Archivo de la categoría: Animación a la lectura

Del oral, audiovisual y digital a la lectura (y la escritura) en Secundaria

 

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Lluch Crespo, G. (2011). [e-Book]  Del oral, audiovisual y digital a la lectura (y la escritura) en Secundaria. Madrid, Fundación SM, 2011.

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Este libro le propone un diálogo: entre usted, que transita entre adolescentes, y yo, que observo, consumo adictivamente y analizo lo que hacen en la pantalla. Leer los estudios de los colegas, buscar foros, redes sociales, wikis, etc., donde comparten sus experiencias; compartir los resultados con la experiencia de profesores de Secundaria y bibliotecarios; reflexionar y cuestionar los resultados, resituar la tradición oral, proponer acciones para incorporar estos conocimientos en el día a día… Este es el diálogo que le propongo.

¿A quién me dirijo? Al profesor de Secundaria que piensa que no podemos privar a las nuevas generaciones del placer que significa leer, de la misma manera que no les podemos privar del placer de pensar, porque ambos nos dan buena vida. ¿A qué áreas? Principalmente a la de lengua y de literatura pero también a los docentes de cualquier área de la Secundaria. A los responsables de la biblioteca escolar, al claustro de profesores, que tiene que pensar un plan de lectura de centro.

¿Qué le proponemos? Unas propuestas para aprovechar la oralidad, el audiovisual y lo virtual para la lectura y, en muchos casos, la escritura. Unas herramientas para facilitar el trabajo de la lectura en el centro desde los consumos culturales y las competencias que debe desarrollar el estudiante de Secundaria. Socialmente vamos descubriendo que la palabra «lectura» no tiene un único significado. Promover acciones relacionadas con el verbo «leer» debe ser un proyecto social en el que intervengan diferentes profesionales: gestores y mediadores culturales, economistas, programadores de la televisión y el ocio, políticos, autores, diseñadores gráficos, familias y docentes.

Leer en el siglo XXI es un proyecto social común, en el que todas las voces aportan nuevas miradas, pero entendiendo la lectura desde sus significados más abiertos y amplios: leer para aprender, leer para conocer, para criticar, para escribir, para comunicarnos, para hacer pública la voz de todos, etc.

La lectura en el centro docente es una tarea múltiple en la que cada profesor desde su asignatura y desde su experiencia trabaja con una única finalidad: dibujar un mosaico común, donde se aportan reflexiones que ayuden al adolescente a descubrirle los beneficios de esta acción, a valorar el hecho de la lectura. Ayudarle a leer, a entender que dedicar buena parte del día a los diferentes tipos de lectura (y de escritura) es una buena opción de vida.

Bibliometro : un sistema de préstamo gratuito de libros que se realiza en el Metro.

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Bibliometro es un sistema de préstamo gratuito de libros que se realiza en el Metro.

Bibliometro

El sistema Bibliometro permite el préstamo de dos libros por lector (no podrán ser los dos libros de la última guía de novedades) por un periodo máximo de 15 días, renovable por otros 15. Varias estaciones disponen de una serie de módulos con unos 3.000 volúmenes que corresponden a 800 títulos.

El usuario puede consultar y acceder a estos títulos a través del catálogo de títulos automatizado disponible a través de las pantallas táctiles situadas en los módulos o a través de Internet, así como mediante la consulta del catálogo impreso.

Los módulos permanecen abiertos al público en horario de tarde, de lunes a viernes, de 13.30 a 20.00 horas.

Podrán ser usuarios del servicio de Bibliometro los titulares de los carnés de Bibliotecas Públicas del Ayuntamiento de Madrid y de la Comunidad de Madrid, además de los titulares del carné de Bibliometro.

Preferencias de lectura de los niños de 6 a 17 años : Informe Niños y familia sobre aptitudes y comportamientos ante la lectura

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Kids & Family Reading Report, 5th Edition,, Scholastic, 2014.

Scholastic ha creado esta Infografía sobre las preferencias de lectura de los niños. Los datos se obtuvieron de la investigación realizada para el informe “Kids & Family Reading Report  que se publicará en enero de 2015.

