Archivo de la categoría: PreTextos

PreTextos: Rebeca (eres tu) de David Osenda

 

“Rebeca (eres tú)”, con guion y dibujos del historietista italiano  Davide Osenda

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Rústica. 144 págs. Color. 17 €

Rebeca (eres tú) es una historia que habla de sueños. Todo el mundo posee una idea acerca de su propio mundo onírico y de la extraña relación que existe entre los contenidos del sueño y las experiencias de la vigilia. Pero el alcance de las disciplinas psicológicas es mucho más increíble y profundo de lo que se suele creer. A menudo los sueños nos hacen sonreír e, incluso, estremecernos pero no solemos ahondar a la hora de enfrentarnos a ellos.

 

También ella sueña, y sonríe por ello, se asusta e busca apoyo en su amiga del alma y en su abuelo. Y además, en esta aventura tiene como confidente a Jung… en sueños… Ah, una cosa más… Al parecer el abuelo se llama Alkuin Winkler.

Interesándose en estos temas Rebeca inicia una búsqueda de información en la biblioteca. También aparece la imagen estereotipada de la bibliotecaria planteándose cuestiones relativas a la cultura oral y a la cultura escrita.

 

Amazon experimenta con drones para repartir volando sus paquetes

 

 

Octocopter: Amazon planea usar drones para envíos a domicilio

Hace una semanas Bezos expuso los planes de utilizar pequeños drones, aparatos voladores no pilotados, llamados ‘Octocopter’ para llevar los productos directamente a la casa de los compradores en media hora.

Los drones son parte del programa “Amazon Prime Air”, y podrán transportar paquetes de hasta 2,3 kilos (el 86% de los envíos de la compañía).

Bezos aseguró que, en cuanto Amazon consiga los permisos y se cumplan los requisitos de seguridad para evitar accidentes, los drones entrarán en funcionamiento en un tiempo estimado de cuatro y cinco años.

La señora del chiste que acaba de atizar a un Drone de Amazon dice:

– Si, lo aticé hasta que murió. Vaya bicho más grande Maribel. En mi vida. Incluso venía leyendo el libro de los Larpeiros*

* Libro de cocina gallega, vamos el Arguiñano gallego

Octocopter: Amazon planea usar drones para envíos a domicilio,Digitech. Expansión.com

Amazon experimenta con drones para repartir volando sus paquetes

Amazon experimenta con drones para repartir volando sus paquetes

El Archivista de Schuiten y Peters

El archivista Benoit Peeters, François Schuiten Norma Editorial ISBN: 84-8431-408-1

Comic belga creado por el arquitecto François Schuiten, oficio que se pone de manifiesto en la obra. En cuanto a la linea argumental de la colección “Ciudades oscuras” se basa en la existencia de una realidad alternativa, entre cuyas características está la excelencia arquitectonica, y que confluye en determinados sitios y momentos con nuestra otra realidad. Este tomo en particular títulado “El Archivista” trata sobre un archivero al que le encomiendan la tarea de revisar toda la documentación que se tiene sobre estas ciudades oscuras, éste empieza a realizar su labor con desconfianza y acaba totalmente entregado a la causa.

Cuenta con una muy buena ilusración de Peters en tamaño album

El Lector de Tabaqueria: Patrimonio Intangible de la Humanidad

 

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El Lector de Tabaqueria

Lector de Tabaquería. Persona cuya tarea diaria consiste en leer diarios, libros u otros textos para quienes tienen puesta la atención de sus ojos y manos en las labores de manipular y transformar las aromáticas hojas del tabaco en un excelente puro, extendiéndose además a las tareas de despalillo y escogida.

