Archivo de la categoría: PreTextos

Librarian Rhapsody

 

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Librarian Rhapsody – Shoalhaven Library Staff

El personal de las bibliotecas Shoalhaven en Nueva Gales del Sur, Australia, hizo un vídeo musical para celebrar el final del año escolar. Ellos no sólo cantan, también bailan y hacen un coro con sus carros, tocan la guitarra invisible de aire, y muestran sus libros con la melodía de «Bohemian Rhapsody» de grupo The Queen. Todo un ejemplo de promoción a través de este vídeo viral con más de 200.000 visualizaciones en Youtube.

Rompiendo el silencio en la biblioteca. PreTextos

La Biblioteca Josep Soler Vidal rompió su silencio durante media hora, para alzar la vista de los libros por unos instantes y dejarse llevar por los ritmos de la música de los 80. Se trataba de una performance organizada por la misma biblioteca, con la inestimable ayuda de la escuela de danza Body & Soul. Informa: Lluís Martínez

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La biblioteca de un lector es un espejo de su mente

 

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Your Library: A Mirror of Your Mind. KIRKVILLE: Writings about Macs, music and more by Kirk McElhearn

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La biblioteca de un lector es un espejo de su mente. Los libros que se leen y guardan reflejan los  intereses cada lector, sus ideas y definen en alguna manera su personalidad. Una biblioteca refleja a su lector como los anillos del tronco de un árbol son un testimonio de su vida, recordamos el momento en que leímos cada libro, y las circunstancias que concurrieron en ese periodo de nuestra vida. También determinados libros nos hacen recordar como nos abrieron los ojos a nuevas realidades. En algunos casos el lector no puede recordar los detalles de las novelas que ha leído, o las conclusiones de ensayos o volúmenes de no ficción, pero con sólo mirar a la cubierta de un libro puede recordar las sensaciones que sintió cuando lo leyó.

Quienes leemos con regularidad,. normalmente tenemos un montón de libros que deseamos leer, y siempre tenemos una lectura en curso. Tenemos libros sobre la mesita de noche, ene l baño, en nuestro Kindle, y es probable que tengamos una pila de ellos pendientes de leer. Cuando terminamos de leer un libro, casi seguro tenemos ya elegido cual va a ser la próxima lectura. Además quienes leemos libros solemos tener otro montón de actividades de ocio relacionadas con la lectura como ver películas, escuchar música, ir a conciertos o al teatro.

Cuando visitamos una casa de alguien que tienen una gran biblioteca, nos sentimos indefectiblemente atraídos por sus estantes, miramos los títulos y buscamos entre aquellos libros si ese lector tiene gustos similares a los nuestros, o simplemente queremos descubrir aquellos libros que tiene que aún no hemos descubierto y que nos pueden interesar, lo que frecuentemente da pie a iniciar una conversación sobre los libros de la otra persona. Incluso si compartimos gustos similares o autores favoritos encontraremos un un lenguaje común. Si eres lector, y ye encuentra con otro lector, es como si encontraras un alma gemela. Por eso nuestras bibliotecas son un reflejo de nuestra personalidad.

 

 

Pretextos. La mujer del viajero en el tiempo.

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Audrey Niffenegger. La mujer del viajero en el tiempo. Debolsillo, 2006.  9788483460474

