rurales. 

Años de guerra han dejado a Afganistán con algunas de las tasas de alfabetización de adultos más bajas del mundo: alrededor del 45% para los hombres y alrededor del 17% para las mujeres. Siyawash, quien lanzó Ketab Lwast con la ayuda de algunos compañeros en 2018, está decidido a cambiar esto. Junto con voluntarios de universidades de Kabul, él y su equipo viajan semanalmente a las regiones rurales, aportando tanto libros como entusiasmo.

«Nuestra idea es mostrar que la lectura puede ser divertida y explicar por qué la educación es tan importante», dice Siyawash. “Si les damos a los niños libros, incluso libros simples, pueden comenzar a aprender el idioma y disfrutar las historias. Pero también podría ayudarlos a ver el mundo de una manera diferente y ayudar a poner fin a la forma de pensar que está frenando a este país ”.

Afganistán tiene una orgullosa tradición literaria que incluye escritores contemporáneos como Reza Mohammadi y Khaled Hosseini. Sin embargo, bajo el régimen talibán (1996–2001), se quemaron libros considerados no islámicos. Muchas bibliotecas, incluida toda la biblioteca de la Universidad de Kabul (que también había servido como biblioteca nacional) fueron saqueadas o cerradas. En total, 15 de las 18 bibliotecas públicas de Kabul fueron cerradas durante el reinado de los talibanes.

En los últimos años, los esfuerzos para fomentar la lectura y la educación han aumentado, pero queda mucho trabajo por hacer. Una encuesta de 2016 a 324 bibliotecas afganas realizada por la consultora de biblioteca Rebecca L. Miller descubrió que el tamaño medio de la colección era de entre 1.000 a 2.500 volúmenes, y solo cuatro bibliotecas tienen más de 20.000 volúmenes. El 64% no tenía computadoras, el 55% no tenía capacitación en bibliotecas y solo una (la Universidad Americana de Afganistán) ofrecía acceso a bases de datos de revistas en línea como JSTOR.

«En algunas regiones, los niños no van a la escuela», dice Siyawash. “Los talibanes tomaron las madrasas (escuelas) y algunas permanecieron cerradas. Muchos padres todavía no quieren enviar a sus hijas a la escuela, y debido a la pobreza, incluso algunos de los niños no terminan la escuela primaria. Queremos cambiar eso, y creemos que enseñar a los niños a leer es el primer paso «.

El equipo de Kabul trabaja principalmente en ciudades y pueblos remotos a una distancia de hasta 250 millas. Se comunican con los maleks (ancianos) de la aldea por teléfono celular y promueven sus visitas en la radio local antes de llegar en automóvil. La organización también está activa en las redes sociales. Aunque muchas de las personas a las que intenta ayudar no tienen acceso a Internet, las publicaciones en línea ayudan a crear conciencia y asegurar la financiación de los afganos más ricos y urbanos (Ketab Lwast se financia a través de un modelo de membresía en el que los donantes pagan 100 afganis afganos, o alrededor de 1.30, dólares al mes).

Siyawash saca su bicicleta azul eléctrico, completa con una canasta de libros, y recorre el pueblo para despertar el interés. Mientras realiza el ciclo, anuncia a través de un megáfono y un altavoz conectado a su manillar que Ketab Lwast ha llegado y pronto distribuirá libros. A veces lo acompaña Javed Amirkhel, un cantante local y amigo cercano que actúa como flautista: los niños escuchan sus canciones y las siguen, ya sea en sus propias bicicletas o a pie.

Luego, el equipo establece un campamento en una escuela o mezquita y distribuye libros de aprendizaje y papelería a los niños reunidos, mientras les explica la importancia de la educación. Siyawash instruye a los niños a copiar letras y palabras de sus nuevos libros. «La alfabetización no se trata solo de leer pasivamente, sino también de escribir, familiarizarse con las letras, aprender nuevas palabras y, finalmente, crear nuevas historias», dice.

Los miembros femeninos tienen la tarea de un papel más sensible: hablar con las madres locales y alentarlas a enviar a sus hijas a la escuela. Si bien se enfrentan a una batalla cuesta arriba para cambiar las formas de pensar establecidas desde hace mucho tiempo, la presencia de las mujeres voluntarias, muchas de las cuales contactaron a Siyawash después de enterarse de Ketab Lwast en las redes sociales, es un poderoso estímulo para el cambio.

Siyawash se refiere a los talibanes, que aún controlan algunas áreas del país, como «enemigos de Afganistán» que están decididos a «mantener el país en la oscuridad». Los voluntarios de Ketab Lwast han sido amenazados en varias ocasiones. A pesar del peligro, Siyawash no tiene interés en rendirse. «Donde propagan el odio y el miedo, difundiremos libros y aprendizaje», dice. «Queremos un futuro diferente para Afganistán».

Una pequeña biblioteca en el corazón

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Ausencia de sonido

Una pequeña «biblioteca» en el corazón
Hay algunas fotos y
los momentos que más me gustan
A veces echo un vistazo
en ondas suaves de azul
La vida es un asunto frágil
es necesario tener algunos momentos guardados
para  abrirlos cuando quieres
Sólo con el código sabría
levantar mi espíritu cada día
Piensa en esas hermosas imágenes,
uno por uno pierden a los que más amas
La pérdida dejará un gran vacío.
Los corazones luchan por evitarlo
más a la hora de la noche,
al final hay supervivencia
Después de una tormenta, lentamente empiezas a recordar
Al que se perdió en el camino
Nunca me irá en mi vida,
Siempre estará feliz en mi corazón.

 

Shelva SMenon

Mi primer recuerdo (de los bibliotecarios)

 

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MI PRIMER RECUERDO (DE LOS BIBLIOTECARIOS)

 

Este es mi primer recuerdo:
Una gran habitación con pesadas mesas de madera que se asentaban sobre un chirriante
piso de madera
Una línea de sombras verdes – luces de los bancos – en el centro
Pesadas sillas de roble que eran demasiado bajas o tal vez simplemente era
demasiado baja
Para sentarme y leer
Así que mi primer libro siempre fue grande

En el vestíbulo, cuatro escalones arriba, un escritorio semicircular presidía
A la izquierda el catálogo de tarjetas
A la derecha los periódicos cubrían lo que parecía
un estante de colchas
Las revistas frente a la pared

La sonrisa de bienvenida de mi bibliotecario
La anticipación en mi corazón
Todos esos libros – otro mundo – sólo esperando
En la punta de mis dedos.

Nikki Giovanni  «Acolytes»