En 2012, el Consejo Nacional de Patrimonio, de Cuba, premió precisamente a una de las figuras emblemáticas de esta tipo de lectura, el Lector de Tabaqueria, aspirando a que sea incluida por la UNESCO en su lista de Patrimonio Intangible de la Humanidad. En todas las fábricas de tabaco hay una tarima y una silla reservada al lector, que cada día lee a los trabajadores la prensa diaria y literatura de muy diverso tipo. La lectura en las tabaquerías se introdujo en La Habana el año de 1865 en la fábrica El Fígaro. Siglo y medio después, entre artículos militantes del diario Granma y de Juventud Rebelde, en las fábricas de tabaco de Cuba continúan leyéndose los libros de siempre, incluido El rojo y el negro y las aventuras escritas por Alejandro Dumas. De tanto escuchar los tabaqueros las peripecias de Edmundo Dantes surgió la marca de habanos más famosa del mundo, los Montecristo. Se trata tan solo de un ejemplo de cómo en el ADN de la lectura ha estado siempre la necesidad de socialización de la misma. Pero mientras que en el ámbito analógico esta ha exigido la presencialidad y ha estado sujeta al sistema del boca a boca, lento pero seguro, ahora los desarrollos tecnológicos la han elevado a un nivel de intervención global.

Es una tradición que si los trabajadores quedan satisfechos con la labor del lector de tabaquería suenen contra las mesas a manera de aplauso sus chavetas (cuchillas planas de metal con las que cortan la hoja del tabaco), pero si están insatisfechos, entonces tirarán al suelo dicha herramienta. La del lector de tabaquería es una labor que entretiene y eleva el nivel cultural de quienes lo escuchan día a día. A través de una voz con rostro conocido ellos están al tanto de las últimas noticias nacionales o internacionales y lo mejor de la literatura universal y cubana,

CORDÓN GARCIA, J. A., J. ALONSO ARÉVALO, R. GÓMEZ DÍAZ AND D. LINDER “Social Reading: Platforms, Applications, Clouds and Tags“. Edtion ed. London: Chandos, 2013.

Ver en vista previa en Google Books

Las pág. 250-289 no se muestran en vista previa

Bibliotecario por un día

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Bibliotecario por un día es una actividad que realizan algunas bibliotecas como Biblioteca Pública Municipal de Turón (Asturias) o la Biblioteca Pública del Estados de Ávila. Se trata de una actividad de dinamización infantil para niños de lO a 12 años que combina la formación de usuarios y la animación a la lectura mediante la participación activa en los trabajos que habitualmente realiza un bibliotecario.

Asi la biblioteca BPE de Avila anuncia la actividad de estas manera

«¿Quieres ser…? bibliotecario por un día.
Ven a conocer nuestro trabajo y descubre los secretos de la Biblioteca.

Llevaremos a cabo tareas como: colocar y clasificar los diferentes materiales de la sala, poner tejuelos y códigos de barras, prestar y devolver, poner el último número recibido de revistas al público, revisar cartas de reclamación, atender demandas de los usuarios… «

Ver  más en:

Fernández Alvarez, Jesús. Bibliotecarios por un día: animación a la lectura y formación de usuarios. Educación y biblioteca, Año 19, n. 162, p. 114-117 (2007)

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La biblioteca de Komura de «Kafka en la orilla» de Haruki Murakami

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«Cada uno de nosotros sigue perdiendo algo muy preciado. Oportunidades importantes, posibilidades, sentimientos que no podrán recuperarse jamás. Esto es parte de lo que significa estar vivo. Pero dentro de nuestra cabeza, porque creo que es ahí donde debe de estar, hay un pequeño cuarto donde vamos dejando todo esto en forma de recuerdos. Seguro que es algo parecido a las estanterías de esta biblioteca. Y nosotros, para localizar dónde se esconde algo de nuestro corazón, tenemos que ir haciendo siempre fichas catalográficas. Hay que limpiar, ventilar la habitación, cambiar el agua de los jarrones de flores. Dicho de otro modo, tú deberás vivir hasta el fin de tus días en tu propia biblioteca»

Murakami, Haruki. “Kafka en la orilla.” Tusquets, 2006

Argumento:

“Kafka Tamura se va de casa el día en que cumple quince años. Le llevan a ello las malas relaciones con su padre –un famoso escultor convencido de que su hijo repetirá el aciago sino de Edipo– y el vacío producido por la ausencia de su madre; se dirigirá al sur del país, donde encontrará refugio en una peculiar biblioteca y conocerá a la misteriosa señora Saeki. Sus pasos se cruzan con los de otro personaje, Satoru Nakata, sobre quien se ha abatido la tragedia: de niño, durante la segunda guerra mundial, sufrió un accidente del que salió con secuelas y dificultades para comunicarse… salvo con los gatos.” La novela conforma una enorme alegoría a la soledad del hombre y a la belleza de los sueños. Haruki Murakami nos demuestra que el punto entre la fantasía y la realidad nunca está determinado, y que el mundo de los sueños no tiene porque necesariamente estar tan lejos de nuestra propia existencia.

