Archivo de la categoría: PreTextos

Cancion Librarian del grupo My Morning Jacket

f35ea76b-6bba-4333-bce2-67344303ee13

Cancion Librarian del grupo My Morning Jacket. 

Canción de cierre de PLANETA BIBLIOTECA de Radio USal

Escuchar la canción

Camina por el patio, hacia la biblioteca…
Puedo oír el zumbido de los insectos y las hojas…

Paseas por la escalera que hay junto al pasillo de los libros…
que desde que tenemos internet, casi nadie  utiliza
Entro en el baño… me peino…

Mientras buscas algo en la prensa…
Te espío escuchando la radio …

Mientras llueve canta Karen de Carpenters …
Otra encantadora víctima del diabólico espejo…

Te miro con un lápiz en tu pelo…
observo la belleza que el señor puso en ti…

Simple y pequeño ratón de biblioteca. Escondida debajo de tus gafas…
Eres la más sexy bibliotecaria… Quítate esas gafas y deja caer tu pelo para mí.

Te veo en la biblioteca y me imagino
a ti y a mi cenando, pasando el tiempo, y luego hacemos el amor
.
Y entonces ¿Qué podría decirte yo mientras estamos en la cama?
¿Qué pasa dentro de nosotros que nos hace hacer lo contrario…?

Dulce pequeño ratón de biblioteca. Escondida debajo de tus gafas…
Es la bibliotecaria más sexy …
Quítate esas gafas y deja caer tu pelo para mí.

Simple pequeña belleza. Siento el cielo en tu respiración.
El más simple de los placeres.

“The Librarian” del grupo My Morning Jacket

PreTextos – Carl Sagan – Que cosa más sorpendente es un libro


http://www.scalzi.com/whatever/csagan1220.jpg

Qué cosa más sorprendente es un libro. Es un objeto plano, hecho de un árbol, con partes flexibles en las que están impresos montones de curiosos garabatos. Pero, cuando se empieza a leer, se entra en la mente de otra persona; tal vez de alguien que ha muerto hace miles de años. A través del Tiempo, un autor habla clara y silenciosamente dirigiéndose a nosotros y entrando en nuestra mente. La escritura es, tal vez, el más grande de los inventos humanos. Une a personas que no se conocen entre sí. Personajes de libros de épocas lejanas rompen la cadena del Tiempo. Un libro es la prueba de que los hombres son capaces de hacer que la magia funcione

Carl Sagan (1934 – 1996), astrónomo y divulgador científico estadounidense

http://farm6.staticflickr.com/5473/9796593564_5a26d1acc3_o_d.jp

PreTextos: Balzac y la joven costurera china

 

[]

Sijie, Dai. Balzac y la joven costurera china. Madrid: Salamandra, 2002
ISBN:978-84-7888-650

Balzac y la joven costurera china es un ejemplo de cómo la realidad puede superar y convertirse en ficción, y de cómo aún es posible encontrar un nuevo giro en la lectura de los clásicos, lamentable peaje que sin duda hay que agradecerle a Mao y a su nefasta política cultural. Además de valioso testimonio histórico, “Balzac y la joven costurera china” es un conmovedor homenaje al poder de la palabra escrita y al deseo innato de libertad.

Dos adolescentes chinos son enviados a una aldea perdida en las montañas del Fénix del Cielo, cerca de la frontera con el Tíbet, para cumplir con el proceso de «reeducación» implantado por Mao Zedong a finales de los años sesenta. Soportando unas condiciones de vida infrahumanas, con unas perspectivas casi nulas de regresar algún día a su ciudad natal, todo cambia con la aparición de una maleta clandestina llena de obras emblemáticas de la literatura occidental. Así pues, gracias a la lectura de Balzac, Dumas, Stendhal o Romain Roland, los dos jóvenes descubrirán un mundo repleto de poesía, sentimientos y pasiones desconocidas, y aprenderán que un libro puede ser un instrumento valiosísimo a la hora de conquistar a la atractiva Sastrecilla, la joven hija del sastre del pueblo vecino.

Extractos

“A su lado se hallaba una mujer comunista disfrazada de campesina, con un pañuelo rojo en la cabeza (según un chiste vulgar que por aquel entonces circulaba entre los alumnos, se había envuelto la cabeza con su propia compresa). Aquellos manuales y El pequeño libro rojo de Mao siguieron siendo, durante varios años, nuestra única fuente de conocimiento intelectual. Todos los demás libros estaban prohibidos.”

“Advertí un libro abandonado en una mesa, y me pasmó aquel descubrimiento en una región poblada por analfabetos; hacía una eternidad que no tocaba las páginas de un libro. Me acerqué enseguida, pero el resultado fue más bien decepcionante: era un catálogo de colores de tejidos, editado por una fábrica de tintes.”

“­Supongo que son libros ­dijo Luo rompiendo el silencio­. El modo como la ocultas y  la aseguras con cerraduras basta para revelar tu secreto: sin duda contiene libros prohibidos. La maleta estaba sin duda llena de libros prohibidos. Hablábamos a menudo de ello, Luo y yo, sin conseguir imaginar de qué tipo de libros se trataba. (Por aquel entonces, todos los libros estaban prohibidos, salvo los de Mao y sus partidarios, y las obras puramente científicas.) Establecimos una larga lista de libros posibles: las novelas clásicas chinas, desde Los Tres Reinos combatientes hasta el Sueño en el Pabellón Rojo, pasando por el Jin Ping Mei, conocido por ser un libro erótico. Estaba también la poesía de las dinastías Tang, Song, Ming y Qin. Y también las pinturas tradicionales de Zu Da, de Shi Tao, de Tong Qicheng…  Hablamos incluso de la Biblia, Las palabras de los cinco ancianos, un libro supuestamente prohibido desde hacía siglos, en el que cinco grandes profetas de la dinastía Han revelaban, en la cima de una montaña sagrada, lo que iba a suceder en los dos mil años por venir.

“­¿Has oído hablar de la literatura occidental? ­me preguntó un día Luo

.­No demasiado. Ya sabes que mis padres sólo se interesan por su profesión. Al margen de la medicina, no conocen gran cosa.

Con los míos pasa lo mismo. Pero mi tía tenía algunos libros extranjeros traducidos al chino antes de la Revolución cultural. Recuerdo que me leyó unos pasajes de un libro que se llamaba Don Quijote, la historia de un viejo caballero bastante chusco.

¿Y dónde están ahora esos libros?

Se hicieron humo. Fueron confiscados por los guardias rojos que los quemaron en público, sin compasión alguna, justo al pie de su edificio.”

“Tras habernos abierto los ojos, Úrsula Mirouët fue devuelta en el plazo fijado a su propietario titular, el Cuatrojos sin gafas. Habíamos acariciado la ilusión de que nos prestaría otros libros ocultos en su maleta secreta, a cambio de los duros trabajos, físicamente insoportables, que hacíamos para él”

“Nos acercamos a la maleta. Estaba atada con una gruesa cuerda de paja trenzada, anudada en cruz. La liberamos de sus ataduras y la abrimos silenciosamente. En el interior, montones de libros se iluminaron bajo nuestra linterna eléctrica y los grandes escritores occidentales nos recibieron con los brazos abiertos: a su cabeza estaba nuestro viejo amigo Balzac, con cinco o seis novelas, seguido de Victor Hugo, Stendhal, Dumas, Flaubert, Baudelaire, Romain Rolland, Rousseau, Tolstoi, Gogol, Dostoievski y algunos ingleses: Dickens, Kipling, Emily Bronte… ¡Qué maravilla! Tenía la sensación de que iba a desvanecerme en las brumas de la embriaguez.”

“Mis libros preferidos eran, normalmente, las colecciones de cuentos, que narran una historia bien compuesta, con ideas brillantes, a veces divertidas o que te dejan sin aliento, historias que te acompañan toda la vida. Por lo que a las novelas largas se refiere, salvo por algunas excepciones, me mostraba bastante desconfiado. Pero Jean­Christophe, con su empecinado individualismo, sin mezquindad alguna, fue para mí una saludable revelación. Me zambullí literalmente en el poderoso río de aquellos centenares de páginas. Era para mí el libro soñado: al acabar de leerlo, ni la maldita vida ni el maldito mundo volvían a ser como antes. ”

“Cada vez que pienso en él, recuerdo una anécdota que me contaron: cierto día, los guardias rojos registraron su casa y encontraron un libro oculto bajo la almohada, escrito en una lengua extranjera que nadie conocía. La escena no dejaba de parecerse a la de la pandilla del cojo en torno a El primo Pons. Fue preciso enviar el botín a la Universidad de Pekín para saber,  finalmente, que se trataba de una Biblia en latín. Le costó muy caro al pastor pues, desde entonces, estaba obligado a limpiar la calle, siempre la misma, de la mañana a la noche, ocho horas diarias, hiciera el tiempo que hiciese. Acabó así convirtiéndose en un adorno móvil del paisaje.”

PreTexto: Ex Libris, Confesiones de una lectora

 

[]

Fadiman, Anne. Ex Libris, Confesiones de una lectora. Barcelona: Alba Editorial, 2000. 9788484280217

“Los libros escriben la historia de nuestras vidas y, mientras se van acumulando en nuestras estanterías, en nuestros alféizares, y debajo de nuestro sofá, y encima de la nevera, se convierten en capítulos sobre sí mismos. ¿Cómo podría ser de otra manera”. (Anne Fadiman. “Ex Libris. Confesiones de una lectora”, Alba Editorial, Barcelona, 2000).

Ex Libris es un libro que trata de otros libros: de cómo comprarlos, de dónde y cómo leerlos, de cómo tratarlos. Con una prosa llena de encanto, Fadiman pasa con soltura de las anécdotas acerca de personajes como Coleridge u Orwell a divertidas historias de su familia. Dado que de pequeña jugaba a construcciones con los volúmenes de la biblioteca paterna y que sólo se consideró verdaderamente ligada por el vínculo matrimonial cuando su marido y ella consiguieron por fin idear un sistema para unir sus respectivas bibliotecas, la autora es sin duda la persona más indicada para hablar sobre el arte de las dedicatorias, los perversos placeres de la búsqueda de erratas, los encantos de las palabras largas y las satisfacciones de la lectura en voz alta.

PreTextos: Elogio de la mentira

[]

Melo, Patricia de. Elogio de la mentira. Barcelona: Mondadori, 2000

‘He llegado a la conclusión de que el lector ha cambiado mucho, cuando ahora le gustan tanto estos productos de consumo que llegan con orientación de uso. En otras palabras, compra ese tipo de libros para autoengañarse. Están hechos para ser leídos mientras ven la televisión’. ‘El mercado editorial es el imperio de la mentira’.

 

Elogio de la mentira es una novela negra perfectamente tramada, un homenaje al género, y, finalmente, un retrato sarcástico del mundo editorial de nuestros días, sobre el plagio en los libros de autoayuda y los libros de usar y tirar. Una crítica a los ‘productos editoriales’, hechos en su mayoría por encargo.

La idea del libro surgió en un viaje de la autora a Nueva York buscando una obra del poeta norteamericano William John Williams tomó conciencia de como de que la poesía estaba arrinconada en una especie de purgatorio y que lo que había en las mesas y en los escaparates eran libros de autoayuda y de esoterismo’.

El protagonista José Guberse, un escritor de “romance policial”, necesita informarse para su nueva novela sobre cuál sería la serpiente venenosa ideal para asesinar a alguien. Por ello, decide ponerse en contacto con una experta en ofidios y conoce a Fúlvia Melissa, una Eva tentadora y rodeada de jacarás y anacondas. José se enamora de esta mujer misteriosa y seductora, que le empujará a cometer el crimen perfecto y rehacer su vida para convertirse en un escritor de éxito. La obra hace una crítica mordaz del mundo editorial de nuestros días ya que narra el tortuoso camino que recorre José Guber para obtener la publicación de su obra literaria.

Guber escribe bajo seudónimo novelas policiacas; luego, libros de autoayuda, y, por último, siguiendo la moda, temas de espiritualismo. El sistema que sigue es enviar sinopsis de las historias al editor de turno. Los esquemas, así como la correspondencia que mantiene con los editores, no tienen desperdicio.

Un argumento plagiado de una obra clave de la literatura, que ni siquiera son reconocidos por su editor, un buen seudónimo anglosajón y quince días le bastan a José Guber para presentar un nuevo libro a su ansioso editor. Pero el éxito sólo le llega cuando usurpa un nuevo nombre para escribir libros de autoayuda. Al final, cuando decide aparecer como escritor y líder religioso con su nombre real, se producirá la falacia mayor. Por extraño que parezca, el aparente regreso a sí mismo, a estas alturas, es la consumación del fraude en que se convierte su vida.