Infografía

Kids & Family Reading Report, [e-Book] 4th Edition,, Scholastic, 2013

El Informe Niños y familia (Kids & Family Reading) es una encuesta nacional realizada en Estados Unidos a niños en edades de entre 6 y 17 años, y también a sus padres sobre las actitudes y comportamientos en torno a la lectura de libros. Se trata de un informe semestral en su ya quinta edición de la serie. El estudio fue dirigido por YouGov  entre el 29 de agosto 2014 y el 10 de septiembre de 2014. La muestra incluye 1.026 padres de niños de 6 a 17, y también niños de 6-17 años que viven en la misma casa.

¿Qué les gusta a los niños que leen libros?

– Cuando se trata de lectura recreativa el 70% de los niños de 6 a 17 dicen que prefieren libros que les hagan reir

– Un 54 % prefieren libros que les hagan usar su imaginación

– Un 48% que les cuenten una historia inventada

– Un 43% que tengan personajes inteligentes, fuertes y valientes

– Un 43% libros que les enseñen algo nuevo

– Un 41% que contengan un misterio o historia por resolver

Atención bibliotecarios!! Un dato muy interesante del estudio es que el 73% de los niños de 6-17 años dicen que leerían más si encontraran más libros que les gustaran.

Preferencias por edades

– Los niños de 6 a 8 años quieren libros con personajes que se parezcan a ellos

– A los niños de 9 a 11 años les interesan más los libros donde se plantea un misterio o un problema a resolver

– Los niños de 12 a 14 años prefieren libros con con personajes inteligentes, fuertes o valientes

– Los adolescentes de 14 a 17 años tienen entre sus preferencias libros que les permiten olvidarse de la vida real por un tiempo

Como una novela: antimanual sobre la lectura

Como una novela / Daniel Pennac ; traducción de Joaquín Jordá
Pennac, Daniel
Barcelona : Anagrama, 1993
169 p

en la biblioteca de TRADUCCIÓN y DOCUMENTACIÓN

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Esta obra insólita, un auténtico estímulo para la lectura, ha sido uno de los grandes fenómenos de la edición francesa reciente. Pennac, profesor de literatura en un instituto, se propone una tarea tan simple como necesaria en nuestros días: que el adolescente pierda el miedo a la lectura, que lea por placer, que se embarque en un libro como en una aventura personal y libremente elegida. Todo ello escrito como un monólogo desenfadado, de una alegría y entusiasmo contagiosos: «En realidad, no es un libro de reflexión sobre la lectura —dice el autor—, sino una tentativa de reconciliación con el libro».

Este antimanual de literatura concluye con un decálogo no de los deberes, sino de los derechos imprescindibles del lector (derecho a no terminar un libro, a releer, etc., incluso a no leer).

EXTRACTOS

El verbo leer no soporta el imperativo. Aversión que comparte con otros verbos: el verbo «amar»…, el verbo «soñar»… Claro que siempre se puede intentar. Adelante: «¡Ámame!» «¡Sueña!» «¡Lee!» «¡Lee! ¡Pero lee de una vez, te ordeno que leas, caramba!».

Es, en un principio, el buen lector que seguiría siendo si los adultos que lo rodean alimentaran su entusiasmo en lugar de poner a prueba su competencia, si estimularan su deseo de aprender en lugar de imponerle el deber de recitar, si le acompañaran en su esfuerzo sin contentarse con esperarle a la vuelta de la esquina, si consintieran en perder tardes en lugar de intentar ganar tiempo, si hicieran vibrar el presente sin blandir la amenaza del futuro, si se negaran a convertir en dura tarea lo que era un placer, si alimentaran este placer hasta que se transmutara en deber, si sustentaran este deber en la gratuidad de cualquier aprendizaje cultural, y recuperaran ellos mismos el placer de esta gratuidad.

Pero es, de manera más cotidiana, el refugio del libro contra la crepitación de la lluvia, el silencioso deslumbramiento de las páginas contra la cadencia del metro, la novela metida en el cajón de la secretaria, la breve lectura del profe cuando se largan los alumnos, y el alumno del fondo de la clase leyendo a escondidas, mientras espera a entregar el ejercicio en blanco.

Basta una condición para esta reconciliación con la lectura: no pedir nada a cambio. Absolutamente nada. No alzar ninguna muralla de conocimientos preliminares alrededor del libro. No plantear la más mínima pregunta. No encargar el más mínimo trabajo. No añadir ni una palabra a las de las páginas leídas. Ni juicio de valor, ni explicación de vocabulario, ni análisis de texto, ni indicación biográfica…

En los primeros días del año escolar, suelo pedir a mis alumnos que me describan una biblioteca. No una biblioteca municipal, no, sino el mueble, una librería. Aquella donde coloco mis libros. Y me describen un muro. Un acantilado del saber, rigurosamente ordenado, absolutamente impenetrable, una pared contra la que sólo se puede rebotar…

En materia de lectura, nosotros, «lectores», nos permitimos todos los derechos, comenzando por aquellos que negamos a los jóvenes a los que pretendemos iniciar en la lectura.

1) El derecho a no leer.
2) El derecho a saltamos las páginas.
3) El derecho a no terminar un libro.
4) El derecho a releer.
5) El derecho a leer cualquier cosa.
6) El derecho al bovarismo.
7) El derecho a leer en cualquier sitio.
8) El derecho a hojear.
9) El derecho a leer en voz alta.
10) El derecho a callamos.

Derechos del lector

Cabinas de teléfonos convertidas en pequeñas bibliotecas libres

La misión del movimiento Little Free Library es promover la alfabetización y el amor por la lectura mediante la construcción de pequeñas bibliotecas ciudadanas para el  intercambio de libros gratis en todo el mundo. Se trata de ampliar el sentido de comunidad entre vecinos en torno a esta forma única de compartir. Desde 2010, más de 28.000 bibliotecas gratuitas Little Free Library se han instalado en 80 países en todo el mundo, y especialmente en EE.UU. La iniciativa consiste en que te puedes llevar un libro gratis y a cambio también puedes dejar un libro para que otros lectores se lo lleven, también puedes leer el libro llevándotelo libremente y volver a dejarlo para que otro lector lo lea.

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Salamanca ya cuenta con algunas bibliotecas libres, concretamente en la Plaza del Oeste se han habilitado cabinas telefónicas que integran una biblioteca libre como vemos en la fotografía. El Barrio de Oeste, en torno a la Plaza del Oeste se está convirtiendo en una zona muy activa culturalmente con espacios para la exhibición del arte en la calle, pintura mural, conciertos y otras actividades.

También algunas bibliotecas universitarias se han unido a este movimiento es el caso de la Biblioteca de Traducción y Documentación y la Biblioteca “Abraham Zacut” de la USAL . Donde cualquier usuario puede coger un libro, leerlo, devolverlo, o bien traer un libro propio que desea compartir con otros lectores. Una forma útil de compartir lecturas.

Zona de “Libros libres” de la Biblioteca Abraham Zacut”

Se trata de un espacio que ocupa una estantería en una zona neutra de la biblioteca – con el objeto de que no de lugar a confusión – y que pretende el intercambio de lecturas entre los usuarios. En el espacio hay libros profesionales, pero sobre todo también libros de lectura de ficción. El sistema es sencillo, una estantería con un pequeño cartel en el que se explica en que consiste la iniciativa, fundamentalmente cualquier persona puede llevarse un libro de esta estantería – estos están sin magnetizar- y dejar o no otro libro a cambio, una vez terminada la lectura, si el usuario lo considera puede volver a dejar el libro en la misma o quedárselo, y si dispone de un libro que considera puede ser de utilidad para el resto simplemente traerlo y ponerlo en la estantería de “LIBROS LIBRES”

Máquinas expendedoras de libros gratis para niños

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Asegurarse de que los niños cuando son muy pequeños desarrollan amor por la lectura para toda la vida  es realmente importante para cualquier comunidad. Ello supone tener ciudadanos mejor formados lo que  redundará en mayores beneficios para la comunidad. Diversos estudios han demostrado que tener libros en el hogar tiene un efecto positivo en los resultados que obtienen los niños en la escuela, ya que contribuye a que los niños sean más dados a leer por placer.

Una máquina expendedora por lo general proporciona un servicio automatizado para vender bebidas, regalos, tabaco o alimentos. Pero en la ciudad de Washington se están instalando algunas máquinas expendedoras que proporcionan un nuevo servicio: libros infantiles gratuitas. Estas máquinas que empiezan a funcionar por primera vez en Estados Unidos forman parte de un programa de biblioteca llamado “Soar with Reading”, un programa de alfabetización se inició hace cinco años por JetBlue Airlines. Decenas de libros gran atractivos  para los niños están a su alcance, con sólo pulsar un botón.

