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Vivo entre libros, trabajo en una biblioteca

«Vivo entre libros. Conozco su circulación, la manera en que se ordenan, la dificultad para obtenerlos y preservarlos. Trabajo en una biblioteca. Tal vez, en el futuro, todos los libros se descarguen en una tableta encendida y sus letras caigan como una lluvia solitaria; tal vez soy uno de los últimos prestamistas que unían a las personas a través de los libros. Supongo que no seremos totalmente prescindibles, no del todo. Los volúmenes impresos en papel obligan a que las personas se conecten; pasan de unas manos a otras. Mientras haya necesidad de encontrar otras manos, habrá libros de papel. Lo más importante de los libros son las manos que los entregan. (Pausa.) No debería hablar de eso. (Pausa.) He ordenado una biblioteca a lo largo de mi vida y los libros han desordenado mi vida.»

JUAN VILLORO
«Conferencia sobre la lluvia» (2012)

Las bibliotecas dan la oportunidad para que la gente tenga los mismos logros que los demás

«No se espera que todo el mundo sea tan culto como los demás o que tenga los mismos logros, pero se espera que al menos se le ofrezcan algunas de las oportunidades, y las bibliotecas son la forma más sencilla y abierta de dar a la gente acceso a los libros.»

Zadie Smith Zadie Smith es una novelista y ensayista inglesa.

Día Internacional de las Bibliotecas: 24 de octubre

Esta iniciativa nació con el fin de concienciar a nuestra sociedad de la importancia de la lectura, especialmente entre los niños y jóvenes, y para agradecer y potenciar la extraordinaria labor de los bibliotecarios y bibliotecarias.

Como puertas de acceso al conocimiento y la cultura, las bibliotecas desempeñan un papel fundamental en la sociedad. Los recursos y servicios que ofrecen crean oportunidades de aprendizaje, apoyan la alfabetización y la educación, y ayudan a dar forma a las nuevas ideas y perspectivas que son fundamentales para una sociedad creativa e innovadora.

En España celebramos el Día de las Bibliotecas el 24 de octubre de cada año desde 1997 para conmemorar la destrucción de la Biblioteca Nacional de Sarajevo, incendiada en 1992 durante la Guerra de los Balcanes. Es una iniciativa de la Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil, en colaboración con el Ministerio de Cultura.

El 25 de agosto de 1992, los bombardeos serbios durante el asedio de Sarajevo destruyeron por completo la Biblioteca Nacional y Universitaria de Bosnia-Herzegovina. Antes del ataque, la biblioteca contaba con 1,5 millones de volúmenes y más de 155.000 libros raros y manuscritos. Entre las pérdidas se encontraban unos 700 manuscritos e incunables, y una colección única de publicaciones seriadas bosnias. Muchos de los volúmenes raros reflejaban la vida multicultural de la región bajo los imperios otomano y austrohúngaro.

Una biblioteca nos ofrece educación, relajación y acceso a todo tipo de materiales y herramientas que nunca podríamos comprar. Es un lugar seguro para reunirse con los amigos, utilizar Internet o poder realizar un aprendizaje prácticas con herramientas diversas. Es un lugar donde pueden estar presentes todas las clases sociales, incluidos los niños, los jóvenes y los ancianos. En una época en la que la sostenibilidad se está convirtiendo en una necesidad, una biblioteca es un conector ciudadano. Por lo tanto, la biblioteca ofrece una alternativa eficaz en la que no hay que pagar una pequeña cuota de socio y se puede acceder a una gran variedad de libros, periódicos, revistas, y herramientas. Un espacio igualador e igualitario. Uno de los espacios más democráticos que encontramos en nuestra sociedad. Pueden haber bibliotecas en países no democráticos, pero para que haya una verdadera democracia es imprescindible que existan bibliotecas públicas y accesibles que garanticen la igualdad de oportunidades para todos.

Mis alumnos de secundaria vienen a la biblioteca a jugar

«Mis alumnos de secundaria vienen a la biblioteca a jugar (¡los Bananagrams y World of Warcraft son enormes!), a hacer manualidades y a colorear, y a pasar el rato. Dicho esto, a pesar de todo lo que se dice de que los niños ya no leen libros por diversión, definitivamente todavía tenemos un grupo fiable de estudiantes que se acurrucan en los sofás para leer todos los días durante el recreo.»

Manuela A., bibliotecaria de secundaria

Las bibliotecas, espacios multifacéticos

«Durante un día en mi biblioteca, los niños y los adolescentes aprendieron técnicas básicas de costura, conquistaron el miedo en nuestro muro de escalada de 3 metros por 3 metros, inventaron nuevos juegos para jugar juntos y se llevaron a casa unas bolsas de dos kilos de comida nutritiva y fácil de preparar cada una.»

Kayla Hoskinson, bibliotecaria de niños, Biblioteca Libre de Filadelfia

¿Por qué empezaste a trabajar en una biblioteca?

—¿Por qué empezaste a trabajar en una biblioteca? —quise saber.

—Porque me gustan las bibliotecas. Son tranquilas, están llenas de libros, rebosan conocimientos. No me apetecía trabajar ni en un banco ni en una empresa comercial, y tampoco quería ser profesora.

La biblioteca se encontraba en una de esas calles desiertas. Para tratarse de una biblioteca, era un edificio de piedra normal y corriente, sin nada que lo diferenciase del resto. Ningún distintivo o rasgo externo indicaba que lo fuese. Con sus viejos y descoloridos muros de piedra de lúgubres tonalidades, sus ventanas con barrotes y estrechos sobradillos y su puerta maciza, habría podido confundirse con un granero. Si el guardián no me hubiera anotado detalladamente el camino en un papel, tal vez jamás la hubiese hallado ni reconocido.

—En cuanto te hayas instalado, irás a la biblioteca —me había dicho el guardián el día de mi llegada a la ciudad—. Hay allí una chica, ella sola se encarga de vigilarla. Y esa chica me ha dicho que la ciudad desea que leas los viejos sueños.

El guardián, que, con un cuchillo pequeño, tallaba una cuña redonda de un pedazo de madera, se detuvo, recogió las virutas desparramadas sobre la mesa y las echó a la basura.

—¿«Viejos sueños»? —solté sin pensar—, ¿Y eso qué es?

—Los viejos sueños son… viejos sueños. En la biblioteca los hay a montones. Tú coge tantos como quieras y léelos con calma.

HARUKI MURAKAMI
El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas