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Alfabetización Digital Básica

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Rodriguez, D. A. (2011). [e-Book]  Alfabetización Digital Básica Posadas – Misiones Argentina, Escuelas Libres, 2011.

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Esta propuesta apunta a fomentar el uso de herramientas de Software Libre en el ámbito educativo brindando material de calidad realizado Integramente con Software Libre. Se trata de un material educativo dirigido a alumnos y docentes en general, elaborado a manera de guía para quienes dan sus primeros pasos en el mundo del Software Libre. El presente trabajo ha sido reformulado y adaptado a partir del Manual de Informática Básica, creado originalmente por la comunidad Br Office de Brasil, licenciado como Creative Commons 2.5 Br.

Libros libres: un espacio para fomentar la lectura a través del intercambio de libros entre lectores

 

LIBROS LIBRES ES UN ESPACIO PARA FOMENTAR LA LECTURA A TRAVÉS DEL INTERCAMBIO DE LIBROS ENTRE LECTORES

La iniciativa consiste en que te puedes llevar un libro gratis y a cambio también puedes dejar un libro para que otros lectores se lo lleven, también puedes leer el libro llevándotelo libremente y volver a dejarlo para que otro lector lo lea.

Estantería de “Libros libre, comparte lectura!”

“Libros libre, comparte lectura!” es una iniciativa que ponemos en marcha durante este curso en la biblioteca de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca, la idea surgió a partir de las donaciones que nos han hecho a la biblioteca durante estos últimos años, y a que teníamos ejemplares múltiples repetidos que consideramos que `podrían ser de utilidad para otras personas.

Se trata de un espacio que ocupa una estantería en una zona neutra de la biblioteca – con el objeto de que no de lugar a confusión – y que pretende el intercambio de lecturas entre los usuarios. En el espacio hay libros profesionales, pero sobre todo también libros de lectura de ficción. El sistema es sencillo, una estantería con un pequeño cartel en el que se explica en que consiste la iniciativa, fundamentalmente cualquier persona puede llevarse un libro de esta estantería – estos están sin magnetizar- y dejar o no otro libro a cambio, una vez terminada la lectura, si el usuario lo considera puede volver a dejar el libro en la misma o quedárselo, y si dispone de un libro que considera puede ser de utilidad para el resto simplemente traerlo y ponerlo en la estantería de “LIBRO LIBRES”

¿Hay una forma distinta de leer y escribir posterior a la era Kindle?

 

 

Los eBooks están cambiando la forma en que leemos, y la forma en que los novelistas escriben. Según la revista Science & Vie, resumido por el blog Visitando el C.R.A la lectura en papel ha llevado a un acostumbramiento  de nuestro cerebro  a las pautas de lectura sobre papel creado a través de cinco siglos de imprenta. Este mismo artículo señala que nuestra velocidad de lectura en la pantalla es 25% menor que en el papel. El artículo entrega explicaciones fisiológicas: el proceso de comprensión es más lento debido a la luz de la pantalla, la variación de tipologías y colores. Además, el desplazamiento (scrolling) en el texto dificulta su memorización. Por todas estas razones, al leer en la pantalla el cerebro requiere de una actividad mayor y lee menos rápido.

El libro electrónico está aportando nuevas cualidades y calidades al libro. Entre ellas esta el hecho de que cualquiera de las  palabras que aparecen en un libro electrónico puede implicar su propia definición en el diccionario que lleva incorporado el dispositivo o en un recursos externo como la Wikipedia simplemente seleccionándola. Si un pasaje de un libro electrónico nos parece convincente, bello o profundo podemos compartirlo o discutirlo con cientos de personas a los que ese mismo párrafo les ha llamado la atención, o simplemente compartirlo con nuestros amigos de redes sociales. Esto supone un salto cualitativo respecto a la lectura impresa en el que lo importante para beneficiarse de todas estas posibilidades y aquellas que están por venir es proporcionar una estrategia de aprendizaje de la lectura digital por parte de quienes estamos interesados en el fenómenos de la lectura. En ocasiones me he encontrado con bibliotecarios que nunca han experimentado con la lectura digital, en un profesional esto ya no tiene que ver con tus gustos personales, que siempre son muy respetables, tienen que ver con un interés por como son los nuevos modos de lectura, y por como podemos aprovecharlos en beneficio de nuestros usuarios, nosotros los profesionales tenemos el deber de estar informados sobre este asunto para proporcionar a nuestros usuarios información, posibilidades y conocimiento del mismo.