La iniciativa es un esfuerzo conjunto con una empresa que vende libros infantiles. Las máquinas expendedoras están ubicadas en iglesias, tiendas de comestibles y otros lugares públicos Cada máquina está completamente equipada con los libros y se permite a cada niño tomar tantos como quieran.

Niños, familia y lectura. Informe 2015

2015 Kids & Family Reading Report™ . 5a ed. Scholasthic 2015

Texto completo

En el verano de 2015, Scholastic en conjunto con YouGov, realizó una encuesta para explorar las actitudes y comportamientos de la familia en el Reino Unido en torno a la lectura de libros. Las principales conclusiones de esta investigación, basada en una muestra nacional representativa de 1.755 padres e hijos, entre ellos 349 padres de niños de 0-5; 703 padres de niños de 6-17; más uno 6-17 años desde el mismo hogar del niño son las siguientes:

El estado de los niños y la lectura

– Un tercio de los niños de 6 a 17 (34%) informan que son lectores frecuentes de libros por diversión 5-7 días a la semana. Los niños de 6-8 son los más dados a ser lectores frecuentes (54%) en comparación con el 17% de los chicos de entre 15-17 años.

– Mientras que el 58% de los niños les encanta leer libros por diversión, el disfrute de la lectura disminuye significativamente después de los  8 y 11 años. Del mismo modo, el 51% de los niños dicen que la lectura de libros por diversión es extremadamente o muy importante, sin embargo, esta consideración también disminuye según la opinión de los niños cuando estos tienen entre 8 y 11 años de edad.

– Cuando los niños crecen, la lectura compite con muchas actividades relacionadas con la los aparatos tecnológicos y pantallas. Por ejemplo, cuando empiezan a usar un teléfono inteligente u otro dispositivo en línea, menos de un tercio de los niños menores de 12 informaron leer entre 5-7 días a la semana. Esto aumenta al 62% de los niños de 12-14, llegando al 80% entre los niños de 15-17 años.

– Casi nueve de cada 10 padres de niños de entre 6 y 17 (88%) dicen que es extremadamente o muy importante que sus hijos lean libros por diversión, y el 75% están de acuerdo en que prefieren que sus hijos hagan alguna actividad diferente de estar frente a una pantalla.

– A pesar de ello siete de cada 10 niños (71%) dicen que saben que deben leer más libros por diversión; el mismo porcentaje que los padres (71%) que desean que su hijo lea más libros por diversión.

¿Qué hace que los lectores lean con frecuencia?

Hay algunas diferencias sustanciales entre lectores frecuentes y no frecuentes – los que leen libros por diversión al menos un día a la semana-. Por ejemplo, el 92% de los lectores frecuentes están leyendo actualmente al menos un libro por diversión, mientras que el 75% de los lectores no frecuentes  ”no han leído un libro por diversión desde hace algún tiempo.”

Hay cuatro dinámicas que se encuentran entre los más proclives a leer con frecuencia entre niños de  6 a 17 años:

1. La creencia de un niño que la lectura de libros por diversión es importante

2. Considerar la lectura como un momento de placer

3. La frecuencia de lectura de los Padres

3. Participación de los padres en los hábitos de lectura de sus hijos

Manifiesto de Literatura Infantil

 

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Manifiesto de Literatura Infantil

The Iowa Review

Más o menos con una traducción libre dice (se admiten correcciones y sugerencias, al fin y al cabo soy bibliotecario y no traductor):

1. Los libros infantiles son los libros más importantes en nuestra vida, porque son potencialmente los libros más influyentes que leeremos, ya que la literatura infantil llega a una audiencia en el proceso llegar a ser alguien. Por ello su lectura nos dejan una huella más profunda que las lecturas que hagamos en otras etapas de nuestra vida.

2. Los adultos que rechazan la literatura infantil descuidan sus responsabilidades como padres, educadores y ciudadanos. Porque lo que los futuros padres, maestros, médicos, trabajadores de la construcción, soldados, líderes y vecinos lean es de suma importancia. Si los libros dejan una impresión tan poderosa en la mente de los jóvenes, proporcionar buenos libros a los niños es de vital importancia. No por ninguna otra razón que no sea, que ellos van a seguir viviendo en un mundo que heredan y a su vez deben transmitir los mejores valores a sus hijos.

