Citizen.Kane.(1941)
La bibliotecaria en la película «Ciudadano Kane»
Citizen.Kane.(1941)
La bibliotecaria en la película «Ciudadano Kane»

Berthoud, Ella ; Elderkin,Susan . Manual de remedios literarios. Madrid: Siruela, 2017
En su libro The Novel Cure: An A-Z of Literary Remedies (Penguin) estas dos autoras aconsejan un libro para cada uno de los males, de la A a la Z, que puedan aquejar al lector. No se refieren a los típicos libros de autoayuda, si a la literatura como remedio curativo. Por ejemplo si tienes la tensión alta debes leer «Las olas» de Virginia Woolf. O si tienes miedo a la muerte te recomiendan «Cien años de soledad» de Gabriel Garcia Márquez
Mal de amores, anginas, crisis de identidad, insomnio, resaca, vergüenza, pesadillas, miedo a volar, catarro, estrés, dolor de espalda, desencanto, claustrofobia, celos, miedo al compromiso… ¿Qué tal una dosis de las Brontë para sanar el corazón roto? ¿Y una inyección de Hemingway para sobrellevar los días de resaca? El libro adecuado en el momento preciso puede cambiarnos la vida y los amantes de la literatura llevamos siglos utilizándola como tónico contra cualquier enfermedad, pero nunca antes habíamos tenido a nuestro alcance un manual como este. Tanto si sufrimos jaquecas como si es el alma lo que tenemos maltrecho, en sus páginas encontraremos un ingenioso remedio en forma de novela que nos ayudará a curar nuestro mal. Un compendio que es además una buena manera de descubrir nuevas lecturas, de recuperar algunas ya olvidadas o de resolver los problemas más habituales entre los lectores: qué hacer si tenemos demasiados títulos pendientes, si solemos dejarlos siempre a medias… Nuestros males y cómo sanarlos con libros de la A a la Z.
¿Abrumado/a por todos los libros que tienes en casa?
A veces, el tremendo volumen de libros que tienes en casa se te puede ir de las manos. No sólo los libros ocupan todas las paredes, sino que se apilan al pie de la cama y por las escaleras. Hay una pila en el servicio, y ocupan las repisas de las ventanas, los zapateros y la cama. A veces, tienes que quitarlos de la pila antes de poder fregar.
Lector/a: haz una criba entre tus libros. Hazlo cada seis meses, y reduce tu biblioteca al menos un 10% cada vez que lo hagas. Dona los libros que no conseguiste terminar y los que te forzaste a hacerlo. Lleva a un rastrillo los libros que te decepcionaron. Quédate sólo con los libros que se ajustan a estas categorías: libros que has amado, libros que son objetos bellos por sí mismos, libros que consideras van a ser importantes, edificantes o de algún modo necesarios, libros a los que quizá vuelvas algún día, y libros que guardarás para tus hijos.
Todo lo demás es sólo papel ocupando espacio. De este modo, mantendrás tu biblioteca despejada y con espacio para nuevas adquisiciones.
De «The Novel Cure: An A to Z of Literary Remedies», de Susan Elderkin y Ella Berthoud

“El autor sólo escribe la mitad del libro. De la otra mitad debe ocuparse el lector”.
Joseph Conrad.

Ángel Gabilondo
RBA, 23 feb. 2012 – 208 páginas
Este libro nos convoca a hacerlo y es un compromiso en un tiempo en el que no faltan quienes encuentran más fecundo ocuparse de otros menesteres. Sin embargo, vivir entre libros, en un ámbito de pensamiento, de estudio, de enseñanza, de ensayo es bien compatible con cultivar la poesía, leer novelas y, sobre todo, ver ya con ojos de lector alguien que elige y selecciona. Desde esta pasión por la lectura, por los libros y por las nuevas formas y modalidades de leer, Ángel Gabilondo nos ofrece, en textos breves, consideraciones, perspectivas, análisis y miradas que confirman que estamos ante una reivindicación de la acción de leer que impregna nuestra vida cotidiana y resulta liberadora.
«Leer no es un sucedáneo ni un sustituto de la vida, sino una forma de vivirla. Implicados en la modificación del mundo existente, leemos alentados por la curiosidad, que es curiosidad de transformación. Para empezar, de uno mismo. Al leer reabrimos posibilidades hasta el punto de diversificarnos, de divertirnos. Leer acerca de la lectura es, para algunos, redundante; para otros, una necesidad reflexiva».
“Ningún libro, ni siquiera el menos desafortunado, nos deja en el mismo lugar que antes de su lectura, ni en el mismísimo momento. Todo es ya otro. Y, más o menos, hemos estado con alguien. Tal vez con nosotros mismos.”
Ángel Gabilondo – “Darse a la lectura”

