Archivo de la categoría: PreTextos

Allí donde los libros son apenas mercado de la desolación

LOS VANOS MUNDOS

Allí donde se agrupan los tenderetes blancos
de los libreros, con mercancía escasa
y a menudo banal;

allí donde más claramente se confunden
palabras y monedas, el desdén y el olvido
hacia autores triviales;

allí donde se mezclan muy raras ediciones
con el libro vulgar;

allí donde está escrita la sombra de una mano
no diestra en dar memoria de su mundo,
no templada en el arte,
que es incierto, y de trato difícil;

allí donde los libros son apenas mercado
de la desolación,
de un hermoso fingir lo que no es cierto
ni tiene falsedad y poco importa,
la sensación de vida es algo extraño
y un gesto no muy noble, allí la vida.

Felipe Benítez Reyes.

Demetrio de Falero, el inventor del oficio bibliotecario

«El nuevo encargado de la adquisición y el orden de los libros se llamaba Demetrio de Falero. Él inventó el oficio, hasta entonces inexistente, de bibliotecario. […] En Atenas, había conocido la primera biblioteca organizada aplicando un sistema racional: la colección del mismísimo Aristóteles, apodado “el lector”. […] Allí, entre los anaqueles de su maestro y el sosiego de sus clasificaciones, Demetrio debió de comprender que poseer libros es un ejercicio de equilibrio sobre la cuerda floja. Un esfuerzo por unir los pedazos dispersos del universo hasta formar un conjunto dotado de sentido. Una arquitectura harmoniosa frente al caos. Una escultura de arena. La guardia donde protegemos todo aquello que tememos olvidar. La memoria del mundo. Un dique contra el tsunami del tiempo.»

Irene Vallejo: EL INFINITO EN UN JUNCO. La invención de los libros en el mundo antiguo (Siruela, 2020)

Demetrio de Falerón, también llamado Demetrio Falereo, (nacido hacia el año 350 a.C. en Falerón, cerca de Atenas [Grecia] -muerto hacia el año 280 en Egipto), orador, estadista y filósofo ateniense que fue nombrado gobernador de Atenas por el general macedonio Casandro (317 a.C.). Favoreció a las clases altas y puso en práctica las ideas de teóricos políticos anteriores como Aristóteles. Cuando se restauró la antigua democracia en el año 307, Demetrio huyó a Tebas y, posteriormente, a Egipto, donde se destacó en la corte de Ptolomeo I, gozando de una gran reputación como orador

Me encantaba ir a la biblioteca…

Me encantaba
ir a la biblioteca… el refugio de ladrillos de la pequeña ciudad
de los que no tienen nada que hacer, en realidad,
«Carnegie» cincelado en el frontón
por encima de las columnas que empequeñecían una calle intrascendente.

Avergonzado de llevar el mismo libro más allá de
los centauros de yeso de la fuente de agua

hasta el escritorio de nuevo, llevaría
Las maravillas del mundo a la sala de lectura
donde el arte y la industria se encontraban en el mural
en la cúpula.
La sala olía como dos décadas
antes de que yo naciera, cuando el nombre
tallado sobre la puerta significaba algo.

Nunca leí la segunda sección,

«Maravillas del mundo moderno»;
Me encantaba la promesa de los planos de mi padre,
los esquemas turquesa incumplidos,
pero en las estructuras reales
apenas podía imaginar un futuro.

Quería la densidad de la historia,
que confundía con el olor del libro

«The Ancient World»
Doty, Mark

Texto original

Un día leí un libro y toda mi vida cambió

«Un día leí un libro y toda mi vida cambió. Ya desde las primeras páginas sentí de tal manera la fuerza del libro que creí que mi cuerpo se distanciaba de la mesa y la silla en la que estaba sentado. Pero a pesar de tener la sensación de que mi cuerpo se alejaba de mí, era como si más que nunca estuviera ante la mesa y la silla con todo mi cuerpo y todo lo que era mío y el influjo del libro no sólo se mostrara en mi espíritu sino en todo lo que me hacía ser yo. Era aquel influjo tan poderoso que creí que de las páginas del libro emanaba una luz que se reflejaba en mi cara: una luz brillantísima que al mismo tiempo cegaba mi mente y la hacía refulgir.»

Orhan Pamuk «La vida nueva»

Lamento que los animales no puedan escribir libros.

«La literatura ensancha nuestro ser al permitirnos experiencias que no nos pertenecen. Pueden ser hermosas, terribles, sobrecogedoras, estimulantes, patéticas, cómicas o simplemente atractivas. La literatura da cabida a todas ellas. Quienes hemos sido verdaderos lectores toda la vida no solemos darnos cuenta de la enorme extensión de nuestro ser que le debemos a los autores. Cuando mejor nos percatamos de ello es al hablar con un amigo que no lee. Puede que esté lleno de bondad y sentido común, pero vive en un mundo minúsculo en el que nosotros nos asfixiaríamos. El hombre que se conforma con ser él mismo y, por tanto, con un ser reducido, se halla en una cárcel. Mis ojos no me bastan… Ni siquiera me bastan los ojos de toda la humanidad. Lamento que los animales no puedan escribir libros. Me encantaría aprender cómo son las cosas para un ratón o una abeja, y más aún poder percibir el mundo olfativo de un perro, cargado de información y emoción. Al leer buena literatura me convierto en un millar de hombres y sigo siendo yo mismo. Como el cielo nocturno del poema griego, veo con miles de ojos, pero sigo siendo yo quien ve. Entonces, como en una oración, trasciendo en amor, en acción moral y en conocimiento; y al hacerlo es cuando realmente soy yo mismo.»

C.S. Lewis «An experiment in criticism»

La conducta de lector de Julio Cortázar

«Mi conducta de lector, tanto en mi juventud como en la actualidad, es profundamente humilde. Es decir, te va a parecer quizá ingenuo y tonto, pero cuando yo abro un libro lo abro como puedo abrir un paquete de chocolate, o entrar en el cine, o llegar por primera vez a la cama de una mujer que deseo; es decir, es una sensación de esperanza, de felicidad anticipada, de que todo va a ser bello, de que todo va a ser hermoso».

Julio Cortázar

Llegará el día en que esos libritos que tú tienes y los míos estarán juntos en la misma biblioteca

«Llegará el día en que esos libritos que tú tienes y los míos estarán juntos en la misma biblioteca»

Michelle Díaz

ESCUCAHAR

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MUSICA: . ELthon Jhon – January

RECITA: Julio Alonso Arévalo

La librería de un hombre es también su retrato

La librería de un hombre es también su retrato, y tan fino que no pueden igualarle ni los pinceles más exactos ni la pluma más penetrante y fiel del mejor biógrafo. Los libros que cada cual escoge para su recreo, para su instrucción, incluso para su vanidad, son verdaderas huellas dactilares del espíritu, que permiten su exacta identificación“.

Gregorio Marañón