CLARE: Hace fresco en la biblioteca, y huele a limpiador de moquetas, a pesar de que observo que el suelo es de mármol. Firmo en el listado de visitantes: «Clare Abshire, 11.15, 26/10/91, Antologías especiales». Nunca había estado en la biblioteca Newberry, y ahora que he traspasado la oscura y sobrecogedora entrada, estoy nerviosa. La biblioteca me inspira la misma sensación que la de una mañana de Navidad, como si se tratara de una enorme caja llena de preciosos libros. El ascensor está poco iluminado, y resulta sorprendentemente silencioso. Me detengo en el tercer piso y relleno un formulario para solicitar el carnet de socia, luego subo al departamento de Antologías Especiales. Los tacones de mis botas repiquetean en el suelo de madera. La sala está en silencio y abarrotada de gente, repleta de sólidas y recias mesas con montones de libros encima y lectores en torno a ellas. La luz matutina y otoñal de Chicago brilla y se cuela por los altos ventanales. Me acerco al mostrador y cojo unos cuantos papelitos de solicitud. Estoy escribiendo un trabajo para la clase de Historia del Arte. Mi tema de investigación es el Chaucer de Kelmscott Press. Voy a buscar el libro y relleno un papelito para pedirlo; pero también quiero consultar textos sobre la confección del papel en Kelmscott. El catálogo es confuso. Regreso al escritorio para pedir ayuda. Mientras le explico a la mujer que me atiende lo que intento localizar, ella echa un vistazo por encima de mi hombro y advierte a alguien que pasa detrás de mí.

—Quizá el señor DeTamble pueda ayudarla —me dice.

Me doy la vuelta, dispuesta a repetir mi explicación, y me encuentro cara a cara con Henry.

PreTextos: Dos mitades

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Ya sé que hay viajeros que antes de partir se fortifican contra la sorpresa y contra lo imprevisto, es decir, contra lo nunca visto. También hay escritores que calculan sus libros tan meticulosamente como un turista sus itinerarios, y amantes que sólo apetecen la rutina y habitan confortablemente en el tedio. Pero uno, que ha perdido tantas certezas en los últimos años, ya casi sólo una de ellas conserva, la de que no vale la pena vivir sino lo que no se ha vivido nunca ni decir nada más que lo que nunca ha sido dicho. Paradójicamente, esa singularidad de la experiencia acaba volviéndose el vínculo más poderoso y común con nuestros semejantes, con quienes se parecen tanto a nosotros que son nuestros cómplices sin que lo sepamos, mujeres y hombres a los que nunca veremos porque vivieron antes que nosotros o porque no han nacido. Algunos de ellos viven en nuestro mismo tiempo y acaso respiran el aire de la misma ciudad, y sin embargo nos son tan lejanos como los muertos y los no nacidos, porque no los llegaremos a encontrar. Esa conspiración secreta justifica los libros, los que escribimos y los que leemos. Quien lee es tan poseído como quien escribe, y también, al leer, nada nos maravilla tanto como el descubrimiento de lo que ya sabíamos. Cada día nos roza la convicción platónica de que aprender es recordar, y de que todo amor y toda amistad encubren un reconocimiento, el de las dos mitades escindidas que se encuentran después de un largo destierro en el acto mutuo de la posesión.

Antonio Muñoz Molina “La Córdoba de los Omeyas”

PreTextos: El director de la biblioteca

Fernandes, José Carlos- La peor banda del mundo. Bilbao:AStiberri, 2013

ISBN 978-84-15163-99-2

La peor banda del mundo, de José Carlos Fernandes, es la obra más premiada de la historieta portuguesa, ofrece una visión de conjunto de una ciudad sin nombre, mezcla de la Praga de Kafka, el Nueva York de Ben Katchor y el Buenos Aires de Borges. En esta ciudad una torpe y desastrada banda de músicos, de intenciones vagamente jazzísticas y resultados puramente caóticos, ensaya con regularidad en el sótano de una sastrería. Sus miembros son Sebastián Zorn (saxofón tenor), Idalio Alzheimer (piano), Ignacio Kagel (contrabajo) y Anatole Kopek (batería). A pesar de que llevan tres décadas ensayando, nunca han conseguido actuar en directo.

Las aventuras de estos músicos carentes de talento le sirven de pretexto al autor para introducirnos en un mundo repleto de personajes entregados a ocupaciones improbables y preocupaciones inverosímiles que forman un puzzle lleno de humor y melancolía que pone en evidencia la notable capacidad de José Carlos Fernandes para retratar lo cotidiano.

Este primer volumen, de un total de dos, recopila los tres primeros tomos de la serie: El quiosco de la utopía, Museo Nacional de lo Accesorio y de lo Irrelevante y Las ruinas de Babel, que fueron publicados de forma individual por Devir, pero llevan varios años descatalogados.

