
…Yo tomo la palabra y la recorro como si fuera sólo forma humana, me embelesan sus líneas y navego en cada resonancia del idioma…”
Pablo Neruda (Chile, 1904 -1973)

…Yo tomo la palabra y la recorro como si fuera sólo forma humana, me embelesan sus líneas y navego en cada resonancia del idioma…”
Pablo Neruda (Chile, 1904 -1973)

Díaz Zuluaga, L. A. (2014). [e-Book] Literatura y fútbol: otros horizontes de la literatura en España e Hispanoamérica. Barcelona, Universitat Autònoma de Barcelona. Departament de Filologia Espanyola, 2014.
«Los grandes países futbolísticos son aquellos que tienen un gran discurso literario»
Santiago Segurola
«El máximo goleador es el mejor poeta del año».
Pier Paolo Pasolini
“Pronto aprendí que la pelota nunca viene hacia uno por donde uno espera que venga. Eso me ayudó mucho en la vida, sobre todo en las grandes ciudades, donde la gente no suele ser siempre lo que se dice derecha”.
Albert Camus
Esta tesis se plantea analizar y ofrecer una vía de estudio que permita entender que la relación entre la literatura y el fútbol en el ámbito hispano plantea una unión entre la palabra y la pelota, es decir, entre el hombre y sus significados y el mundo y su condición de objeto. Hoy en día se habla de literatura y fútbol con la intención de delimitar este campo de trabajo que parece nuevo, pero que lleva más de 80 años latente en el mundo hispano, como queda demostrado en este trabajo. Por tanto, la literatura sobre fútbol permite tener una mirada tanto colectiva como individual de ese grupo de sujetos que se reúnen en torno a una pelota de fútbol, dando testimonio de la manera por medio de la cual acceden al mundo: jugándolo o viéndolo. Por consiguiente, la literatura sobre fútbol saca al deporte del césped y lo a pone a circular junto con otros artefactos culturales dentro del mundo, de modo que el hombre siempre tenga al alcance de su mano sus orígenes, su pasado, su presente y su futuro, pero sobre todo, a sí mismo. De este manera se explica el porqué se escriben cuentos, novelas y poemas sobre fútbol teniendo a mano los argumentos teóricos de Hans Ulrich Gumbrecht en Elogio de la belleza atlética y Producción de presencia así como el libro Homo ludens de Johan Huizinga. Y es que más allá de un ejercicio de significación o de argumentación a favor de un elemento deportivo, la literatura sobre fútbol es el resultado de un interés común que pretende descifrar las claves simbólicas del porqué adoptamos como una forma de vida un deporte que siendo ten sencillo y elemental, condiciona la gran mayoría de motores sociales y culturales alrededor del mundo entero. Una posible hipótesis podría ser que efectivamente se escriben cuentos, novelas y poemas sobre fútbol, entre otras muchas razones, debido a que allí se encuentran protegidos los elementos fundacionales que representan y simbolizan la identidad de un grupo humano que exige ser nombrado. Lo oral, lo colectivo, lo histórico, lo corporal, lo popular y la manera como se bautiza un acontecimiento hasta ahora insuficiente a la hora de abordar al individuo contemporáneo. Por eso la literatura sobre fútbol revisa igualmente las conductas, los comportamientos y los procesos sociales que han experimentado nuestras sociedades, y lo hace a la luz del fútbol y de su capacidad de convocatoria, ofreciendo la posibilidad de entender esos procesos y esos cambios sociales desde una perspectiva puramente simbólica y de significado, y desde una realidad puramente material y corporal. Es decir, por medio de la literatura sobre fútbol se pueden reconocer y representar los elementos transgresores de una dictadura al tiempo que se descubre el impacto y la fascinación por la libertad que tiene un futbolista corriendo por el césped con una pelota en los pies. Así pues, la novela, el cuento o el poema sobre fútbol le ofrece al lector la posibilidad de reconocer la narrativa, la épica, la comedia y el drama que se esconde tras el juego, ya que es necesario abordar la figura del futbolista y el porqué de su deseo de gloria. Igualmente, en la literatura sobre fútbol en el ámbito hispano están las claves por medio de las cuales es posible reconocer y entender las nuevas rutas de creación hacia las cuales se está encaminando nuestro lenguaje

Kyoichi Katayama. «Un grito de amor desde el centro del mundo». Madrid: ALFAGUARA, 2004
La historia se desarrolla como un flashback a través de los ojos de Saku mientras él y los padres de Aki viajan a Australia para esparcir las cenizas de Aki en el lugar que ella siempre quiso visitar.En una pequeña ciudad del sur de Japón, Sakutaro «Saku» Matsumoto y Aki Hirose, compañeros de clase desde la secundaria, se convierten en estudiantes de secundaria. Durante este tiempo comienzan a salir y tienen conversaciones acerca de la idea de lo que es realmente el amor, comienzan después de que el abuelo de Saku les cuenta su propia historia de amor. Después de un viaje a los dos llevan a una isla abandonada, Aki descubre que tiene leucemia, lo que limita sus posibilidades de salir a la calle o ver Saku. Una vez Saku se entera de la verdad, él compra los billetes de avión para llevar a Aki a Uluru (Ayers Rock), Australia; un lugar que ella siempre había querido visitar, después de perderse el viaje escolar cuando iban a ir ahí.
