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101 ideas para disfrutar trabajando en la biblioteca

Rebecca Hass, 101 Seeds for Library Joy (ALA Editions, 2024).

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101 Seeds for Library Joy, escrito por Rebecca Hass y publicado por ALA Editions en 2024, es una obra de 106 páginas que ofrece una serie de ideas y actividades sencillas pero poderosas para fomentar la alegría y el bienestar en las bibliotecas. Con un enfoque práctico, el libro está destinado a ayudar a los bibliotecarios y personal de bibliotecas a combatir el agotamiento y crear un ambiente positivo, no solo para los trabajadores, sino también para los usuarios.



La alegría tiene el potencial de mejorar nuestro bienestar. La Asociación Americana de Psicología define la alegría como «un sentimiento de gran alegría, deleite o exaltación del espíritu que surge de un sentido de bienestar o satisfacción.» ¿Qué podría suceder si sembráramos más alegría en nuestras bibliotecas y en nosotros mismos? La alegría en la biblioteca es más que un sentimiento; es una elección que puede crear conexión, empoderamiento y bienestar.

Este libro propone pequeños gestos diarios que pueden tener un gran impacto en el día a día, como comenzar el día con una sonrisa, recomendar un libro, o motivar a nuevos usuarios o colaboradores a descubrir las bibliotecas. Las recomendaciones están pensadas para promover la conexión, el empoderamiento y un sentido general de bienestar entre los empleados y la comunidad bibliotecaria.

Uno de los puntos clave del libro es que la «alegría en la biblioteca» no es solo una emoción, sino una práctica diaria que puede ser cultivada de forma sencilla. Las «semillas» de alegría son en realidad pequeñas acciones o actitudes que, a lo largo del tiempo, pueden transformar el ambiente de trabajo y la experiencia del usuario.

Con un tono amigable y accesible, el libro se convierte en una herramienta esencial para revitalizar tanto a los bibliotecarios como a los usuarios de las bibliotecas, y se presenta también como un regalo ideal para aquellos que trabajan en bibliotecas, voluntarios, miembros de juntas, o cualquier persona apasionada por los libros y el espacio bibliotecario

Actividad 1.

Escriba una lista de agradecimiento de 10 actividades, personas o cosas que te hacen sonreír O REPÁSALA SÓLO – y consúltala a menudo.

Actividad 2.

Organiza un picnic, almuerza al sol o comparte una comida con tu compañero de trabajo.

Actividad 3

EN TU ENTORNO LABORAL, PIENSA EN ALGUIEN QUE PODRÍA ESTAR PASANDO UN MOMENTO DIFÍCIL. Envía una tarjeta o mensaje de texto para hacerles saber que estás pensando en ellos.

Actividad 4.

ESTIRA TUS BRAZOS. Sonríe y date un capricho

Actividad 5.

Reflexiona sobre la CALMA de estar cerca del AGUA. BEBE UN POCO y celébralo como parte de tu rutina de cuidado personal.

Actividad 6.

Monta un tablón de recuerdos e invita a compartir recuerdos y fotos a compañeros de trabajo y jubilados

Actividad 7.

Llena un tarro con pequeñas cosas que te inspiren.

Actividad 8.

Sumergete en una búsqueda profunda y a menudo inesperada de información, ya sea en línea o a través de una base de datos.

* La expresión «rabbit hole» (agujero de conejo) es una metáfora tomada de Alicia en el País de las Maravillas, y describe el proceso de empezar con una pequeña curiosidad que lleva a una serie de descubrimientos más complejos y a menudo sorprendentes.

Actividad 9.

Coloca un recuerdo en un lugar donde lo puedas ver cuando necesites una subida de ánimo

Actividad 10.

Presenta a dos personas que comparten un enfoque positivo o alegre. Estas personas podrían ser usuarios frecuentes de una biblioteca. El propósito es fomentar la interacción y la conexión entre individuos que comparten intereses similares o que se apoyan mutuamente en su bienestar.

La biblioteca: un organismo vivo que respira

Imagen de Giuseppe Arcimboldo, El Bibliotecario*

La biblioteca… no es un mero gabinete de curiosidades; es un mundo, completo y completa, y está llena de secretos. Como un mundo, tiene sus cambios y sus estaciones, que desmienten la permanencia que suponen las filas ordenadas de libros. Tironeados por la gravedad de los deseos de los lectores, los libros entran y salen de la biblioteca como las mareas. Las personas que guardan los libros en Widener (Harvard) hablan de la respiración de la biblioteca: al principio del trimestre, las pilas exhalan libros en grandes nubes arremolinadas; al final del trimestre, la biblioteca inhala y los libros vuelven volando. Así que la biblioteca también es un cuerpo, las páginas de los libros apretadas como órganos en la oscuridad.

«Library: An Unquiet History» de Matthew Battles.