3. Casi no hay literatura infantil escrita, ilustrada, editada, comercializada, vendida, o enseñada por los niños. Los adultos, y su percepción de los “niños” crean libros para niños. Es hipócrita que los adultos afirmen que la literatura infantil es indigna de su atención. Hacer tal afirmación es negar a los adultos que hacen literatura infantil.  De hecho, cualquier adulto que alega que la literatura de niños debe ser segregada de los adultos es un hipócrita, un idiota, o ambos.

4. Los niños forman parte de grupos tan heterogéneas como los adultos. No hay un niño universal, como no hay ningún adulto universal. Definir el número de lectores de cualquier obra de “literatura infantil” es una tarea compleja y complicado. Paradójicamente, y como el propio término indica, “la literatura infantil” se define por su público, es decir que es para los niños. Por tanto, es una literatura para un público cuyos gustos, capacidad de lectura, nivel socioeconómico, aficiones, salud, cultura, intereses, sexo, vida familiar, nacionalidad y raza varían ampliamente. La literatura infantil se orienta a un grupo no cuantificable. Por esta razón, definir el término “literatura infantil” es un problema. Sólo alguien que nunca ha pensado en los niños o lo que leen podría argumentar que la literatura infantil no merece su consideración.

5. La literatura infantil tiene valor estético. Los buenos libros para niños son literatura en toda su extensión de la palabra. Al igual que los buenos libros ilustrados son galerías de arte portátiles. Si no tomamos la literatura infantil en serio, estamos infravalorando la literatura y el arte. También debemos considerar y ser capaces de distinguir las obras de calidad de otras inferiores. Esto no quiere decir que podamos o debamos estar todos de acuerdo en lo que es un buen libro para niños. No podemos y no debemos. Lo que podemos y debemos hacer es valorar lo que hace a los libros infantiles malos o buenos, regulares o clásicos, banales o bellos.

6. La capacidad de contar historias nos hace humanos. Desde una edad muy temprana, los niños tienen sentido del mundo por contar historias. Un niño habitualmente es capaz de narrar los acontecimientos de su día a día; incluso son capaces de inventar una historia para acompañar las imágenes de un libro cuyo texto aún no pueden descifrar. Para ayudarles a comprender el mundo y su lugar en él, los niños necesitan cuentos. La literatura infantil les da relatos sobre los que construir su propio relato.

Las bibliotecas en la era digital : El “tercer lugar”

 

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El diseño tradicional de la biblioteca consistente en espacios con los libros dispuestos en nichos y estanterías abiertas, anima a la navegación aleatoria en busca de un libro, dando la ocasión de poder encontrar otros que en principio no buscábamos; y lo más importante se trata de un espacio igualitario y abierto a todos. Sin embargo, este canon de lo que ha sido una biblioteca durante siglo ha comenzado a ponerse en tela de juicio con la llegada de los recursos digitales, de este modo las bibliotecas en el siglo XXI están asumiendo este cambio mediante la redefinición de su misión y espacio orientándose principalmente a proporcionar acceso a las tecnologías de la información. En esta nueva situación los bibliotecarios han comenzado a identificar una razón fundamental para la supervivencia institucional en los beneficios públicos que proporcionan sus organizaciones a las comunidades que sirven, fundamentalmente teniendo en cuenta el principio de un “tercer lugar” centrado en el aprendizaje.

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Con la llegada de los recursos digitales a las bibliotecas van quedando atrás los días en que las bibliotecas eran puramente salas de lectura. Hoy en día las bibliotecas se están transformando en espacios versátiles, espacios polivalentes, que además de ofrecer todavía a la gente la oportunidad de acceder a una gran cantidad de materiales físicos de lectura, también proporcionan acceso a Internet, a dispositivos digitales, apoyo a las personas en la búsqueda de trabajo y aplicaciones móviles para facilitar el acceso a los recursos en línea; además de ofrecer oportunidades de aprendizaje en contextos informales, tales como espacios para reuniones y encuentros para el público en general, para grupos comunitarios y otras organizaciones locales. El cambio de concepto de lo que es una biblioteca en algún caso incluso ha llevado a algunas bibliotecas a un cambio de nombre, lo que es muy representativo de esta nueva situación,  es el caso de Wigan Central Libraryque ahora se llama Campus Wigan Life Centre, o la Oldham Library que ahora ha pasado a denominarse Oldham Library and Lifelong Learning Centre.