EXTRACTOS
Mi casa estaba dentro del recinto de una biblioteca municipal. El pabellón, de dos plantas, de estilo occidental, anexo al edificio principal, databa de la época Rokumeikan, o de Taishô, o por ahí. El hecho, y no es broma, es que lo habían catalogado como edificio de interés histórico y que sus moradores no podían hacer obras a su antojo. Que tu casa forme parte del patrimonio cultural de una ciudad puede parecer fabuloso, pero lo cierto es que, para quien la habita, no lo es tanto. De hecho, mi abuelo acabó diciendo que aquél no era sitio apropiado para un viejo y se mudó, él solo, a un apartamento reformado. Y una casa incómoda para un anciano lo es para cualquiera, independientemente de su sexo y edad. Con todo, mi padre sentía una inexplicable pasión por el edificio, pasión que, a mi parecer, había acabado transmitiendo en gran medida a mi madre. Un gran fastidio para un niño, la verdad.
Desconozco en qué circunstancias mi familia había empezado a vivir allí. Dejando aparte la excentricidad de mi padre, seguro que algo tuvo que ver el hecho de que mi madre trabajara en la biblioteca. O tal vez se debió a los buenos oficios de mi abuelo, que en el pasado había sido diputado. En todo caso, a mí jamás me interesaron los pormenores de nuestros aciagos orígenes en aquel lugar, así que nunca me tomé la molestia de preguntárselo a nadie. En el punto más cercano, mi casa distaba de la biblioteca unos escasos tres metros. Por lo tanto, desde la ventana de mi habitación, en el primer piso, podía leer el libro que estaba leyendo la persona sentada junto a la ventana. Bueno, esto es una exageración.
Con todo, yo era un buen hijo y, en la época de mi ingreso en secundaria, solía ayudar a mi madre en las horas que me dejaba libre mi actividad escolar del club. Los sábados por la tarde, domingos y demás festivos, días de gran afluencia de lectores, yo me sentaba en recepción e introducía en el ordenador el código de barras de los libros, o cargaba en el carrito las devoluciones y las colocaba de nuevo en las estanterías con la diligencia propia del Giovanni de Tren nocturno de la Vía Láctea. Claro que, como la nuestra no era una familia necesitada, sin padre, a cambio de mi trabajo yo recibía una paga. Y casi todo el dinero que me daban me lo gastaba en cedés.
«En tercero volvimos a ir a clases distintas. Sin embargo, como ambos seguimos siendo delegados, tuvimos la oportunidad de vernos una vez por semana, en las reuniones de representantes de los alumnos que hacíamos después de las clases. Además, desde finales del primer trimestre, Aki empezó a venir a estudiar a la biblioteca. Durante las vacaciones de verano, acudió casi todos los días. También yo, una vez finalizaron los torneos municipales y, con ellos, los entrenamientos de kendo, empecé a ir a la biblioteca a ganarme la paga. Además, por las mañanas me acostumbré a preparar el examen de ingreso en bachillerato en la sala de lectura, que disponía de aire acondicionado. Por lo tanto, las ocasiones de estar juntos aumentaron y Aki y yo estudiábamos juntos, o bien, en los descansos, charlábamos mientras saboreábamos un helado.»
