Archivo de la categoría: PreTextos

Crear una biblioteca en la clase

«El Señor Moneo les propuso que crearan una biblioteca en la clase. La idea era que los alumnos donaran libros y también que pusieran un poco de dinero cada uno para comprar libros nuevos, un libro cada mes. Habría servicio de préstamo y carné de socio, y los libros llevarían un número pegado en el lomo y tendrían todos su ficha correspondiente, que sería guardada en un archivador, todo exactamente igual que en las bibliotecas de verdad. El cargo de bibliotecario recayó sobre Mateo, y el de ayudante de bibliotecario sobre Negrete. Era una elección lógica: Mateo, Negrete y Miguel eran los mejores de la clase, los que sacaban las mejores notas y los que estaban siempre en la primera fila. Mateo volvió a su casa excitadísimo con la noticia de que iba a ser el bibliotecario de la clase, y su padre, que era un apasionado de los libros y de las bibliotecas, le explicó el sistema de las bibliotecas inglesas, que consistía en pegar unos sobrecitos de cartulina en las guardas de cada libro, en el interior de los cuales se colocaba una tarjeta de cartulina donde aparecía el título y el autor del libro, el nombre del lector que lo tenía prestado y la fecha de devolución.»

ANDRÉS IBÁÑEZ
La lluvia de los inocentes (2012)

Leer es un estímulo completamente egoísta

«Los lectores siempre se cuentan a sí mismo, de una forma o de otra, en un libro. Leer es un estímulo completamente egoísta. Buscamos inconscientemente lo que nos dice algo. Por muy estrambóticas o improbables que sean las historias que los escritores crean, siempre habrá lectores que les dirán: “¡Increíble! ¡Ha escrito usted mi vida!”

David Foenkinos, El misterio de Henri Pick

Cuando yo abro un libro

«Cuando yo abro un libro, lo abro como puedo abrir un paquete de chocolate, o entrar en el cine, o llegar por primera vez a la cama de una mujer que deseo; es decir, es una sensación de esperanza, de felicidad anticipada, de que todo va a ser bello, de que todo va a ser hermoso».

JULIO CORTÁZAR

La soledad de la escritura

«La soledad de la escritura es una soledad sin la que el escribir no se produce, o se fragmenta exangüe de buscar qué seguir escribiendo. Se desangra, el autor deja de reconocerlo. Alrededor de la persona que escribe libros siempre debe haber una separación de los demás. Es una soledad. Es la soledad del autor, la del escribir. Para empezar, uno se pregunta qué es ese silencio que lo rodea. Y prácticamente a cada paso que se da en una casa y a todas horas del día, bajo todas las luces, ya sean del exterior o de las lámparas encendidas durante el día. Esta soledad real del cuerpo se convierte en la soledad inviolable de la escritura.»

Marguerite Duras, La escritura

Me gustaría comprar todos los libros

Me gustaría comprar todos los libros de Tolstoi y de Dostoievski que ya leí pero que no tengo en mi biblioteca. También los de Daudet. Y los de Victor Hugo. A veces me pregunto qué hice con esos libros, cómo fui capaz de perderlos, en dónde los perdí. Otras veces me pregunto para qué quiero tenerlos si ya los leí, que es la forma de tenerlos para siempre. La única respuesta posible es que los quiero para mis hijos. Sé que es una respuesta tramposa: uno tiene que salir de casa a buscar los libros que lo esperan.

Roberto Bolaño