Recientemente la Biblioteca Pública de Nueva York empezó a transferir gran parte de su colección de investigación a un deposito que tiene en Nueva Jersey, además se pidió a un grupo de ingenieros rediseñar el espacio, eliminando parte de los estantes de la sala de lectura llamada “Rose Reading Room”. El plan consiste en transformar el interior de este edificio icónico de la calle 42, -cuya finalidad original era un espacio de almacenamiento para libros con un par de salas de lectura conectadas orientadas a los servicios de lectura- para convertirlo en un espacio más abierto. Todo ello con la consecuente protesta de los usuarios más eruditos y más conservadores de la NYPL. Esa decisión y la oposición a la reforma de parte de los usuarios es sólo un hito en la crisis de identidad de rápido desarrollo de las bibliotecas del siglo XXI.

Por su parte los bibliotecarios han comenzado a identificar una razón fundamental para la supervivencia institucional en los beneficios públicos que proporcionan sus organizaciones a las comunidades que sirven, fundamentalmente abogando  al principio de un “tercer lugar” centrado en el aprendizaje.

Las nociones de alfabetizaciones digitales de JISC ofrece un punto de partida y una forma de trazar qué tipos de actividades digitales deberían proporcionar las bibliotecas a los niños y jóvenes. JISC sugiere que hay 5 capacidades clave que los estudiantes necesitan para vivir, aprender y trabajar en una sociedad digital:

– Dominio de las TIC (es decir, ser capaz de utilizar diferentes hardware y software)

– Datos de la Información y alfabetizaciones sobre medios de comunicación (es decir, el abastecimiento, la crítica y la gestión de la información digital y los medios de comunicación)

– El aprendizaje digital y autodesarrollo (es decir, la comprensión de cómo aprender a través de herramientas digitales y participar en el aprendizaje autodirigido)

– La creación digital, la innovación y la erudición (es decir, ser capaz de producir contenidos digitales, para contribuir a las fuentes de conocimiento / investigación digitales)

– La comunicación, la colaboración y la participación (es decir, el uso de herramientas digitales para trabajar y conectarse con otros y para poder contribuir a las tareas de grupo)

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Developing students’ digital literacy de JISC

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Estas cinco capacidades fortalecen el bienestar y la identidad digital de las personas. Aunque bien mirado durante décadas las bibliotecas venían siendo los únicos centros públicos que venían ofreciendo formación en torno a muchas de estas capacidades. Las bibliotecas públicas siempre han contribuido al desarrollo económico local a través de los servicios tradicionales, tales como el acceso por igual a las oportunidades de educación y de formación, búsqueda de patentes, talleres de redacción de currículum y búsqueda de empleo en equipos públicos. Sin embargo, con un renovado énfasis en las alianzas y experiencias, ofrecen oportunidades para la expansión de los servicios orientados al desarrollo económico. La llegada de la era digital simplemente ha servido como catalizador de este impulso. En todo Estados Unidos, los bibliotecarios han estado experimentando con formas de ampliar esta misión con la apertura de los llamados “espacios maker” en las áreas físicas donde se han retirado las estanterías.

Si el acceso básico a Internet ya no es una novedad en las bibliotecas, se están introduciendo algunas tecnologías de vanguardia para proporcionar acceso en el sitio con el objetivo de poder ser utilizadas por todos para la creación, y menos para actividades más pasivas, como las que tradicionalmente han ofertado las bibliotecas como leer y ver. Las bibliotecas del futuro se orientaran más a aumentar su relevancia en los próximos años, teniendo en cuenta el aumento de la economía compartida, –también conocida como la economía social, o la economía de colaboración. Se trata de sistema económico sostenible en torno a la distribución de los activos humanos y físicos. Incluye la creación compartida, producción, distribución, comercio y consumo de bienes y servicios por parte de diferentes personas y organizaciones. La economía de compartir significa que en lugar de ser dueño de las cosas directamente, la gente paga para utilizarlas sólo cuando las necesita. En este sentido, algunas bibliotecas han comenzado a hospedar tecnologías de impresión bajo demanda (como la Espresso Book Machin) y talleres de escritura creativa, tratamiento de textos, formatos y sistemas de autopublicación.

Entre las tecnologías punta, el campus de Carolina del Norte, atrae la atención incluso de los turistas, los robots que buscan y localizan los libros de la biblioteca con un curioso sistema de almacenamiento similar a los parking de coches que ya vemos en algunas ciudades. Simplemente el usuario introduce su carnet e indica que libro quiere. El sistema en unos minutos le proporciona el documento solicitado.

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Sistema robótico de almacenamiento libros de North Carolina State’s Hunt Library.

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Otro ejemplo son los cuatro laboratorios de visualización MicroTilles que  permiten a los estudiantes y profesores compartir pantallas para colaborar en proyectos complejos que requieren utilizar varias imágenes, documentos, vídeos o sitios web de manera conjunta.

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Laboratorios de visualización MicroTilles

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En una escala más amplia, el proyecto recientemente lanzado de la Biblioteca Pública Digital de América (DPLA), que opera desde la Biblioteca Pública de Boston, tiene por objeto la construcción de una colección digital a nivel nacional de materiales históricos procedentes de todo el mundo de las bibliotecas y colecciones privadas, desde álbumes de fotos familiares a viejas cajas de cartas. Según el fundador Dan Cohen, la finalidad de DPLA es trabajar con las bibliotecas locales para recoger los materiales y tal vez con el tiempo para presentarlos en pantallas táctiles diseñadas para ayudar a los usuarios a explorar la historia de sus comunidades específicas en una perfecta comunión entre el mundo digital y físico.

Más allá de los sistemas de financiación pública, el modelo de biblioteca como intervención se desarrolla en los esfuerzos fringy con proyectos como las pequeñas bibliotecas libres en la calle donde los vecinos colocan cajas hechas con materiales reciclables con el objeto de compartir libros y lecturas con su comunidad.

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Little Free Library

Una vuelta de tuerca más al concepto de biblioteca, que sea capaz de ser de utilidad para recoger viejas y nuevas tecnologías, desde máquinas de coser a las impresoras 3-D, y animar a los usuarios a desarrollar y compartir habilidades que no pueden ser practicadas a través de Internet, transformándose en un club social sin libros, es lo que define a la biblioteca como incubadora de proyectos para promover una visión diferente, -aunque de ninguna manera incompatible entre el concepto tradicional de biblioteca y el del “tercer lugar”, que se utiliza como siempre se han utilizado las bibliotecas, pero también como el hospital del alma y el parque temático de la imaginación. De este modo las bibliotecas sobrevivirán solamente si las comunidades a las que sirven quieren y necesitan que lo hagan.

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Bibliografía consultada

Public Libraries and Resilient Cities. Edited by Michael Dudley Item Number: 978-0-8389-1136-5 Chicago: ALA, 2013

What Will Become of the Library? How it will evolve as the world goes digital. By Michael Agresta

What is the role of libraries in the digital world.  Written by Hayley Trowbridge, Director of wehearttech C.I.C.

Public Libraries and Resilient Cities. Edited by Michael Dudley Item Number: 978-0-8389-1136-5 Chicago: ALA, 2013

AACP: Guía introductoria de Redacción Científica

AAP Guía Introductoria de Redacción Científica [e-Book]  Madrid, Asociación para el Avance de la Ciencia Psicológica, 2010.

Texto completo

Ante los numerosos problemas de conocimiento que enfrenta la psicología actualmente, la necesidad de mantener un modelo científico de investigación resulta imperativa. No se trata de una opción o visión particular de la disciplina, sino de la responsabilidad asumida a la hora de brindar conocimientos evaluados de modo sistemático, que ayuden a resolver problemas teóricos y puedan funcionar como recursos para promover el bienestar social, a través de diferentes actores y mecanismos de articulación teórico práctica. La redacción de textos que den cuenta de una indagación científica constituye una tarea fundamental de todo proceso de investigación y configuran una instancia de organización de los resultados en el marco de aquello que dio origen al proyecto como de las implicaciones del nuevo estado de conocimiento alcanzado. En este sentido, un formato común funciona como medio de comunicación que nos permite comprender y aprovechar el trabajo de colegas de diferentes lugares del planeta a la hora de realizar nuestras investigaciones. Por ello es que la demanda de un estilo de escritura y citación de bibliografía, redunda en un beneficio para todos los psicólogos, por su practicidad. De lo contrario nos encontraríamos en una torre de Babel, ya que podrían existir tantos modos de escribir y citar como psicólogos en el mundo. La presente guía se encuentra basada fundamentalmente en el Manual de Publicación de la Asociación Americana de Psicología, material indispensable para la comprensión integral de los aspectos de estilo que aquí ofrecemos con un formato didáctico y esquemático