Extractos:

 

“El día de mi decimoquinto cumpleaños me escapé de casa, me marché a una ciudad desconocida y empecé a vivir en un rincón de una pequeña biblioteca.”

“Hasta el anochecer, decido matar el tiempo en una biblioteca. Había averiguado de antemano qué bibliotecas había en los alrededores de Takamatsu. Desde pequeño, yo siempre he matado las horas en las salas de lectura de las bibliotecas. No son muchos los sitios adonde puede ir un niño pequeño que no quiera volver a su casa. No le está permitido entrar en las cafeterías, tampoco en los cines. Únicamente le quedan las bibliotecas. No hay que pagar entrada y, aunque vaya solo, no le dicen nada. Allí puede sentarse y leer todos los libros que quiera. A la vuelta de la escuela, yo siempre iba en bicicleta a la biblioteca municipal del barrio. Incluso los días festivos solía pasar largas horas allí solo. Cuentos, novelas, biografías, historia: leía todo lo que encontraba. Y, cuando había devorado todos los libros infantiles, pasaba a las estanterías de obras para el público en general y leía los libros para adultos. Incluso los que no entendía los leía hasta la última página. Y cuando me cansaba de leer, me sentaba ante los auriculares y escuchaba música. Carecía por completo de cultura musical, así que iba escuchando por orden todos los discos que había empezando por la derecha. Y así fue como descubrí la música de Duke Ellington, los Beatles, Led Zeppelin.”

“La biblioteca era como mi segunda casa. En realidad, es posible que fuera mi verdadero hogar. A fuerza de ir cada día acabé conociendo de vista a todas las bibliotecarias. Ellas sabían mi nombre, me saludaban al verme y me dirigían frases cariñosas (aunque yo muy pocas veces respondía porque soy terriblemente tímido).En las afueras de Takamatsu había una biblioteca privada fundada sobre el patrimonio bibliográfico de una antigua y adinerada familia. Reunía raras colecciones de libros y, además, el edificio y el jardín eran algo digno de ser visitados. Había visto fotografías de la biblioteca en la revista Taiyô. Una enorme y antigua mansión japonesa con una sala de lectura que recordaba a una elegante sala de visitas, y la gente leyendo sentada en confortables sillones. Esta fotografía me impresionó de una manera extraña. Y decidí que la visitaría en cuanto tuviera ocasión. Biblioteca Conmemorativa Kômura. Ése era su nombre.”

“Delante del majestuoso portal de la Biblioteca Kômura hay plantados dos ciruelos de líneas simples y elegantes. Al traspasar el portal me encuentro con un camino de grava serpenteante. Las plantas del jardín están bien cuidadas, no hay una sola hoja caída. Pinos y magnolias, rosas amarillas. Azaleas. Y entre los arbustos, grandes y antiguas lámparas votivas de piedra, y un pequeño estanque. Finalmente llego, al vestíbulo. Decorado con mucho refinamiento. Me quedo de pie ante la puerta abierta, por un instante dudo si cruzarla o no. Es una biblioteca distinta a cualquiera de las bibliotecas que he conocido.”

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“La entrada a la biblioteca es libre. Si quieres leer un libro, puedes cogerlo y llevártelo a la sala de lectura. Ahora bien, por lo que respecta a los ejemplares valiosos que llevan un sello rojo, antes de leerlos tienes que rellenar una solicitud. A tu derecha está el archivo. En él encontrarás ficheros de tipo manual y ordenadores. Si los necesitas, puedes utilizarlos libremente. No se efectúa préstamo de libros. No hay ni revistas ni periódicos. Está prohibido hacer fotografías. Está prohibido hacer fotocopias. Si quieres comer o beber algo, puedes hacerlo sentado en un banco del jardín. La biblioteca cierra a las cinco de la tarde.Esta biblioteca es un poco peculiar —dice—. Está especializada en un tipo concreto de libros. En la obra de los antiguos poetas de tanka y haiku…”