«Con el ordenador de la biblioteca, busqué libros que hablaran sobre la leucemia y me leí, de cabo a rabo, todo lo que ponían. Leyeras el libro que leyeses, su información coincidía con lo experimentado por Aki aquel último mes, tanto respecto al curso de la enfermedad como al tratamiento. Por lo visto, los efectos secundarios que habían ido apareciendo, uno tras otro, se debían a la medicación contra la leucemia. Al atacar las células malignas, destruía también los glóbulos blancos buenos, por lo cual el enfermo era muy vulnerable al contagio de microbios y hongos. No me fue difícil imaginar por qué me habían enseñado la técnica de la bata. En uno de los libros ponía que actualmente, en el setenta por ciento de casos de leucemia, se producía un restablecimiento temporal y que, entre éstos, había casos en los que se lograba la curación total. ¿Quería eso decir que, aún hoy en día, era raro que alguien se curara por completo?»

Una de las fachadas de la Biblioteca Pública de Kansas City, en Missouri, fue pintada con el fin de dar la impresión de que está cubierta con una hilera de libros gigantes de casi 8 metros de altura. Por lo tanto, los transeúntes pueden admirar clásicos de la literatura internacional como Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, El señor de los anillos de Tolkien, Romeo y Julieta de Shakespeare o Matar a un ruiseñor de Harper.

Frente a muchas bibliotecas que no utilizan ningún testimonio de la ubicación de un centro cultural, se trata de una decoración llamativa que deja clara que allí hay una biblioteca.
Pincha en el vídeo para ir a ver
Guion TERESA GRAY
Realización CARLOS GÓMEZ
Imagen MONSE JUNQUERA
Sonido RUTH PATIÑO
PostproducciónMONSERRAT FRANCO
Producción LOURDES CALVO, ANA PASTOR
La larga travesía de los libros

La Biblioteca Humana ™ está diseñada para construir un marco positivo para conversaciones que puedan desafiar estereotipos y prejuicios a través del diálogo. La biblioteca humana es un lugar donde la gente real está en préstamo a los lectores.
Un lugar donde las preguntas más difíciles son esperadas, apreciadas y contestadas.
En una biblioteca humana cualquier persona puede ser un libro, porque cualquiera de nosotros tiene algo que contar a quienes estén dispuestos a escucharla. Además estos libros humanos tienen una particularidad, su historia será distinta en función de del momento en que se lea, ya que estos libros están escritos en la indeleble tinta de la tradición oral. Los contenidos de estas bibliotecas humanas son múltiples y diversos, puede tratarse de un emigrante explicando como fue su experiencia hasta llegar al país de destino, y sus experiencias vitales en este destino, a una persona que enseñe un idioma en particular o la idiosincrasia de su cultura. Las sesiones suelen tener una duración de entre 20 minutos o media hora, y se trata de una conversación con esa persona a la que también se le puede preguntar. Tal como explica el director de la Biblioteca de Vasconcelos en México, una de las bibliotecas en donde se desarrolló este tipo de proyectos:
“Cualquier persona posee un saber que puede compartir, y lo que hace este formato es reconocer el saber, no tratar al público sólo como una persona ignorante que viene a conocer algo nuevo sino como una vasija llena que puede compartir y enriquecer a otras personas. Se trata de romper la barrera entre el creador y el público”
Daniel Goldin, director de la Biblioteca Vasconcelos (México). En. El País, 23 feb 2016
El origen tiene lugar en 1993 cuando Dany Abergel, Asma Mouna, Christoffer Erichsen y Ronni Abergel intentan plantear una solución a la situación de violencia nocturna que vivía la ciudad de Copenague después de que un amigo en común fuera apuñalado. El brutal ataque a su amigo, que afortunadamente sobrevivió, hizo que el grupo decidiera tratar de hacer algo al respecto. Sensibilizar y utilizar la educación de grupos para movilizar a los jóvenes daneses contra la violencia. Tras esta primera experiencia Human Library como movimiento internacional nace en Copenague en el año 2000 de la mano de Ronni Abergel, y en la actualidad la organización cuenta con 30.000 miembros en todo el país.
El evento inagural de Human Library como organización estuvo abierto ocho horas al día durante cuatro días consecutivos y contó con más de cincuenta títulos de libros/persona diferentes. La amplia selección de libros proporcionó a los lectores una amplia elección para desafiar sus estereotipos y así lo hicieron. Más de mil lectores se aprovecharon dejando a los libros, bibliotecarios, organizadores y lectores sorprendidos por el impacto que tuvo esta primera sesión de la Biblioteca Humana entre los habitantes de la ciudad de Copenague.
El objetivo de las bibliotecas humanas es ayudar a construir la comprensión desde la diversidad, proporcionando un marco para conversaciones reales sobre cuestiones importantes. Se trata de establecer conversaciones abiertas que lleven a una mayor aceptación, tolerancia y cohesión social de una comunidad. Es un enfoque innovador que intenta desafiar los estigmas, los estereotipos y los prejuicios a través de una conversación amistosa.

El lema de Rommi Aberdel, que fue la persona que inició este movimiento es «¿Cómo vamos a entendernos si no tenemos la oportunidad de hablar unos con otros?» Y el lema del movimiento «No juzgues un libro por su cubierta» que en este caso es lo mismo que decir no juzgues a las personas por su aspecto.
¿Como se organiza una biblioteca humana?
Cualquier persona puede involucrarse en la organización de una biblioteca humana. Y cada persona puede ser libro y/o lector de la misma. De este modo una persona puede revisar el catálogo de libros disponibles y solicitar el que le interese. Posteriormente se organiza un evento donde el libro explica durante 20 o 30 minutos el tema de conversación y esta abierto a las preguntas de los demás.
Para adherirse al movimiento de la Biblioteca Humana, cuya sede está en Copenhague (Dinamarca) las personas interesadas deben rellenar un formulario. La Biblioteca Humana es una marca registrada de HLO y permite el uso del nombre, logotipo y concepto con propósitos no comerciales y solo con permiso escrito de la Human Organización de la Biblioteca.
Escena del discurso del profesor acusado falsamente de asesinato. Toda una explicación de como la tiranía se abre paso sobre la democracia. Con una portentosa interpretación de Charles Laughton, que hace un canto a la libertad, a la dignidad, a los derechos humanos, por su carácter antibelicista y su exposición sobre los ideales que deberían sostener a la humanidad.
«La lucha es muy dura; no solo hay que luchar contra el hambre y contra la tiranía, hemos de luchar primero contra nosotros mismos. La ocupación, cualquier ocupación en cualquier país es posible solo porque estamos corrompidos. Soy el primero en acusarme: por flaqueza y por comodidad no protesté de que se mutilara la verdad en nuestros libros de texto.. «
Esta tierra es mia, 1943, Jan Renoir
Y sobre todo la escena final en la que el maestro Albert Lory, lee a sus alumnos varios artículos de la Declaración de los Derechos del Hombre antes de ser detenido y supuestamente fusilado por enfrentarse a los alemanes.
“Me temo que ya no daré más clases. No sé cuánto tiempo me queda aún. Como la lección de hoy será muy breve, he querido elegir un buen libro. Uno que me prestó el Profesor Sorel. No lo quemaron como los otros porque lo escondí en mi casa y así lo salvé del fuego. Todo lo que vais a oír ahora es algo que escribieron grandes hombres. Fue escrito en una noche de entusiasmo hace ya mucho tiempo: ciento cincuenta años. Eran hombres de diferente condición. Los había prósperos y muy pobres. Religiosos, comerciantes…Y no entraron en polémica. Se pusieron de acuerdo en aquella noche maravillosa. Otros hombres querrán destruir este libro. Es posible que acabe en el fuego pero no lo borrarán de la memoria. Vosotros lo recordaréis siempre. Y de ahí vuestra enorme importancia. Sois el nuevo país. Declaración de los Derechos del Hombre. Artículo primero: Todos los hombres nacen y permanecen libres con los mismos derechos (…).
