«La buena información que está oculta es inútil; la mala información que está fácilmente disponible es nefasta»
Xhenet Aliu. escritora, profesora, ex investigadora privada y bibliotecaria de Carolina del Norte,

«La buena información que está oculta es inútil; la mala información que está fácilmente disponible es nefasta»
Xhenet Aliu. escritora, profesora, ex investigadora privada y bibliotecaria de Carolina del Norte,

«Una ráfaga de aire del exterior recorrió de arriba abajo el vestibulo. Casi al instante, la gente empezó a entrar: los merodeadores, que habían salido corriendo desde sus puestos en jardin, también los que estaban apoyados en las paredes y lo despistados, y los grupos escolares, la gente de negocios y los padres y madres con cochecitos de bebés que se fueron directos hacia los cuentacuentos, y los estudiantes y los indigentes, que corrian hacia los lavabos y después trazar una línea recta hasta la sala de ordenadores, y los universitarios y los desocupados y los lectores y los curiosos y los aburridos. Todos en busca de The Dictionary of Irish Artists o El héroe de las mil caras o una biografia de Lincoln o la revista Pizza Today o The Complete Book of Progressive Knitting o fotografias de sandías en el valle de San Fernando tomadas en los años sesenta o Harry Potter siempre Harry Potter- o cualquiera de los millones de libros panfletos, mapas, bandas sonoras, periódicos e imágenes que la biblioteca atesora. Formaban una corriente de humanidad, un torrente, y andaban a la caza de guías de nombres para bebés y biografias de Charles Parnell y mapas de Indiana y consejos de las bibliotecarias porque lo que quieren es una novela romántica pero que no sea demasiado romántica. Van a la caza de información sobre impuestos y también de ayuda para aprender inglés y buscan peliculas y desean encontrar la historia de su familia. Se sientan en la biblioteca simplemente porque es un lugar agradable en el que sentarse, y, una vez allí, a veces hacen cosas que no tienen nada que ver con la propia biblioteca. Esa mañana en particular, en la sección de Ciencias Sociales, una mujer sentada a una de las mesas de lectura estaba cosiendo cuentas de colores en la manga de una blusa de algodón. En la sección de Historia, un hombre con traje de raya diplomatica que no leia, ni tampoco curioseaba, estaba sentado en uno de los cubiculos de estudio y escondía una bolsa de Doritos bajo el de la mesa. Fingia toser cada vez que se metía en la boca uno de los nachos.»
Susana Orlean. La biblioteca en llamas
En el libro de Susana Orlean, se recoge este pasaje, que habla del momento en el que se abren las puertas de una biblioteca para que la gente entre. Hace toda una descripción del día a día de una biblioteca, de todo tipo de gente que concurre en ese espacio , y de los diferentes usos que se hacen de la misma.

«Escribir un libro, al igual que construir una biblioteca, es un acto de puro desafio. Es la declaración de que uno cree en la persistencia de la memoria. En Senegal, la expresión amable para indicar que alguien ha muerto es decir que su biblioteca ha ardido. Cuando escuché esa frase por primera vez, no la entendí, pero con el paso del tiempo me di cuenta de que era perfecta. Nuestras mentes y nuestras almas contienen volúmenes en los que han quedado inscritas nuestras experiencias y emociones. La consciencia de cada individuo es un recuento de recuerdos que hemos catalogado y almacenado en nuestro interior, la biblioteca privada de la vida que hemos vivido.»
Susana Orlean. La biblioteca en llamas
*Realmente la expresión es la siguiente:
“En África, cuando un anciano muere, una biblioteca arde, toda una biblioteca desaparece, sin necesidad de que las llamas acaben con el papel” Amadou Hampâté Bâ Ver

