Algunos funcionarios de las bibliotecas de China están quemando libros que difieren de la ideología del partido comunista

 

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El fin de semana aparecieron en medios sociales informes y fotos de dos mujeres quemando una pila de libros frente a la biblioteca del condado de Zhenyuan en la provincia de Gansu. A principios de octubre, el Ministerio de Educación había ordenado a todas las escuelas primarias y secundarias que “limpiaran con firmeza” sus bibliotecas de material de lectura considerado ilegal, inadecuado o anticuado como parte de los esfuerzos por “crear un entorno sano y seguro para la educación”.

 

 

Según la información aparecida en The Washington Post, los funcionarios de la biblioteca en el noroeste de China esperaban recientemente demostrar su fervor ideológico y lealtad al Partido Comunista al quemar libros y materiales religiosos políticamente incorrectos de manera enfática. Después subieron un informe, y una foto, para mostrar su trabajo. La biblioteca dijo que quería mejorar su función como herramienta de propaganda principal en términos de promover los valores chinos generales. El mensaje, que se publicó originalmente el 22 de octubre, fue posteriormente eliminado. Según el mismo, el propósito de la purga era “educar a la gente” y crear el ambiente apropiado para “estudiar profundamente” el llamado Pensamiento Xi Jinping.

El incidente atrajo la atención de muchos el domingo después de que los usuarios de los medios sociales chinos encontraran un informe en el sitio web de la Sociedad de Bibliotecas de China de una biblioteca del condado de Zhenyuan. La biblioteca declaró que había eliminado “las publicaciones ilegales, las publicaciones religiosas y los papeles y libros desviados, los libros ilustrados y las fotografías” en un esfuerzo por “ejercer plenamente el papel de la biblioteca en la difusión de la ideología dominante”.

El anuncio de la biblioteca decía que el evento contó con la presencia de funcionarios de la Oficina de Educación y Cultura. Incluía una foto de dos empleadas quemando libros a la entrada de la biblioteca, que estaba adornada con una pancarta roja que decía que “proveeremos la educación y el desarrollo integral y estricto del partido”.  En total, la biblioteca destruyó 65 libros.

Durante el último año, China se ha centrado especialmente en la regulación del contenido que ven los jóvenes, desde lo que se puede publicar en línea hasta el tiempo que los menores pueden jugar a los videojuegos. El incidente fue probablemente una respuesta a una nueva directiva del Ministerio de Educación que pide a las bibliotecas escolares que eliminen los materiales de enseñanza, dijeron los analistas. La directiva del Ministerio de Educación ordena la eliminación de libros y otros materiales de lectura que pongan en peligro la seguridad nacional, perjudiquen la estabilidad social o el honor nacional. Los libros que promueven la superstición, las actividades religiosas ilegales o la “perspectiva y los valores globales incorrectos” también deben ser eliminados. Según la directiva, los libros considerados “impropios” para los estudiantes, así como los obsoletos y “sin valor”, deben ser retirados de la circulación y almacenados en un lugar diferente. La orden da a las escuelas hasta finales de marzo del próximo año para que informen sobre sus esfuerzos. Las escuelas deben revelar el nombre del autor, la editorial y la fecha, y los números ISBN de todos los libros que caen bajo estas categorías prohibidas. En las últimas semanas, las autoridades chinas han hablado de la importancia de reforzar su control sobre las aulas tras las protestas prodemocráticas de Hong Kong, que, en opinión de Pekín, son producto del sistema educativo independiente y caprichoso de esta ciudad. El memorándum nacional de octubre pedía la prohibición de materiales que dañaran la unidad y la soberanía nacionales, contradijera la dirección y el camino del Partido Comunista, o propagara la religión, entre otras cosas. El Partido Comunista en el poder controla estrictamente la publicación de libros en la China continental y todo contenido que se considere delicado, en particular el contenido político y religioso, está prohibido.

Pero para muchos chinos, e incluso para algunos de los medios de comunicación más controlados del país, es algo excesivo ver a los funcionarios locales pregonando la quema de libros. La prominente revista Beijing News escribió en un editorial que luego fue censurado: “La forma en que una sociedad trata los libros es una prueba de su actitud hacia el conocimiento y la civilización y nunca debe ser arbitraria y bárbara.El incidente de la quema de libros ha aumentado la alarma en un momento en que los intelectuales chinos ven a su sociedad  inclinarse aún más hacia el autoritarismo. Muchos otros además, recordaron el ejemplo del tiránico emperador Qin Shihuang, que unificó a China hace más de 2.000 años y dirigió el movimiento “quemar los libros y enterrar a los eruditos”  que llevó a que unos 460 eruditos confucianos fueran enterrados vivos por su oposición a las políticas imperiales en el año 212 a. c.