
«La amé tanto que en lugar de flores le regalaba libros.
Porque las flores solo duran unos cuantos días, pero un buen libro es para toda la vida».
Albert Einstein

«La amé tanto que en lugar de flores le regalaba libros.
Porque las flores solo duran unos cuantos días, pero un buen libro es para toda la vida».
Albert Einstein

«Sócrates pensaba que la escritura era una idea realmente mala. No se podrían tener los diálogos socráticos por escrito como se podían tener oralmente, decía, y la gente podría creer que las cosas eran verdaderas simplemente porque estaban escritas, y tenía razón.»
Gopnik, Alison. «What AI Still Doesn’t Know How to Do». Wall Street Journal, 15 de julio de 2022, sec. Life. https://www.wsj.com/articles/what-ai-still-doesnt-know-how-to-do-11657891316.
La crítica de Sócrates a la escritura refleja su preocupación por la comprensión y la retención del conocimiento. Según lo que se ha transmitido principalmente a través de los diálogos de Platón, Sócrates argumentaba que la escritura podría afectar negativamente la memoria y la capacidad de aprendizaje auténtico. En el diálogo “Fedro”, Platón presenta a Sócrates contando el mito de Theuth, el dios egipcio que inventó la escritura. Sócrates explica que Theuth creía que la escritura mejoraría la sabiduría y la memoria de los egipcios, pero el rey Thamus respondió que, en realidad, la escritura podría causar el olvido en las almas de quienes aprenden, porque dejarían de ejercitar la memoria.
La cita de Sócrates decía exactamente:
[…] Pues este descubrimiento de letras, oh rey Thamus, producirá olvido en las almas de los que lo aprendan, por la negligencia de la memoria, ya que, confiados en la escritura, recordarán de fuera mediante caracteres ajenos, no de dentro y por sí mismos. Por tanto, no has descubierto un elixir de la memoria, sino de la reminiscencia; y ofreces a tus discípulos la apariencia, no la verdad, de la sabiduría.”
Esta reflexión de Sócrates, transmitida por Platón, expresa la preocupación de que la escritura podría llevar a las personas a depender de fuentes externas para recordar información, en lugar de comprenderla y recordarla internamente. Sócrates valoraba el diálogo y el debate en vivo como medios para alcanzar la verdadera sabiduría y entendimiento
Sócrates también temía que la escritura creara una falsa apariencia de sabiduría, no la verdadera sabiduría. Pensaba que las personas podrían considerar que tienen conocimiento simplemente por tener acceso a información escrita, sin realmente entenderla o poder explicarla. Además,
Esta perspectiva es especialmente relevante hoy en día, en la era de la información, donde el acceso fácil a grandes cantidades de datos puede, a veces, sustituir el aprendizaje y la reflexión profunda.

«No importa lo humilde que sea tu estantería, ni lo modesta que sea la habitación que adorna. Cierra la puerta, acalla todas las cuestiones del mundo exterior, sumérgete de nuevo en la tranquilizadora compañía de los muertos insignes y entonces atravesarás el portal mágico de aquellos dominios donde la preocupación y aflicción no podrán seguirte nunca más. Has dejado a tus espaldas todo lo que es vulgar y sórdido. Allí esperan alineados tus compañeros silenciosos y nobles. Pasa revista a los archivos. Elige a tu hombre. Y entonces no tendrás más que levantar la mano hacia él y emprenderéis camino hacia el país de los sueños.»
ARTHUR CONAN DOYLE
Cruzando la puerta mágica

«El silencio de Rulfo creo que obedece a algo tan cotidiano, que explicarlo es perder el tiempo. Hay varias versiones. Una que explicaba Monterroso es que Rulfo tenía a su tío fulanito, que le contaba historias, y cuando le preguntaron por qué ya no escribía, él contestó porque se me murió el tío fulanito. Y yo me lo creo, además. Otra explicación es simple y sencilla, y es porque ya está, todo tiene fecha de caducidad. Por ejemplo, a mí me inquieta mucho más el silencio rimbaudiano que el silencio rulfiano. Rulfo deja de escribir porque él ya había escrito todo lo que quería escribir y, como se ve incapaz de escribir algo mejor, simplemente para. Rimbaud probablemente hubiera podido escribir algo mucho mejor, que ya es decir palabras muy altas, pero ése es un silencio que a los occidentales nos plantea preguntas. El silencio de Rulfo no plantea preguntas, es hasta un silencio entrañable, es cotidiano. Después del postre, ¿qué coño vas a comer?»
Roberto Bolaño