Bien, he de irme. No por perjudicar a la sociedad que sois vosotros, sino porque perjudico a la tiranía (…).
Adiós, ciudadanos.”

Memorias de un librero pornógrafo – Armand Coppens
La sonrisa vertical, 1991
Este librero de ocasión pasa de la página al acto, de la biblioteca a la alcoba, del libro a la cama con el desenfado y el tacto de un erudito y de un disoluto. Entre lo que la lectura de ciertos libros suscita en la fantasía sexual de un librero bibliófilo y los actos que su fantasía le conducen irresistiblemente a llevar a cabo, median apenas sutiles fronteras que ningún ser humano sería capaz de delimitar y menos aún de juzgar…
Hay un sentimiento muy extendido entre los compradores de libros eróticos que siempre me ha llamado la atención: la mayoría de ellos considera que el hombre que se halla en la tienda y que satisface sus gustos, el librero, forma parte de un mundo insólito y clandestino en el que reina el vicio. Está claro que esta opinión es sólo producto de su imaginación.
EXTRACTOS
“En mi opinión, Leclerc responde sin duda alguna a la idea que nos hacemos habitualmente de un vendedor de libros eróticos, con la diferencia de que él era consciente del papel que desempeñaba. Estaba completamente convencido de que su éxito se debía a su entrega total. No podía entender que se pudiera escribir y vender mercancía erótica sin compartir el placer del cliente.”
……..
“Me llamó especialmente la atención aquel joven rubio de ojos azules por su parecido con Henri. Tenía poco menos de veinte años; sin embargo, venía unas dos veces por semana a la tienda y a menudo se quejaba de no poder adquirir los libros de su agrado. Solíamos discutir sobre los autores y sus obras; la seguridad y lógica de sus comentarios siempre me sorprendieron.”
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“Lo único que le diferencia del librero habitual es que no tiene prejuicios morales en cuanto al contenido de los libros que vende, lo que le convierte en un oportunista que no se esconde. Un vendedor de libros eróticos con experiencia nunca fija por adelantado el precio de las obras. Tiene que fiarse de su intuición para captar la personalidad del cliente, hacerse una idea de los medios que dispone y sólo después de haber llevado a cabo este breve examen psicológico puede determinar el valor de un artículo en un momento dado.”
……..
…uno de los mejores amigos de Ashbee, al cual de hecho había dejado en herencia su maravillosa biblioteca de dos mil volúmenes, clasificados no por orden alfabético, sino según el grado de pornografía.
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Seguí hojeando el libro y me sentí sobrecogido. Estaba completamente desarmado, sin defensas ante algo que, aunque relacionado en parte con el instinto sexual, no tenía nada que ver con el acto sexual propiamente dicho. Debí de parecerle un tanto desconcertado, puesto que empezó a explicarme que la policía hubiera clasificado el libro como obra pornográfica aunque no contuviera ninguna alusión directa al acto sexual.
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Los libreros de obras eróticas conocían ya al profesor, pues sus gustos eran tan extraños y personales que les resultaba muy difícil satisfacer unas exigencias tan poco comunes. De hecho, en la época en que le conocí, prácticamente había renunciado a la esperanza de encontrar un día un libro que contuviera todos los elementos capaces de procurarle un placer total.
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En mi opinión, las obras de Louÿs y de Nerciat son una prueba de que el talento, el buen gusto y la inteligencia son condiciones indispensables para escribir tanto obras eróticas como literarias en general. Una obra que tiene como tema el acto sexual, y todas las situaciones o perversiones eróticas que puede acarrear, exige de su autor tantas, si no más, aptitudes artísticas como una gran novela.
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La inmensa mayoría de los libros que poseo proceden de subastas o de clientes particulares. Sin embargo, no puedo aguantar sin ir de vez en cuando a dar una vuelta por el campo, convencido de que un día u otro descubriré, en el lugar más recóndito de esas tiendas de pueblo, uno de esos ejemplares únicos con el que sueña cualquier coleccionista.
……..