Pretextos: Keith Richards, guitarrista de los Rolling Stones

[]

“Cuando creces, hay dos instituciones que te afectan especialmente: la Iglesia, que pertenece a Dios, y la biblioteca, que te pertenece a ti. La biblioteca pública es enormemente igualitaria”

Keith Richards, guitarrista de los Rolling Stones

Según ‘The Sunday Times’, durante su juventud en la austera Inglaterra de posguerra, el roquero se refugiaba en la lectura antes de encontrar la música “blues”

PreTextos: Una Biblioteca de Verano

una-biblioteca-de-verano_1_2063117

Una Biblioteca de Verano
Mary Ann Clark Bremer
Traducción de Laura Salas Rodríguez

Editorial Periférica, 2013
14,75 euros 88 páginas
ISBN: 978-84-92865-59-8
Traducción de Laura Salas Rodríguez14,75 euros 88 páginasISBN: 978-84-92865-59-8

“Aquel verano fue el primer verano después de la guerra, casi dos años después de la muerte de mis padres en el Canal de la Mancha, sólo unos meses más tarde de la muerte del tío Marcel en su cama de La Bienhereuse. Yo había sobrevivido al ataque del submarino alemán que asesinó a mis padres y había pasado días de ceguera y miedo en un hospital sin nombre. Días de llanto. Luego llegué a D., me instalé en La Bienhereuse y me converti en bibliotecaria por unos meses. Fueron los más felices de aquel tiempo.”

AUDIO

 

 

Corre el año 1946. La guerra ha terminado y la joven norteamericana narradora de esta novela ha perdido en ella a sus padres. También, de muerte natural, ha perdido a su tío Marcel, un extraordinario personaje que la educó en el amor a los libros.

En el pequeño pueblo francés donde pasó los veranos de su infancia, la protagonista deberá ocuparse de poner en marcha una nueva biblioteca tras salir del hospital, ya que las tropas alemanas han destruido la anterior. Tendrá así oportunidad de pensar en el valor de la lectura y en la compañía que le han proporcionado los libros en los peores momentos, e incluso a la hora de tomar una u otra decisión… Sus recomendaciones a los vecinos del pueblo la harán formar parte fundamental de esa comunidad. Entretanto, el esplendor del verano invade la naturaleza de los alrededores y el jardín de la vieja casona que ha heredado de su tío.

Los escritores Marcel Proust, Daniel Defoe, Paul Valéry… y sus obras son tan importantes en esta novela como los personajes de carne y hueso con los que se relaciona cada día la joven protagonista, muchos de ellos convocados bajo la sombra protectora del tío Marcel.

Pero no es ésta sólo una estampa más o menos evocadora y llena de encanto de una época y de unos autores atemporales: la verdadera vida se cuela en cada página y asistimos así a una hermosísima y cruda búsqueda de la felicidad, del amor y de, por qué no decirlo, la supervivencia. A una historia en primera persona que es también la historia de una época: de la Segunda Guerra Mundial y la ocupación alemana de Francia al conflictivo nacimiento del estado de Israel.

“Arañadas tapas de un verde ajado, como el de un terciopelo muchas veces expuesto a la luz.Tapas del color del tabaco.  Y el de los corales de las islas Filipinas.Tapas del color de la luz del atardecer en Nueva Inglaterra -mis otros veranos-Tapas con olor a cobalto, a moho dulce, a gusanos de seda, a madreselva, a coñac,  a tierra mojada.Tapas estampadas en dos líneas en oro desvaido, en azul prusia, en blanco sucio de nieve.Los libros de tapas de cartón forradas con telas y los libros de tapas flexibles para los dias de tren o playa.Libros en miniatura (los poemas de Verlaine) y libros gigantescos (algunas novelas de Balzac).Libros que podrian sujetar un edificio entero ( por lo que dicen o cómo lo dicen).Ningun libro malo entre tantos libros”

 