* La obra El Bibliotecario de Giuseppe Arcimboldo, pintada alrededor de 1566, es una maravillosa exploración visual de la relación entre el ser humano y el conocimiento. En ella, Arcimboldo utiliza su característica técnica de ensamblaje, donde las formas y los elementos del rostro humano son construidos a partir de objetos que representan ideas y conceptos. En esta pintura, el rostro de un bibliotecario se forma con libros, rollos de papel, cuadernos y otros elementos relacionados con el mundo del conocimiento y la sabiduría.

Amo las bibliotecas

Amo las bibliotecas
como un jardín de rosas
de rosas entreabiertas
devoro el aroma del perfume
de sus estrechos pasillos
donde se ocultan las luces
y las sombras inciertas
saboreo su ardor
de amores prohibidos
entre las hojas de las novelas
donde las flores se marchitan

Amo las bibliotecas
donde se tejen las palabras
en su oscuro resplandor
paso las manos por las estanterías
toco el cuerpo de los libros
siento las historias en mis dedos
y la locura de los sentidos
beso el rastrojo de los versos
en los poemas incontenidos
odas de insumisión
sonetos del tiempo ardiente

Amo las bibliotecas
que contienen corazón e invención
y la memoria de los siglos
acudo a su silencio
de elixires y venenos ocultos
preludios de Alejandría
en el tallo del pensamiento
y cuando me siento a leer
es como si ya volara
en motín y transgresión
y nada me faltara

Amo las bibliotecas
en una prisa insaciable
de sus luces despiertas
de eternidades, de vidas
y mentes inquietas
trazadas melancólicamente por las plumas
y las plumas de los poetas
lugares de lo absoluto
donde busco y me pierdo
de armonía y locura
en nuestro tiempo oculto
Amo las bibliotecas
con pasión y locura
y puedo morir de amor
dentro de su destino


Maria Teresa Horta

No se trata de que para mí sean más importantes los libros que la vida

«No recuerdo la primera vez que vi el mar. Recuerdo, sin embargo, la primera vez que mi padre me leyó en voz alta la canción del pirata de Espronceda. Ese día entré en el relato, me convertí en un habitante de las palabras, reconocí mi rebeldía en la libertad de un personaje que navegaba sin miedo por el mundo. No se trata de que para mí sean más importantes los libros que la vida, lo que ocurre, es que no entiendo la vida sin los libros, que se vive tanto en una plaza o en una calle como en un poema. Conmigo van las mañanas de colegio en las que descubrí a Antonio Machado, la infinita melancolía de la adolescencia en la huerta de San Vicente con Federico García Lorca, los primeros años en la Universidad, la luz de Cádiz compartida con Rafael Alberti; vivir, convivir, celebrar lo que se tiene, recordar lo que se ha perdido. Da rabia que nunca haya tiempo para las cosas importantes, para hacer posible esa conversación que nos devuelve a la verdad de nosotros mismos. Los poetas trabajan su soledad y piensan en todo, piensan en ti, aunque tú no lo sepas».

Luis García Montero

Leer en voz alta

Siempre ando con un libro en las manos. Ya sea
uno viejo y gastado del siglo XIX
con láminas y pauta final para ubicarlas
en el texto, ya sea otro nuevo e intrépido
que recibí ayer mismo y huele todavía
a tinta fresca y joven, ya sea un libro antiguo
que viajó por el tiempo hasta esa estantería
de mi cada vez más poblada biblioteca…
El vicio de leer suele ser solitario,
pero puede, también, compartirse. Los griegos
de la época de Sócrates leían en voz alta.
Lo mismo hacía Nietzsche. A mí me gusta mucho
leer en compañía y en voz alta los grandes
libros de nuestra tribu, esa tribu perversa,
racista y miserable que disfruta creyéndose
superior (y lo es). De ese modo, recuerdo
haber leído Drácula, Melmoth y Frankenstein,
el Poema del Cid, Beowulf, los Nibelungos,
la Divina Comedia, los Psalmos, la Canción
de Rolando, La isla del tesoro y la Ilíada,
tal y como los griegos leían hace siglos,
alto y claro, lanzando las palabras al aire,
porque la voz añade temblor de biografía
personal y caduca a tanta eternidad,
al vértigo solemne de tanta permanencia.

Leer en voz alta – Luis Alberto de Cuenca.

He aprendido a amar mis libros

«He aprendido a amar mis libros. Hoy en día, a veces me sorprendo moviéndolos por mi biblioteca. ¿Por qué? Porque hay un orden secreto. No se puede poner los libros al azar. El otro día coloqué a Cervantes al lado de Tolstoi. Y pensé: si Don Quijote está cerca de Anna Karenina, seguramente ésta hará todo lo posible para salvarla.»