Pero lo que realmente me excitaba era que Monsieur Berger, cuando fui a visitarle, me había hablado precisamente de aquel libro sobre el travestismo, y lo consideraba como un auténtico tesoro. Parece ser que un día habían estado a punto de comprar un ejemplar. Madame Berger me explicó que un librero había localizado el volumen en el catálogo de una subasta en Alemania y había ofrecido en nombre de ellos cien mil francos, precio que había resultado demasiado bajo, ya que la obra fue adjudicada a otro coleccionista. Al acordarme de aquella anécdota, el descubrimiento me pareció aún más valioso. Tenía la edición original en tres volúmenes encuadernados en piel.
……..
Me había lanzado a este torneo oratorio para ganar tiempo: quería que vieran los libros para poder observar sus reacciones. No tenía ni la menor idea del precio que iba a pedirles. Dependería del entusiasmo que manifestaran. Esperaba a que me dijeran cuánto estaban dispuestos a pagar
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Ramírez Leyva, E. M. [e-Book] Trataditos sobre el mundo de los libros y la lectura. México, UNAM, 2014.
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A todos les recomiendo este libro que pueden descargarse GRATIS, se trata de frases y aforismos sobre el mundo del libro, las bibliotecas y los bibliotecarios. Según Leonid S. Sukhorukov un aforismo es una novela de una línea. La recopilación que se hace en esta obra sobre los temas del libro, la lectura, los lectores, las bibliotecas, los bibliotecarios, las librerías y los escritores pretende, por un lado, ofrecer un material didáctico que pueda dar lugar a análisis profundos y amplios y, por el otro, que sea de utilidad para complementar argumentos, aderezar un texto o anunciar a manera de epígrafe el tema del contenido. Puede ser de utilidad también para lemas de separadores, tazas, camisetas y carteles, entre otros. Pero el mayor deseo es que, para quien la consulte, esta obra proporcione una grata y divertida lectura que suscite la reflexión, le alimente su espíritu y le renueve el valor de la cultura escrita.

Contiene frases tan geniales como estas.
«Las bibliotecas son medicina para el alma».
Inscripción en la Biblioteca de Tebas
«Quizás ningún lugar en cualquier comunidad es tan totalmente democrático como la biblioteca de la ciudad. El único requisito de entrada es el interés»
Lady Bird Johnson
«Hay quienes no pueden imaginar un mundo sin pájaros; hay quienes no pueden imaginar un mundo sin agua; en lo que a mí se refiere, soy incapaz de imaginar un mundo sin libros»
Jorge Luis Borges
«Cuando creces, hay dos instituciones que te afectan especialmente: la Iglesia, que pertenece a Dios, y la biblioteca, que te pertenece a ti. La biblioteca pública es enormemente igualitaria.»
Keith Richards
«La instalación de bibliotecas es una de las instituciones más nobles, y sus gastos proporcionan siempre utilidad general.»
Voltaire
«Las Dos Leyes de la Catalogación de Shera: Ley #1: Ningún catalogador aceptará el trabajo de cualquier otro catalogador. Ley #2: Ningún catalogador aceptará su propio trabajo seis meses después de la catalogación.»
Jesse Shera
«El destino de muchos hombres depende de haber tenido o no una biblioteca en su casa paterna»
Edmondo de Amicis
«Los bibliotecarios son los sacerdotes de los libros».
Rosa Montero
«Publicamos nuestros libros para librarnos de ellos, para no pasar el resto de nuestras vidas corrigiendo borradores»
Jorge Luis Borges
«Llene su papel con los latidos del corazón»
Albert Camus
«¿Cómo ordenar este universo? La historia de las llamadas librerías y de su catalogación lo demuestra: la biblioteca es un laberinto arbitrario en el que el usuario debe rescatar cada libro de la categoría a la que ha sido condenado durante su catalogación.»
Alberto Manguel
«Creo que parte de mi amor a la vida se lo debo a mi amor a los libros»
Adolfo Bioy Casares
«La biblioteca es la más democrática de las instituciones, porque nadie en absoluto puede decirnos qué leer, cuándo y cómo»
Doris Lessing
«Una biblioteca es una casa de amigos»
Tahar Ben Jelloun
«Todas las mujeres de mi vida han sido profesoras, bibliotecarias y libreras»
Ray Bradbury
«Yo soy un discípulo de la biblioteca»
Jules Renard
«El ambiente de las bibliotecas, aulas y laboratorios es peligroso para los que se encierran en ellos demasiado tiempo. Porque los separa de la realidad como una niebla.»