Kinniburgh, Mary Catherine, «The Shape of Knowledge: The Postwar American Poet’s Library, with Diane di Prima and Charles Olson» (2019). CUNY Academic Works.
https://academicworks.cuny.edu/gc_etds/3029
En los estantes de cualquier colección de libros, o lo que podríamos llamar «una biblioteca», hay evidencias materiales que generan múltiples vectores de significado. Nuestra capacidad para leer libros requiere que no sólo conozcamos su contenido, sino que entendamos las redes en las que se construyen, distribuyen, interpretan y utilizan. En este sentido, los libros son un medio privilegiado para responder a una pregunta política y epistemológica: ¿cómo se materializa el conocimiento? ¿Y cómo se configura políticamente este proceso en diferentes momentos del tiempo, por los tipos de conocimiento que son privilegiados, silenciados, distribuidos o silenciados?
Mary Catherine Kinniburgh ha publicado “The Shape of Knowledge: Poets’ Libraries in Postwar America”, una investigación sobre cómo los poetas en particular abordan la tarea de crear sus propias bibliotecas o colecciones de manuscritos. En la que se estudian las bibliotecas de Charles Olson (1910-1970) y Diane di Prima (1934-), Tanto Olson como di Prima son prolíficos coleccionistas de libros, y a veces catalogadores, archiveros improvisados y ensambladores de sus propias y extensas bibliotecas. Su devoción por la búsqueda del conocimiento como una práctica encarnada que se da en bibliotecas, archivos, museos y ciudades -más allá de las estrechas esferas académicas muestra cómo los poetas, trabajando fuera de las instituciones formales, estructuraron la forma misma del conocimiento a medida que lo recolectaban.
Entre los numerosos documentos y colecciones de archivo, dos importantes recursos no institucionales abordan estas características críticas del trabajo de Olson y di Prima. La primera, la Biblioteca Maud/Olson en Gloucester, Massachusetts, que contiene una copia de cada libro que Olson alguna vez se pensó que había leído, recopilado por el erudito Ralph Maud con anotaciones. La segunda es la «biblioteca oculta» de Diane di Prima, una colección de libros que se remonta a los años sesenta y que ella concibe como un acto específico de preservación de archivos y como un recurso de trabajo. Junto con el contexto de estas bibliotecas, el papel poco estudiado de di Prima como impresor y editor, especialmente en la época de las «Revolutionary Letters» de los años sesenta y setenta, ofrece una mayor comprensión de cómo di Prima en particular aborda la importancia de asegurar el conocimiento en forma material tomando las cosas en sus propias manos. En conjunto, estos objetos de estudio ofrecen una perspectiva de las bibliotecas, los archivos y los libros que está plenamente articulada por los poetas, una perspectiva clave en el contexto más amplio de las instituciones, las organizaciones profesionales y los comerciantes que ahora dan forma al mundo de las colecciones especiales.
Se trata de un trabajo imaginativo que amplía nuestra idea de quién es un «bibliotecario» -con pleno respeto a los conocimientos técnicos obtenidos a través de los títulos de bibliotecología o la educación formal, u otras variantes-, hay mucho espacio para valorar las diversas formas de experiencia institucional y no institucional cuando se trata de reunir y gestionar el conocimiento. Los poetas estadounidenses de la posguerra, como Charles Olson, Diane di Prima y Gerrit Lansing, coleccionaban grandes bibliotecas (y por lo tanto eran bibliotecarios o curadores), especialmente de literatura oculta. La obra tiene especial interés sobre lo que podríamos aprender al documentar y preservar este tipo de bibliotecas, que son muy creativas en la forma en que clasifican el conocimiento. Y al considerar a los poetas como un tipo específico de expertos en información, o incluso la poética de la información en general.
La tesis de Mary Catherine Kinniburgh además ganó el Premio de alumnos y docentes por la mejor tesis del año en The Graduate Center, CUNY. Su primer capítulo será publicado a principios de 2020 por la revista Book History, y será publicada en libro.

«Arrasado el jardín, profanados los cálices y las aras, entraron a caballo los hunos en la biblioteca monástica y rompieron los libros incomprensibles y los vituperaron y los quemaron, acaso temerosos de que las letras encubrieran blasfemias contra su dios, que era una cimitarra de hierro. Ardieron palimpsestos y códices, pero en el corazón de la hoguera, entre la ceniza, perduró casi intacto el libro duodécimo de la Civitas Dei, que narra que Platón enseñó en Atenas que, al cabo de los siglos, todas las cosas recuperarán su estado anterior, y él, en Atenas, ante el mismo auditorio, de nuevo enseñará esa doctrina.»
Los teólogos, de J. L. Borges

«Lo encerró en un cuarto con una pluma, un tintero y un papel, y le dijo que no saldría de allí hasta que no escribiera como los demás. Pero el niño, cuando se veía solo, sacaba el tintero y se ponía a escribir en un extraño alfabeto, en un rasgón de camisa blanca que había encontrado colgando de un árbol.»
Industrias y andanzas de Alfanhuí Rafael Sanchez Ferlosio , 1951

«Su otra esposa» (Desk Set) es una comedia romántica estadounidense de 1957 dirigida por Walter Lang y protagonizada por Spencer Tracy y Katharine Hepburn. una documentalista de televisión se enfrenta a un experto en automatización (Spencer Tracy) que ha inventado una máquina que ella teme la reemplazará.
En la «Federal Broadcasting Network» en Midtown Manhattan, Bunny Watson (Katharine Hepburn) está a cargo de su biblioteca de referencia, y es responsable de investigar hechos y responder preguntas sobre todo tipo de temas, grandes y pequeños. Es una profesional consumada con un título académico y un postgrado, tiene un conocimiento enciclopédico de su colección y una memoria absolutamente formidable. Ella era una Google ambulante antes de la existencia de Google.
La red está negociando una fusión con otra compañía, pero la mantiene en secreto. Para ayudar a los empleados a hacer frente al trabajo extra, el jefe de la red ha pedido dos ordenadores o «cerebros electrónicos». El ingeniero de métodos y experto en eficiencia Richard Sumner (Spencer Tracy), inventor de EMERAC («Electromagnetic MEmory and Research Arithmetical Calculator»), acude a la compañía para ver cómo funciona la biblioteca, para averiguar cómo facilitar la transición. Aunque extremadamente brillante, a medida que conoce a Bunny Watson, se sorprende al descubrir las capacidades profesionales de Bunny Watson.
Cuando se enteran de que las computadoras están llegando, los empleados llegan a la conclusión de que están siendo reemplazados. Sus temores parecen confirmarse cuando todos los miembros del personal reciben una hoja de color rosa impresa por la nueva computadora de su nómina. Pero, resultó ser un error; ya la máquina despidió a todos en la compañía, incluyendo al presidente.
Richard Sumner revela su interés romántico por Bunny Watson, pero cree que EMERAC siempre será su primera prioridad. Sumner lo niega, pero luego Watson lo pone a prueba, programando a la máquina para autodestruirse. Sumner se resiste a la tentación de arreglarla el mayor tiempo posible, pero finalmente cede. Watson lo acepta de todos modos.