Cuando el impacto se puede medir tienen que ver principalmente con una propensión a resumir, a textos más cortos. La capacidad de atención no sólo  se ha acortado porque ebooks consisten en un texto digital continuo, además también se está leyendo en dispositivos que se utilizan para otros propósitos. Un gran porcentaje de jóvenes leen libros electrónicos en sus teléfonos móviles mientras toman un café o en el trayecto del transporte público, posteriormente comprueban su correo electrónico o chatean en línea. La economía del lenguaje en la red se ha extrapolado a otras manifestaciones culturales. De este modo la forma de escribir y los modelos de negocio ha reaccionado ante tal comportamiento, de modo que en líneas generales las obras de ficción se ha convertido en relatos más cortos. Esta buena receptividad de los libros electrónicos cortos en el mercado de la lectura ha llevado a que numerosas compañías opten por el presentar una linea editorial  e-singles. La publicación de historias cortas ha encontrado un hueco en el mercado, proporcionando diversos beneficios a los autores y lectores, que pueden haber contribuido a su éxito.

Los libros cortos digitales se definen como historias breves publicadas en formato digital sobre cualquier tema. Los libros cortos digitales conocidos como “e-singles” o “short stories”, son un nuevo tipo de libro electrónico que se escribe rápidamente, para una publicación rápida y una lectura igualmente rápida. En el cual estás breves historias sintonizan perfectamente con una sociedad cada vez más acostumbrados a la gratificación inmediata propia de la era digital, debido a lo cual este sector editorial se han abierto hueco en un mercado donde como nunca antes se están produciendo conductas cambiantes en los hábitos de lectura. En un mundo en el que los lectores buscan una lectura rápida con la intención de terminar los libros mientras se desplazan a su trabajo en el trasporte público,siendo esta cuestión uno de los factores más atractivos que se trata de libros orientados a personas ocupadas. Es decir, los libros cortos tienen éxito entre aquellos lectores que tienen poco tiempo libre y desean disfrutar de la lectura como una actividad de ocio cuándo y dónde pueden.

Por otro lado es importante la cuestión de la rapidez de publicación, ya que no se necesita tanto tiempo para publicar una historia breve sobre un tema de inmediata actualidad que puede ser de un interés contractual para el público en general, y es la manera de tener el libro en el mercado en un tiempo en el que la demanda de una determinada noticia sea aún relevante. Esto tampoco no es nada nuevo, de este modo las primeras enciclopedias fueron escritas en respuesta al problema de demasiados libros, por lo que, también con la llegada de Internet se desarrollaron nuevas herramientas de referencia. Parece claro que en la actualidad nuestras vidas ya son imposibles sin ser resumidas como bien nos recuerda Paul Mason en el artículo “Ebooks are changing the way we read, and the way novelists write“.

Como era de esperar hay una reacción literaria, no sólo contra el libro electrónico, y la capacidad de atención, también los autores han desarrollado un estilo de escritura en el mundo posterior al Kindle. El novelista estadounidense Joanna de Scott el mes pasado lamentó la tendencia a producir una “buena lectura” con una trama apasionante y escritura sin pretensiones en lugar de una obra de hacer una arte. Un ejemplo que recoge el artículo de Mason es la novela “Jilguero” de Donna Tartt, ganadora del Premio Pulitzer, que ha sido sutilmente ridiculizada por el mundo literario por su facilidad de lectura, y en su favor hay que recordar que no se trata de que sea o no un producto Kindle, sino de una nueva relación entre el escritor y el lector. Ya que en el nuevo entorno digital la palabra clave es desintermediación, y actualmente más que nunca a través de fenómenos como la autopublicación autor y lector son los elementos imprescindibles en la cadena de valor del libro, otros como editor, agentes, distribuidores, libreros pueden estar o no estar, pero no son estrictamente necesarios. Lo que convierte la relación autor-lector en un hecho más cercano.

La compañía francesa de ferrocarriles SNCF se sube al tren de la lectura digital

 

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http://e-livre.sncf.com/

AppStore

Google Play

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La sociedad nacional de los ferrocarriles franceses el principal operador de viajes en tren en ese país. Se dieron cuenta de que el 75% de los pasajeros leen libros mientras viajan, y el 33% los leen en su tableta, smartphone o e-reader. Esto ha llevado a la empresa a poner en marcha un nuevo servicio de libros electrónicos que ofrecerá 100.000 libros electrónicos de forma gratuita hasta el 15 de diciembre, y posteriormente el servicio costará 9,90 euros al mes.

La lectura sigue siendo el principal pasatiempo para cualquier viajero. Según una encuesta de Ifop, el 75% de los pasajeros dicen que leen mientras viajan en tren durante los trayectos de al menos una hora, y el 33% lee en dispositivos digitales (e-readers, tablets, smartphones). Cada mes se ofrecerá una selección de 10 libros, y también se proporciona una selección de libros regionales para descubrir la región por la  que los pasajeros circulan. Ya que dependiendo de dónde se encuentre el viajero en el territorio de Francia, se le servirán dinámicamente una serie de títulos en base a su ubicación geográfica. Esto incluirá libros que tienen que ver con el patrimonio, historia, gastronomía, y leyendas de cada una de las regiones.

Por ello, el grupo ferroviario francés lanza su biblioteca digital SNCF e-LIVRE, que ofrece a sus usuarios 100.000 libros totalmente gratis durante 45 días. A partir de mediados de diciembre, los libros electrónicos estarán disponibles a través de una suscripción ilimitada de 9,90 euros al mes. Pero 5000 libros seguirán siendo gratis.

A esta nueva biblioteca digital se puede acceder desde el sitio e-livre.sncf.com o a través del la aplicación dedicada SNCF, que se puede descargar desde AppStore o Google Play. Los libros digitales se pueden descargar desde cualquier lugar en los trenes o no, los contenidos se pueden ver incluso sin conexión a Internet, ya que el libro se almacena en la aplicación, en el ordenador, tableta o teléfono inteligente. Aunque es imposible la impresión o transferencia del archivo a terceras personas.

En la aplicación se pueden encontrar pocas novelas o ensayos recientes; ya que suministra principlamente clásicos gratis, libros infantiles o libros de prueba en forma de extractos de 10-20 páginas donde los viajeros pueden descubrir las últimas novelas de la temporada literaria. La venta de un libro desde esta biblioteca proporciona el 65% de los beneficios entre las diferentes editoriales en función del número de páginas leídas.

El libro como sistema: hacia un nuevo concepto de libro

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«Estamos asistiendo a un nuevo mundo que comienza a emerger, mientras el anterior se va diluyendo, aunque se resiste a desaparecer. Vivimos una revolución que a diferencia de las anteriores conlleva en su seno múltiples revoluciones que se suceden a diario, microrrevoluciones de carácter técnico que van mutando a la par que lo van haciendo las prácticas de lectura y escritura»

Alonso-Arévalo, J. and J. A. Cordón-García. “El libro como sistema: hacia un nuevo concepto de libro.” Cuadernos de documentación multimedia vol. 26. (2015)

Grupo de Investigación reconocido E-LECTRA

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El tiempo que vivimos no es precisamente una época de certezas. Nada de lo que ahora conocemos, ni siquiera el último descubrimiento científico, tiene garantizado un espacio en un planeta hiperconectado y en permanente evolución. En este contexto lo que fundamentalmente se está produciendo es un desplazamiento de lo analógico hacia lo digital. En este artículo analizamos la configuración de un nuevo concepto de libro que con su transformación digital está operando más allá del objeto para convertirse en un sistema de comunicación transmedia a través de tres procesos que son las tecnologías disruptivas, la desintermediación y la socialización del libro y la lectura.

 

El libro siempre ha sido considerado como el medio utilizado por una población de autores y de lectores para satisfacer sus necesidades de comunicación escrita en la distancia y en el tiempo, necesidades que han sido satisfechas durante más de quinientos años por la estructura profesional de producción y distribución de los escritos. Las definiciones del libro se han dividido entre aquellos que lo consideran principalmente en su materialidad, y aquellos que lo consideran desde la perspectiva que toma en consideración su carácter como portador de un mensaje desde el punto de vista sociológico y semiótico. Explicar un texto exclusivamente por su forma material sería absurdo y se incurriría en un simplismo. La identificación del mismo nunca ha representado problema alguno desde el momento en que el concepto estaba asociado a un soporte, el papel, que le confería un carácter unitario y, en cierto modo, totalizador en el que continente y contenido formaban parte de un objeto en el que ambos conceptos eran indisociables. Pero la aparición de tecnologías de la información electrónica ha cambiado radicalmente este concepto de libro. La realidad es que, durante estos últimos años, el ecosistema del libro ha experimentado un cambio radical en todos sus elementos. La aparición de los libros electrónicos y las prestaciones asociadas a los mismos a través de las aplicaciones de eReader y tablet, blog, plataformas y sistemas de lectura social, etc., han puesto en cuestión las definiciones canónicas asociadas al libro tradicional, lo que a su vez está trastocando las pautas y hábitos de lectura en particular.

Se transforma el papel de las librerías como núcleos de acceso al libro impreso, el papel de las bibliotecas como sitios de salvaguarda y difusión del saber, los derechos asociados a la función de autor y su dimensión económica, con la crisis del copyright y de la propiedad intelectual, la crisis de los intermediarios obligados a reinventarse e idear nuevas estructuras que les permitan sobrevivir en el contexto digital, en el que se está articulando una nueva cultura resultante de una economía del intercambio, colaboración, de la reputación, de la interactividad y de la integración, y en el que se ha producido la fractura digital con un nuevo concepto de lector cada vez más acostumbrado al uso de la lectura electrónica. Así de este modo se producen algunos fenómenos  asociados a esta nueva cultura de lo digital que identifican y avocan casi indefectiblemente a un nuevo concepto de libro, que a medio plazo cada vez se distanciara del referente y paradigma conocido -el libro impreso- y que  se irá adecuando progresivamente a las propiedades, características y posibilidades que brinda el formato digital conformando de este modo dos manifestaciones de un mismo producto cada vez más diferenciadas. Estos fenómenos tienen que ver con tres aspectos:

  1. La disrupción
  2. La desintermediación
  3. La socialización

1. La disrupción

La imaterialidad del formato abre innumerables posibilidades en todos los sentidos, y también importantes retos que debemos de enfrentar, lo digital está impactando en la forma de crear contenidos, de comunicarlos, de leerlos, y en el ámbito científico en las nuevas posibilidades de medir el impacto de la investigación, ya que el formato digital obedece a una nueva forma de pensar, pues pensar en digital implica nuevos paradigmas como es lo social, lo abierto, la remezcla, valores que estaban ausentes en el contexto analógico. Respondiendo con ello a un modelo de tecnologías disruptivas, es decir tecnologías o innovaciones que conducen a la desaparición de productos o servicios que durante mucho tiempo han tenido una amplia vigencia, pero que en la actualidad utilizan preferiblemente una estrategia no sostenible frente a la nueva tecnología que tiende hacia una progresiva consolidación en el mercado. Stevev Sinofsky (Sinofsky et al. 2014), ex directivo de Microsft explica los retos que frente al sistema establecido enfrenta un producto «disruptivo».

2. La desintermediación

Si tuviéramos que elegir una palabra que representara la última media década sin ninguna duda sería “desintermediación”.  Los conceptos de autoría, crítica y recepción, profundamente asentados en el medio impreso, están cambiando sus competencias y significados al hilo de fenómenos únicamente imputables al contexto digital. Los autores ahora disponen de herramientas para publicar de forma más rápida, más inteligente y, en muchos casos, más eficaz que las editoriales tradicionales. Como resultado se están desarrollando plataformas que proporcionan mayor visibilidad y presencia en el mercado que la edición tradicional. Ahora el problema para un autor no es saber si un editor le publicara la obra, sino saber cómo encontrar a sus lectores, lo que entraña el desarrollo de competencias complementarias al mero hecho de escribir. El escritor se convierte en promotor de sí mismo.

3. La socialización

Entendemos por «lectura social» aquella que se desarrolla entornos virtuales en donde el libro y la lectura propicien la formación de una «comunidad» y alguna forma de intercambio. Por lo general se tiene como punto de encuentro una plataforma web o un software específico que organiza y proporciona a los usuarios un espacio de intercambio de información y de comunicación horizontal, donde las obras se evalúan y califican, además de compartir puntos de vista acerca de un texto, participando en grupos de discusión y/o elaborando por escrito comentarios y anotaciones sobre la obras y sus autores.

La lectura social responde a los modelos de aprendizaje 2.0, esto es: aprender haciendo, aprender interactuando, aprender buscando y aprender compartiendo. Las nuevas aplicaciones web simplifican tremendamente la cooperación y responden al principio de no requerir del usuario una alfabetización tecnológica avanzada para su utilización. Estas tecnologías de reciente masificación, estimulan la experimentación, generación y transferencia de conocimientos individuales y colectivos.

En el cambio de lo analógico a lo digital, el libro objeto desaparece y se convierte en una intefaz que se imbrica perfectamente con el software, en la que cobran importancia el acceso, lo abierto, la comunicación y lo social, conformando más como un sistema de comunicación que como un objeto. Los libros devienen en  una experiencia compartida en un lugar en red, y la lectura que siempre fue social, se hace más SOCIAL. De este modo la «lectura social» se desarrolla en entornos virtuales en donde el libro y la lectura propician la formación de una «comunidad» y alguna forma de intercambio. Es un espacio de intercambio de información y de comunicación horizontal, donde las obras se evalúan, califican y etiquetan. Es habitual que los lectores compartan información sobre libros impresos y electrónicos que poseen, libros que han leído, libros que están leyendo, los que quisieran tener, y los que quisieran llegar a leer algún día. La llegada del libro electrónico ha amplificado considerablemente la capacidad de lectura gracias a la naturaleza social de los contenidos que se imbrican en la cultura compartida de la filosofía de la web 2.0. Esta yuxtaposición de sus líneas fronterizas ha creado espacios novedosos y cambiantes en los que el concepto de libro se ha extendido a territorios antes inexplorados, lo que a su vez está repercutiendo en su visibilidad.ç

