Archivo de la categoría: PreTextos

Mis libros (que no saben que yo existo)

Mis libros (que no saben que yo existo)
son tan parte de mí como este rostro
de sienes grises y de grises ojos
que vanamente busco en los cristales
y que recorro con la mano cóncava.
No sin alguna lógica amargura
pienso que las palabras esenciales
que me expresan están en esas hojas
que no saben quién soy, no en las que he escrito.
Mejor así. Las voces de los muertos
me dirán para siempre.

Jorge Luis Borges, «Mis libros», La rosa profunda

Los bares y las bibliotecas

«Siendo muchacho dividí en partes iguales el tiempo entre los bares y las bibliotecas; cómo me las arreglaba para proveerme de mis otras necesidades son un acertijo; bueno, simplemente no me preocupaba demasiado por eso —si tenía un libro o un trago entonces no pensaba demasiado en otras cosas— los tontos crean su propio paraíso. En los bares, pensaban que era rudo, quebraba cosas, peleaba con otros hombres, etc, … en las bibliotecas era otra cosa: estaba callado, iba de sala en sala, no leía tantos libros enteros sino partes de ellos: medicina, geología, literatura y filosofía. Psicología, matemáticas, historia, otras cosas me aburrían. Con la música, estaba más interesado en la música y en la vida de los compositores que en los aspectos técnicos…, sin embargo, era con los filósofos con los que me sentía en hermandad: Schopenhauer y Nietzsche, incluso aquel viejo difícil-de-leer, Kant; encontré que Santayana, bastante popular en aquella época, cojeaba y era aburrido; con Hegel realmente tenías que escarbarlo, sobre todo con una resaca… «

Charles Bukowski, 2002

Habitar los libros

«Habitar los libros no era quedarse confinado en ellos; era tener un refugio contra la intemperie de la adversidad y de las malas noticias y una vía de escape hacia otras vidas, mundos, tiempos. En la literatura hay melodía, armonía y ritmo, igual que en la música. Un escritor que uno ama posee un sonido que es algo más que estilo, voz más bien, un fraseo, tan individual como el que nos permite reconocer a un músico de jazz al cabo de unos compases.»

Antonio Muñoz Molina

Misterio en la Biblioteca

Misterio en la Biblioteca. Santiago de Chile: UTEM, 2022

Texto completo

Edición digital especial difundida por Ediciones UTEM, que tiene su origen en el concurso de cuentos que llevó el mismo nombre cuya convocatoria se realizó hasta enero de 2022 y que tenía el objetivo de fomentar la creatividad a través de cuentos originales, de temáticas en torno al misterio y donde el contexto fuese la biblioteca.

La edición cuenta con 6 cuentos cortos, donde además se identifican los ganadores del certamen:

  • La sala de Referencias • Fernando Henríquez Fuentes (1er lugar)
  • La carta sin fecha • Aldo Vilches Contreras (2do lugar)
  • Una noche en la biblioteca • Sandra Sandoval Fuentealba (3er lugar)
  • Al caer la tarde • Elizabeth Natalia Montero Muñoz
  • Mary y el Faro del saber • Claudia González Arnez
  • Pola la paloma encantadora • Susana Antileo Huenupi

El préstamo de un libro que no ha sido solicitado en años

Nada se pierde para siempre. Nada. Repetid con decisión (es importante): nada. La memoria guarda en su seno tesoros que ignoramos y que crecen, se expanden y brillan mejor entre el polvo y la oscuridad. Un día, un visitante ocioso recorre con el índice polvoriento la estantería en busca de un libro determinado y he aquí que el milagro sucede una vez más. Su atención, atraída por otro volumen que descubre inesperadamente, olvida cualquier proyecto inicial, y la bibliotecaria del mostrador ve pasmada cómo se pide en préstamo un libro que no ha sido solicitado en años.

Sabino Méndez «Literatura universal»

Desde que existe el libro nadie está ya completamente solo

«Desde que existe el libro nadie está ya completamente solo, sin otra perspectiva que la que le ofrece su propio punto de vista, pues tiene al alcance de su mano el presente y el pasado, el pensar y el sentir de toda la humanidad».

Stefan Zweig «Encuentros con libros»

Stefan Zweig fue un lector empedernido que plasmó sus observaciones tanto en las reseñas que publicó en la prensa escrita como en los prólogos a la obra de otros autores. Los textos aquí reunidos dan buena prueba de la sagacidad, la erudición y la elegancia a las que Zweig nos tiene acostumbrados, pero sobre todo son un testimonio de su amor por la literatura como invitación al diálogo, una pasión tan intensa y franca que no es extraño que sepa contagiarla a sus lectores como pocos maestros.

Préstamo

PRÉSTAMO

Igual que un libro de esos
que uno conserva porque nunca
recibió la llamada
somnolienta o solemne
de la bibliotecaria,
así tomé yo tu amor prestado
hace ya más de veinte años.
Y aún anda por casa.

Julio Rodríguez

Muerte en el compactus y otros relatos bibliotecarios

Serradiel, Mateo. Muerte en el compactus y otros relatos bibliotecarios. Amazon, 2022

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Hay algo misterioso y mágico en las bibliotecas. Ejercen sobre la imaginación un poder hipnótico, que emana de los libros, de sus lectores y también, claro que sí, de sus moradores: las bibliotecarias y bibliotecarios. Seres peculiares y enigmáticos, a menudo invisibles, inadvertidos, son también observadores atentos y sutiles del género humano, a veces irónicos, siempre solícitos y generosos, al punto de pecar de complacientes, porque la razón de ser de su trabajo no es otra que ayudar a los demás a encontrar aquello que buscan. Si se pregunta a una niña o un niño qué quiere ser de mayor, quizá ninguna o ninguno responda: quiero ser bibliotecaria o bibliotecario. Y, sin embargo, ¡qué pocos adultos que han adoptado esta profesión lamentan haberla ejercido!

Oficio mayoritario de mujeres, fuera del foco de ambiciones o egolatrías, reúne, no obstante, los más variados tipos humanos y los más curiosos anecdotarios, como reflejan los relatos que el lector tiene en sus manos. Escrito bajo la consigna del entretenimiento y la fácil lectura, el volumen incluye relatos de estilos y enfoques dispares: de corte satírico y biográfico, policíacos y de misterio, y hasta de los géneros erótico y fantástico.