«Tenemos muchos libros en casa. Son nuestro principal motivo decorativo: libros amontonados en la mesa de centro, cubiertas de libros enmarcadas, libros apilados en cualquier superficie disponible y, por supuesto, libros en estanterías a lo largo de casi todas las paredes. Además de los libros visibles, hay otros que esperan en la recámara, en el sótano, en el garaje, en el trastero… Hacen las veces de muebles, sostienen muebles caídos y, disimulados con colchas, hacen las veces de mesas… No puedo imaginarme una casa sin un exceso de libros. El sentido de los libros es tener demasiados pero sentir que nunca tienes suficientes, o el adecuado en el momento adecuado, pero luego, a veces, descubrir que deseabas quedarte dormido leyendo los Papeles de Aspern, y ahí está».
LOUISE ERDRICH
Libros e islas en el pueblo Ojibwe

«Leer. Leer sin ganas. Leer por aburrimiento. Leer para no hacer ruido. Leer para dejar que tu padre duerma la siesta. Leer porque no te dejan poner la tele. Leer porque ya nadie quiere contarte un cuento. Leer porque te han castigado sin salir. Leer porque estás en la cama con fiebre. Leer porque estás solo. Leer porque imitas a tus hermanos mayores. Leer porque lo hace tu madre. Leer libros para niños. Leer novelas que no te dejan leer. Leer hasta que te apagan la luz. Leer sin leer, pensando en otra cosa. Leer en la biblioteca. Leer todos los libros de la biblioteca infantil. Leer porque tu hermana lee en la cama de al lado. Leer libros de Tintín en casa de tu abuelo. Reir porque tu tía llora con una novela. Llorar porque te da pena el abominable hombre de las nieves. Leer y leer y leer cinco líneas sobre sexo. Leerlas y leerlas una vez más. Leer porque quieres estar solo. Leer porque te sientes solo. Leer porque te crees distinto. Leer para encontrar almas gemelas. Leer aquello que aún no has vivido. Leer para llenarte la cabeza de pájaros. Leer para presumir. Decir que has leído un libro que no has leído. Resumir libros en literatura que no has leído. Sacar buenas notas en literatura haciendo resúmenes de libros que no has terminado. Leer para imitar lo que que has leído. Leer para fardar. Leer para ligar. Leer para consolarte de un abandono. Leer por falta de planes. Leer por falta de amor. Leer porque se ha ido con otra. Leer para que no digan. Leer mientras esperas. Leer sentado en el wáter. Leer para dormirte. Leer para poder hablar con él. Leer el libro que él te recomendó. Leer para sorprenderle. Leer por puro gusto. Leer por vaguería. Leer porque no te gustan los deportes. Leer porque no tienes un duro. Leer para olvidar. Leer para recordar. Leer para aprender. Leer un coñazo impresionante. Leer un libro que no quieres que se acabe. Leer el libro de un amigo. Leer todos los libros de un hombre que te gusta. Leerle el pensamiento. Leer el libro que él está leyendo. Leer el libro que él querrá leer después. Leerle a tu hijo. Leerle hasta que se quede dormido. Leerle hasta que te quedas dormida. Leerle el Tintín que tú leíste. Leerle cuando se muere el Abominable Hombre de las Nieves. Leerle y consolarle luego su llanto inconsolable. Leerle para que aprenda a estar solo. Leerle para volver a vivir la infancia. Leerle por gusto. Ver cómo un hijo lee. Releer. Leer sólo lo que te gusta. Leer sólo aquello que te emocione. Leer por amor. Leer a su lado».
Elvira Lindo, Leer

«Siempre le digo a la gente que me convertí en escritora no porque fuera a la escuela sino porque mi madre me llevó a la biblioteca. Quería convertirme en escritora para poder ver mi nombre en el catálogo de fichas.»
SANDRA CISNEROS
Boletín del gremio de autores (2002)

“Cuando oigo que un hombre tiene el hábito de la lectura, estoy predispuesto a pensar bien de él”.
Nicolás de Avellaneda.

«[Google es] una empresa dopada con esteroides, con un dedo puesto en cada industria».
Andy Groove, consejero delegado de Intel

“Los libros fueron mis pájaros y mis nidos, mis animales domésticos, mi establo y mi campo; la biblioteca era el mundo preso en un espejo; tenía su espesor infinito, su variedad, su imprevisibilidad. Yo me lancé a unas aventuras increíbles; tenía que trepar por las sillas y las mesas a riesgo de provocar unos aludes que me habrían sepultado –recuerda Sartre-. Tumbado en la alfombra, emprendí áridos viajes a través de Fontenelle, Aristófanes, Rabelais; las frases se me resistían como cosas; había que observarlas, contornearlas, fingir que me alejaba y volver a ellas bruscamente para sorprenderlas descuidadas: la mayor parte de las veces guardaban su secreto”.
JEAN-PAUL SARTRE
Las palabras (1964)