Alexis Carrel
«Ordenar bibliotecas es ejercer, de un modo modesto y silencioso, el arte de la crítica».
Jorge Luis Borges
«No hay tal cuna de la democracia en la tierra como la Biblioteca Pública Gratuita, esta república de las letras, donde ni rango, cargo, ni riqueza recibe la menor consideración».
Andrew Carnegie
«Entre un texto y su lector se establece una apretada red que el vocabulario oculta e ilumina al mismo tiempo: si el libro es un objeto, la pasión del bibliófilo hace que él, a su vez, permanezca en estado de dependencia y sujeción (es un verdadero sujeto).»
Alfonso Alfaro
«Para dar un servicio (bibliotecario) perfecto, hay dos soluciones utópicas: o tener todos los libros o tener un adivino»
Gabriel Zaid
«Yo soy de una región cuyos bibliotecarios tienen la vana costumbre de buscar sentido en los libros y la equiparan con la de buscarlo en los sueños o en las líneas caóticas de la mano.»
Jorge Luis Borges
«No hay disposición de ánimo a la que no pueda el hombre aplicar la medicina oportuna con sólo alcanzar de sus estantes un libro».
Arthur Balfour
«Las bibliotecas son la única institución de América que usted no debería de timar»
Bárbara Kingsolver
«La biblioteca destinada a la educación universal es más poderosa que nuestros ejércitos»
José de San Martín
«Los bibliotecarios son casi siempre muy útiles y a menudo casi absurdamente bien informados. Sus habilidades son probablemente muy subestimadas y en gran medida subempleadas»
Charles Medawar
«No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro»
Federico García Lorca
«¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!»
Fiódor Dostoievski
«Pocos objetos como el libro despiertan tal sentimiento de absoluta propiedad. Una vez han caído en nuestras manos, los libros se convierten en nuestros esclavos, esclavos, sí, por ser de materia viva, pero esclavos que nadie pensaría en liberar, por ser hojas muertas».
Daniel Pennac
«El amor a los libros, lo vuelvo a decir, dura toda la vida, nunca desfallece ni falla, sino que como la Belleza misma, siempre es un placer.»
George Holbrook Jackson

Una lectora nada común / The Uncommon Reader
Autor Alan Bennett
Traducido por Jaime Zulaika
Editor ANAGRAMA, 2014
ISBN 8433921061, 9788433921062
N.º de páginas 128 páginas
¿Y qué puede interesar a alguien cuyo único oficio es mostrarse interesada? Porque una reina nunca debe ser interesante, ni tener otros intereses que los de sus súbditos. Y jamás habla de sus gustos, sólo pregunta por los de ellos. Isabel II de Inglaterra
El argumento de la novela es el descubrimiento de la lectura por parte de la reina Isabel II de Inglaterra, que de manera fortuita, el alboroto de sus perros ante la camioneta de la biblioteca ambulante municipal, aparcada junto a las puertas traseras de la cocina del palacio, le hace empezar a interesarse por los libros. A partir de ese momento, llegará a convertirse en una lectora compulsiva y cambiará totalmente su forma de pensar y comportarse, tanto en su vida privada como, lo más preocupante para todos, en sus actividades públicas.
«El atractivo, pensó, estaba en su indiferencia: había algo inaplazable en la literatura. A los libros no les importaba quién los leía o si alguien los leía o no. Todos los lectores eran iguales, ella incluida. La literatura, pensó, es una mancomunidad, las letras, una república. En realidad había oído usar esta expresión, la república de las letras, en ceremonias de graduación, títulos honorarios y demás, pero sin saber muy bien qué significaba. Entonces, que hablaran de cualquier clase de república le había parecido un poco insultante y hacerlo en su presencia una falta de tacto, como mínimo. Sólo ahora comprendía su significado. Los libros no se sometían. Todos los lectores eran iguales y esto le remontaba a los comienzos de su vida.»
‘Una lectora nada común’, de Alan Bennett