“Entro en la amplia biblioteca de altos techos, doy vueltas alrededor de las estanterías, busco un libro que despierte mi interés. Gruesas y magníficas vigas cruzan el techo. Por la ventana se filtran los rayos de sol de principios de verano. Los cristales están abiertos hacia fuera y, desde el jardín, llegan los trinos de los pájaros. Las estanterías inmediatas a la puerta están, tal como ha dicho Ôshima, atestadas de libros relacionados con el tanka y el haiku. Compilaciones de tanka y compilaciones de haiku, ensayos, biografías. También hay muchos libros sobre la historia local.En las estanterías del fondo se alinean libros de humanidades: obras de la literatura japonesa, obras de la literatura mundial, la obra completa de diversos autores, clásicos, libros de filosofía, teatro, obras generales de arte, sociología, historia, biografías, geografía…”

“Tomo un libro tras otro, los abro: la mayoría conserva entre sus páginas el olor de épocas pretéritas. Un aroma muy especial a conocimientos profundos y a emociones desatadas que, entre cubierta y cubierta, llevan mucho tiempo sumidos en un apacible sueño. Aspiro el aroma, hojeo algunas páginas y devuelvo los libros a la estantería. Finalmente elijo uno de los hermosos volúmenes de la versión de Burton de Las mil y una noches y me lo llevo a la sala de lectura. Es una obra que deseaba leer desde hacía tiempo. En la sala recién abierta al público no hay nadie aparte de mí. Puedo disfrutar en exclusiva de la elegante estancia. Es como aparecía en la fotografía de la revista. De techo alto, muy amplia, confortable y cálida. A través de las ventanas, abiertas de par en par, penetra la brisa. Las blancas cortinas tiemblan en silencio. Y el viento, efectivamente, huele a mar. Nada que objetar sobre la comodidad de los sillones. En un rincón de la estancia hay un viejo piano de pared y yo me siento como si estuviese de visita en casa de unos buenos amigos. Sentado en el sofá barro la estancia con la mirada cuando, de improviso, me doy cuenta de que es el lugar que he estado buscando durante largo tiempo. Un hueco en el mundo, un lugar escondido exactamente como éste. Pero hasta ahora se trataba sólo de un lugar secreto en mis fantasías. Ni siquiera creía que un lugar así existiera en realidad. Aspiro una bocanada de aire con los ojos cerrados y el aire permanece dentro de mí como una dulce nube.”

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“La señora Saeki, la encargada de la biblioteca, es una mujer delgada que debe de tener unos cuarenta y cinco años. Alta para su generación. Lleva un vestido azul de manga corta y una chaqueta fina de color crema sobre los hombros. Muy elegante. El pelo largo y recogido en una cola floja. Cara refinada e inteligente. Ojos bonitos. Y una pálida sonrisa flotando en los labios como una sombra. No puedo expresarlo bien, pero su sonrisa raya en la perfección. Me recuerda un pequeño rincón soleado. Un rincón de especiales contornos que sólo puede nacer en un lugar donde haya cierto tipo de recogimiento”

“Vuelvo a la sala de lectura y continúo leyendo. Por la tarde se acercaron por allí varias personas. La mayoría llevaba gafas de présbita. Con ellas puestas, todos tenían la misma cara. El tiempo transcurría con extrema lentitud. Aquí todos se entregan a la lectura en silencio. A nada más. Nadie abre la boca. Hay alguno que toma notas sentado frente a la mesa, pero la gran mayoría devora su libro sentado en su asiento sin soltar una palabra, sin cambiar de postura. Igual que yo.”

“Y me he pasado la mayor parte del tiempo en aquella extraña biblioteca provista de un encanto indiscutible. He conocido a varias personas. A Sakura. A Ôshima y a la señora Saeki. Agradezco que no fueran del tipo de personas qué me amedrentan. Tal vez sea un buen presagio.”