«Es pasado el tiempo en que la biblioteca se parecía a un museo, en que el bibliotecario era una suerte de ratón entre húmedos libros y en que los visitantes miraban con ojos curiosos los antiguos tomos y los manuscritos. Es presente el tiempo en que la biblioteca es una escuela, en que el bibliotecario es en el más alto sentido un maestro y en que el visitante tiene la misma relación con los libros que el trabajador manual tiene con sus herramientas»
Melvin Dewey
Ode to Librarians
Esta canción enseña a los estudiantes cual es la importancia del Especialista en Medios de Comunicación en su escuela. ¿Qué hacen los bibliotecarios? ¿Cómo pueden ayudarle a investigar? Aprende todo eso y más con este rap educativo. Para letras, actividades y más, visita la unidad completa: http: //www.flocabulary.com/ode-to-lib ... ¡Y no te pierdas el concurso We Heart Librarians! http: //www.flocabulary.com/we-heart-l …

“Es más fácil llegar a santo como bibliotecario en Yucatán que como mártir en Toledo”.
Gabriel García Márquez

“El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta ‘el modo imperativo’. Yo siempre les aconsejé a mis estudiantes que si un libro los aburre lo dejen; que no lo lean porque es famoso, que no lean un libro porque es moderno, que no lean un libro porque es antiguo. La lectura debe ser una de las formas de la felicidad y no se puede obligar a nadie a ser feliz.
Jorge Luis Borges

En este podcast de Radio Clásica dedican el programa a María Moliner, hablan sobre su labor como bibliotecaria
Maria Moliner, fue bibliotecaria, filologa y lexicóloga, autora del «Diccionario de uso del español» más conocido por el nombre de la autora, después de formarse en la Institución Libre de enseñanza, donde tiene a profesores del renombre de Américo Castro, aprueba las oposiciones al Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, ejerciendo como bibliotecaria y conservadora en en Simancas (Valladolid), Murcia y Valencia. Con la llegada de la II República Maria Moliner se implica en la política bibliotecaria nacional escribiendo varios artículos sobre la importancia de las bibliotecas rurales y escolares. Pero tras la derrota del bando republicano en la Guerra Civil, es represaliada por haber colaborado con el gobierno republicano, siendo trasladada y rebajada dieciocho niveles en el escalafón del mencionado cuerpo. En estos años oscuros y entre la grisura política e intelectual del franquismo casi como una manera de sacudirse la represión, María Moliner comienza a escribir su gran obra “El diccionario de uso del español” en su propio domicilio de una manera laboriosa y artesanal sin dejar de atender sus tareas como madre y bibliotecaria. Publicándose la primera edición en 1966 en 2 tomos de más de 3.000 páginas. El Diccionario de Uso del Español es la obra por la que ha transcendio y por la que hoy es conocida, la importancia de la misma está en sus cuidadas definiciones, sinónimos, expresiones, frases hechas, familias de palabras que hasta entonces no eran incluidas en el dicionario de la Real Academia, lugar en el que no tuvo nunca asiento, ya que a pesar de ser propuesta por Dámaso Alonso, finalmente el puesto fue concedido a otr hombre. Este rechazo de María Moliner como académica tuvo mucho eco y se convirtió en un mito del feminismo. Llegando a afirmar:
«Desde luego es una cosa indicada que un filósofo entre en la Academia y yo ya me echo fuera, pero si ese diccionario lo hubiera escrito un hombre, diría: ¡Pero y ese hombre, cómo no está en la Academia!»
Maria Moliner