En la película «En el ojo del huracán» (Storm Center 1956), Bette Davis interpreta a una bibliotecaria de una pequeña ciudad de Nueva Inglaterra en Estados Unidos que se opone a la censura y a la mezquindad. El libro titulado «El sueño comunista» está en los estantes de la biblioteca de su ciudad, pero durante la época de pánico de la guerra fría y de la llamada «Caza de brujas» del macartismo, los miembros del Consejo Municipal quieren que libros que alaban el comunismo sean retirados de la biblioteca. Como cualquier bibliotecaria de verdad, Alicia Hull se niega a censurar cualquier libro de las estanterías, aunque eso signifique perder su trabajo. Ella misma es acusada veladamente de haber sido comunista y condenada al ostracismo por sus vecinos. En su inimitable estilo, Davis dice al consejo municipal compuesto por hombres:
«Tenéis poder para eliminar el libro de la biblioteca. Tenéis el poder para despedirme. Y si hacéis una cosa, tendréis que hacer la otra».
Los bibliotecarios representan muchas cosas; la principal de ellas es la libertad de expresión. Todos podemos esperar reaccionar como Bette si llega el momento en nuestras vidas profesionales.

Evelyn O’Connell (de soltera Carnahan) nació en Londres, Inglaterra, hija de Howard Carnahan. A temprana edad, Evelyn adquirió un interés en Egipto y su historia. Comenzando su carrera como bibliotecaria, Evelyn se aventuró en una expedición a la antigua ciudad de los muertos, Hamunaptra, donde, junto con otros, se encontró con una antigua momia maldita conocida como Imhotep, a la que ayudó a derrotar. Este primer relato llevó a nuevas aventuras en los años venideros como Evelyn, junto con su esposo Rick O’Connell, su hijo Alex O’Connell, y, de vez en cuando, el hermano de Evelyn, Jonathan Carnahan, se enfrentan con muchos poderes y fuerzas antiguas, algunos malvados, otros benignos, y teniendo varios encontronazos con el mismo Imhotep. En los años siguientes, Evelyn documentó sus viajes en forma de novelas de aventuras.

Discworld (Mundodisco en español) es una saga de novelas escrita por Terry Pratchett. Los hechos transcurren en el Mundodisco, un mundo plano sostenido por cuatro elefantes que, a su vez, se apoyan en el caparazón de Gran A’Tuin, la tortuga estelar.
Los magos de la Universidad Invisible sólo protagonizaron una novela, aparte de la trilogía de La ciencia del Mundodisco, pero son parte importante de varios otros arcos argumentales. Entre los magos del Mundodisco utilizan una magia al estilo «abracadabra», aunque influida por humorísticos toques realistas (como, por ejemplo, la necesidad de protegerse antes de utilizar unas Botas de Siete Leguas, cuya efectividad se basa en poner un pie a cuarenta kilómetros de distancia del otro). Algunos miembros prominentes de la UI está el Bibliotecario (un mago a quien un accidente mágico transforma en orangután y que se niega a ser devuelto a su forma humana)
El Bibliotecario en la saga del Mundodisco de Terry Pratchett es un orangután encargado de custodiar la Biblioteca de la Universidad Invisible. Antiguamente el bibliotecario era un mago al cual un accidente mágico que involucraba al «Octavo» (el más poderoso libro de magia del mundo) lo convirtió en simio. Los demás magos trataron de devolverlo a su forma original, pero fue imposible. Al final, llegaron a la conclusión de que sus esfuerzos eran en vano, ya que el Bibliotecario no quería ser devuelto a su forma humana. Y es que ser un simio tiene ventajas, como disponer de cuatro manos para poder trepar a las estanterías más altas o poder rascarse en público. Odia que le llamen mono, y sería capaz de arrancar algún apéndice importante a la persona que lo llamase así. Es un gran amigo de Rincewind, de hecho él es la única persona que conoce su nombre «real», parte fundamental del hechizo para convertirlo en humano. Es un gran conocedor del Espacio B, agente especial de la guardia de la ciudad y tiene la particularidad de que a pesar de todo su vocabulario se limita a la expresión «Oook», es muy fácil entender sus sabias palabras, además de ser el mejor organista de todo Mundodisco (tener patas prensiles ayuda mucho) y un gran amante del teatro, en especial de la comedia.