“Ôshima me enseña cómo buscar los libros con el ordenador. En la biblioteca tienen un modelo IBM y yo ya estoy acostumbrado a utilizarlo. Luego me enseña cómo ordenar las fichas catalográficas. Otro trabajo que me corresponderá hacer es rellenar a mano las fichas de los libros recién publicados que cada día llegan a la biblioteca.“

“Haber ido a la biblioteca por primera vez en su vida le había hecho adquirir una viva conciencia de las cosas que ignoraba. El número de cosas que desconocía era ilimitado. Sin embargo, pensar en el infinito le produjo a Nakata un ligero dolor de cabeza. No deja de ser lógico, pues el infinito no tiene límite.“

“Todas las palabras, todas las ideas descansan allí en silencio. Siento deseos de mantenerla tan hermosa, limpia y tranquila como pueda. De vez en cuando me detengo y contemplo los libros mudos que se alinean en las estanterías. Acaricio los lomos de algunos de ellos.»

“Sí, es algo distinta a otras bibliotecas. Se la puede llamar familiar, en efecto. Nosotros no deseamos otra cosa que crear un espacio íntimo y acogedor donde se pueda leer a gusto.“

“El mundo es una metáfora, Kafka Tamura —me dice Ôshima al oído—. Pero ¿sabes? Tanto para ti como para mí, esta biblioteca es lo único que no es la metáfora de nada. Esta biblioteca es sólo esta biblioteca.Es una biblioteca muy sólida, muy personal, muy especial. Y nada puede reemplazarla.“

«Pienso en la lluvia cayendo sobre diferentes lugares. La lluvia que cae en el bosque, la lluvia que cae sobre la superficie del mar, la lluvia que cae en la autopista, la lluvia que cae sobre la biblioteca, la lluvia que cae en el fin del mundo. Cierro los ojos, dejo que las fuerzas me abandonen, relajo mis músculos en tensión. Me concentro en el monótono traqueteo del tren. Sin previo aviso, una lágrima aflora de un lagrimal. Percibo su cálido tacto en la mejilla. Brota del ojo, se desliza por la mejilla, se detiene junto a mi boca y, allí, con el paso del tiempo, se seca. «No importa», me digo a mí mismo. «Es sólo una lágrima.» Incluso podría pensar que no era mía. Podría sentirla como parte de la lluvia que azota los cristales. ¿Habré hecho lo correcto?»

El misterio de las catedrales

 

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«La más fuerte impresión de nuestra primera juventud —teníamos a la sazón siete años—, de la que conservamos todavía un vívido recuerdo fue la emoción que provocó, en nuestra alma de niño, la vista de una catedral gótica (…). Después, la visión se transformó, el hábito modificó el carácter vivo y patético de aquel primer contacto, pero jamás hemos podido dejar de sentir una especie de arrobamiento ante estos bellos libros de imágenes que se levantan en nuestras ciudades y que despliegan hacia el cielo sus hojas esculpidas en piedra.»

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El misterio de las catedrales

La sección PreTextos de Universo Abierto recoge textos, películas y otras manifestaciones en torno a la imagen social del libros, las bibliotecas y los bibliotecarios

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Un mapa a medida

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Un mapa a medida

Denise Turu


IX Master en Edición Universidad de Salamanca 2008-2009

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Primera y delicisiosa obra literaria de esta artista gráfica argentina, que narra su trayectoria vital desde una infancia durante la dictadura militar hasta una edad adulta marcada por la emigración. A través de un dibujo sencillo y expresivo, Denise Turu traza una autobiografía en la que tienen cabida no sólo sus amigos, familiares y antepasados (italianos y japoneses), sino también la crisis económica argentina y el atentado contra las Torres Gemelas, la libertad sexual y el control sobre la propia vida, el realismo mágico y la muerte. Una obra tierna y esperanzadora que anima al lector a arriesgarse, a apostar por sus sueños y a volver a empezar tantas veces como necesite.

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Este trabajo forma parte del proyecto de final del Master en Edición Universidad de Salamanca del curso 2008-2009,consistente en la publicación de un libro(diseño, maquetación, marketing, edición… )

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Aventuras de un libro vagabundo

 

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Las aventuras de un libro vagabundo

Paul Desalmand

Editorial: Destino

Año publicación: 2010

ISBN 13: 9788448825942

Argumento:

El héroe de esta novela, un pequeño libro, que nos cuenta sus aventuras, los distintos lectores que tiene oportunidad de conocer: una vida no exenta de riesgos que a la vez es una suerte de repaso de la industria editorial. Un libro elegante, vagabundo, poeta a ratos y un tanto parlanchín que filosofa sobre la vida, el amor, la amistad a través de los lectores que se cruzan en su camino: desde la chica que lee desnuda, al taxista que convierte su taxi en una pequeña biblioteca ambulante, al fanático religioso que a punto está de llevarlo a un comité de incineración.