El autor nos invita a replantear nuestro sistema de vida tal como lo conocemos, en el que las trampas de la creación literaria y las de la memoria se ponen de manifiesto en todas las personas, de toda condición física e intelectual, donde las referencias a Borges, Kafka, Pessoa o Calvino son constantes.

Entre los personajes que aparecen está Leopoldo Nazca, el director de la biblioteca municipal que preocupado por los hábitos de lectura de sus contemporáneos, vive demasiado ajeno al mundo para comprender porque han cambiado los hábitos de lectura. Ignora el prodigioso desarrollo de la cultura del ocio, que quita a las personas el tiempo y la paciencia necesarias para leer algo más largo y elaborado que las pegatinas de las ventanillas traseras de los coches.   El mayor miedo de Leopoldo es que un fuego haga desaparecer la biblioteca. Ha tratado de elaborar una lista de los libros que salvaría de las llamas. Entre ellos: “Tiempo di Minueto” de Adoph Kriegspiel, “Las obras completas de Pierre Minaro”, “Lepidóptero asimétrico” de Leticia Kautsky, La edición en Braile de la “Enciclopedia de Tlön”….  Pero nunca consigue decidirse, todos le parecen igual de imprescindibles. Por lo cual su última decisión es que cuando llegue el fuego perecerá con la biblioteca.

Estamos ante algo, una máquina o un libro

 

“La traducción es un Yunque” Roberto Bolaño

 

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«¿Cómo reconocer una obra de arte? ¿Cómo separarla, aunque sea sólo sea un momento, de su aparato crítico, de sus exegetas, de sus incansables plagiarios, de sus ninguneadores, de su final destino de soledad? Es fácil. Hay que traducirla. Que el traductor no sea una lumbrera. Hay que arrancarle páginas al azar. Hay que dejarla tirada en un desván. Si después de todo esto aparece un joven y la lee, y tras leerla la hace suya, y le es fiel (o infiel, que más da) y la reinterpreta y la acompaña en su viaje a los límites y ambos se enriquecen y el joven añade un gramo de valor a su valor natural, estamos ante algo, una máquina o un libro, capaz de hablar a todos los seres humanos: no un campo labrado sino una montaña, no la imagen del bosque oscuro sino el bosque oscuro, no una bandada de pájaros sino el Ruiseñor».

Fuente: La traducción es un Yunque.

PreTextos: la biblioteca particular de José Manuel Caballero Bonald

 

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Biblioteca particular

de José Manuel Caballero Bonald

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Comparecen los libros en lugares
anómalos, se juntan
con indolente asimetría:
un tropel
de vestigios locuaces,
pendencieros, irresolutos, lerdos.

He pugnado con ellos
durante muchos años: los he visto nacer,
durar, languidecer. Han resistido
intemperies, saqueos, turbamultas.

Algunos llevan dentro
la ponderada prueba de mi envidia,
los más el distintivo
incorregible de la decepción.

Mi error fue abrir un día un libro.

(JACK LONDON, The Sea Wolf)

PreTextos: La bibliotecaria y Eric

Caravaca García, Inmaculada. La bibliotecaria y Eric. Ediciones Atlantis, 2014

Sinopsis: Cassidy, una joven bibliotecaria con iniciativa, llega a Villafranca de los Barros para hacer las prácticas en el archivo y la biblioteca del pueblo. Inmiscuida en su trabajo, unas frases desvanecidas en un documento y más tarde, la visión de un misterioso hombre, sumen a la protagonista en una historia recóndita vinculada a la Monarquía de los Austrias. Será allí donde conozca a Eric, un chico que llega al pueblo de Villafranca para visitar a sus abuelos maternos. El joven, en un principio, se muestra receloso con Cassidy, pero con el paso de los días, se convierte en parte importante de la investigación que la bibliotecaria realiza, fraguando ambos un plan que puede llegar a poner en jaque a la España del momento.