ETTORE SCOLA
En una entrevista de Antonio Gnoli en «La Repubblica» (2013)

Releer

A veces mi padre devolvía un libro a la biblioteca y corría enfebrecido a comprarlo y a empezarlo de nuevo. Su pasatiempo preferido, más que los demás, ha sido dejar que esos libros, leídos, madurasen en las estanterías igual que los vinos en las barricas para darse el capricho de releerlos a los años en busca de su fortuna, que eran esas frases que él recordaba y a las que acudía para comprobar que seguían tal cual, sin envejecer ni un pelo. Por eso las lleva a mano como la calderilla en los bolsillos, porque mi padre es un fraseador imbatible. Las memoriza y las reparte sin artificios en un proceso que para él es natural.

JOSÉ LUIS SASTRE
Las frases robadas

El final de los libros

Un libro está acabado cuando no quiere que siga trabajando en él… llega un punto en el que parece que literalmente me evita. Tengo una relación muy física con el manuscrito, casi un corps à corps. Paradójicamente, cuando por fin me siento a gusto con un manuscrito, con sus voces, me doy cuenta de que está acabado. Veo un libro como un organismo vivo, con sus propias reglas y voluntad. Lo que me importa es dejar que crezca y adquiera existencia propia. Es como si el libro se sirviera de mí para existir, en lugar de ser escrito.

Antonio Lobo Antunes

Booktalking es un juego de cartas que promueve conversaciones grupales en torno a la experiencia de la lectura.

Reis, Luciana. Booktalking. Batidora Ediciones, 2024

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Booktalking es un innovador juego de cartas que promueve conversaciones grupales en torno a la experiencia de la lectura. Su fundamento se basa en valores esenciales como el respeto, la empatía, la escucha activa y la colaboración, creando un espacio seguro y acogedor para que personas de todas las edades compartan sus ideas y opiniones sobre los libros.

El objetivo principal de Booktalking es facilitar el intercambio de experiencias literarias de manera auténtica y divertida. Alentar a los participantes a hablar sobre sus entusiasmos, dificultades y reflexiones en torno a la lectura no solo enriquece su experiencia personal, sino que también fomenta un sentido de comunidad y conexión. Este enfoque ayuda a desarrollar la capacidad de disfrutar intelectualmente y a reflexionar sobre lo que cada uno siente y piensa.

El juego se compone de 201 cartas meticulosamente elaboradas, organizadas en cuatro categorías. Estas cartas sirven como disparadores para las conversaciones grupales y están diseñadas para fomentar la participación activa y el diálogo. Además, Booktalking ofrece diez modalidades de juego diferentes, lo que permite que cada sesión sea única y adaptada a las necesidades del grupo.

Las modalidades están diseñadas para potenciar la creatividad y las habilidades sociales, así como para fortalecer las destrezas cooperativas de los participantes. Cada modalidad proporciona una experiencia de aprendizaje que ayuda a los jugadores a explorar nuevos enfoques sobre la lectura y la literatura.

Una de las características más destacadas de Booktalking es su enfoque inclusivo. Se anima a todos los participantes a expresarse libremente, celebrando cada contribución sin desestimar ninguna. En este ambiente, no hay respuestas incorrectas, lo que fomenta la confianza y el respeto mutuo.

Booktalking se inspira en el enfoque «Dime» de Aidan Chambers, así como en otros programas de investigación que destacan la importancia de la lectura como herramienta de desarrollo personal y social. El enfoque se basa en la idea de que la conversación sobre libros no solo enriquece la comprensión literaria, sino que también ayuda a las personas a reflexionar sobre sus propias creencias y experiencias.

Las cartas de Booktalking están fabricadas en papel estucado mate de 300 gramos, con cantos redondeados y un tamaño de 10×15 cm. Este diseño no solo asegura la durabilidad del producto, sino que también lo hace visualmente atractivo. La creación de Booktalking es obra de Luciana Reis, quien ha trabajado en otros proyectos literarios y educativos, mientras que las ilustraciones son de Puño, un artista reconocido en el ámbito de la literatura infantil.

Al ayudar a los participantes, especialmente a los más jóvenes, a hablar sobre sus lecturas, Booktalking les permite expresar sus pensamientos sobre diversos aspectos de sus vidas. La conversación se convierte en una herramienta vital para el desarrollo personal y social, fomentando una comprensión más profunda de la literatura y del entorno que los rodea.

Luciana Reis es la autora de Booktalking (2024) y de otras obras como Esperanzar (2020), Carta a una hija (2018) y Gracias. Aprendiendo a agradecer (2013). Es cofundadora y editora de Batidora Ediciones desde 2016 y, desde 2022, lidera el Taller Literario en el programa de Salud Mental Comunitario de la Fundación Manantial en Vila-real. Puño es un ilustrador y autor de libros infantiles, conocido por su enseñanza sobre dibujo y pensamiento artístico a través de cursos en Domestika. Su creatividad ha aportado color y vida a las cartas de Booktalking. Desde Batidora Ediciones, se valoriza su participación en este proyecto.