Fragmento:

Me enteré de que periódicos como Le Figaro o Point de vue, que solían organizar concursos -digamos- «culturales», dejaron de convocados a petición de los bibliotecarios. Los participantes -¡qué mezquina es la condición humana!- arrancaban las páginas de los libros que contenían información de interés, no sólo para ganar tiempo, sino también para evitar que los demás concursantes encontrasen la respuesta. En consecuencia, decenas de miles de libros tuvieron que ser retirados de las bibliotecas. Ocurre lo mismo en las universidades. Cuando un profesor recomienda la lectura de un artículo o de un capítulo, siempre se adelanta algún listillo con un cúter.

De la misma vena y llenos de buenas intenciones, los profesores de francés y de historia mandaron a sus alumnos que ilustraran sus cuadernos. Los Centros de Información y de Documentación, que es el nuevo nombre de las bibliotecas escolares*, sufrieron las consecuencias de esta iniciativa pedagógica. Los estudiantes recortaban con gran esmero las imágenes que les interesaban, con lo que los libros se parecían cada vez más al queso emmental -el gruyer no tiene agujeros.

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Uno de los noctámbulos, que tenía por costumbre perorar, evocó una escena de un escritor norteamericano que le había sorprendido e indignado a un tiempo. En una estación, un hombre arrancaba las páginas de un libro a medida que las leía, y las tiraba a una papelera cercana. Esta profanación constituía, según el escritor norteamericano, un símbolo inquietante de la decadencia hacia la que se encaminaba la civilización.

Asimismo, me aconsejaron que añadiera una escena erótica con la muñequita. Y, por qué no, una pelea. O una persecución de coches, en previsión de la película. Pero una escena erótica puede escribirla cualquier hijo de vecino, y yo quiero un libro del que se diga que sólo podría haberlo escrito yo.

He aquí una historia deliciosa, que además transcurre en Bora Bora. La he reconstruido a partir de lo que me contó un amigo del libro en cuestión. Un hombre joven, a la orilla de un río, entregado a ensoñaciones, lánguido y dichoso, vio que la corriente arrastraba un libro abierto, a la deriva. ¿ De dónde procedía ese libro suspendido en el agua como Moisés en su cesta de mimbre? ¿Acaso había sobrevivido a la inundación de una biblioteca? ¿O había sido arrojado al río en el transcurso de una discusión? ¿O tal vez alguien lo había olvidado en la ribera y una súbita crecida de las aguas se lo había llevado? El hombre no se hizo muchas preguntas, sino que se zambulló en el agua, pese al riesgo de ahogarse, ya que apenas sabía nadar, y trajo a tierra firme el libro que iba camino del mar. Por increíble que parezca, se tra¬taba de Sobre el agua, de Maupassant. Me pregunto si el narrador no embelleció un poco la historia…

Conozco docenas de historias así, pero me resisto a contarlas todas, como pretendían mis amigos. Quisiera que el lector se sintiera un poco decepcionado, que terminara un capítulo, y el libro entero, con una pizca de apetito. Mi ideal literario es Pelé, el rey Pelé.

* En Francia se utiliza el término Médiathèques et centres de documentation para las bibliotecas escoalres

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Las Hermanas Page a la reconquista de la Gran Biblioteca

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JACK OF FABLES #46
Guión por Bill Willingham y Matthew Sturges
Arte de Tony Akins y Andrew Pepoy
Portada de Brian Bolland

Las Hermanas Page finalmente encuentran un nuevo propósito en su vida: restaurar la Gran Biblioteca. Y el único lugar donde no quieres estar es entre ellas y uno de los libros que ellas quieren. Mientras tanto, Jack Frost se acaba de lanzar a la mayor búsuqeda en una larga y distinguida carrera de largas búsquedas, todas las cuales han sido grandes y… rebuscadas. Además, Jack aún es un dragón.

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