Una Biblioteca de Verano de Mary Ann Clark Bremer

PreTextos: El Sr. Penumbra y su librería 24 horas abierta

 

http://farm8.staticflickr.com/7441/10798948533_d4e6a6ab98_n_d.j

Robin Sloan. El Sr. Penumbra y su librería 24 horas abierta.  Barcelona: Roca, 2013. ISBN: 9788499186047

Una divertida y excitante novela sobre una conspiración global, encriptación de códigos, amores de juventud, travesuras y aventuras y el secreto de la vida eterna? que sucede en una pequeña librería de San Francisco. La crisis económica obliga a Clay Jannon a dejar atrás su vida como diseñador de páginas web en San Francisco y las casualidades, la curiosidad más absoluta y la habilidad de subir escaleras como si fuera un mono le llevan a empezar su nuevo trabajo en la librería permanentemente abierta del señor Penumbra.

Después de unos días trabajando, Clay se da cuenta de que la librería es un lugar mucho más extravagante de lo que su nombre indica. Solo hay unos cuantos clientes, pero van continuamente y nunca compran nada. Lo que hacen es llevarse libros prestados, ejemplares misteriosos que se encuentran en los lugares más recónditos de la librería, todo de acuerdo a un trato especial que mantienen con Penumbra. Clay concluye que la tienda no es más que una tapadera para otro negocio y su curiosidad pronto le lleva a ponerse a analizar el complejo comportamiento de los clientes y a arrastrar a sus amigos para que le ayuden a descubrir qué es lo que realmente pasa en la librería. Sin embargo, cuando le llevan sus descubrimientos al Sr. Penumbra, acaban por descubrir que los secretos se extienden mucho más allá de las paredes de la librería?La librería permanentemente abierta del señor Penumbra es exactamente lo que su nombre indica: un lugar en el que entras y del que no querrás salir, un gabinete de las maravillas contemporáneo, que le dará al lector curioso una descarga de energía, sin que importe la hora del día.

EXTRACTOS

Voy a ser franco: si tuviera que clasificar la experiencia de adquirir un libro por orden de comodidad, facilidad y satisfacción, la lista sería así:

1. La perfecta librería independiente, como la Pygmalion de Berkeley.
2. Una gran y radiante Barnes & Noble. Sé que es una cadena, pero admitámoslo: son tiendas que molan. Sobre todo las que tienen grandes sillones.
3. El pasillo de libros de Walmart. (Está al lado del de tierras y abonos).
4. La librería de préstamo a bordo del estadounidense West Virginia, un submarino nuclear que se encuentra en las profundidades del Pacífico.
5. La Librería del Sr. Penumbra 24 horas

La otra librería está apilada detrás y encima de todo eso, en las estanterías altas y con escaleras, y se compone de volúmenes, que Google sepa, inexistentes. En serio, he hecho las búsquedas. Muchos tienen pinta de antigualla (piel agrietada, títulos con letras doradas…), pero otros están recién encuadernados en cubiertas brillantes y nuevas. Así pues, no es que sean todos antiguos, sino más bien… únicos. Yo lo llamo «el catálogo remoto».

Últimamente, parece que estemos perdiendo hasta a los usuarios del catálogo remoto. ¿Los habrá seducido algún otro club literario? ¿Se habrán comprado todos un Kindle? Yo tengo uno, y casi todas las noches lo uso. Siempre me imagino a los libros mirándome y susurrando «¡Traidor!», pero qué quieres, tengo un montón de primeros capítulos gratis que leer. El Kindle me lo pasó mi padre porque ya no lo quería: es uno de esos modelos originales, una placa oblicua y asimétrica con una pantallita gris y un lecho de teclas angulosas. Tiene pinta de accesorio sacado de 2001: Una odisea del espacio. Existen modelos más nuevos, con pantallas más grandes y diseños más discretos, pero este es como las postales de Penumbra: tan desfasado que vuelve a molar. A la mitad del primer capítulo de Cannery Row, la pantalla parpadea, se congela y se me apaga. Me pasa casi cada noche. Se supone que la batería del Kindle dura unos dos meses, pero yo lo dejé al sol demasiado tiempo y ahora solo aguanta una hora desenchufado.