Hacia un nuevo concepto de libro

El libro y la lectura ha sufrido un cambio radical con la aparición de las nuevas tecnologías de la información, un cambio que incide en su mayor socialización y en su gestión compartida. Pero estos cambios están íntimamente ligados a la transformación que ha sufrido el libro a lo largo de los últimos años, en los hemos visto aparecer un nuevo tipo de paradigma vinculado igualmente con los cambios en sus formas de producción, reproducción y consumo. Estos cambios no afectan solamente a los procedimientos de lectura, sino a los intercambios sociales, a nuestras relaciones con el entorno y a todo el conjunto de prácticas relacionadas con el lenguaje (Cordón-Garcia et al. 2014). La necesidad de incorporar sustitutos funcionales a las prácticas desarrolladas en la cultura convencional obliga a la indagación, de forma sistemática, del entorno social, a la necesidad de adaptación al día a día de las innovaciones, a la conexión permanente a la red, que se ha convertido en el medio natural de los intercambios.

Mientras los libros impresos han privilegiado la abstracción y la conceptualización, las nuevas tecnologías han permitido la configuración de nuevas identidades expresivas, donde el orden cognitivo, emocional y sociocultural, está siendo sustituido. Aún no sabemos de manera definitiva si esta nueva realidad es un cambio en positivo o en negativo en unos u otros aspectos. Muy frecuentemente nos encontramos con titulares de prensa que afirman una cosa o la contraria, que se lee más, que se lee menos en digital, que se lee más despacio, o más deprisa, que lo digital contribuye a una lectura no concentrada y dispersa, o bien que la percepción de la lectura no es sólo visual, y que las nuevas tecnologías favorecen un aprendizaje multimedia más completo; en la mayoría de estos casos los estudios cuentan con muestras muy fragmentadas y a veces apriorísticas de sólo unos pocos lectores analizados. Por ello debemos de ser prudentes, y esperar que haya estudios más extensos y contrastados.

Por lo que podemos decir que se está produciendo una asincronismo entre la progresión rápida de la tecnologías de la comunicación, por una parte, y la evolución de las prácticas de lectura de los usuarios por otra; originándose una asimilación lenta de estas por parte de las instituciones. Según estos expertos, nuestro cerebro no está aún capacitado para asumir el ritmo constante y la intensidad de estímulos cerebrales que comporta el consumo de cualquier tipo de contenidos culturales a través de los diferentes tipos de pantallas. Las nuevas generaciones se sienten muy cómodas con el uso de las herramientas 2.0, pero la mayoría desconocen los intereses comerciales, ideológicos y sociales que hay detrás de cada una de estas herramientas. La nueva percepción de la noción de lectura deriva de un entorno cultural en el que se produce un diálogo entre escritor y lector, cualidad que se magnifica en la red, donde ambos pueden interactuar en tiempo real, generando un nuevo paradigma de creación y recepción De cualquier forma, la participación activa o pasiva de los lectores en el uso de las nuevas tecnologías supone un proceso de readaptación profunda entre los seres humanos. La participación y el desarrollo de un conjunto de acciones desencadenadas por cualquier tipo de intervención nos sitúa ante un escenario nuevo, desde el punto de vista de la edición, de la lectura y de las formas comunicativas (Shirky 2012). Algunos autores llegan a hablar incluso de un proceso de mutación antropológica.

Si bien es preciso tener en cuenta el cambio natural de las generaciones de lectores, que se ven directamente influenciados por las mutaciones inducidas en cuanto a los dispositivos y las practicas de lectura. Y será esta primera generación que comienza a tener contacto desde la infancia con los dispositivos de pantalla táctil, tablet y smartphones, la que hará parte de su aprendizaje de lectura y de escritura sobre estos dispositivos digitales, y la que marcará sin ninguna duda la ruptura con el soporte impreso. Por lo que es preciso pensar la lectura más allá del libro, en un contexto de computación de lo real, con libros electrónicos que presentaran narratividades reticulares, no lineales, en un contexto aumentado de web en tiempo real, y de soportes de lectura que utilizarán nanotecnologías de almacenamiento. El futuro está por escribir.

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