Quejido lleva una biblioteca pirata muy concurrida. Escribe complicados códigos con los que cargarse el DRM de los libros electrónicos, y construye elaboradas máquinas con las que copiar las palabras de libros de verdad. Si trabajara para Amazon, seguro que sería rico. En vez de eso, descifró la supuestamente indescifrable serie de Harry Potter y colgó los siete libros electrónicos en su página, para que se descargaran gratis… con alguna modificación. Ahora, si quieres leer Potter sin pagar, tendrás que lidiar con breves referencias a un joven brujo llamado Quejumbroso, compañero de estudios de Harry en Hogwarts. No está mal. Quejumbroso tiene algunas frases buenas.

El asunto está así, tal como yo lo veo: la librería, cerrada; Penumbra, ausente, enviado por su jefe, Corvina, a una biblioteca secreta que es el cuartel principal de la secta bibliófila conocida como Lomo Intacto; alguien va a quemar algo; la biblioteca está en Nueva York, pero nadie sabe dónde… todavía.

Penumbra sacude la cabeza. Luego rebusca dentro de su chaquetón y saca un escuálido Kindle negro, todavía activado, que muestra palabras angulosas sobre un fondo claro.
—Tiene uno —digo, y vuelvo a sonreír.
—Uy, más de uno, hijo.
Saca otro lector electrónico, un Nook, y luego un Sony. ¿Y otro de la marca Kobo? ¿Cómo? ¿Quién tiene un Kobo? ¿Penumbra ha cruzado el país con cuatro lectores electrónicos encima?

Penumbra y yo nos sentaremos muchas veces a discutir qué tipo de empresa sería la más adecuada para nosotros. ¿Otra librería? No. ¿Algún tipo de editorial? Tampoco. Penumbra reconocerá que le gusta más hacer de entrenador y de guía que de erudito o descodificador de códigos. Y yo admitiré que solo busco un pretexto para reunir a todas las personas que admiro en una misma habitación. Así que crearemos una consultora: una brigada de operaciones especiales para empresas que trabajan en la intersección entre libros y tecnología; procuraremos resolver los misterios que acechan en las sombras de los estantes digitales. Kat nos proporcionará nuestro primer contrato: diseñar el sistema de notas al margen para el prototipo de lector electrónico de Google, que es fino, ligero y con un recubrimiento de tela en vez de plástico, como un libro de tapa dura. Después tendremos que apañárnoslas solos, y Penumbra se revelará como un gran orador en las reuniones. Se pondrá un traje oscuro de tweed y sacará brillo a sus gafas. Entrará con su andar trémulo en los despachos de Apple y Amazon, mirará a los presentes y dirá con calma: «¿Qué están buscando en este acuerdo?». Sus ojos azules, su sonrisa resuelta y (sinceramente) su avanzada edad los dejarán estupefactos, encantados y, en última instancia, persuadidos.

Robin Sloan «El Sr. Penumbra y su librería 24 horas abierta»

PreTextos: “A propósito de Henry”: Escena de la biblioteca

Escena de una biblioteca de la película “A propósito de Henry”

En esta escena, su hija le lleva a la Biblioteca Pública de Nueva York y le enseña el funcionamiento de la misma: “hay algunos libros que te los puedes llevar a casa, pero hay otros que los tienes que leer aquí. No se puede hablar en voz alta.

PreTextos: La Lengua de las mariposas

.
“Los libros son como un hogar… En los libros podemos refugiar nuestros sueños para que no se mueran de frío…”
 .
“Los maestros son las luces de la república.”
 .
La lengua de las mariposas es una película española dirigida por José Luis Cuerda. El guión es de Rafael Azcona y se basa en tres historias del libro ¿Qué me quieres, amor?(1996) de Manuel Rivas. Estos relatos son: “La lengua de las mariposas”, “Un saxo en la niebla” y “Carmiña”.
 .
 .
“… En la primavera, el ánade salvaje vuelve a su tierra para las nupcias. Nada ni nadie lo podrá detener. Si le cortan las alas, irá a nado. Si le cortan las patas, se impulsará con el pico, como un remo en la corriente. Ese viaje es su razón de ser… […] En el otoño de mi vida, yo debería ser un escéptico. Y en cierto modo lo soy. El lobo nunca dormirá en la misma cama con el cordero. Pero de algo estoy seguro: si conseguimos que una generación, una sola generación crezca libre en España… […] …ya nadie les podrá arrancar nunca la libertad[…] Nadie les podrá robar ese tesoro.”